EL G-20 Y EL DESTINO DEL G-8

Viernes, 03 de abril de 2009
EL G-20 Y EL DESTINO DEL G-8
Fuente: The Voice of Russia

Después de la creación del foro del G-20, la suerte del G-8 debe ser decidida por sus líderes. Este juicio emitió a nuestra emisora el portavoz de la Cancillería de Rusia, Andrei Nesterenko.

El monopolio del poder del G-8 está tambaleando. Tal conclusión podemos sacar al analizar los primeros resultados de la Cumbre del G-20 celebrada en Londres. Al cabo de algunas décadas de la unión de los 8 estados industrialmente desarrollados en un foro internacional, los países en desarrollo exigieron derecho a voz. Es mas, no solo para la solución de los problemas de la estabilidad económica. Brasil, China, la India y muchos otros desean ejercer influencia ya en todos los procesos mundiales.

El G-20 reveló de manera patente el tránsito del orden mundial unipolar al multipolar. Ello lo confirma no solo el formato del trabajo de la Cumbre de Londres, en la que participan 30 delegaciones: 22 países y 8 delegaciones internacionales. Pensado como un foro para el debate tan solo de problemas económicos, en tan solo cuatro meses desde el momento del primer encuentro, el G-20 se transformó en corto plazo en instituto de reacción operativa internacional. Y ahora, al margen de la influencia que sus decisiones aprobadas ejerzan en el robustecimiento de la estabilidad financiera internacional y de la seguridad, la Cumbre de Londres entró ya en la historia. Aunque sea por el hecho que justamente allí, en los campos del G-20 tuvo lugar el primer encuentro de los líderes de las potencia mundiales, Dimitri Medvedev y Barack Obama. Y justamente en Londres, Barack Obama pudo por vez primera tomar contacto con sus colegas del G-8, así como con dirigentes de otros países y de organizaciones internacionales, y debatir con ellos no solo temas económicos. Todo ello evidencia que, al parecer, dentro de poco será planteada la conveniencia del mantenimiento del formato del G-8, cuyas funciones, están siendo hoy ya cumplidas por el G-20. El portavoz de la Cancillería, Andrei Nesterenko explicaba las sutilezas de las matemáticas de la política exterior:

-Nadie ha abolido el G-8. este cumplió una función muy importante en el pasado. Y al parecer, los líderes del G-8 tienen ahora que pronunciarse qué lugar va a ocupar este foro, si en general lo tendrá en el futuro. Y determinar también en qué grado será eficaz y en qué medida servirá para resolver aquellos problemas de la agenda internacional.

Por otra parte, el tejido que objetivamente está cambiando de las relaciones internacionales revela la necesidad de un criterio mas amplio con respecto al debate de los desafíos y amenazas mundiales. El resultado será la nivelación con unas cuantas desconocidas a la vez, cuya solución depende en primer lugar de la disposición del G-8 a compartir el poder y, del deseo de los novatos a enfrentar de manera responsable el asunto de la influencia en los procesos internacionales


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