Delirio olímpico de RSF
Pedro de la Hoz • La Habana
Ante cada pronunciamiento de Reporteros Sin Fronteras y su “cabeza” Robert Menard, viene a la memoria la imagen publicitaria de la RCA Víctor: un can ante la bocina de un gramófono y la inscripción: La Voz del Amo.
Desde París, donde tiene su base directamente conectada a Washington, Menard tiene la nada rara habilidad de montarse a toda velocidad en los vehículos propagandísticos con los cuales la política norteamericana quiere hacer prevalecer en el mundo sus puntos de vista descalificatorios y agresivos.
Si la Casa Blanca dice que en Cuba se violan los derechos humanos, como pretexto para una posible intervención, Menard se encarga de amplificar la invectiva y se da el lujo de hacer imaginativos aportes de su cosecha.
Si Washington frunce el entrecejo ante los actos soberanos de la República Bolivariana de Venezuela, Menard la emprende no solo contra Chávez, sino contra la legítima legalidad de las decisiones adoptadas en ese país.
En Colombia, debido al conflicto armado que desde hace décadas padece ese país, han caído en el ejercicio de su profesión varios periodistas. RSF no pudo ignorar el hecho, pero ni corto ni perezoso, interpelado por el colega colombiano Hernán Calvo Ospina, a la hora de enjuiciar el estado de cosas de ese país, grita nervioso: “Es difícil ser periodista en Colombia, pero hay libertad de prensa…”. Y cosa curiosa, la única vez que alzó la voz en defensa de un profesional de ese país, fue nada menos que para proteger a Gonzalo Guillén, corresponsal de El Nuevo Herald, de Miami.
Ahora a la Casa Blanca y a los círculos poderosos occidentales no les gusta mucho que digamos el anticipado éxito organizativo de los Juegos Olímpicos de Beijing, y se han agarrado de un asunto que compete absolutamente a la política interna china —el caso de Tibet— para formar una alharaca internacional, con tintes de grave provocación.
¿Qué hicieron Menard y compañía? Pues secundar a Bush y armar un tinglado dedicado a boicotear la inauguración de las Olimpiadas. Y de paso fomentar un negocio con la venta de camisetas alusivas a la insólita campaña, puesto que parece que no les es suficiente con la generosa subvención de la National Endowment for Democracy de EE.UU., hilo umbilical que ata a Menard a la cúpula de Washington.
Hace poco RSF y su capo fracasaron en el intento de manipular a la UNESCO. El pasado 12 de marzo la organización internacional dio por terminada su relación con RSF, coincidiendo con el Día de la Libertad en Internet.
Fuentes diplomáticas de la UNESCO dijeron a la agencia Prensa Latina que el organismo tomó la decisión en virtud de la “reiterada falta de ética” de RSF, en sus propósitos por descalificar a un número determinado de países. “La actuación de RSF no se ajusta al perfil ni a los propósitos de la UNESCO y vuelve a demostrar su interés sensacionalista, al querer erigirse como tribunal inquisidor de naciones en vías de desarrollo”, recalcaron los medios consultados, y añadieron que por esta causa y otros antecedentes, la entidad de la ONU valoró dar por terminada de forma definitiva la relación que mantiene con RSF y excluirá toda colaboración en el futuro.
El portazo dejó mudo por un momento a Menard. Pero luego lo pensó dos veces: apostar contra China, como lo ha hecho contra Cuba, garantiza el apoyo de sus progenitores. Es mejor seguir siendo la Voz del Amo.
Pedro de la Hoz • La Habana
Ante cada pronunciamiento de Reporteros Sin Fronteras y su “cabeza” Robert Menard, viene a la memoria la imagen publicitaria de la RCA Víctor: un can ante la bocina de un gramófono y la inscripción: La Voz del Amo.
Desde París, donde tiene su base directamente conectada a Washington, Menard tiene la nada rara habilidad de montarse a toda velocidad en los vehículos propagandísticos con los cuales la política norteamericana quiere hacer prevalecer en el mundo sus puntos de vista descalificatorios y agresivos.
Si la Casa Blanca dice que en Cuba se violan los derechos humanos, como pretexto para una posible intervención, Menard se encarga de amplificar la invectiva y se da el lujo de hacer imaginativos aportes de su cosecha.
Si Washington frunce el entrecejo ante los actos soberanos de la República Bolivariana de Venezuela, Menard la emprende no solo contra Chávez, sino contra la legítima legalidad de las decisiones adoptadas en ese país.
En Colombia, debido al conflicto armado que desde hace décadas padece ese país, han caído en el ejercicio de su profesión varios periodistas. RSF no pudo ignorar el hecho, pero ni corto ni perezoso, interpelado por el colega colombiano Hernán Calvo Ospina, a la hora de enjuiciar el estado de cosas de ese país, grita nervioso: “Es difícil ser periodista en Colombia, pero hay libertad de prensa…”. Y cosa curiosa, la única vez que alzó la voz en defensa de un profesional de ese país, fue nada menos que para proteger a Gonzalo Guillén, corresponsal de El Nuevo Herald, de Miami.
Ahora a la Casa Blanca y a los círculos poderosos occidentales no les gusta mucho que digamos el anticipado éxito organizativo de los Juegos Olímpicos de Beijing, y se han agarrado de un asunto que compete absolutamente a la política interna china —el caso de Tibet— para formar una alharaca internacional, con tintes de grave provocación.
¿Qué hicieron Menard y compañía? Pues secundar a Bush y armar un tinglado dedicado a boicotear la inauguración de las Olimpiadas. Y de paso fomentar un negocio con la venta de camisetas alusivas a la insólita campaña, puesto que parece que no les es suficiente con la generosa subvención de la National Endowment for Democracy de EE.UU., hilo umbilical que ata a Menard a la cúpula de Washington.
Hace poco RSF y su capo fracasaron en el intento de manipular a la UNESCO. El pasado 12 de marzo la organización internacional dio por terminada su relación con RSF, coincidiendo con el Día de la Libertad en Internet.
Fuentes diplomáticas de la UNESCO dijeron a la agencia Prensa Latina que el organismo tomó la decisión en virtud de la “reiterada falta de ética” de RSF, en sus propósitos por descalificar a un número determinado de países. “La actuación de RSF no se ajusta al perfil ni a los propósitos de la UNESCO y vuelve a demostrar su interés sensacionalista, al querer erigirse como tribunal inquisidor de naciones en vías de desarrollo”, recalcaron los medios consultados, y añadieron que por esta causa y otros antecedentes, la entidad de la ONU valoró dar por terminada de forma definitiva la relación que mantiene con RSF y excluirá toda colaboración en el futuro.
El portazo dejó mudo por un momento a Menard. Pero luego lo pensó dos veces: apostar contra China, como lo ha hecho contra Cuba, garantiza el apoyo de sus progenitores. Es mejor seguir siendo la Voz del Amo.
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