Miercoles, 12 de noviembre de 2008
RevisarÔn las bases de datos de las universidades públicas
Por: Juan Alberto SĆ”nchez MarĆn
Yvke
La FiscalĆa colombiana revisarĆ” las bases de datos de las universidades pĆŗblicas, “para detectar la presencia de terroristas”. La medida causó el asombro de juristas y de la ProcuradurĆa.
Los estudiantes ven en el anuncio la continuidad de la represión y el terror propios de la “Seguridad DemocrĆ”tica” del presidente Uribe, hacia un sector que no comulga con sus mĆ©todos ni polĆticas.
La revisión de las bases de datos se harĆ” en las universidades Nacional, Distrital, Pedagógica, el Sena, y la Libre. La orden fue emitida por el fiscal de la unidad especializada contra el terrorismo, Jorge IvĆ”n Piedrahita Montoya, “con el propósito de detectar la presencia de terroristas”. La Autónoma, que no hace parte de la lista elaborada por la FiscalĆa, fue la primera universidad a la que el intendente comisionado de llevar a cabo la indagación hizo llegar el oficio correspondiente.
“Es el intento de perseguir y seƱalar al movimiento estudiantil y a los dirigentes estudiantiles”, dijo AndrĆ©s Paredes, coordinador de Comunicaciones de la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios, ACEU, en entrevista con YVKE Radio Mundial
“El estudiantil universitario es uno de los sectores sociales que mĆ”s confronta la polĆtica que aplica el gobierno del presidente Ćlvaro Uribe en el paĆs. Eso ha generado paros y conflictos, que hacen que se trate de estigmatizar el movimiento estudiantil, y que exista muy mala relación entre el alto gobierno y la universidad pĆŗblica. La revisión anunciada es un elemento mĆ”s dentro de la estrategia del gobierno para identificar cuĆ”les son los activistas de las universidades”.
¿PorquĆ© la universidad pĆŗblica? Se preguntan en un comunicado las Juventudes del Polo DemocrĆ”tico Alternativo. Y agregan: “Esta campaƱa de desprestigio de la universidad pĆŗblica colombiana no hace parte de ninguna lucha contra los movimientos ilegales armados, ni mucho menos contra el terrorismo; si esto fuera cierto hace muchos aƱos que las universidades pĆŗblicas serĆan "rebaƱos de ovejas", con la cantidad de represión, desplazamiento y muerte que han tenido que sufrir los movimientos y gremios estudiantiles”.
La parodia de Parody
El sector estudiantil fue puesto en la mira del huracĆ”n cuando la senadora uribista Gina Parody, hace algunos meses, reveló documentos y videos que muestran a encapuchados en mĆtines dentro de las sedes universitarias, especĆficamente, en la Universidad Distrital de BogotĆ”.
La denuncia llevó al DAS, la central de inteligencia del Estado, a advertir que las FARC se infiltran en los centros docentes y el movimiento estudiantil, para "demostrar su trabajo polĆtico y dar a conocer sus ideas en las juventudes".
La senadora Parody se rasgó entonces las vestiduras y afirmó que en sus tiempos de universitaria jamÔs vio a ningún estudiante defendiendo sus ideas con capuchas. Claro, hay que tener en cuenta que la senadora estudio en la Pontifica Universidad Javeriana de BogotÔ, donde nunca se ven ni se verÔn capuchas o encapuchados; ni siquiera capuchinos, sólo los jesuitas dueños de la educación en Colombia. Donde la presencia del DAS y de otros organismos de inteligencia es innecesaria. Ella no estudió en la nacional, ni el la distrital, ni en la Pedagógica, ni en ninguna universidad pública, donde tantos estudiantes "revoltosos" deben ser tenidos a raya.
Las acusaciones indicaban que, con la aquiescencia de las directivas, se estaban propiciando actos subversivos en los centros de educación superior, sobre todo, en los de carÔcter público.
Carlos Ossa Escobar, rector de la Universidad Distrital (ex constituyente, ex contralor del paĆs y ex director del Banco de la RepĆŗblica), frente a la avalancha de crĆticas e insinuaciones, indicó que “nos vimos precisados a salir al debate pĆŗblico y a presentar cuatro argumentos: primero, en la universidad hay libertad de expresión y cualquiera tiene el derecho a exponer sus ideas; segundo, el uso de capuchas no es necesariamente motivo de alarma, pues puede deberse a razones de seguridad y a precaver persecuciones contra quienes disienten; tercero, fueron expresiones pacĆficas de ideas. Y un cuarto argumento, o mĆ”s bien, un comentario a tener en cuenta, fue llamar la atención sobre lo peligroso de “macartizar” la Universidad PĆŗblica”.
Opinan sobre el exabrupto
"Es un acto improcedente que debe aclararse lo mƔs pronto posible. Es una medida que no tiene lugar", dijo Samuel Moreno, alcalde de BogotƔ.
“Esto a lo mejor ni el propio fiscal general debe saberlo. Esa es una orden bastante arbitraria. No se pueden hacer investigaciones indeterminadas porque eso serĆa el desvĆo de poder", manifestó Alfonso Gómez Mendez, ex fiscal y precandidato liberal.
“Es un exabrupto de la FiscalĆa. MĆ”s bien es una cacerĆa de brujas, donde se busca hacer una redada abstracta en las universidades buscando a aquellos que tienen un pensamiento contrario del Gobierno”, seƱaló Parmenio Cuellar, ex ministro de Justicia y ex gobernador de NariƱo, quien agregó que “en ese proceso, seguramente, los investigadores ya tienen en mente a quien perseguir o a quienes capturar”.
“Lo correcto es que si la FiscalĆa sospecha de algunas personas pregunten por cada una de ellas, y no comprometer a estudiantes y docentes”, dijo Pedro Herrera, presidente del Sindicato de Profesores Universitarios. “Con este tipo de ordenes se pone bajo sospecha la totalidad de la comunidad estudiantil”.
"Este tipo de procedimientos puede ser violatorio de los derechos a la defensa, al buen nombre y al ejercicio pleno de las libertades. La responsabilidad penal es individual y pretende someter a todos por igual a una especie de examen colectivo y estigmatizar a la comunidad universitaria, puede acabar con el principio de inocencia", dijo Clara López Obregón, Secretaria de Gobierno del Distrito.
AndrĆ©s Paredes, en su charla con YVKE, seƱaló que “las universidades son un bastión importante en tĆ©rminos de la construcción de ideas. Creemos en la batalla de ideas, y en los campos universitarios vivimos eso. Esto nos lleva a no estar de acuerdo y confrontar algunas polĆticas del gobierno”.
“En las Ćŗltimas investigaciones que hemos hecho desde la ACEU”, complementó el dirigente estudiantil, “hemos descubierto que en los Ćŗltimos 3 aƱos han asesinado 15 dirigentes estudiantiles, muchos han sido desplazados y mĆ”s de 100 estudiantes estĆ”n amenazados”.
Argentina, para no olvidar el presente colombiano
Las numerosas fichas y los expedientes sobre estudiantes, hallados hace algunos aƱos en la Argentina, han revelado el grado de sistematización, coordinación y organización de la persecución ideológica, que la Ćŗltima dictadura militar montó sobre las universidades pĆŗblicas y hasta privadas de todo el paĆs. Una universidad alertaba al resto de los alumnos suspendidos, sancionados o expulsados por actividades subversivas. Era un sistema aceitado: la facultad informaba al rectorado, Ć©ste al sistema universitario y de allĆ, al resto.
A 32 aƱos del golpe, se siguen desclasificado documentos y hallando nuevas historias, nombres y conexiones de lo que se ha llamado el “Plan Cóndor Universitario”, un circuito de información que daba cuenta del comportamiento y la militancia de los estudiantes de todas las casas de estudio de la Argentina.
La revisión de los datos y la sistematización de la información universitaria, condujo en el paĆs austral a un grado de control descabellado, hallĆ”ndose incluso requerimientos de las comisarĆas exigiendo a las autoridades educativas que remitieran informes sobre los libros que los alumnos sacaban de la biblioteca.
En los cruces de datos, los investigadores han encontrado hasta el momento 20 estudiantes desaparecidos sólo de la Facultad de Periodismo y Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Pero se trató de un sistema represivo y criminal que se extendió a todo el paĆs.
Las coincidencias vistas ahora Colombia con los pasos iniciales de ese aciago recorrido dado en Argentina durante los aƱos de la dictadura militar, no son coincidencias. Son acciones tĆpicas y medidas calculadas por parte de aquellos gobiernos que tienen mucho que tapar y mucho que acallar.
La solidaridad necesaria
“Varias investigaciones de las organizaciones estudiantiles colombianas muestran el grado de represión que ha representado el gobierno del presidente Uribe para el movimiento estudiantil universitario”, dijo AndrĆ©s Paredes, de la ACEU.
En un paĆs en el que hay que “tragar entero” y “comer callado”, el que opina pierde, el que habla queda marcado y el que protesta se muere.
Los estudiantes de las universidades pĆŗblicas, mĆ”s que por las “pruebas fehacientes” de la reciente parodia, que sĆ lo fueran de hecho originarĆan investigaciones judiciales concretas y no estas rĆ”fagas de metralla preventivas y amedrentadoras, han sido en Colombia un sector difĆcil para el gobierno del presidente Uribe.
“Por eso es muy importante la denuncia de los hechos de violación de los derechos humanos de la población estudiantil, y que se pueda despertar la solidaridad con respecto a nuestro movimiento”, concluye el dirigente estudiantil.
Una piedra en el zapato tan molesta como los indĆgenas, los sindicatos, los trabajadores, los desempleados. Y como todo el resto del paĆs que no hace parte del 80% o 90% de los 2000 o 5000 encuestados entre aquel segmento de ciudadanos (porque son de ciudad), que a lo sumo alcanza el 10% de la población total del paĆs, por lo general, beneficiarios de Uribe o beneficiados con Ć©l, que creen que su presidente hace las cosas entre bien y muy bien.
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