Por quĂ© es vital para los paĂses del ALBA recordarles a Merkel y sus correligionarios lo que hicieron en Chile
Ingo Niebel
RebeliĂłn
Una vez más los medios alemanes están enojados con el presidente Hugo Chávez. Esta vez les sirve de pretexto que el mandatario ha puesto en su sitio a la jefa del Gobierno alemán, la canciller Angela Merkel. Lo interesante es que la prensa germana acusa al comandante del la RevoluciĂłn Bolivariana de haber comparado a la cristianodemĂłcrata con el lĂder nazi Adolfo Hitler, lo cual no es verdad. Para apoyar tal acusaciĂłn, los medios se basan en el "AlĂł presidente" del 11 de mayo de 2008 en el cual Chávez ubicĂł a la UniĂłn DemĂłcrata Cristiana (CDU, por sus siglas en alemán) al lado de la derecha diciendo "que apoyĂł a Hitler y al fascismo". El máximo representante de la RepĂşblica Bolivariana reaccionĂł de esta forma, segĂşn los medios alemanes, a las declaraciones que Merkel hizo en contra de Venezuela durante un debate sobre las relaciones entre la UniĂłn Europea (UE) y AmĂ©rica Latina que se celebrĂł en BerlĂn con motivo de la cumbre que los estados de ambas regiones celebrarán los dĂas 16 y 17 de mayo en Lima.
Los medios alemanes salieron a la defensa de Merkel primero porque para ellos se ha convertido ya en un rito el permanente ataque a Chávez. Incluso llegarĂan a acusarle de preparar la guerra biolĂłgica contra dicha Cumbre si asistiera a ella estando enfermo de gripe. Recientemente se han hecho eco de los "documentos" que salen con cierta frecuencia del "ordenador mágico" del asesinado comandante de las FARC RaĂşl Reyes. Las declaraciones de Chávez respecto a Merkel les han servido para dar cuerda a su campaña mediática contra la RevoluciĂłn bolivariana. Además han tenido que dramatizar el asunto porque el comandante de la RevoluciĂłn Bolivariana no ha dicho otra cosa que consta en los libros de Historia: La CDU de Merkel se ha puesto en la tradiciĂłn de un partido catĂłlico y conservador que en su dĂa apoyĂł realmente al fascismo alemán y a Hitler. Pero con su afirmaciĂłn Chávez se ha quedado corto porque esta misma derecha no sĂłlo ha "reciclado" a muchos nazis despuĂ©s de la Segunda Guerra Mundial sino tambiĂ©n ayudĂł a los militares chilenos en su golpe de Estado contra Salvador Allende en 1973. Pero vamos por partes.
Los cristianodemĂłcratas viven con la leyenda de que en tiempos de Hitler (1933-45) han sido "anti-nazis". De hecho, el partido catĂłlico conservador de aquella Ă©poca, el "Zentrumspartei" (el partido del centro) mantenĂa una postura ambigua hacia el movimiento fascista liderado por Adolf Hitler. Sin embargo al final los catĂłlicos conservadores se unieron con los nazis para acabar con comunistas y socialistas. En 1933 aprobaron la ley que habilitĂł Hitler con plenos poderes y que se convirtiĂł en la base legal de su dictadura. A continuaciĂłn, miles y miles "centristas" se afiliaron al partido nazi e hicieron sus paces con los seguidores de la Cruz Gamada. DespuĂ©s de la derrota del nazismo en 1945, los conservadores encontraron en el ex alcalde mayor de Colonia, Konrad Adenauer, el mejor testigo para presentarse como "vĂctimas" de Hitler. El polĂtico catĂłlico fue derrocado por los nazis en 1933 y en 1944 incluso fue encarcelado por la temida policĂa secreta del rĂ©gimen, la Gestapo. No obstante, uno de sus hijos, comandante del EjĂ©rcito, logrĂł su puesta en libertad. Sigue siendo un misterio cĂłmo lo consiguiĂł. Adenauer fue el primer presidente de la CDU y en 1949 el primer canciller (asĂ se denomina en Alemania al jefe de Gobierno) de la RepĂşblica Federal de Alemania (RFA). La supuesta "vĂctima" del nazismo no tenĂa los más mĂnimos problemas de fichar como su asesor a Hans Globke. Este jurista, que por cierto perteneciĂł al Zentrumspartei antes de 1933, redactĂł junto con otros abogados las leyes racistas de los nazis. No fue el Ăşnico ex nazi que encontrĂł un nuevo futuro polĂtico en la CDU. Otro era Kurt Georg Kiesinger que en 1933 se afiliĂł al partido nazi y que luego hizo de enlace entre las secciones de propaganda del Ministerio de Asuntos Exteriores y del Ministerio de Propaganda del siniestro Joseph Goebbels. De 1966 a 1969 era canciller de la RFA. La CDU "reciclĂł" antiguos nazis integrándolos en su partido o empleándolos en las estructuras del Estado. Muchos verdugos de las SS y de la Gestapo encontraron nuevos puestos de trabajo en la policĂa y en los servicios secretos, creados por el gobierno de Adenauer. Esta ignorancia ante la Historia hizo que hasta finales de los años 60 era casi imposible hablar y debatir sobre el pasado y la responsabilidad de la nueva Ă©lite polĂtica en los crĂmenes cometidos entre 1933 y 1945.
Pero la CDU se dedicĂł tambiĂ©n a ayudar a instalar los nuevos fascistas. Uno de ellos era el general chileno Augusto Pinochet. Es sabido que fue la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglĂ©s) la que preparĂł el golpe de Estado contra el presidente electo de Chile, el socialista Salvador Allende. Bastante desconocido es que fueron polĂticos de la RepĂşblica Federal de Alemania – tanto cristianodemĂłcratas como socialdemĂłcratas – los que desde la segunda fila secundaron el siniestro plan de Washington que aquel otro 11 de septiembre de 1973 desembocarĂa en un baño de sangre. Los fieles vasallos germanos del TĂo Sam actuaban en dos frentes. El canciller socialdemĂłcrata Willy Brandt mandĂł congelar la ayuda al desarrollo que su gobierno pasaba a Chile. Como excusa esgrimiĂł el argumento de que Allende habĂa reconocido oficialmente al otro estado alemán, la socialista RepĂşblica Democrática Alemania (RDA). De un momento a otro a Allende faltaban varios millones de dĂłlares de ayuda alemana que tanto necesitaba para ayudar a la poblaciĂłn humilde. Paralelamente la justicia de Bonn mandĂł confiscar barcos chilenos que transportaban el cobre a Europa dando paso a denuncias de empresas yanquis en tribunales alemanes. Aquel metal era la mayor fuente de ingresos del Estado chileno. La industria de la RFA optĂł por cancelar la compra del cobre chileno para contribuir, junto con las compañĂas estadounidenses, a la caĂda del precio de ese metal. Aparte de esa participaciĂłn en la guerra econĂłmica contra el socialista Allende, el Estado alemán permitiĂł que diputados de la CDU, entre ellos Heinrich Gewandt, llevara dinero en metálico a Chile para financiar a la oposiciĂłn anti-Allende. Poco antes de la fecha clave, el servicio secreto exterior de la RFA, el BND, informĂł a Brandt del proyectado golpe militar. Pero el canciller rehusĂł a alertar a homĂłlogo chileno a pesar de que ambos formaban parte de la Internacional Socialista. Cuando los militares golpistas, dirigidos por Pinochet, empezaron su gigantesca masacre, la CDU y su hermana regional, la UniĂłn Social Cristiana (CSU por sus siglas en alemán) hicieron todo lo posible para justificar las matanzas de los fascistas chilenos. Sus medios justificaron la masacre y Gewandt instĂł al canciller Brandt a que levantara las sanciones econĂłmicas contra Chile. El socialdemĂłcrata le hizo caso. Los polĂticos de Bonn se sometieron tanto a las directrices de Washington que incluso sus cĂłnsules rehusaron a ayudar a aquellos ciudadanos alemanes que por un error habĂan sido detenidos por los verdugos de Pinochet. El hijo de uno de ellos, Ulli Simon, publicĂł en 1998 el relato de como Ă©l y sus hermanos lucharon por sacar al padre de un barco prisiĂłn. El cĂłnsul de la RFA no quiso ayudarles, negando que el padre estuviera registrado como ciudadano alemán en su distrito consular.
Merkel no recordará todo eso porque en aquella Ă©poca vĂvĂa en la RDA, donde era secretaria regional de las Libre Juventud Socialista. DespuĂ©s de la caĂda del Socialismo europeo en 1990, dio un giro ideolĂłgico de 180 grados afiliándose a la CDU.
Desde el golpe contra Allende ha pasado un cuarto de siglo, pero la CDU no ha cambiado en nada. El 2 de mayo de 2004 el diario neoconservador Washington Times citĂł al entonces diputado cristianodemĂłcrata Klaus-JĂĽrgen Hedrich diciendo: "Tarde o temprano Vds [los yanquĂs, IN] no pueden seguir con Chávez, tal y como se ha comportado. Si la cuestiĂłn es hacerlo más tarde o más temprano, entonces háganlo antes. Más tarde la sorpresa será menor". Merkel, entonces lĂder del partido y de la oposiciĂłn, se callĂł, por lo tanto consintiĂł las palabras de su correligionario.
Ante este fondo es imprescindible tener en cuenta tambiĂ©n que a principios de abril de 2008 el Ministerio de Ayuda al Desarrollo, dirigido por la socialdemĂłcrata Heidemarie Wieczorek-Zeul cancelĂł los ya prometidos siete millones de euros a Nicaragua. Merkel argumentĂł su decisiĂłn con que la corrupciĂłn habĂa aumentado despuĂ©s de la victoria sandinista. Esta actitud demuestra que BerlĂn sigue por los mismos senderos que en 1973. A los gobiernos progresistas de AmĂ©rica Latina les queda como mejor arma de defensa unirse tal y como lo han hecho en el ALBA - y recordándole a la Ă©lite polĂtica alemana su pasado.
Ingo Niebel. Historiador y periodista alemán, autor del libro "Venezuela not for sale" (Berlin 2006
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