¿Reptilianos en el poder? Lo que realmente hay detrás de las declaraciones de John Kennedy y la guerra extraterrestre

 


Por: Ricardo Abud

La historia parece escrita para una película de ciencia ficción: un senador estadounidense afirma en televisión que los dirigentes de Irán son reptiles; Fox News habla de cuatro especies de seres extraterrestres; una agencia iraní publicó que Estados Unidos estaría gobernado secretamente por extraterrestres desde 1945; y una corriente de ufología (estudia los objetos voladores no identificados OVNIs y los fenómenos extraños asociados a ellos) sostiene que desde hace miles de años existe una guerra entre civilizaciones nórdicas y reptilianas que también se libra en la Tierra.

Lo extraordinario es que varias de esas declaraciones sí ocurrieron. Lo que no está demostrado es que la explicación extraterrestre que algunos pretenden construir a partir de ellas sea verdadera.

Y ahí está precisamente la parte más interesante.

  1. Kennedy sí dijo que los dirigentes iraníes eran “reptiles”

El primer elemento de la historia es verificable.

El senador republicano por Luisiana John Kennedy apareció el 23 de septiembre de 2026 en The Will Cain Show, de Fox News. Al hablar sobre Irán, China, Rusia y Corea del Norte, Kennedy dijo literalmente:

«“I think that the people running Iran are reptiles.”»

A continuación explicó que, según él, formarían parte de una “colonia de reptiles” integrada por China, Corea del Norte, Rusia e Irán, y añadió que el “reptil jefe” o “quarterback” sería Xi Jinping.

Por tanto, la declaración no es un invento de las redes sociales. Fox News conserva el segmento y otros medios reprodujeron las palabras de Kennedy.

Ahora viene la pregunta decisiva: ¿Kennedy estaba afirmando literalmente que Xi Jinping, los dirigentes iraníes y otros gobernantes son seres biológicos reptilianos?

El contexto disponible apunta a que estaba utilizando “reptiles” como una caracterización retórica de gobiernos que considera hostiles y en los que, según dijo, no se puede confiar. De hecho, inmediatamente después los agrupó políticamente y sostuvo que eran esencialmente lo mismo.

No existe en la entrevista evidencia de que Kennedy estuviera presentando un descubrimiento zoológico o de inteligencia sobre una especie extraterrestre infiltrada en gobiernos humanos.

La frase es real. La interpretación extraterrestre es otra cosa.

  1. Fox News sí habló de cuatro supuestas especies extraterrestres

Aquí también existe una base documental.

En mayo de 2026, Fox News publicó una información sobre declaraciones de Hal Puthoff, investigador relacionado con programas estadounidenses sobre fenómenos anómalos, quien afirmó que se habrían recuperado cuerpos pertenecientes a cuatro especies extraterrestres.

El propio artículo de Fox explica que esas afirmaciones procedían de una conversación de Puthoff con Dan Farrah, director de The Age of Disclosure.

Posteriormente, en Jesse Watters Primetime, Watters presentó las cuatro categorías como:

  1. grises;

  2. nórdicos;

  3. insectoides;

  4. reptilianos.

También describió, siguiendo esas afirmaciones, a los supuestos reptilianos como seres escamosos con largas colas, parecidos a lagartos. La transcripción disponible recoge además una frase especialmente importante: “We haven't seen the evidence”, es decir, que no habían visto las pruebas.

Esta última frase cambia considerablemente la lectura del asunto.

Fox News sí difundió las afirmaciones.

Eso no significa que Fox News haya demostrado que existan cuatro especies extraterrestres.

Y tampoco significa que la cadena haya demostrado que existan reptilianos infiltrados entre los seres humanos.

  1. NASA no ha encontrado esa evidencia

Aquí aparece el problema central para cualquier intento de convertir todo esto en una teoría demostrada.

NASA mantiene explícitamente que no ha encontrado evidencia creíble de vida extraterrestre y que tampoco existe evidencia de que los UAP (Unidentified Anomalous Phenomenon ) fenómenos anómalos no identificados sean de origen extraterrestre.

Su informe independiente de 2023 fue igualmente cuidadoso: señaló que no existe evidencia concluyente en la literatura científica revisada por pares que establezca un origen extraterrestre para los UAP.

Y la revisión histórica de la oficina estadounidense AARO, Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (del inglés: All-domain Anomaly Resolution Office, o por sus siglas, AARO) llegó a una conclusión todavía más específica: no encontró evidencia de que investigaciones oficiales estadounidenses, investigaciones académicas o paneles oficiales hubieran confirmado que algún UAP fuera tecnología extraterrestre. Tampoco encontró evidencia empírica de que el Gobierno estadounidense o empresas privadas estuvieran realizando ingeniería inversa de tecnología extraterrestre.

Esto no demuestra que sea imposible que exista vida extraterrestre.

Son dos afirmaciones completamente diferentes.

Una cosa es decir:

“No podemos demostrar que no exista.”

Otra muy distinta:

“Tenemos pruebas de que existe y está gobernando países.”

La primera es compatible con la ciencia.

La segunda requiere evidencia que actualmente no está disponible públicamente.

  1. Y entonces aparece Irán

Aquí la historia adquiere un giro extraordinariamente peculiar.

En enero de 2014, la agencia iraní Fars News publicó un artículo según el cual unos supuestos documentos vinculados a Edward Snowden demostrarían que Estados Unidos estaba dirigido desde 1945 por una raza extraterrestre denominada Tall Whites, o “Altos Blancos”.

El relato sostenía que estos seres habían tenido relación con el ascenso de la Alemania nazi y que posteriormente habían establecido un régimen secreto en Estados Unidos después de reunirse con Dwight Eisenhower en 1954.

Fars llegó incluso a publicar una imagen que vinculaba a Barack Obama, Adolf Hitler y una supuesta entidad extraterrestre.

Por tanto, nuevamente, la publicación iraní existió.

Pero aquí aparece una precisión indispensable.

Los supuestos documentos de Snowden nunca fueron demostrados como auténticos.

La historia había aparecido originalmente en WhatDoesItMean.com, un sitio dedicado a teorías conspirativas, y Fars reprodujo el relato. Radio Free Europe/Radio Liberty documentó esta cadena de procedencia y señaló que el artículo original presentaba las afirmaciones como provenientes de supuestos documentos secretos.

Foreign Policy también reconstruyó el origen de la historia y señaló que la supuesta conexión entre Snowden, el FSB, los “Tall Whites”, Hitler y Eisenhower procedía de ese circuito conspirativo, no de una evidencia autenticada de los archivos de Snowden.

En otras palabras:

Fars realmente publicó la historia.

Snowden no proporcionó públicamente la prueba extraterrestre que la historia decía contener.

Son dos hechos completamente diferentes.

  1. ¿Y Elena Danaan?

Aquí entramos en otro nivel.

Elena Danaan se presenta públicamente como autora, arqueóloga, egiptóloga y “extraterrestrial contactee”. En su propia biografía afirma haber trabajado durante años en Egipto y haber participado en proyectos arqueológicos y epigráficos.

También sostiene que ha tenido encuentros físicos con extraterrestres y que mantiene comunicación con organizaciones extraterrestres. Su propia página describe esas experiencias como contactos físicos y tecnológicos.

Su libro A Gift From the Stars presenta una cosmología extraterrestre mucho más amplia, con numerosas supuestas razas alienígenas, alianzas y conflictos interestelares.

Pero aquí debemos hacer una separación metodológica.

Que una persona tenga formación o experiencia profesional en arqueología no convierte automáticamente en evidencia científica sus afirmaciones posteriores sobre civilizaciones extraterrestres. La arqueología estudia sociedades humanas mediante restos materiales, documentación, estratigrafía, epigrafía y otros métodos.

Afirmar que existe una Federación Galáctica, que determinadas especies extraterrestres gobiernan determinadas civilizaciones o que una guerra interestelar se desarrolla actualmente en nuestro sistema solar requiere otro tipo de evidencia: objetos físicos verificables, datos instrumentales reproducibles, muestras biológicas, observaciones independientes y documentación susceptible de autenticación.

Esa evidencia no ha sido presentada públicamente de una manera que haya sido validada por la comunidad científica.

  1. El punto donde la teoría se vuelve realmente fascinante

Aquí es donde podemos formular una hipótesis interesante sin convertirla en un hecho.

Tenemos tres fenómenos documentados:

Primero: un senador estadounidense utiliza públicamente el término “reptiles” para referirse a los dirigentes de Irán y denomina a Xi Jinping el “reptil jefe”.

Segundo: Fox News ha difundido afirmaciones sobre cuatro supuestas especies extraterrestres, entre ellas los reptilianos y los nórdicos, aunque reconoce que no se han presentado las pruebas.

Tercero: una agencia iraní publicó en 2014 una teoría según la cual Estados Unidos estaría controlado secretamente por seres extraterrestres denominados Tall Whites o nórdicos.

Eso es verificable.

Lo que no podemos demostrar es el cuarto paso:

«que exista una relación causal entre estos acontecimientos porque efectivamente haya una guerra entre extraterrestres nórdicos y reptilianos.»

No existe evidencia pública suficiente para establecer esa conexión.

  1. ¿Casualidad, influencia cultural o algo más?

Aquí hay tres explicaciones posibles, y solamente una de ellas requiere extraterrestres.

La primera es la más sencilla: “reptil” es una metáfora política extremadamente antigua. Se utiliza para describir a alguien considerado frío, manipulador, despiadado o carente de empatía. Kennedy pudo estar empleando exactamente ese lenguaje.

La segunda explicación es cultural: las teorías sobre reptilianos, grises, nórdicos e insectoides llevan décadas circulando por la ufología, la cultura popular, Internet y los medios. Que esas palabras aparezcan posteriormente en programas políticos y televisivos no demuestra que quienes las utilizan estén hablando de seres reales.

La tercera explicación es extraordinaria: que determinadas personas conozcan información clasificada sobre especies no humanas y que algunos discursos políticos estén revelando involuntariamente esa realidad.

El problema es que la tercera hipótesis necesita pruebas extraordinarias.

Y esas pruebas no están disponibles públicamente.

  1. La pieza que no debemos perder de vista

Existe, sin embargo, algo que sí merece investigación seria: el fenómeno UAP.

Decir que no existe evidencia pública suficiente para afirmar que los reptilianos gobiernan países no equivale a decir que todo fenómeno aéreo no identificado sea una tontería.

NASA estudia los UAP.

El Gobierno estadounidense tiene una oficina específica, AARO, dedicada a investigarlos. Existen testimonios de militares y funcionarios. Existen casos que permanecen sin resolver. Lo que todavía no existe es la transición científica desde: “no sabemos qué fue” hasta:

“sabemos que fue una nave extraterrestre tripulada por una determinada especie”.

Ese salto es precisamente el que la evidencia disponible no permite hacer.

  1. Y quizá ahí esté la verdadera historia

La parte más sólida de esta investigación no es afirmar que los reptilianos gobiernan Irán, China o Estados Unidos.

Es algo mucho más extraño y, paradójicamente, más verificable:

la idea de los extraterrestres ha empezado a ocupar espacios que anteriormente pertenecían exclusivamente a la ciencia ficción.

  1. Un senador estadounidense utiliza “reptiles” hablando de dirigentes extranjeros.
  2. Una de las principales cadenas de televisión estadounidense presenta teorías sobre cuatro supuestas especies extraterrestres.
  3. Una agencia de noticias iraní publicó años antes una historia según la cual una raza extraterrestre gobernaría secretamente Estados Unidos.

Y alrededor de todo ello existe una industria editorial, mediática y digital dedicada a construir una cosmología completa de federaciones galácticas, guerras interestelares y especies humanoides.

Todo eso puede estudiarse sociológica, política y mediáticamente.

Pero todavía falta el elemento que transformaría esta historia de una extraordinaria colección de afirmaciones en un descubrimiento científico:

una prueba física independiente, reproducible y verificable de la existencia de esas especies.

Hasta que aparezca, conviene mantener abiertas las preguntas sin convertir las respuestas imaginadas en hechos.

Porque hay una diferencia fundamental entre una historia extraordinaria que merece ser investigada y una historia extraordinaria que ya ha sido demostrada.

En este momento, la evidencia disponible permite afirmar lo primero.

No permite afirmar lo segundo.

Y quizá esa sea la verdadera pregunta que queda flotando después de escuchar a Kennedy:

cuando un senador habla de “reptiles”, ¿está utilizando una metáfora política, reproduciendo un lenguaje que ya forma parte de la cultura ufológica o sabe algo que nosotros no sabemos?

La evidencia pública permite formular la pregunta.

Pregunte que ellos todavía no se permiten responderla con certeza.

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