Por: Ricardo Abud
El 18 de abril de 2006, cuando Venezuela vivía uno de sus momentos de mayor tensión política, nació Venezuela y Cambios Políticos, el blog que hoy cumple dos décadas de vida. El contexto no era casual: la confrontación entre el proyecto bolivariano y una oposición que desplegaba toda su maquinaria mediática para distorsionar la realidad exigía voces que respondieran con datos, análisis y coherencia ideológica.
Chamosaurio fue una de esas voces, y desde el primer artículo dejé claro que no había venido a adornar el paisaje, sino a debatir en serio.Durante veinte años, este blog ha sido el espacio donde la política venezolana la analizo sin eufemismos ni medias tintas. Sus secciones hablan por sí solas: noticias nacionales e internacionales, opinión, reportajes especiales, memorias de la Cuarta República, lecturas de ideología, las Líneas de Chávez, las Reflexiones de Fidel, cobertura de la geopolítica latinoamericana, del conflicto entre EEUU, Israel e Irán, y artículos en inglés para llevar la narrativa venezolana más allá de las fronteras del idioma. Cada categoría refleja mi voluntad de construir un medio integral, no un simple panfleto.
Lo que distingue a Chamosaurio de tantos blogs que nacieron en aquella época y desaparecieron en el olvido es precisamente lo que señalo con sencillez: constancia, aprendizaje y disciplina. Publicar con regularidad durante veinte años, en medio de crisis económicas, presiones políticas y los vertiginosos cambios del ecosistema digital, no es una hazaña menor. Requiere convicción profunda en lo que se hace y respeto genuino hacia quienes leen.
Este camino no siempre fue fácil. Hubo momentos de duda, épocas en que el cansancio tentaba al silencio y circunstancias en que la realidad política se tornaba tan densa que resultaba difícil encontrar las palabras precisas. Sin embargo, cada vez que consideré detenerme, la responsabilidad con la verdad pudo más. Escribir desde la convicción implica asumir costos, pero también otorga una libertad que ningún medio corporativo puede ofrecer. Esa libertad ha sido mi mayor patrimonio durante estas dos décadas.
El mundo también cambió radicalmente desde aquel abril de 2006. Las redes sociales transformaron la manera en que la información circula, los algoritmos decidieron qué se lee y qué se invisibiliza, y la desinformación encontró en internet un terreno fértil como nunca antes en la historia. En ese escenario, mantener un espacio de análisis serio, con memoria histórica y perspectiva ideológica clara, se convirtió no solo en un ejercicio personal sino en un acto de resistencia cultural. Chamosaurio resistió, se adaptó y siguió adelante.
Y los lectores respondieron. Casi dos millones de usuarios han navegado por estas páginas a lo largo de los años. Ese número no es una estadística fría: es la suma de personas que en algún momento buscaron una perspectiva diferente, que quisieron contrastar lo que les decían los grandes medios, que encontraron en este rincón digital un análisis honesto sobre Venezuela y el mundo.
A todos ustedes va dedicado este reconocimiento. A los que llegaron en 2006 y siguen aquí, a los que se sumaron en los años turbulentos de 2017 o de 2019, a los que descubrieron el blog ayer mismo: gracias. Gracias por la confianza, por el tiempo que le dedicaron a cada artículo, por los comentarios, por compartir los textos, por volver. Sin esa lealtad silenciosa pero constante, ningún blog sobrevive dos décadas.
Chamosaurio cumple veinte años sin bajar la guardia, con la misma determinación del primer día, muchas gracias.
NO HAY NADA MÁS EXCLUYENTE QUE SER POBRE


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