Lunes, 27 de abril de 2009MoscĂș y Washington acuerdan cita en Roma para contar sus ojivas nucleares
Por: Andrei Fediashin
RIA Novosti.
Expertos de Rusia y Estados Unidos comenzaron el 24 de abril en Roma negociaciones que pueden abrir una nueva etapa en las relaciones ruso-estadounidenses, porque pueden sentar las bases a una reducciĂłn importante del arsenal estratĂ©gico nuclear de ambos paĂses.
Se espera que las partes lograrĂĄn concertar los tĂ©rminos de un nuevo tratado que sustituya el Tratado sobre Armas EstratĂ©gicas Nucleares (START-1, segĂșn las siglas en inglĂ©s), vĂĄlido a partir 1994, y cuya vigencia expira el prĂłximo 5 de diciembre de 2009.
El asunto es que ni MoscĂș ni Washington pueden esperar hasta diciembre.
El tratado o acuerdo que se discutirĂĄ en Roma, debe estar listo para julio, cuando se realizarĂĄ la visita del presidente estadounidense, Barack Obama a MoscĂș.
Como impone cualquier cumbre de alto nivel, Obama y el presidente ruso, Dmitri MedvĂ©dev deben firmar algĂșn documento importante, y a excepciĂłn de ese tratado, hasta el momento, los presidentes no tienen nada relevante que firmar.
Por esa razĂłn, los funcionarios rusos y estadounidense trabajan a marchas forzadas. Dos meses es un plazo muy corto para madurar un nuevo tratado de desarme nuclear, sin embargo, con la suficiente voluntad polĂtica siempre serĂĄ posible concluir a buen tĂ©rmino esa empresa prevista.
AsĂ, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia Serguei Lavrov y la Secretaria de Estado Hillary Clinton se reunirĂĄn el prĂłximo 7 de mayo en Washington para evaluar el trabajo hecho por los expertos en relaciĂłn al tratado de desarme.
En una audiencia reciente ante el Congreso estadounidense, Clinton reportĂł: "hemos logrado ciertos avances con Rusia en la bĂșsqueda de un tratado que sustituya al tratado START-1 y vamos a continuar marchando en esa direcciĂłn".
Por supuesto que nadie puede prohibir a EEUU "marchar en esa direcciĂłn", el asunto es ¿cĂłmo y hacia dĂłnde?
En Rusia y EEUU predomina la opinión de que en materia del arsenal estratégico nuclear hay que avanzar hacia una reducción mucho mås amplia que la establecida en el START-1.
¿Por quĂ©?
En primer lugar porque los parĂĄmetros de reducciĂłn establecidos en el START-1 ya fueron cumplidos por ambos paĂses en el plazo previsto, exactamente, en diciembre de 2001.
Recordamos que el START-1 obligĂł a ambas partes reducir la cantidad de portadores desplegados (listos para un ataque) hasta 1.600 unidades y el nĂșmero de ojivas hasta 6.000 unidades por cada paĂs.
AsĂ, para diciembre de 2001, Rusia tenĂa 1.136 portadores y 5.518 ojivas nucleares y EEUU 1.237 portadores y 5.948 ojivas con cargas atĂłmicas.
SegĂșn los Ășltimos datos suministrados por el Departamento de Estado de EEUU, para el 1 de enero de 2009 MoscĂș tenĂa 814 portadores y 3.909 ojivas nucleares, mientras que EEUU contaba con 1.198 portadores y 5.576 ojivas.
A pesar de la ventaja numérica de portadores y ojivas estadounidenses, Rusia aventaja a EEUU por el peso (capacidad destructiva) de sus ojivas nucleares en al menos 600 toneladas métricas.
Un segundo factor a favor de la reducciĂłn es el mantenimiento de esos arsenales, que se han convertido en un proceso muy costoso y complicado, incluso para EEUU, si se tiene en cuenta la actual situaciĂłn de crisis econĂłmica, situaciĂłn que para Rusia es todavĂa aĂșn mĂĄs aguda.
Pero todavĂa quedan argumentos de peso. Si el START-1 no es sometido a una revisiĂłn y actualizaciĂłn cualitativa como aspira Rusia, se podrĂĄ decir "adiĂłs" a otro tratado de desarme nuclear muy importante suscrito entre Rusia y EEUU.
Firmado en 2002 por el entonces presidente estadounidense George W. Bush, y su homĂłlogo ruso, VladĂmir Putin, el tratado en cuestiĂłn prevĂ© la reducciĂłn de las armas estratĂ©gicas ofensivas de Estados Unidos y Rusia hasta 1.700 y 2.200 unidades para 2012.
Lo que pasa es que el sistema de verificaciĂłn y control del tratado Bush-Putin depende completamente del sistema de comprobaciĂłn establecido en el START-1. En general, las enmiendas posibles aplicables a ambos tratados son tales, que en el caso de que algunas de la partes exprese voluntad, serĂĄ relativamente fĂĄcil acordar una reducciĂłn mĂĄs profunda que la prevista en el START-1.
En tiempos pasados, siempre que la UniĂłn SoviĂ©tica y EEUU se reunĂan para acordar cĂłmo amputar las partes de sus cuerpos nucleares, las opiniones de los cirujanos nunca coincidĂan.
Por ahora, parece que la AdministraciĂłn Obama no ha preparado nada especial en este campo, en MoscĂș el interrogante en boga es ¿no habrĂĄ sorpresas en la reuniĂłn de mayo en Washington?
Rusia y EEUU coinciden en la necesidad de reducir su arsenal de ojivas nucleares estratégicas y destacan la importancia de reconsiderar los términos del START-1. En este sentido, la postura de Obama no se diferencia en mucho de la postura de su antecesor Bush.
MĂĄs exactamente, al final del perĂodo de la AdministraciĂłn Bush, cuando la Casa Blanca aceptĂł la tesis de que precisamente en el marco del START-1 se puede concertar una reducciĂłn mĂĄs amplia del arsenal nuclear de ambos paĂses.
En resumidas cuentas, actualmente se puede afirmar que Washington y MoscĂș en ningĂșn momento se han pronunciado en contra de la reducciĂłn sus arsenales estratĂ©gicos nucleares.
Pero como ocurre en la mayorĂa de las ocasiones, los escollos aparecen cuando llega el momento de estudiar los detalles.
Y entre mĂĄs insignificantes sean esos detalles, mĂĄs fĂĄcil se convierten en una especie de "demonios" que ambas partes defienden con especial encono en las negociaciones.
Parece que se cumple lo que alguna vez dijo el cĂ©lebre irlandĂ©s Bernad Shaw cuando afirmĂł que cada naciĂłn siente una oculta simpatĂa por sus propios instintos malignos.
Otro aspecto importante que influye en el destino del nuevo tratado ruso-estadounidense de desarme, es que todavĂa no ha concluido la revisiĂłn de la doctrina nuclear estratĂ©gica de la Casa Blanca, labor que debe concluir en el prĂłximo otoñó boreal (de septiembre a noviembre).
Para que el congreso de EEUU y el parlamento ruso puedan ratificar el tratado antes del 5 de diciembre, el Kremlin y la Casa Blanca deben firmar el tratado de desarme antes de agosto.
Expertos en EEUU consideran que el proceso del tratado ruso-estadounidense se realizarĂĄ en dos etapas.
En una primera etapa se acordarĂĄ un acuerdo de verificaciĂłn, inspecciĂłn y control para la reducciĂłn de las ojivas nucleares de ambos paĂses hasta 1.500 unidades cada uno, acuerdo que podrĂa ser firmado por MedvĂ©dev y Obama en julio prĂłximo en MoscĂș.
En una segunda etapa el año próximo, las partes acordarån reducir la existencia de ojivas estratégicas hasta 1.000 unidades y reducir a la mitad, entre 600 ó 700 unidades los portadores. En este caso, EEUU tendrå que reducir mås armamentos que Rusia.
En principio, los dos paĂses estĂĄn de acuerdo en la reducciĂłn mĂĄxima, pero a partir de esa premisa comienzan las dificultades.
Como siempre, los estadounidenses intentarån excluir parte de sus misiles estratégicos del marco de la reducción.
Esto se hace en consonancia con la nueva doctrina propuesta por el ex presidente Bush de que EEU debe estar preparado para asestar "ataques globales adecuados".
Para su realizaciĂłn, parte de los misiles balĂsticos intercontinentales (MBI) serĂĄn acondicionados con cargas convencionales para asestar ataques demoledores a las organizaciones terroristas.
Pero el MBI provisto con carga convencional fåcilmente podrå ser cargado de nuevo con su ojiva nuclear, y en consecuencia, en el nuevo tratado serå muy complicado establecer la definición y régimen de los MBI con ojivas convencionales.
Ademås, entre mås profunda sea la reducción del arsenal estratégico de EEUU y Rusia, con mås seriedad deberå estudiarse la situación de las fuerza nucleares de Francia, Inglaterra, China, India y Pakistån, porque la influencia de esos arsenales en el balance nuclear global aumentarå considerablemente.
A pesar de todos los inconvenientes enumerados anteriormente, el tratado de reducción del arsenal estratégico es muy favorable para Rusia.
En asuntos relacionados con la modernizaciĂłn de los portadores balĂsticos estratĂ©gicos, nosotros estamos muy rezagados en comparaciĂłn con EEUU, y ni los MBI TĂłpol-M mĂłviles, ni los BulavĂĄ de emplazamiento en submarinos que actualmente desarrolla la industria militar rusa podrĂĄn cambiar esa situaciĂłn.
Sin tapujos, cualquier limitaciĂłn del arsenal estratĂ©gico serĂĄ favorable a MoscĂș.
Por lo visto, Rusia tendrå que aceptar muchas de las propuestas que haga EEUU si no quiere que sean mås grandes las diferencias en materia de eficacia y operatividad del armamento estratégico nuclear a medio y largo plazo.
Si no se firma un nuevo acuerdo de reducciĂłn del armamento nuclear no ocurrirĂĄ ninguna catĂĄstrofe, sencillamente con el tiempo, esa diferencia se convertirĂĄ en una desventaja, y que de paso, podrĂĄ ser muy profunda.
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