Bandera Rota, Un Nuevo Infierno y Primero Golpista los tres chiflados de la contrarrevolución.
Mario Forti
Es inevitable tener que escribir para describir la realidad que vivimos en Venezuela y desmentir a los traidores medios privados de difusión masiva porque en verdad que no comunican sino odio y sólo difunden: la mentira, miedo, terror, angustia, dolor, pesimismo, y antivalores. Conjugado el plan de los medios privados con las actividades sistematizadas en la metodologĆa de la “acción no violenta”, mĆ©todos de “persuasión y protesta” legitimados por Gene Sharp, para los que siguen lĆnea de Stalin y Goicochea en el medio estudiantil de derecha recalcitrante; los escuĆ”lidos pretenden desestabilizar al gobierno bolivariano. Hoy para nadie es un secreto la fusión CIA-estudiantes oligarcas. Y para ningĆŗn venezolano que no estĆ” disociado es un secreto que asĆ como en Abril del 2002 salieron los papĆ”s, en el 2007 salen sus hijos a querer imponer un rĆ©gimen dictatorial en suelo bolivariano, con la siniestra mentira del psicótico, que seƱala de loco a su victimario.
Estos “muchachos” de la oligarquĆa esquizofrĆ©nica disfrazados de apolĆticos primero, y luego polĆticos por la libertad, de lo que sea pero libertad, no se cansan de manifestar usando la violencia mĆ”s cruda y descarnada, de escupitajos y patadas, insultos y humillaciones a hombres y mujeres estudiantes oficialistas y policĆas cuidando las marchas.
Los partidos polĆticos que generan esta desbandada de estudiantes de la burguesĆa reclamando derechos que ellos mismos violan en sus propias casas, no llega sino a los medios que capitalizan imĆ”genes como plusvalĆa mediĆ”tica dentro del capitalismo de las multinacionales de la comunicación.
EstĆ”n heridos porque el efecto del fin de la consesión a 1BC ha traĆdo como consecuencia reclamos en muchas partes del mundo de igual Ćndole. EstĆ”n furiosos porque el recetario de Sharp no ha cuajado en el suelo bolivariano, simplemente porque el grupo de paramilitares de civil que manifiestan con la bandera al revĆ©s, pitando y caceroleando, sólo tiene eco en Miami, en el resto del paĆs estĆ”n mas muertos que el pacto de punto fijo.
Esta generación de vendepatrias prefiere servir de preservativo del PentĆ”gono para callar la crisis mundial que vive Medio Oriente a punto de estallar en lo que podrĆa resultar la III Guerra Mundial, servir de idiotas Ćŗtiles para los intereses de la Casa Blanca, cortina de humo, a fin de no llamar mucho la atención del Vietnam que tienen en Irak y de la persistente caĆda del dólar, seƱales todas del funesto desenlace del salvaje neoliberalismo como sistema mundial.
Los disociados hijos de papi estÔn protegidos por Bandera Rota, cipayos del imperialismo con discurso dizque revolucionario, Un Nuevo Infierno, partido de la oposición que reúne a traidores de la talla de Petkoff mezclado con Rosales, o sea la mÔs podrida fusión de lo peor con lo mÔs detestable; y Primero Golpista, partido que suma a los eternos conspiradores, terroristas yuppies, resentidos de la teta de la pdvsa puntofijista, alienados y alineados al partido de la ultraderecha del burro Aznar en España.
Todos apostaron a los “benjamines” de la contrarrevolución. QuerĆan hervir las calles con gritos de protesta, discursos pĆŗblicos, cartas de oposición o de apoyo, peticiones masivas, lemas, caricaturas, sĆmbolos, banderas, colores, vestidos, sonidos, signos: puƱo de otpor, acoso y mofa de funcionarios de seguridad, vigilias, marchas, tomas de espacios pĆŗblicos, abandono de espacios como el de la Asamblea Nacional, dar la espalda, como lo hizo Condi Rice, desobeder y enseƱar la desobediencia masivamente, estimular la resistencia obsesivamente, todo siguiendo las pautas del filósofo Sharp adoctrinando a los hijos de papi y mami, los herederos de la oligarquĆa puntofijista. Invertir los sĆmbolos patrios como seƱal de subvertir el orden establecido por las mayorĆas.
Es el resultado de la minorĆa que apuesta al caos para volver al poder. La respuesta de la mayorĆa convertida en Estado revolucionario socialista y bolivariano es el contraataque en todos los frentes y donde quiera que el imperialismo se encuentre. Sabemos muy bien del desprecio por el color y la raza que no sea blanca, anglosajona y protestante, sabemos del odio a nuestra cultura diversa y mĆŗltiple, no nos engaƱamos con las falsa plegarias de “libertad, fraternidad e igualdad” de los Iliminatti criollos, porque sabemos muy bien la trama que tejen en los oscuros pasillos de la embajada gringa. Ni siquiera gastamos saliva en amenazas ni en advertencias, nos basta con guardar las fuerzas y la energĆa para el oportuno momento en que la necesitaremos para dar el golpe mortal al enemigo.
Ellos sienten que la cachifa ahora gana igual que el hijo mĆ©dico sin clĆnica privada, que el mucamo estĆ” a punto de ser abogado socialista, que el chofer recibirĆ” un crĆ©dito como consejero comunal, crĆ©dito socialista, sienten que los esclavos de su corte oligarca se organizan y conforman al poder popular y se liberan de la hegemonĆa capitalista en sus propias narices. EstĆ”n mucho mĆ”s cerca de Colombia o Miami que de su propia casa en Las Mercedes de la capital. Sienten mĆ”s a pecho las 54 estrellas del imperio que las 8 de la tricolor nacional. Eternos traidores, lacayos y cipayos, vendepatrias y entreguistas, los herederos de la oligarquĆa cada dĆa sufren mĆ”s el desarraigo y la debilidad que otorgan una mentalidad disociada y un corazón sin identidad nacional.
Los tres chiflados de la contrarrevolución guĆan los pasos de los jóvenes disociados falangistas del neoliberalismo satĆ”nico. Todo el mundo sabe que a los tres chiflados les manda el tirano de turno en Washington, y a este lo domina un lobby judĆo fundamentalista que sólo quiere imponer un gobierno mundial imperialista. La gran farsa democrĆ”tica gringa ya no engaƱa ni a sus propios votantes. Ni halcones ni palomas pueden ya sostener un mundo virtual plagado de mentiras cuyo fin es mĆ”s confusión. Los oscuros buscan mĆ”s oscuridad, los sedientos de sangre, mas muertos para el altar del dios insaciable, el dios mercado, el gran capital.
Venezuela brilla con luz propia al levantar la bandera de la soberanĆa, la verdadera independencia y la justicia social entregĆ”ndole mĆ”s poder al pueblo, fortaleciendo al poder popular, desenmascarando a los traidores escondidos en gobiernos, instituciones mundiales, o en partidos polĆticos conspirando. El sol bolivariano en el cenit de la revolución calienta e ilumina los pasos de los combatientes por la verdadera libertad, aquella que implica la libertad de todos.
Mario Forti
Es inevitable tener que escribir para describir la realidad que vivimos en Venezuela y desmentir a los traidores medios privados de difusión masiva porque en verdad que no comunican sino odio y sólo difunden: la mentira, miedo, terror, angustia, dolor, pesimismo, y antivalores. Conjugado el plan de los medios privados con las actividades sistematizadas en la metodologĆa de la “acción no violenta”, mĆ©todos de “persuasión y protesta” legitimados por Gene Sharp, para los que siguen lĆnea de Stalin y Goicochea en el medio estudiantil de derecha recalcitrante; los escuĆ”lidos pretenden desestabilizar al gobierno bolivariano. Hoy para nadie es un secreto la fusión CIA-estudiantes oligarcas. Y para ningĆŗn venezolano que no estĆ” disociado es un secreto que asĆ como en Abril del 2002 salieron los papĆ”s, en el 2007 salen sus hijos a querer imponer un rĆ©gimen dictatorial en suelo bolivariano, con la siniestra mentira del psicótico, que seƱala de loco a su victimario.
Estos “muchachos” de la oligarquĆa esquizofrĆ©nica disfrazados de apolĆticos primero, y luego polĆticos por la libertad, de lo que sea pero libertad, no se cansan de manifestar usando la violencia mĆ”s cruda y descarnada, de escupitajos y patadas, insultos y humillaciones a hombres y mujeres estudiantes oficialistas y policĆas cuidando las marchas.
Los partidos polĆticos que generan esta desbandada de estudiantes de la burguesĆa reclamando derechos que ellos mismos violan en sus propias casas, no llega sino a los medios que capitalizan imĆ”genes como plusvalĆa mediĆ”tica dentro del capitalismo de las multinacionales de la comunicación.
EstĆ”n heridos porque el efecto del fin de la consesión a 1BC ha traĆdo como consecuencia reclamos en muchas partes del mundo de igual Ćndole. EstĆ”n furiosos porque el recetario de Sharp no ha cuajado en el suelo bolivariano, simplemente porque el grupo de paramilitares de civil que manifiestan con la bandera al revĆ©s, pitando y caceroleando, sólo tiene eco en Miami, en el resto del paĆs estĆ”n mas muertos que el pacto de punto fijo.
Esta generación de vendepatrias prefiere servir de preservativo del PentĆ”gono para callar la crisis mundial que vive Medio Oriente a punto de estallar en lo que podrĆa resultar la III Guerra Mundial, servir de idiotas Ćŗtiles para los intereses de la Casa Blanca, cortina de humo, a fin de no llamar mucho la atención del Vietnam que tienen en Irak y de la persistente caĆda del dólar, seƱales todas del funesto desenlace del salvaje neoliberalismo como sistema mundial.
Los disociados hijos de papi estÔn protegidos por Bandera Rota, cipayos del imperialismo con discurso dizque revolucionario, Un Nuevo Infierno, partido de la oposición que reúne a traidores de la talla de Petkoff mezclado con Rosales, o sea la mÔs podrida fusión de lo peor con lo mÔs detestable; y Primero Golpista, partido que suma a los eternos conspiradores, terroristas yuppies, resentidos de la teta de la pdvsa puntofijista, alienados y alineados al partido de la ultraderecha del burro Aznar en España.
Todos apostaron a los “benjamines” de la contrarrevolución. QuerĆan hervir las calles con gritos de protesta, discursos pĆŗblicos, cartas de oposición o de apoyo, peticiones masivas, lemas, caricaturas, sĆmbolos, banderas, colores, vestidos, sonidos, signos: puƱo de otpor, acoso y mofa de funcionarios de seguridad, vigilias, marchas, tomas de espacios pĆŗblicos, abandono de espacios como el de la Asamblea Nacional, dar la espalda, como lo hizo Condi Rice, desobeder y enseƱar la desobediencia masivamente, estimular la resistencia obsesivamente, todo siguiendo las pautas del filósofo Sharp adoctrinando a los hijos de papi y mami, los herederos de la oligarquĆa puntofijista. Invertir los sĆmbolos patrios como seƱal de subvertir el orden establecido por las mayorĆas.
Es el resultado de la minorĆa que apuesta al caos para volver al poder. La respuesta de la mayorĆa convertida en Estado revolucionario socialista y bolivariano es el contraataque en todos los frentes y donde quiera que el imperialismo se encuentre. Sabemos muy bien del desprecio por el color y la raza que no sea blanca, anglosajona y protestante, sabemos del odio a nuestra cultura diversa y mĆŗltiple, no nos engaƱamos con las falsa plegarias de “libertad, fraternidad e igualdad” de los Iliminatti criollos, porque sabemos muy bien la trama que tejen en los oscuros pasillos de la embajada gringa. Ni siquiera gastamos saliva en amenazas ni en advertencias, nos basta con guardar las fuerzas y la energĆa para el oportuno momento en que la necesitaremos para dar el golpe mortal al enemigo.
Ellos sienten que la cachifa ahora gana igual que el hijo mĆ©dico sin clĆnica privada, que el mucamo estĆ” a punto de ser abogado socialista, que el chofer recibirĆ” un crĆ©dito como consejero comunal, crĆ©dito socialista, sienten que los esclavos de su corte oligarca se organizan y conforman al poder popular y se liberan de la hegemonĆa capitalista en sus propias narices. EstĆ”n mucho mĆ”s cerca de Colombia o Miami que de su propia casa en Las Mercedes de la capital. Sienten mĆ”s a pecho las 54 estrellas del imperio que las 8 de la tricolor nacional. Eternos traidores, lacayos y cipayos, vendepatrias y entreguistas, los herederos de la oligarquĆa cada dĆa sufren mĆ”s el desarraigo y la debilidad que otorgan una mentalidad disociada y un corazón sin identidad nacional.
Los tres chiflados de la contrarrevolución guĆan los pasos de los jóvenes disociados falangistas del neoliberalismo satĆ”nico. Todo el mundo sabe que a los tres chiflados les manda el tirano de turno en Washington, y a este lo domina un lobby judĆo fundamentalista que sólo quiere imponer un gobierno mundial imperialista. La gran farsa democrĆ”tica gringa ya no engaƱa ni a sus propios votantes. Ni halcones ni palomas pueden ya sostener un mundo virtual plagado de mentiras cuyo fin es mĆ”s confusión. Los oscuros buscan mĆ”s oscuridad, los sedientos de sangre, mas muertos para el altar del dios insaciable, el dios mercado, el gran capital.
Venezuela brilla con luz propia al levantar la bandera de la soberanĆa, la verdadera independencia y la justicia social entregĆ”ndole mĆ”s poder al pueblo, fortaleciendo al poder popular, desenmascarando a los traidores escondidos en gobiernos, instituciones mundiales, o en partidos polĆticos conspirando. El sol bolivariano en el cenit de la revolución calienta e ilumina los pasos de los combatientes por la verdadera libertad, aquella que implica la libertad de todos.
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