OEA desacredita anÔlisis de Interpol a PC de Raúl Reyes
La organización advierte que "no existe evidencia que indique que los documentos disponibles para el público pudieran servir de base para ninguna de las afirmaciones extremistas hechas por el gobierno colombiano en cuanto a que Ecuador y Venezuela tuvieran algún tipo de relación financiera con los rebeldes"
12 de mayo de 2008/. En un comunicado publicado el pasado mes de abril se advierte que "no existe evidencia que indique que los documentos disponibles para el público pudieran servir de base para ninguna de las afirmaciones extremistas hechas por el gobierno colombiano en cuanto a que Ecuador y Venezuela tuvieran algún tipo de relación financiera con los rebeldes".
A continuación el texto del comunicado:
Washintong, 26 de abril de 2008/ A finales de este mes, la Organización Internacional de PolicĆa CriminalĆstica (Interpol) determinarĆ” pĆŗblicamente la autenticidad de los computadores portĆ”tiles recuperados en un campamento rebelde en Ecuador, luego del ataque a dicho refugio por parte del gobierno colombiano. Considerando la cobertura previa por parte de la prensa de la incursión y de los documentos, es para nosotros de suma importancia que los medios de comunicación interpreten de manera muy cuidadosa los hallazgos hechos por la Interpol. Durante la primera ronda de la cobertura del evento, surgieron considerables problemas de inconsistencia precisamente como resultado de la brecha existente entre las exageraciones de Colombia y lo que realmente dicen los documentos.
Incluso si llegara a corroborarse que los computadores personales en efecto pertenecĆan a miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), no existe evidencia que indique que los documentos disponibles para el pĆŗblico pudieran servir de base para ninguna de las afirmaciones extremistas hechas por el gobierno colombiano en cuanto a que Ecuador y Venezuela tuvieran algĆŗn tipo de relación financiera con los rebeldes. De hecho, anĆ”lisis independientes de los documentos indican que el gobierno colombiano ha exagerado de manera sustancial el contenido de estos documentos, quizĆ”s con fines polĆticos. Cualquier cobertura mediĆ”tica de los hallazgos de la Interpol deberĆ” dejar en claro que muchas de las acusaciones colombianas ya han sido ampliamente desacreditadas.
La interpretación colombiana ha probado ser tan dĆ©bil que la semana pasada el seƱor JosĆ© Miguel Insulza, Secretario General de la OEA, al rendir testimonio ante el SubcomitĆ© de la CĆ”mara encargado de Asuntos del Hemisferio Occidental, indicó de manera inequĆvoca que "no existe evidencia" que vincule a Venezuela con los rebeldes colombianos. No obstante, esta afirmación de Insulza ha pasado virtualmente desapercibida para la prensa de habla inglesa.
Los analistas citan tres fallas primarias en las imputaciones hechas por el gobierno colombiano sobre los nexos entre Venezuela y las FARC:
El "Dossier": La idea de que el gobierno venezolano le proporcionó – o intentó proporcionarle – 300 millones de dólares a las FARC se basa exclusivamente en este extracto de una carta enviada por RaĆŗl Reyes a la secretarĆa de las FARC:
"En cuanto a los 300, los cuales en adelante denominaremos "dossier", actualmente se estÔn adelantando esfuerzos en atención a las órdenes del jefe al lisiado, las cuales explicaré en una nota aparte".
No hay una descripción clara de quĆ© representan los "300". Mientras los colombianos aseguran que se trata de una referencia a los 300 millones de dólares, igualmente podrĆa tratarse de trescientos dólares o incluso trescientos rehenes. Nótese que esta carta tiene fecha del 23 de diciembre de 2007, dos semanas antes de la primera ola de liberación de rehenes por parte de las FARC.
El Contacto: Para poder creer que Hugo ChĆ”vez le estaba dando apoyo material a las FARC – mĆ”s allĆ” de su rol como negociador de rehenes – hay que aceptar que la persona a la cual los documentos de las FARC denominan bajo el nombre código "Ćngel" es en efecto Hugo ChĆ”vez. Sin embargo, los documentos hacen referencia tanto a "Ćngel" como a "ChĆ”vez", a veces en el mismo pĆ”rrafo. Da la impresión de que los documentos se refieren a dos personas distintas.
El Tiempo: Adam Isacson, del Centro para la PolĆtica Internacional, ha hecho la evaluación mĆ”s amplia de los documentos disponibles.
AdemĆ”s de los puntos anteriores, Isacson concluyó que la comunicación entre el gobierno de Venezuela y las FARC coincidió casi exclusivamente con el perĆodo de tiempo durante el cual ChĆ”vez fue invitado a hacer las veces de mediador en las negociaciones por los rehenes.
Según palabras del propio Isacson, "Al ser consideradas en orden cronológico, las comunicaciones de la guerrilla que hacen referencia a Hugo ChÔvez y a Venezuela parecen revelar una relación cordial pero distante hasta el otoño de 2007", exactamente el tiempo en que se iniciaron las negociaciones.
Nótese tambiĆ©n que ya se ha probado la falsedad o lo sospechoso de otras acusaciones colombianas relacionadas con los computadores portĆ”tiles. Cabe destacar que las afirmaciones que indicaban que las FARC estaban conspirando para construir una "bomba sucia" fueron desechadas pĆŗblicamente por el gobierno de Estados Unidos y por expertos en terrorismo de toda la región. AdemĆ”s se probó la falsedad de las acusaciones de Colombia sobre el hallazgo de una fotografĆa en los computadores portĆ”tiles y que mostraba una reunión entre lĆderes de las FARC y un funcionario del gabinete ecuatoriano.
AquĆ la discusión se trata del apoyo al terrorismo por parte del estado, y en el clima polĆtico actual nunca habĆa habido tanto en juego. Dada la sensibilidad y las potenciales implicaciones para la paz en el hemisferio, es de vital importancia que los medios de comunicación sean mĆ”s crĆticos de lo que han sido hasta la fecha. Cualquier cobertura imparcial del próximo pronunciamiento de la Interpol dejarĆ” en claro que la autenticación de los computadores portĆ”tiles no implica la validación de las interpretaciones colombianas de su contenido, y deberĆa tomar nota tanto del anĆ”lisis independiente de los documentos como de la declaración del Secretario General de la OEA.
Atentamente,
Charles Bergquist, University of Washington, Seattle Larry Birns, Council on Hemispheric Affairs Amy Chazkel, Queens College, City Univerity of New York Avi Chomsky, Salem State College Luis Duno Gottberg , Florida Atlantic University James Early, TransAfrica Forum Board of Directors and Institute for Policy Studies Board of Directors Samuel Farber, Brooklyn College, City University of New York Sujatha Fernandes, Queens College, City University of New York Lesley Gill, American University Greg Grandin, New York University Daniel Hellinger, Webster University Forrest Hylton, New York University Diane Nelson, Duke University Jocelyn Olcott, Duke University Diana Paton, University of Newcastle, UK Fred Rosen, North American Congress on Latin America T.M Scruggs, University of Iowa Sinclair Thomson, New York University Miguel Tinker Salas, Pomona College Mark Weisbrot, Center for Economic and Policy Research John Womack, Harvard University
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