InSurGente.-La comunidad virtual que habitualmente accede al mundo de la Internet, amaneció con una convocatoria del sitio Web de Reporteros sin Fronteras para dedicar todos los 12 de marzo a un Día por la Libertad en Internet. Según ellos, constituye una acción para denunciar la cibercensura en el mundo, y la represión creciente a los bloggers y los cada vez más numerosos cierres de sitios en Internet. Qué buena iniciativa fuese si en realidad Reporteros sin Fronteras no se hiciera eco de la manipulación de la información que los megamedios desarrollan contra los medios alternativos en la red de redes, los que tienen otros criterios que difieren en contenido y forma, a la comunicación que exponen los grandes consorcios de la prensa en el mundo, y cuyos dueños responden SIEMPRE a la ideología imperialista de Estados Unidos. Para mi asombro, una lista de países “represores”, Arabia Saudita, China, Corea del Norte, Cuba, Irán, Islas Maldivas, Siria, Túnez, Turkmenistán, y Viet Nam. Qué desfachatez la de Reporteros sin Fronteras al sentar en su banquillo acusador a países que han sido reprimidos por la potencia imperial más grande de la historia universal. Acaso desconoce Reporteros sin Fronteras que el enemigo del ciberespacio es quien lo controla? ¿Por qué no acusa a Estados Unidos, que por decisión del Departamento del Tesoro barrió de Internet a 3 719 dominios PUNTO COM, muchos de ellos de corporaciones vinculadas al Turismo en Cuba?
Cubaweb/ inSurGente.- ¡Para Reporteros Sin Frontera (RSF) la prioridad en América Latina es Cuba!”, dijo Robert Menard, en entrevista que recoge el libro ¿Disidentes o Mercenarios?, publicado en el 2003. Tal declaración del secretario general de esa organización esclarece la desfachatez de sus políticas editoriales.
Con corresponsalías en casi 100 países y matriz en París, Francia, los pseudo periodistas de “Sin Fronteras” se basan en la manipulada Declaración Universal de los Derechos Humanos para distraer a la opinión pública y justificar las irracionales acciones de la maquinaria capitalista.
Fueron ellos los que mostraron desinterés informativo cuando murió el periodista español José Couso, durante la intervención gringa en Iraq; pero el tratamiento no siempre es igual, ya que cualquier suceso en tierra cubana es manipulado y presentado como el sentir de una oposición ficticia, que han alimentado desde la década de los ´90.
Las subvenciones del negocio que dirige Robert Menard son un misterio con asiento en Langley, cuartel general de la Agencia Central de Inteligencia Norteamericana. De allí proviene la ayuda económica que solventa las invenciones e injurias más mezquinas; aunque también el lobby gusanero del Sur de la Florida brinda su mano amiga a la desfachatez.
Un grupúsculo de reporteros, que dicen pertenecer a una Organización No Gubernamental, difunde "la libertad de prensa y condena la censura", mas cumple al pie de la letra las indicaciones de los patrones del Norte y odia a cualquier proceso izquierdista que se levante por los pueblos. Hace oídos sordos al reclamo de los oprimidos, oculta la real malicia de una ideología en decadencia.
Nombra e incluye en sus desvergonzados informes a países que se insubordinan a los designios del modo de vida estadounidense o europeo. Reconoce como "verdaderas democracias" a las nacidas en el Viejo Continente, luego del derrumbe del Campo Socialista, empujadas por EE.UU y otras potencias occidentales. No revela el retroceso de estas sociedades, que cada día entregan parte de la soberanía en función de escudos antimisiles y bases militares.
En Cuba el desafío es otro, pues los revolucionarios conocen la raíz del engaño, desarrollan una cultura integral y permanecen unidos en el frente de batalla, por lo que se hace imposible el colapso.
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