Solución sin neo-liberalismo a ultranza
Por: Melquizedec Torremolinos
martes, 05 de agosto de 2008
Al aplicar la tĆ©cnica de la Solución Alternativa de Conflictos al panorama colombiano, salta a la vista la carencia de un elemento esencial: la existencia de interlocutores que en mĆnimo de dos complementen un diĆ”logo.
Primero el Canje Humanitario. Al aplicar la tĆ©cnica de la Solución Alternativa de Conflictos al panorama colombiano, salta a la vista la carencia de un elemento esencial: la existencia de interlocutores que en mĆnimo de dos complementen un diĆ”logo. Pero no existe interlocutor para un diĆ”logo en Colombia por carencia de confianza. La existencia del conflicto reflejado en dos partes enemigas, producto de la confrontación, es la tónica. Dos fuerzas de confrontación enemigas resulta elemento esencial. De un lado, la Insurgencia identifica al gobernante de turno como instrumento de los intereses oligĆ”rquicos, narco para estatales y del Imperio como no apto para negociar, por ser entre otras cosas- ilegĆtimo su mandato. Del otro lado, el interlocutor, en cabeza del presidente colombiano, bajo el vituperio del adjetivo, del mote de terroristas y la convicción personal, enfermiza y rastrera de considerara sus contrarios asesinos de su padre; refunden la calidad de gobernante con la de un justiciero familiar.
Pero nada de lo expuesto es insalvable. Entre mĆ”s arraigados los odios, mĆ”s precisa la identidad de los interlocutores. Confirma la existencia del contradictorio y aflora la objetividad del diĆ”logo como alternativo. La complejidad del asunto, no significa eludirlo. Por ello hay que partir de la premisa de existencia de dos contradictores, que son interlocutores potenciales y que constituye elemento esencial para el dialogo. Pero si para la concreción del Canje de prisioneros de guerra, por presos polĆticos en cĆ”rceles colombianas y de USA, se ha tergiversado el tortuoso camino; lo mas sano no es aplicar un mecanicismo sub secuente, en el sentido que materializado el Canje se pasarĆ” per-sĆ© a la negociación polĆtica para la solución al conflicto polĆtico, social, económico y militar con caracteres de guerra civil, en Colombia.
Comenzando que una salida polĆtica al conflicto no se lograrĆ” bajo los parĆ”metros de vencedores y vencidos; ni bajo la imposición lapidaria de la pax romana. Una solución polĆtica y no de guerra estĆ” claramente identificada. MĆŗltiples facturas conjugan en ello. Pero lo fundamental es que no podrĆ” ser a espaldas del pueblo. SerĆ” resultado de la movilización popular; del triunfo polĆtico-popular de las masas en fondo a la materia y concepción de un Nuevo Estado. De efectiva democracia de participación directa en logro a profundos cambios revolucionarios.
No se concibe en Colombia un remedo de solución revolucionaria. No cabe, en un movimiento o partido de izquierda con vocación de poder socialista, una solución a medias, de solo un cambio en la directriz de gobierno. No se descarta el reformismo prÔctico, pero el planteamiento de fondo es construir en concreto un Nuevo Estado de concepción socialista en Colombia.
Por ende, ningún tema de la vida nacional, como tampoco objetivo de institucionalidad, podrÔ quedar por fuera. Imposible en una labor de columnista abarcar la complejidad de contenido. Partimos del aporte a plantear lo complejo. A intentar ahondar en lo profundo que ha significado la prÔctica y existencia de una vocación y convicción revolucionaria de poder; que bajo la combinación de todas las formas de lucha, coloca a la nación colombiana en momentos históricos por la búsqueda definitiva de un nuevo derrotero a alcanzar como Nación.
Una Cultura PolĆtica.
La hegemonĆa de la narco derecha en Colombia aplicada con una Dictadura MediĆ”tica, ha causado en la calidad de opinión de los colombianos la carencia de conocimiento y cultura polĆtica. El seguidismo al Establecimiento impuesto por el conduccionismo mediĆ”tico, ya lo habĆa definido G. Lebond en La Rebelión de las Masas: el ente masivo, dista de la capacidad razonadora del sujeto-individuo. Se dio la conducción de masas por parte del nazismo bajo el efecto mediĆ”tico de los altoparlantes y la radio. Las movilizaciones en las ciudades de Colombia conocidas como mediĆ”ticas, desplazan la capacidad convicción del sujeto-participante. Bajo el slogan del clichĆ© y el odio se desvirtĆŗa una realidad. Se identifica a una sola parte del sufrimiento: la que padece el secuestro. Se desconoce la otra parte del sufrimiento: la que padece el asesinato selectivo, el genocidio, el desplazamiento, la privación de la libertad, el desconocimiento de nacionalidad del extraditado.
La evasión de la realidad a la población busca confundir y a la vez difundir una visión cultural del mundo bajo estereotipos norteamericanos o europeos, que solo tiene cabida en una elite de castas socio-económica, que en Colombia arbitrariamente usufructĆŗa la envidiable posición geogrĆ”fica y el destino de los recursos naturales. En que tal como estĆ”n las cosas asistimos en un paĆs en que no tienen cabida todos los colombianos.
La carencia de una cultura polĆtica refleja ignorancia polĆtica del pueblo colombiano, lo cual ha contribuido a la prolongación y agudización en el tiempo del conflicto fratricida. La carencia objetiva de una concepción polĆtica- cultural, inyectada en grado alienante a la población colombiana, la aleja en la consecución de un proyecto de nación hacia una Nueva Colombia. Ese dĆ©ficit polĆtico-cultural incide directamente en la agudización, por fases, de la guerra civil.
La Adopción en Colombia del capitalismo salvaje.
La realidad colombiana merece una detenida lectura a partir de la dĆ©cada de 1980 en que la aplicación del modelo neo liberal, abarca el Ć”mbito de la estructura económica y social de conducción del Estado colombiano. Que sea Cesar Gaviria o cualquier otro de los presidentes de turno, los aplicadores de esa polĆtica neo liberal, poco importa. El asesinado por la misma derecha, Ćlvaro Gómez H, mencionaba el gigantismo estatal y precisamente el objetivo del neo liberalismo fue el desmonte del Estado de prosperidad y benefactor y su reducción a la mĆ”s simple expresión. La estructura del Estado fue permeada por la inyección, inversión e invasión del capital privado multinacional, afectando, sobre todo, a los servicios pĆŗblicos esenciales. Esto significó la carencia de cualquier derrotero social con la aplicación salvaje del capital multinacional en Colombia.
La relación de causalidad entre libre mercado y pobreza es indubitable. Simplistamente afirman que la inversión de capital privado generó competencia y empleo, pero desconocen el desmonte del capital fijo, generador de riqueza, para ser entregado en bandeja de plata al interés de las multinacionales.
Las polĆticas de privatización generaron una relación de dependencia al saqueo de los recursos naturales que mantiene a mĆ”s de 25 millones de colombianos en pobreza absoluta y a un 18% de su población (mĆ”s de seis millones de colombianos) como indigentes; sĆ a esos que lo mediĆ”tico define como desechables.
Peor que la polarización polĆtica en Colombia, clama solución la terrible y profunda brecha causada por la polarización económica y social de todo un pueblo.
Los Furibistas activos, que ademĆ”s de pedantes son incultos ante los padecimientos del pueblo, repiten que a nivel mundial las estadĆsticas registran que desde 1990 a la fecha en los paĆses en vĆa de desarrollo el libre mercado redujo la pobreza del 29% al 18%. IncreĆblemente, Colombia fue un paĆs en “vĆa de desarrollo” para quedar rezagado en plena vĆa. Es tan artificial el crecimiento económico en Colombia que no existe registro de crecimiento o desarrollo industrial. Los historiadores económicos colombianos nos presentan como un paĆs sempiternamente productor de materias primas, de insumos para el avance industrial de otros paĆses. Antes del negocio del narcotrĆ”fico, los productos de exportación colombianos fueron el cobre, oro, carbón, caucho, tabaco, banano y cafĆ©. Ni siquiera hidrocarburos, puesto que lo mĆ”s doloroso es saber que mientras paĆses vecinos aplican la soberanĆa energĆ©tica, los arrodillados Furibistas continĆŗan brindando a los intereses de las petroleras norteamericanas concesiones de explotación por 100 aƱos; incluida la compra a esos pulpos de la gasolina y demĆ”s productos refinados, en suelo patrio… Resalta en atención si un aspecto de fondo como ese podrĆa soslayarse en una bĆŗsqueda de solución polĆtica al conflicto bĆ©lico en Colombia. No hay cantos de sirena frente a nuestra realidad.
En Colombia, en plena globalización, no existe siquiera un proyecto de construir una economĆa propia, un mercado propio y un desarrollo industrial. Es mĆ”s, lo que se tenĆa como propio y nacionalizado desde los aƱos 40 y 50 del siglo XX, desapareció: Telecomunicaciones, Televisión, espectro radial y satelital, Ferrocarriles, Licoreras, Hospitales y Salud en general, Empresas PĆŗblicas y de EnergĆa. Hoy intentan privatizar el agua y al igual que en Argentina, los cementerios. El salto industrial de los aƱos 40 y 50 en el sector privado, como fabricas textiles, productos de alimentos, de insumos agrĆcolas y la industria ganadera resuenan cual cataplĆŗm conmovedor. Cuando Colombia contaba con 25 millones de habitantes, habĆa 60 millones de cabezas de ganado. El enseƱoramiento del narcotrĆ”fico y el conflicto armado lo reducen hoy a escasos 15 millones de cabezas de ganado.
La reforma agraria sangrienta de derecha narco paramilitar, modificó el marco de tenencia de la tierra en Colombia, desplazando a sus propietarios originarios e imponiendo el regresivo latifundio agrario. El proyecto paramilitar, con su utilización de accionar contra insurgente y contrarrevolucionario, queda demostrado como una estrategia de control de la tierra para su detentación y concentración por parte de los “perros de la guerra”. Esos mismos que claman por un TLC expedito para la entrega de la despensa agraria a los intereses del amo imperial.
La casta narco terrateniente proyecta jugosa ganancias en la consolidación de la agricultura con fines energéticos de alcoholes carburantes; pero nada exento de contradicciones. La reciente posición del Banco Interamericano de Desarrollo, en cabeza del Furibista Moreno, afecta a los finqueros indistintamente de su apoyo o no a la guerra furibista.
Con el mentĆs de preservar los granos alimenticios enfoca la estrategia de generación de bio- combustible exclusivamente en la caƱa de azĆŗcar. La sustitución de ganaderĆa extensiva por tierras dedicadas al cultivo del maĆz, soya, palma etc. asoma para sus actores descalabros y ruina. El mono cultivo de la caƱa desplazarĆ” al de cualquier otro producto; por lo que las ganancias de los ingenios del magnate Ardila Lule llegaran al infinito, para generar carburantes
La Pauperización Poblacional.
Los Furibistas proclaman que la neo liberalización económica cambió el paisaje urbanĆstico convirtiendo a las capitales departamentales y ciudades intermedias en modelos de construcciones modernas. La danza de la economĆa subterrĆ”nea gansteril ha clamado expectativas en el mercado inmobiliario vernĆ”culo. Pero ello va de la mano con el lucro de la Banca debido al cada dĆa creciente boom narco económico. El escandaloso aumento de las utilidades financieras del sistema bancario nacional no tiene parangón o equivalencia con paĆs alguno. El flujo de los dineros calientes es verdad sabida y buena fe guardada que los fariseos de la Banca mundial callan y tapan. El dinero nada vale para el que lo tiene, pero imposible su alcance para el grueso de la población. El rigorismo de las tasas de interĆ©s y condiciones para adquirirlo condenan a pequeƱos ahorradores, trabajadores, clase media, a su imposible acceso. La voracidad de esa Banca expósita administradora de los dineros del narco paramilitarismo, expropia con saƱa de sus viviendas a los acreedores hipotecarios. Durante el rĆ©gimen del Terrorismo Estatal Furibista cerca de 350.000 personas han sido despojadas de sus viviendas hipotecarias. La jurisdicción de los Juzgados Civiles se convirtieron en oficinas cobradoras del capital financiero parasitario y por ende los jueces en verdugos a la orden de los agiotistas bancarios colombianos. Para palpar esta tragedia baste esta comparación: la recesión inmobiliaria en USA afectó a 400.0000 ahorradores hipotecarios, con una población que supera diez veces a la colombiana. Todos van a ser compensados…para salvar sus viviendas; en cambio en Colombia el panorama es de agudización.
Desde hace 60 aƱos con el asesinato del caudillo JORGE ELIECER GAITAN, comenzó el drama del desplazamiento interno de la población colombiana. En Colombia, el modelo neo liberal económico transita de la mano, dese la dĆ©cada de 1980, con el actor narcotrĆ”fico. El desplazamiento de población abarca comunidades campesinas y tambiĆ©n de indĆgenas, que abandonan las tierras por ser victimas de asesinatos, destierros, genocidios. El drama de las violaciones, torturas, mutilaciones, permanece constante. Ello trae consigo el apoderamiento de esas tierras por terratenientes, militares, polĆticos y esbirros del Estado Terrorista. Colombia es el Ćŗnico paĆs en el mundo en el que quien despoje- asĆ sea violentamente- a un propietario de su tierra y mantiene con testaferros o personalmente una posesión por 20 aƱos, queda dueƱo de esas tierras por bendición judicial. Es loa a una cultura y practica criminales. En Colombia, un criminal fallo del Consejo de Estado le dio propiedad a la multinacional Texaco sobre mĆ”s de 40.000 hectĆ”reas de territorio colombiano en zona de explotación petrolera. Las interpretaciones acomodaticias y los fallos de los tribunales y corte suprema de justicia de Colombia, con fundamento en el Código Civil de inspiración liberal manchesteriano de capitalismo salvaje, amamantó a las familias de la oligarquĆa petrolera que de “por vida” reciben regalĆas de las riquezas del subsuelo colombiano, de por sĆ propiedad de la nación. Por mencionar tan solo a la familia Barco, de la ajada embajadora estadounidense por Colombia y a la del clan del Generalato Barón Valencia. Ejemplos como estos demuestra que en una solución al conflicto colombiano no hay cantos de sirena frente a nuestra cruda realidad.
La intensificación de la guerra contrainsurgente, desplaza continuamente población del campo a la ciudad y de ciudades a ciudades, sin dejar de registrar el drama del desplazamiento interno, inter- barrios, por motivo de la escalada del conflicto en las grandes ciudades. El estudioso columnista de Anncol, Allende La Paz, ilustra estadĆsticamente ese panorama. La aplicación del capitalismo salvaje agudizó la pauperización de la población y afecta cada dĆa mĆ”s personas en los barrios pobres, verdaderos cinturones de miseria. Para los adoradores del dios mercado privacionista la lectura es que a nivel mundial ha caĆdo esa pauperización del 47% al 37%. Que es en los paĆses menos liberalizados donde ha habido retrocesos. Pero cómo?. Un paĆs tan liberalizado como el colombiano, por imposición del factor terrorista de estado, demuestra es intensificación de la pauperización. Es que el patrón con que mide el Banco Mundial es el de los paĆses desarrollados. Por ello, no hay cantos de sirena frente a nuestra realidad.
Conexión Ente Libre Mercado y Violencia PolĆtica.
Repasando el panorama latinoamericano, la aplicación del neoliberalismo económico va relacionada con la violencia polĆtica. La dictadura pinochista fue el escenario adecuado para ahogar todas las conquistas populares. Las dictaduras argentinas y paraguaya aplicaron los mismos modelos sin atuendos, cual aquelarre contra la propiedad social.
En Colombia, la consuetudinaria aplicación del Terrorismo de Estado, facilitó a partir de 1980, sin excepción de tĆtere presidencial de turno, la mĆ”s arbitraria reestructuración de adecuación estatal y de lo legal normativo, permitiendo la descarada venta de activos fijos, patrimonio de la nación colombiana, juntos con las empresas estatales. ¡Todos al asfalto! fue la consigna para entronizar los dineros calientes de inversionistas criollos, mafiosos, con testaferros extranjeros. La mĆ”s intensa jornada de aplicación neoliberal y privatizadora la ha hecho el designado por el imperio como “perro de la guerra” ahondando el conflicto, arrodillado a Bush que lo bendice esputando a los colombianos que su “presidente” “ha hecho lo que le hemos pedido y mĆ”s de lo que le hemos pedido”( tradĆŗzcase: ordenado). Esa lapidaria frase a futuro colgarĆ” como reconocimiento al mĆ”s alevoso de los cipayos.
Durante el rĆ©gimen Furibista, implementadas las tĆ”cticas de Terrorismo de Estado, mediante la militarización de empresas, de universidades, de instalaciones del Estado, ha logrado la expulsión de trabajadores, mĆ©dicos, estudiantes, dictando mĆ”s decretos de privatización, entregando el patrimonio publico de empresas de energĆa, de televisión, de hospitales etc. al sindicato empresarial antioqueƱo y a los intereses del capital privado internacional. Luego del asesinato selectivo en los sindicatos de la industria energĆ©tica, intervienen en la unión sindical obrera petrolera e imponen los decretos privatizadores de Ecopetrol. Militarizó las instalaciones y puestos de trabajo de Telecom desalojando a 7000 trabajadores, echĆ”ndoles a la calle para que esa bases sindicales no pudieran repetir el glorioso y patriótica paro del aƱo 1993, que le impidió a Cesar Gaviria Trujillo privatizar a Telecom, acusando a los dirigentes sindicales de “terroristas” encarcelĆ”ndolos durante diez meses. Todo como antesala para entregarle ese patrimonio e industria estratĆ©gico esencial de servicio pĆŗblico llamado Telecom, al capital privado franquista de TELEFONICA DE ESPAĆA. Esta misma empresa, cada seis meses, viola los acuerdos laborales (puesto que los sindicatos han sido reducidos en Colombia, gracias al terrorismo furibista a la mĆ”s minina expresión). Viola las normas laborales y bajo el prurito de “reestructuración” despide a seis centenares de trabajadores, ofendiĆ©ndoles al calificarlos de incompetentes, en el mĆ”s inhumano y salvaje despido colectivo, para lo cual no existe Ministerio de Trabajo.
Esa misma TELEFONICA DE ESPAĆA pagó con rĆ©ditos mayores al “perro de la guerra” al producir el infarto informĆ”tico, junto con sus asesores informĆ”ticos colombianos, que escaló la escandalosa espiral de 7 millones de votos para la reelección del Miniführer.
La violencia polĆtica implementada en Colombia con los reajustes, o mejor desajustes, de la estructura estatal, reflejan triunfalismo en las tambiĆ©n castas del generalato y la jerarquĆa eclesiĆ”stica. Congratula a los emergentes clanes de poder local, expósitos de una oligarquĆa local. Asiste complacencia a las conductas de la nefasta y corrupta clase polĆtica. Asegura un bienestar temporal a los legalizadores de los capitales del narco paramilitarismo.
En Colombia, conocido como el paĆs de las estadĆsticas, ya no hay guarismos para explicar el genocidio a los dirigentes de trabajadores, sectores populares, sociales y polĆticos de izquierda. La ola privaticionista y neo liberal presenta a un paĆs arrasado en cuanto a los derechos fundamentales. Comenzando por que existen dos claras formas de oposición polĆtica: la oposición legal, callada, amordazada, vilipendiada, sacrificada, expuesta a la picota mediĆ”tica, al ditirambo, la calumnia y el Ćndice del cañón acusador del narco para presidente. La oposición armada: enhiesta; golpeada y golpeando; firme en pie de lucha, aportando dĆa a dĆa el ingrediente y contenido de la polĆtica en el paĆs del Sagrado Corazón. Constituye la oposición armada fuerza insustituible en momentos aciagos del hegemonismo fascista y narco paramilitar en Colombia. En el campo de las organizaciones sociales, cabe destacar, a los compaƱeros de las organizaciones sociales que resisten cual verdaderos hĆ©roes populares. Soportan el embate para que el movimiento obrero no desaparezca. SegĆŗn la escuela Sindical en los Ćŗltimos aƱos de gobierno furibista se han producido mĆ”s de 2600 asesinatos de dirigentes sindicales. Desparecen los sindicatos de trabajadores de las empresas privadas colombianas y con ello la organización primaria de los trabajadores. Menos se registra nueva fundación de sindicatos. Se estima que 1900 empresas desaparecieron del registro sindical; bien por cambio de nombre o razón social, o por que fueron vendidas a capitales transnacionales, o por que fueron cerradas. Sus sindicatos es lo accesorio. Hasta sus nombres sepultados. TratĆ”ndose de empresas e institutos del Estado, mĆ”s de 200 sindicatos desaparecieron. Durante la actual ola de violencia polĆtica neoliberal 130 sindicatos de empresas industriales y comerciales del estado desaparecieron. Suma tambiĆ©n la desaparición de trescientas organizaciones sindicales o sindicatos del sector privado.
Es desolador el saldo luctuoso en esta desigual lucha de exterminio impuesta. La consecuencia es el que a los sindicatos los nutrĆan trabajadores, que contaban y hacĆan presencia con sus organizaciones de masas. Pues bien, cientos de miles de trabajadores han desparecido del escenario económico polĆtico colombiano.
Cuando leo registros de los neoliberales en fuentes como las del Banco Mundial, señalando que durante la etapa del neoliberalismo económico ya no se ven guerras locales, ni dictaduras, francamente no se si estÔn contagiados del falso positivo furibista o sus cerebros, provenientes de carteles, no son originales.
Relación Entre Libre Mercado, Intervencionismo e Ingobernabilidad.
Sin desconocer la incontenible globalización, el panorama mundial presenta nuevos conflictos los cuales no estamos en oportunidad de analizar detenidamente. Pero desde la dĆ©cada de los aƱos 1980, con tan solo mencionar la Tormenta del Desierto, la guerra afgana y la invasión a Irak, inciden en la aplicación del nuevo modelo económico internacional. El daƱo, que por ejemplo, la administración W.Busch ha causado al mundo, se puede explicar con la escalada de los precios del petróleo. Al momento de la invasión a Irak el precio del barril de petróleo no llegaba a 25 dólares. Tan pocos aƱos despuĆ©s va en escalada a los 200 dólares. La reserva norteamericana no soporta el increĆble gasto de 12 mil millones de dólares que le cuesta la guerra por mes y sigue en aumento. USA tuvo que recurrir por primera vez al llamado a los inversionistas extranjeros para que inyecten financiación en ese paĆs de los “sueƱos”. “Invierte en USA” inunda los clasificados mundiales. Se registra mĆ”s de 180 cientĆficos chinos que han salido de USA y radicado en su paĆs de origen. La empresa y capital chino se devuelven Ćntegros a la China. Todo tan sintomĆ”tico para el modelo económico de mercado. Los conflictos en Europa afloraron y la explosión de naciones o nuevos estados afecta a las Europas y todo el Oriente Medio. Luego de veinte aƱos de neoliberalismo el nĆŗmero de conflictos militares que involucran al menos a una nación, permanece constante. Asombra el manejo que los estudios del Banco Mundial extienden, en el sentido que en los Ćŗltimos quince aƱos han disminuido los conflictos militares que involucren a una nación. Resaltan que el nĆŗmero de muertes producto de genocidios en lo corrido del siglo XXI es la mĆ”s baja en los Ćŗltimos cincuenta aƱos. Toman cifras que en el 2005 solo hubo un genocidio: en Kafur y que de 1990 a 2005 solo 9 genocidios sueltos por ahĆ alrededor del mundo. Con lupa y como ratón de biblioteca rebusco si mencionan a Colombia y No. Maravilloso efecto de las multimedios.
Desconocen, o mejor, callan esos investigadores que el principal reto a que se han visto abocados los paĆses proclives a la aplicación del nuevo modelo económico es el de la ingobernabilidad. Por los efecto mariposa de la globalización, que la ingobernalidad es consustancial a ellos. Toman aspectos como el de la frustración de los electores ante la incapacidad de los gobiernos a cumplir con sus promesas de avance en lo social, correspondiĆ©ndoles una cuota de reconocimiento pero con una salida retorica: los gobiernos corruptos, incompetentes y crueles son asuntos aislados ante la defensa del capitaloismo global!. Admiten esos mismos investigadores que en los Ćŗltimos aƱos en el escenario del libre mercado, ha aflorado la tortura. Como negarlo si el principal depositario de esa practica demostrada acusa a la potencia imperial norteamericana. Que las dictaduras han asomado, al igual que la corrupción gubernamental y el mercantilismo corporativo, sorprendiendo que acepten esas crĆticas, pero con la duda razonable para el salvaje sistema.
ExcĆŗsenme los lectores por las improvisadas pinceladas con que asomo este tema; pero es que lo consultado no se detiene en el campo polĆtico cambiante durante los Ćŗltimos cinco aƱos en AmĆ©rica del Sur. En esta parte del mundo se ha frenado la aplicación a ultranza del modelo neo liberal económico, marginĆ”ndose los gobiernos de la vocación de Milton Friedman y el libre mercado; salvo en paĆses como Colombia en que lo Social es satĆ”nico y en el aislado PerĆŗ. Por Ćŗltimo referenciar que fueron comentarios llegados del libro de Naomi Klein, The Skock Doctrine, los que motivaron este escrito a modelo comparativo.
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