TRAICIÓN

Traición
Marciano

ESTE ESCRIBIDOR SIEMPRE HA TENIDO escrúpulos a la hora de emplear el calificativo de "traidor a la patria". Por muchas razones, entre otras por la banalización del concepto y por su empleo politiquero.


Pero si en alguna oportunidad se justifica plenamente hablar de traición, sin mención de la patria -por ahora- es con motivo de las reacciones que han tenido algunos dirigentes políticos venezolanos con motivo de la acusación hecha por el gobierno colombiano de Álvaro Uribe contra Venezuela. 000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000

EN PRIMER LUGAR por lo temerario del señalamiento. Bastaba con observar el rostro alterado, nervioso, del ministro de Defensa de Uribe, el cafetalero Silva, para darse cuenta del tramojo de la farsa. Bastaba con analizar el montaje de la rueda de prensa, y el anuncio de la reunión en la que previamente participó nada menos que el embajador de EEUU en Colombia, el inefable mister Brownfield, para evaluar el tipo de emboscada que se estaba montado, más que contra Chávez, contra el presidente electo Juan Manuel Santos. Y bastaba con releer con detenimiento el contenido del comunicado, mal leído por el Ministro, para detectar la farsa: La información de que en ese mismo instante se realizaba una reunión del jefe guerrillero de las FARC, “Iván Márquez”, en territorio venezolano... que estaba sujeta a confirmación. Luego, el silencio; negarles a los periodistas el derecho a preguntar y la rápida escapada del lugar del titular de Defensa.

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EN FIN, UNA PROVOCACIÓN grotesca, producto de la desesperación de un hombre del poder que se halla a las puertas de dejar el poder, y que trata por todos los medios de sabotearle al sucesor la posibilidad de realizar una política propia, uno de cuyos aspectos más importantes consiste en recomponer la relación con Venezuela.

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PARA ESTE ESCRIBIDOR, más grave que el ataque uribista, que la incalificable muestra de irresponsabilidad de un Jefe de Estado y su equipo; más que lo que puedan decir los colombianos, es la actitud de algunos venezolanos. En mi concepto, peor que la posición de los uribistas más recalcitrantes y del propio Presidente saliente.

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ESTE ESCRIBIDOR SE REFIERE a la actitud asumida por dos personajes: El diputado Juan Molina, desertor del chavismo, y el gobernador de Táchira, Pérez Vivas. Ninguno midió las consecuencias de lo que afirmaron contra su propio país. La manera de como se solidarizaron con los argumentos de la parte colombiana. Molina, que es un pobre imbécil reblandecido por el odio, habló como un parlamentario uribista. Mejor corrijo: ¡peor! Porque al menos en los parlamentarios del país vecino hay lealtad con el gentilicio. Pero lo que no tiene perdón de Dios, como solían decir nuestros abuelos, es lo que declaró Pérez Vivas, gobernador de un estado de frontera, lo cual le confiere una responsabilidad mayor por elementales razones de seguridad y defensa. Este personaje, sin el menor sentido de patria, tan sólo para ir contra Chávez, le dio plenamente la razón a Uribe y se comportó más que como un gobernador venezolano como un gobernador colombiano. En verdad que da asco su actitud, y sin llegar al extremo de tildarlo de traidor a la patria, sí es posible decir de él que es un traidor a secas. Alguien capaz de apuñalear por la espalda al pueblo venezolano en cualquier emergencia.-

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