La cuestión social
Por: Ignacio Ramonet
Bajo el lema "¡Alto a la miseria!", la Unión Europea (UE) ha declarado 2010 "AƱo de la pobreza y de la exclusión social". Y es que ya hay, en la Europa de los Veintisiete, unos 85 millones de pobres (1)... Un europeo de cada seis sobrevive en la penuria (2). Y la situación se sigue degradando a medida que se extiende la onda expansiva de la crisis. La cuestión social vuelve a colocarse en el corazón del debate.
La ira popular se manifiesta contra los Planes de austeridad en Grecia, Portugal, EspaƱa, Irlanda, etc. Las huelgas y las protestas violentas se multiplican. Muchos ciudadanos expresan tambiĆ©n un rechazo a la oferta polĆtica (crece la abstención y el voto en blanco) o una adhesión a diversos fanatismos (sube la extrema derecha y la xenofobia). Porque la pobreza y la desesperación social ponen en crisis al propio sistema democrĆ”tico. ¿Asisteremos a una explosiva primavera del descontento europeo?
En España, el 20% de la población, o sea unos diez millones de personas, se hallan ya en la pobreza (3). Con casos particularmente indignantes como el de los hijos de extracomunitarios (mÔs de la mitad de ellos viven en la indigencia), y el de las "personas sin hogar", nivel mÔximo de exclusión social (4). Hay mÔs de 30.000 personas sin hogar (en Europa, cerca de medio millón). Centenares de ellas, cada invierno, mueren en la calle...
¿QuiĆ©nes son esos pobres de hoy? Campesinos explotados por las grandes distribuidoras, jubilados aislados, mujeres solas con hijos, jóvenes con empleos basura, parejas con hijos viviendo con un Ćŗnico sueldo, y obviamente la gran cohorte de activos que la crisis acaba de dejar sin empleo. JamĆ”s hubo en la UE tantos parados: 23 millones (cinco mĆ”s que hace un aƱo). Lo peor es que la violencia del desempleo golpea sobre todo a los menores de 25 aƱos. En materia de paro juvenil, EspaƱa ostenta la tasa mĆ”s catastrófica de Europa: 44,5% (la media europea: 20%).
Si la cuestión social se plantea hoy de modo tan espinoso es porque coincide con la crisis del Estado de bienestar. Desde los años 1970, con el auge de la globalización económica, salimos del capitalismo industrial para adentrarnos en una era de capitalismo salvaje cuya dinÔmica profunda es la desocialización , la destrucción del contrato social. Por eso se estÔn respetando tan poco los conceptos de solidaridad y de justicia social.
La transformación principal se ha producido en el Ômbito de la organización del trabajo. El estatuto profesional de los asalariados se ha degradado. En un contexto caracterizado por el desempleo masivo, la precariedad deja de ser un "mal momento transitorio" mientras se encuentra un empleo fijo, y se convierte en un estado permanente. Lo que el sociólogo francés Robert Castel llama: el "precariado" (5), una nueva condición infrasalarial que se ha extendido por toda Europa. En Portugal, por ejemplo, un asalariado de cada cinco tiene ya un contrato llamado "recibo verde". Aunque trabaje desde hace años en la misma oficina o la misma fÔbrica, con horarios fijos, su patrón es un simple cliente al que factura un servicio y quien puede, de la noche a la mañana, sin ninguna indemnización, romper el contrato.
Semejante degradación del estatuto de asalariado agrava las desigualdades porque excluye de hecho a un nĆŗmero cada vez mayor de personas (sobre todo jóvenes) del sistema de proteccion del Estado de bienestar. Las aĆsla, las margina, las rompe. ¿CuĆ”ntos suicidios de trabajadores en su lugar mismo de trabajo? Abandonados a sĆ mismos, en feroz competencia de todos contra todos, los individuos viven en una especie de jungla. Lo cual desconcierta a muchos sindicatos, otrora poderosos, y tentados hoy de colaborar con las patronales.
La eficacia económica se ha convertido en la preocupación central de las empresas, que descargan sobre el Estado sus obligaciones de solidaridad. A su vez, el Estado desvĆa estos imperativos hacia las Organizaciones no gubernamentales (ONG) o las redes humanitarias privadas. De ese modo, lo económico y lo social se van alejando permanentemente el uno del otro. Y el contraste entre los dos resulta cada vez mĆ”s escandaloso.
Por ejemplo, en EspaƱa, mientras el nĆŗmero de parados alcanzaba en 2009 la cifra de 4,5 millones (3,1 millones en 2008), las empresas cotizadas en Bolsa repartĆan 32.300 millones de euros a sus accionistas (19% mĆ”s que en 2008). El aƱo pasado, los beneficios de los diez principales bancos europeos superaron los 50.000 millones de euros... En un continente castigado por la peor recesión desde 1929... ¿Cómo es posible? Porque a partir de la crisis del otoƱo de 2008, los Bancos centrales prestaron masivamente, con tipos de interĆ©s minimos, a la banca privada. Ćsta utilizó ese dinero barato para prestar a su vez, con tipos mĆ”s elevados, a las famlias, a las empresas... y a los propios Estados. AsĆ ganó esas millonadas. Ahora, la deuda soberana alcanza niveles excepcionales en varios paĆses -Grecia, Irlanda, Portugal, EspaƱa...- cuyos gobiernos han tenido que imponer drĆ”sticos Planes de austeridad a sus ciudadanos para satisfacer las exigencias de los actores financieros... causantes de la crisis del 2008. Una desvergüenza que exaspera y enfurece a millones de asalariados europeos.
Los ricos siguen enriqueciĆ©ndose mientras crece el nĆŗmero de personas sin empleo o en la precaridad, con un poder adquisitivo mĆ”s reducido, en condiciones de trabajo degradadas, soportando la violencia fĆsica y simbólica de unas relaciones sociales endurecidas en una sociedad cada vez menos cohesionada. ¿CuĆ”nto aguantarĆ” el hastĆo popular? ¿Acaso no advirtió el propio Fondo Monetario Internacional (FMI), el pasado 17 de marzo, que si no se reforma el sistema financiero "habrĆ” revuelta social"?
Notas:
(1) Es "pobre" la personas que vive con menos del 50% de la Renta media disponible neta (Rdn) del paĆs correspondiente. En EspaƱa, el ingreso medio mensual se sitĆŗa en torno a los mil euros.
(2) Cf. The Social Situation in the European Union 2007 , Bruselas, 2008 (http://ec.europa.eu/ employment_social/spsi/reports_social_situation_fr.htm).
(3) Léase Informe de la Inclusion social en España , Fundació Un sol mon, Caixa Catalunya, Barcelona, 2008.
(4) ConsĆŗltese: www.enredpsh.org
(5) Robert Castel, La Metamorfosis de la cuestión social , Paidós, Barcelona, 1997.

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