Solución sin neo-liberalismo a ultranza

Solución sin neo-liberalismo a ultranza
Por: Melquizedec Torremolinos


martes, 05 de agosto de 2008
Al aplicar la técnica de la Solución Alternativa de Conflictos al panorama colombiano, salta a la vista la carencia de un elemento esencial: la existencia de interlocutores que en mínimo de dos complementen un diÔlogo.

Primero el Canje Humanitario. Al aplicar la técnica de la Solución Alternativa de Conflictos al panorama colombiano, salta a la vista la carencia de un elemento esencial: la existencia de interlocutores que en mínimo de dos complementen un diÔlogo. Pero no existe interlocutor para un diÔlogo en Colombia por carencia de confianza. La existencia del conflicto reflejado en dos partes enemigas, producto de la confrontación, es la tónica. Dos fuerzas de confrontación enemigas resulta elemento esencial. De un lado, la Insurgencia identifica al gobernante de turno como instrumento de los intereses oligÔrquicos, narco para estatales y del Imperio como no apto para negociar, por ser entre otras cosas- ilegítimo su mandato. Del otro lado, el interlocutor, en cabeza del presidente colombiano, bajo el vituperio del adjetivo, del mote de terroristas y la convicción personal, enfermiza y rastrera de considerara sus contrarios asesinos de su padre; refunden la calidad de gobernante con la de un justiciero familiar.

Pero nada de lo expuesto es insalvable. Entre mÔs arraigados los odios, mÔs precisa la identidad de los interlocutores. Confirma la existencia del contradictorio y aflora la objetividad del diÔlogo como alternativo. La complejidad del asunto, no significa eludirlo. Por ello hay que partir de la premisa de existencia de dos contradictores, que son interlocutores potenciales y que constituye elemento esencial para el dialogo. Pero si para la concreción del Canje de prisioneros de guerra, por presos políticos en cÔrceles colombianas y de USA, se ha tergiversado el tortuoso camino; lo mas sano no es aplicar un mecanicismo sub secuente, en el sentido que materializado el Canje se pasarÔ per-sé a la negociación política para la solución al conflicto político, social, económico y militar con caracteres de guerra civil, en Colombia.

Comenzando que una salida política al conflicto no se lograrÔ bajo los parÔmetros de vencedores y vencidos; ni bajo la imposición lapidaria de la pax romana. Una solución política y no de guerra estÔ claramente identificada. Múltiples facturas conjugan en ello. Pero lo fundamental es que no podrÔ ser a espaldas del pueblo. SerÔ resultado de la movilización popular; del triunfo político-popular de las masas en fondo a la materia y concepción de un Nuevo Estado. De efectiva democracia de participación directa en logro a profundos cambios revolucionarios.

No se concibe en Colombia un remedo de solución revolucionaria. No cabe, en un movimiento o partido de izquierda con vocación de poder socialista, una solución a medias, de solo un cambio en la directriz de gobierno. No se descarta el reformismo prÔctico, pero el planteamiento de fondo es construir en concreto un Nuevo Estado de concepción socialista en Colombia.

Por ende, ningún tema de la vida nacional, como tampoco objetivo de institucionalidad, podrÔ quedar por fuera. Imposible en una labor de columnista abarcar la complejidad de contenido. Partimos del aporte a plantear lo complejo. A intentar ahondar en lo profundo que ha significado la prÔctica y existencia de una vocación y convicción revolucionaria de poder; que bajo la combinación de todas las formas de lucha, coloca a la nación colombiana en momentos históricos por la búsqueda definitiva de un nuevo derrotero a alcanzar como Nación.

Una Cultura PolĆ­tica.

La hegemonía de la narco derecha en Colombia aplicada con una Dictadura MediÔtica, ha causado en la calidad de opinión de los colombianos la carencia de conocimiento y cultura política. El seguidismo al Establecimiento impuesto por el conduccionismo mediÔtico, ya lo había definido G. Lebond en La Rebelión de las Masas: el ente masivo, dista de la capacidad razonadora del sujeto-individuo. Se dio la conducción de masas por parte del nazismo bajo el efecto mediÔtico de los altoparlantes y la radio. Las movilizaciones en las ciudades de Colombia conocidas como mediÔticas, desplazan la capacidad convicción del sujeto-participante. Bajo el slogan del cliché y el odio se desvirtúa una realidad. Se identifica a una sola parte del sufrimiento: la que padece el secuestro. Se desconoce la otra parte del sufrimiento: la que padece el asesinato selectivo, el genocidio, el desplazamiento, la privación de la libertad, el desconocimiento de nacionalidad del extraditado.

La evasión de la realidad a la población busca confundir y a la vez difundir una visión cultural del mundo bajo estereotipos norteamericanos o europeos, que solo tiene cabida en una elite de castas socio-económica, que en Colombia arbitrariamente usufructúa la envidiable posición geogrÔfica y el destino de los recursos naturales. En que tal como estÔn las cosas asistimos en un país en que no tienen cabida todos los colombianos.

La carencia de una cultura política refleja ignorancia política del pueblo colombiano, lo cual ha contribuido a la prolongación y agudización en el tiempo del conflicto fratricida. La carencia objetiva de una concepción política- cultural, inyectada en grado alienante a la población colombiana, la aleja en la consecución de un proyecto de nación hacia una Nueva Colombia. Ese déficit político-cultural incide directamente en la agudización, por fases, de la guerra civil.

La Adopción en Colombia del capitalismo salvaje.

La realidad colombiana merece una detenida lectura a partir de la década de 1980 en que la aplicación del modelo neo liberal, abarca el Ômbito de la estructura económica y social de conducción del Estado colombiano. Que sea Cesar Gaviria o cualquier otro de los presidentes de turno, los aplicadores de esa política neo liberal, poco importa. El asesinado por la misma derecha, Álvaro Gómez H, mencionaba el gigantismo estatal y precisamente el objetivo del neo liberalismo fue el desmonte del Estado de prosperidad y benefactor y su reducción a la mÔs simple expresión. La estructura del Estado fue permeada por la inyección, inversión e invasión del capital privado multinacional, afectando, sobre todo, a los servicios públicos esenciales. Esto significó la carencia de cualquier derrotero social con la aplicación salvaje del capital multinacional en Colombia.

La relación de causalidad entre libre mercado y pobreza es indubitable. Simplistamente afirman que la inversión de capital privado generó competencia y empleo, pero desconocen el desmonte del capital fijo, generador de riqueza, para ser entregado en bandeja de plata al interés de las multinacionales.

Las políticas de privatización generaron una relación de dependencia al saqueo de los recursos naturales que mantiene a mÔs de 25 millones de colombianos en pobreza absoluta y a un 18% de su población (mÔs de seis millones de colombianos) como indigentes; sí a esos que lo mediÔtico define como desechables.

Peor que la polarización política en Colombia, clama solución la terrible y profunda brecha causada por la polarización económica y social de todo un pueblo.

Los Furibistas activos, que ademĆ”s de pedantes son incultos ante los padecimientos del pueblo, repiten que a nivel mundial las estadĆ­sticas registran que desde 1990 a la fecha en los paĆ­ses en vĆ­a de desarrollo el libre mercado redujo la pobreza del 29% al 18%. IncreĆ­blemente, Colombia fue un paĆ­s en “vĆ­a de desarrollo” para quedar rezagado en plena vĆ­a. Es tan artificial el crecimiento económico en Colombia que no existe registro de crecimiento o desarrollo industrial. Los historiadores económicos colombianos nos presentan como un paĆ­s sempiternamente productor de materias primas, de insumos para el avance industrial de otros paĆ­ses. Antes del negocio del narcotrĆ”fico, los productos de exportación colombianos fueron el cobre, oro, carbón, caucho, tabaco, banano y cafĆ©. Ni siquiera hidrocarburos, puesto que lo mĆ”s doloroso es saber que mientras paĆ­ses vecinos aplican la soberanĆ­a energĆ©tica, los arrodillados Furibistas continĆŗan brindando a los intereses de las petroleras norteamericanas concesiones de explotación por 100 aƱos; incluida la compra a esos pulpos de la gasolina y demĆ”s productos refinados, en suelo patrio… Resalta en atención si un aspecto de fondo como ese podrĆ­a soslayarse en una bĆŗsqueda de solución polĆ­tica al conflicto bĆ©lico en Colombia. No hay cantos de sirena frente a nuestra realidad.

En Colombia, en plena globalización, no existe siquiera un proyecto de construir una economía propia, un mercado propio y un desarrollo industrial. Es mÔs, lo que se tenía como propio y nacionalizado desde los años 40 y 50 del siglo XX, desapareció: Telecomunicaciones, Televisión, espectro radial y satelital, Ferrocarriles, Licoreras, Hospitales y Salud en general, Empresas Públicas y de Energía. Hoy intentan privatizar el agua y al igual que en Argentina, los cementerios. El salto industrial de los años 40 y 50 en el sector privado, como fabricas textiles, productos de alimentos, de insumos agrícolas y la industria ganadera resuenan cual cataplúm conmovedor. Cuando Colombia contaba con 25 millones de habitantes, había 60 millones de cabezas de ganado. El enseñoramiento del narcotrÔfico y el conflicto armado lo reducen hoy a escasos 15 millones de cabezas de ganado.

La reforma agraria sangrienta de derecha narco paramilitar, modificó el marco de tenencia de la tierra en Colombia, desplazando a sus propietarios originarios e imponiendo el regresivo latifundio agrario. El proyecto paramilitar, con su utilización de accionar contra insurgente y contrarrevolucionario, queda demostrado como una estrategia de control de la tierra para su detentación y concentración por parte de los “perros de la guerra”. Esos mismos que claman por un TLC expedito para la entrega de la despensa agraria a los intereses del amo imperial.

La casta narco terrateniente proyecta jugosa ganancias en la consolidación de la agricultura con fines energéticos de alcoholes carburantes; pero nada exento de contradicciones. La reciente posición del Banco Interamericano de Desarrollo, en cabeza del Furibista Moreno, afecta a los finqueros indistintamente de su apoyo o no a la guerra furibista.

Con el mentís de preservar los granos alimenticios enfoca la estrategia de generación de bio- combustible exclusivamente en la caña de azúcar. La sustitución de ganadería extensiva por tierras dedicadas al cultivo del maíz, soya, palma etc. asoma para sus actores descalabros y ruina. El mono cultivo de la caña desplazarÔ al de cualquier otro producto; por lo que las ganancias de los ingenios del magnate Ardila Lule llegaran al infinito, para generar carburantes

La Pauperización Poblacional.

Los Furibistas proclaman que la neo liberalización económica cambió el paisaje urbanĆ­stico convirtiendo a las capitales departamentales y ciudades intermedias en modelos de construcciones modernas. La danza de la economĆ­a subterrĆ”nea gansteril ha clamado expectativas en el mercado inmobiliario vernĆ”culo. Pero ello va de la mano con el lucro de la Banca debido al cada dĆ­a creciente boom narco económico. El escandaloso aumento de las utilidades financieras del sistema bancario nacional no tiene parangón o equivalencia con paĆ­s alguno. El flujo de los dineros calientes es verdad sabida y buena fe guardada que los fariseos de la Banca mundial callan y tapan. El dinero nada vale para el que lo tiene, pero imposible su alcance para el grueso de la población. El rigorismo de las tasas de interĆ©s y condiciones para adquirirlo condenan a pequeƱos ahorradores, trabajadores, clase media, a su imposible acceso. La voracidad de esa Banca expósita administradora de los dineros del narco paramilitarismo, expropia con saƱa de sus viviendas a los acreedores hipotecarios. Durante el rĆ©gimen del Terrorismo Estatal Furibista cerca de 350.000 personas han sido despojadas de sus viviendas hipotecarias. La jurisdicción de los Juzgados Civiles se convirtieron en oficinas cobradoras del capital financiero parasitario y por ende los jueces en verdugos a la orden de los agiotistas bancarios colombianos. Para palpar esta tragedia baste esta comparación: la recesión inmobiliaria en USA afectó a 400.0000 ahorradores hipotecarios, con una población que supera diez veces a la colombiana. Todos van a ser compensados…para salvar sus viviendas; en cambio en Colombia el panorama es de agudización.

Desde hace 60 aƱos con el asesinato del caudillo JORGE ELIECER GAITAN, comenzó el drama del desplazamiento interno de la población colombiana. En Colombia, el modelo neo liberal económico transita de la mano, dese la dĆ©cada de 1980, con el actor narcotrĆ”fico. El desplazamiento de población abarca comunidades campesinas y tambiĆ©n de indĆ­genas, que abandonan las tierras por ser victimas de asesinatos, destierros, genocidios. El drama de las violaciones, torturas, mutilaciones, permanece constante. Ello trae consigo el apoderamiento de esas tierras por terratenientes, militares, polĆ­ticos y esbirros del Estado Terrorista. Colombia es el Ćŗnico paĆ­s en el mundo en el que quien despoje- asĆ­ sea violentamente- a un propietario de su tierra y mantiene con testaferros o personalmente una posesión por 20 aƱos, queda dueƱo de esas tierras por bendición judicial. Es loa a una cultura y practica criminales. En Colombia, un criminal fallo del Consejo de Estado le dio propiedad a la multinacional Texaco sobre mĆ”s de 40.000 hectĆ”reas de territorio colombiano en zona de explotación petrolera. Las interpretaciones acomodaticias y los fallos de los tribunales y corte suprema de justicia de Colombia, con fundamento en el Código Civil de inspiración liberal manchesteriano de capitalismo salvaje, amamantó a las familias de la oligarquĆ­a petrolera que de “por vida” reciben regalĆ­as de las riquezas del subsuelo colombiano, de por sĆ­ propiedad de la nación. Por mencionar tan solo a la familia Barco, de la ajada embajadora estadounidense por Colombia y a la del clan del Generalato Barón Valencia. Ejemplos como estos demuestra que en una solución al conflicto colombiano no hay cantos de sirena frente a nuestra cruda realidad.

La intensificación de la guerra contrainsurgente, desplaza continuamente población del campo a la ciudad y de ciudades a ciudades, sin dejar de registrar el drama del desplazamiento interno, inter- barrios, por motivo de la escalada del conflicto en las grandes ciudades. El estudioso columnista de Anncol, Allende La Paz, ilustra estadísticamente ese panorama. La aplicación del capitalismo salvaje agudizó la pauperización de la población y afecta cada día mÔs personas en los barrios pobres, verdaderos cinturones de miseria. Para los adoradores del dios mercado privacionista la lectura es que a nivel mundial ha caído esa pauperización del 47% al 37%. Que es en los países menos liberalizados donde ha habido retrocesos. Pero cómo?. Un país tan liberalizado como el colombiano, por imposición del factor terrorista de estado, demuestra es intensificación de la pauperización. Es que el patrón con que mide el Banco Mundial es el de los países desarrollados. Por ello, no hay cantos de sirena frente a nuestra realidad.

Conexión Ente Libre Mercado y Violencia Política.

Repasando el panorama latinoamericano, la aplicación del neoliberalismo económico va relacionada con la violencia política. La dictadura pinochista fue el escenario adecuado para ahogar todas las conquistas populares. Las dictaduras argentinas y paraguaya aplicaron los mismos modelos sin atuendos, cual aquelarre contra la propiedad social.

En Colombia, la consuetudinaria aplicación del Terrorismo de Estado, facilitó a partir de 1980, sin excepción de tĆ­tere presidencial de turno, la mĆ”s arbitraria reestructuración de adecuación estatal y de lo legal normativo, permitiendo la descarada venta de activos fijos, patrimonio de la nación colombiana, juntos con las empresas estatales. ¡Todos al asfalto! fue la consigna para entronizar los dineros calientes de inversionistas criollos, mafiosos, con testaferros extranjeros. La mĆ”s intensa jornada de aplicación neoliberal y privatizadora la ha hecho el designado por el imperio como “perro de la guerra” ahondando el conflicto, arrodillado a Bush que lo bendice esputando a los colombianos que su “presidente” “ha hecho lo que le hemos pedido y mĆ”s de lo que le hemos pedido”( tradĆŗzcase: ordenado). Esa lapidaria frase a futuro colgarĆ” como reconocimiento al mĆ”s alevoso de los cipayos.

Durante el rĆ©gimen Furibista, implementadas las tĆ”cticas de Terrorismo de Estado, mediante la militarización de empresas, de universidades, de instalaciones del Estado, ha logrado la expulsión de trabajadores, mĆ©dicos, estudiantes, dictando mĆ”s decretos de privatización, entregando el patrimonio publico de empresas de energĆ­a, de televisión, de hospitales etc. al sindicato empresarial antioqueƱo y a los intereses del capital privado internacional. Luego del asesinato selectivo en los sindicatos de la industria energĆ©tica, intervienen en la unión sindical obrera petrolera e imponen los decretos privatizadores de Ecopetrol. Militarizó las instalaciones y puestos de trabajo de Telecom desalojando a 7000 trabajadores, echĆ”ndoles a la calle para que esa bases sindicales no pudieran repetir el glorioso y patriótica paro del aƱo 1993, que le impidió a Cesar Gaviria Trujillo privatizar a Telecom, acusando a los dirigentes sindicales de “terroristas” encarcelĆ”ndolos durante diez meses. Todo como antesala para entregarle ese patrimonio e industria estratĆ©gico esencial de servicio pĆŗblico llamado Telecom, al capital privado franquista de TELEFONICA DE ESPAƑA. Esta misma empresa, cada seis meses, viola los acuerdos laborales (puesto que los sindicatos han sido reducidos en Colombia, gracias al terrorismo furibista a la mĆ”s minina expresión). Viola las normas laborales y bajo el prurito de “reestructuración” despide a seis centenares de trabajadores, ofendiĆ©ndoles al calificarlos de incompetentes, en el mĆ”s inhumano y salvaje despido colectivo, para lo cual no existe Ministerio de Trabajo.

Esa misma TELEFONICA DE ESPAƑA pagó con rĆ©ditos mayores al “perro de la guerra” al producir el infarto informĆ”tico, junto con sus asesores informĆ”ticos colombianos, que escaló la escandalosa espiral de 7 millones de votos para la reelección del Miniführer.

La violencia política implementada en Colombia con los reajustes, o mejor desajustes, de la estructura estatal, reflejan triunfalismo en las también castas del generalato y la jerarquía eclesiÔstica. Congratula a los emergentes clanes de poder local, expósitos de una oligarquía local. Asiste complacencia a las conductas de la nefasta y corrupta clase política. Asegura un bienestar temporal a los legalizadores de los capitales del narco paramilitarismo.

En Colombia, conocido como el país de las estadísticas, ya no hay guarismos para explicar el genocidio a los dirigentes de trabajadores, sectores populares, sociales y políticos de izquierda. La ola privaticionista y neo liberal presenta a un país arrasado en cuanto a los derechos fundamentales. Comenzando por que existen dos claras formas de oposición política: la oposición legal, callada, amordazada, vilipendiada, sacrificada, expuesta a la picota mediÔtica, al ditirambo, la calumnia y el índice del cañón acusador del narco para presidente. La oposición armada: enhiesta; golpeada y golpeando; firme en pie de lucha, aportando día a día el ingrediente y contenido de la política en el país del Sagrado Corazón. Constituye la oposición armada fuerza insustituible en momentos aciagos del hegemonismo fascista y narco paramilitar en Colombia. En el campo de las organizaciones sociales, cabe destacar, a los compañeros de las organizaciones sociales que resisten cual verdaderos héroes populares. Soportan el embate para que el movimiento obrero no desaparezca. Según la escuela Sindical en los últimos años de gobierno furibista se han producido mÔs de 2600 asesinatos de dirigentes sindicales. Desparecen los sindicatos de trabajadores de las empresas privadas colombianas y con ello la organización primaria de los trabajadores. Menos se registra nueva fundación de sindicatos. Se estima que 1900 empresas desaparecieron del registro sindical; bien por cambio de nombre o razón social, o por que fueron vendidas a capitales transnacionales, o por que fueron cerradas. Sus sindicatos es lo accesorio. Hasta sus nombres sepultados. TratÔndose de empresas e institutos del Estado, mÔs de 200 sindicatos desaparecieron. Durante la actual ola de violencia política neoliberal 130 sindicatos de empresas industriales y comerciales del estado desaparecieron. Suma también la desaparición de trescientas organizaciones sindicales o sindicatos del sector privado.

Es desolador el saldo luctuoso en esta desigual lucha de exterminio impuesta. La consecuencia es el que a los sindicatos los nutrían trabajadores, que contaban y hacían presencia con sus organizaciones de masas. Pues bien, cientos de miles de trabajadores han desparecido del escenario económico político colombiano.

Cuando leo registros de los neoliberales en fuentes como las del Banco Mundial, señalando que durante la etapa del neoliberalismo económico ya no se ven guerras locales, ni dictaduras, francamente no se si estÔn contagiados del falso positivo furibista o sus cerebros, provenientes de carteles, no son originales.

Relación Entre Libre Mercado, Intervencionismo e Ingobernabilidad.

Sin desconocer la incontenible globalización, el panorama mundial presenta nuevos conflictos los cuales no estamos en oportunidad de analizar detenidamente. Pero desde la dĆ©cada de los aƱos 1980, con tan solo mencionar la Tormenta del Desierto, la guerra afgana y la invasión a Irak, inciden en la aplicación del nuevo modelo económico internacional. El daƱo, que por ejemplo, la administración W.Busch ha causado al mundo, se puede explicar con la escalada de los precios del petróleo. Al momento de la invasión a Irak el precio del barril de petróleo no llegaba a 25 dólares. Tan pocos aƱos despuĆ©s va en escalada a los 200 dólares. La reserva norteamericana no soporta el increĆ­ble gasto de 12 mil millones de dólares que le cuesta la guerra por mes y sigue en aumento. USA tuvo que recurrir por primera vez al llamado a los inversionistas extranjeros para que inyecten financiación en ese paĆ­s de los “sueƱos”. “Invierte en USA” inunda los clasificados mundiales. Se registra mĆ”s de 180 cientĆ­ficos chinos que han salido de USA y radicado en su paĆ­s de origen. La empresa y capital chino se devuelven Ć­ntegros a la China. Todo tan sintomĆ”tico para el modelo económico de mercado. Los conflictos en Europa afloraron y la explosión de naciones o nuevos estados afecta a las Europas y todo el Oriente Medio. Luego de veinte aƱos de neoliberalismo el nĆŗmero de conflictos militares que involucran al menos a una nación, permanece constante. Asombra el manejo que los estudios del Banco Mundial extienden, en el sentido que en los Ćŗltimos quince aƱos han disminuido los conflictos militares que involucren a una nación. Resaltan que el nĆŗmero de muertes producto de genocidios en lo corrido del siglo XXI es la mĆ”s baja en los Ćŗltimos cincuenta aƱos. Toman cifras que en el 2005 solo hubo un genocidio: en Kafur y que de 1990 a 2005 solo 9 genocidios sueltos por ahĆ­ alrededor del mundo. Con lupa y como ratón de biblioteca rebusco si mencionan a Colombia y No. Maravilloso efecto de las multimedios.

Desconocen, o mejor, callan esos investigadores que el principal reto a que se han visto abocados los países proclives a la aplicación del nuevo modelo económico es el de la ingobernabilidad. Por los efecto mariposa de la globalización, que la ingobernalidad es consustancial a ellos. Toman aspectos como el de la frustración de los electores ante la incapacidad de los gobiernos a cumplir con sus promesas de avance en lo social, correspondiéndoles una cuota de reconocimiento pero con una salida retorica: los gobiernos corruptos, incompetentes y crueles son asuntos aislados ante la defensa del capitaloismo global!. Admiten esos mismos investigadores que en los últimos años en el escenario del libre mercado, ha aflorado la tortura. Como negarlo si el principal depositario de esa practica demostrada acusa a la potencia imperial norteamericana. Que las dictaduras han asomado, al igual que la corrupción gubernamental y el mercantilismo corporativo, sorprendiendo que acepten esas críticas, pero con la duda razonable para el salvaje sistema.

Excúsenme los lectores por las improvisadas pinceladas con que asomo este tema; pero es que lo consultado no se detiene en el campo político cambiante durante los últimos cinco años en América del Sur. En esta parte del mundo se ha frenado la aplicación a ultranza del modelo neo liberal económico, marginÔndose los gobiernos de la vocación de Milton Friedman y el libre mercado; salvo en países como Colombia en que lo Social es satÔnico y en el aislado Perú. Por último referenciar que fueron comentarios llegados del libro de Naomi Klein, The Skock Doctrine, los que motivaron este escrito a modelo comparativo.


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