Uruguay. “La violencia del poder no pudo impedir que se abrazara la ternura”: se realizó una nueva marcha por los asesinatos del Filtro

 


Norma Morroni, el 26 de agosto, durante la movilización.Foto: Diego Vila

Cientos de personas se movilizaron en reclamo de justicia a 32 años del operativo policial que terminó con la vida de Fernando Morroni y Roberto Facal.

“Es como que no pasó nada, pero no. Pasaron 32 años, y es como si fuera hoy”, expresó Norma Morroni, este lunes, antes de una nueva movilización en la que se exigió justicia por la muerte de su hijo, Fernando, y la de Roberto Facal, en el marco de la represión policial que hubo en las inmediaciones del hospital Filtro. “Estoy [hecha] un saco de nervios”, acotó.

Norma marcha, hace ya más de tres décadas, junto a un centenar de personas, en repudio de los hechos ocurridos el 24 de agosto de 1994, durante el gobierno del nacionalista Luis Lacalle Herrera, cuando tres ciudadanos vascos acusados por el gobierno español de pertenecer a la organización Euskadi Ta Askatasuna (ETA), Jesús María Goitia, Mikel Ibáñez y Luis Lizzaride, se mantenían en huelga de hambre, internados en el hospital Filtro, luego de haberse solicitado su extradición a España. Afuera, en las calles, miles de personas pedían por el derecho de asilo político. La Policía reprimió: hubo 100 heridos y dos muertos: Facal y Morroni.

En diálogo con la diaria, Norma denunció la “impunidad total” de la situación, ya que a pesar de que a nivel de gobierno “pasó un cuadro, pasó el otro y pasó el otro”, ninguno de ellos actuó de manera de que pudiese hacerse justicia. “Acá no hay justicia. Para ellos es como que no pasa nada y ahora no sé qué esperar”, lamentó. “Todos saben quién es: un policía de radio patrulla, les dimos nombre, les señalamos la casa y nada. Es no querer”, remarcó, en alusión al policía Waldemar Rosas Ruiz, a quien acusa de ser el responsable del asesinato de su hijo.

En la tarde-noche de este lunes, los manifestantes llegaron de a poco al Obelisco, en Bulevar Artigas y 18 de Julio, el tradicional punto de partida de la marcha. El cielo, despejado, acompañaba. No así las bajas temperaturas de un invierno al que aún le quedan unos días. Sin embargo, y a pesar de todo, las movilizaciones continúan de manera ininterrumpida año tras año, y en una pancarta se afirmó que “los fogones de la memoria seguirán ardiendo”.

Norma arriba temprano al lugar y junto con ella llegan los saludos de un sinfín de personas. Un beso, un abrazo. A través de un altoparlante se define a la marcha como “memoria para seguir luchando” y “organizarse contra la represión”, al igual que se manifestó en la proclama de cierre, en la que los organizadores resaltaron el hecho de que “toda la violencia del poder no pudo impedir que se abrazara la ternura”.Apoyá nuestro periodismo. Suscribite por $255/mes

La propia Norma lo reconoce: “Yo la amo a la gente, porque cuando me paro y miro todo ese montón de gente, es como una caricia al alma”. Es así que expresó su satisfacción con el vínculo que guarda con personas “de distintos lugarcitos remotos”, algo que la hace sentir viva. “Me llevo todo ese cariño cuando me voy, aunque haga frío, es lo que me alivia”, expresó.

“Yo soy una mamá que puedo en este momento, por lo que me pasó, tener un micrófono al lado. Entonces, hablo en nombre de todas las madres a las que le pasan cosas y que acá no les dan pelota, porque, si sos pobre, no te dan pelota”.

Luego de agolparse alrededor de ella para intercambiar durante un rato, las personas emprendieron la marcha lentamente, aunque a paso firme, hacia la esquina de Bulevar Artigas y Cufré, donde se encuentra el exhospital Filtro. La movilización fue encabezada por un auto pequeño que transportaba a la mamá de Fernando, quien a su avanzada edad no puede desplazarse por sus propios medios por una distancia tan larga. “Antes andaba, caminaba, corría. Hoy no puedo: por diabética, estoy hipertensa, tengo artrosis”, enumeró, pero puntualizó que marchará por su hijo mientras viva.

Detrás iba una enorme bandera que abogaba por una “solidaridad sin transas” –la consigna para la marcha de este año– y, tras ella, los manifestantes, muchos de ellos jóvenes. Así lo evidenciaban las banderas de una multiplicidad de gremios y centros estudiantiles de educación secundaria y terciaria. “Sin memoria no hay futuro”, rezaba el cartel de una manifestante. “Ningún crimen de Estado proscribe. Condena para los culpables”, acotaba otro.

“Siempre les digo: el mundo es de ustedes, gurises. Nosotros los viejos tenemos que corrernos y dejar lugar, que vengan con su fuerza, con sus ideas y con sus cosas. No arriados”, expresó Norma luego de que se le consultara sobre qué siente al ver que nuevas generaciones adhieren a la marcha. Y subrayó: “Ellos tienen que saber pensar”.

La memoria fértil

Como sucede hace muchos años, la Coordinación 24 de agosto, donde participan un variado conjunto de organizaciones, fue la encargada de convocar a movilizar en un nuevo aniversario de la Masacre de Jacinto Vera, este año bajo la consigna Solidaridad sin transas, memoria y resistencia”.

La marcha recuerda además el masivo sentimiento solidario del pueblo uruguayo que se concentró en las inmediaciones del Filtro para repudiar la persecución del autoritario Estado Español contra militantes de la causa vasca. La derecha gobernante bajo la presidencia de Luis Lacalle Herrera quiso escarmentar esta muestra de solidaridad popular e internacionalista y desató un operativo asesino que se cobró la vida de Morroni y Facal y cientos de heridos.

Décadas de militancia y lucha, han sostenido la memoria de aquella lucha solidaria y la represión sufrida, y como sucede todos los años, con Norma la mamá de Fernando Morroni, peleando junto a generaciones y generaciones de militantes que se van sumando a la causa, en una charla, en un fogón, en las calles en la marcha misma. Uniendo las causas y luchas de ayer con las de hoy, sosteniendo el valor de la solidaridad internacional y de la lucha por la justicia.

Finalmente se realizó un acto final con la lectura de las proclamas, donde estuvieron presentes como siempre, la solidaridad obrera con las luchas actuales: hablaron entre otros los trabajadores del supermercado Geant, las estudiantes de Magisterio que sostiene una larga lucha con ocupación del centro de estudio, trabajadores precarizados del Mides representados por su sindicato SUTIGA, entre otros. Además también hubo saludo de Askapena del País Vasco y se leyó la proclama central de la Coordinación 24 de Agosto.

Compartimos con ustedes algunas imágenes de la movilización.

A 32 años de aquellos hechos, la Coordinación 24 de Agosto (que nuclea a diversos sindicatos y organizaciones de derechos humanos, sociales y culturales) volvió a convocar a la movilización bajo la consigna: “Solidaridad sin transas, memoria y resistencia”.

Para Juan Ludcanoff, integrante de la Coordinación 24 de Agosto, se trata de 32 años en los que “desgraciadamente” se mantuvo la impunidad, pero también de un período de sostenimiento de la memoria y de acompañamiento a la lucha de Norma Morroni, madre de Fernando Morroni, quien junto con Roberto Facal fueron asesinados durante la represión en el Filtro.

La consigna de este año apuntó, según Ludcanoff, a “sostener las solidaridades de abajo sin tener en cuenta cálculos políticos ni conveniencias, sino por la solidaridad misma”, así como a rescatar la lucha por justicia. En ese sentido, reivindicó el ejemplo de Norma Morroni, “que ha sido un ejemplo de lucha y de persistencia”. La memoria -agregó- también implica sostener una historia que forma parte “de la historia de la lucha del pueblo”.

La conmemoración volvió a plantear una interrogante sobre el presente, referida a cómo sostener la memoria en un contexto en el que las derechas y las ultraderechas buscan “reescribir la historia”. En el Parlamento, incluso, algunos sectores políticos pretenden revisar el relato sobre el pasado reciente en torno a asuntos sobre los que, hasta hace poco, parecían existir ciertos consensos, como los delitos de lesa humanidad y el golpe de Estado.

Para Ludcanoff, ese compromiso con cuestiones que por razones éticas y humanas deberían estar “fuera de discusión” se relaciona directamente con lo ocurrido en 1994. En aquel momento, cuando habían pasado pocos años desde la salida de la dictadura, también estaba presente “la promesa de la democracia”.

Para quienes participaron de aquella movilización, esa promesa de que se iniciaba otra etapa y de que las cosas estaban cambiando mostró, sin embargo, “una cara bastante siniestra”. Mientras los elencos políticos de aquel momento hablaban de una nueva etapa democrática, se produjo “la peor represión en democracia contra mucha gente que estaba pacíficamente manifestando”.

De aquella experiencia quedó un aprendizaje. “La forma de pelear contra las derechas es desde abajo, con la autonomía del pueblo y organizándonos entre nosotros”, aseguró.

Ludcanoff agregó que “algunas se presentan abiertamente como ultraderechas y otras “no se muestran tanto como ultra, sino que aparecen bajo una imagen cívica o vinculadas a expresidentes”. Frente a los intentos de tergiversar la historia, planteó que “el remedio para eso es la memoria”. En ese punto recordó una frase del escritor checo Milan Kundera: “La lucha de los pueblos contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”.

La participación de nuevas generaciones 

Por otro lado, resaltó la presencia de nuevas generaciones en las movilizaciones de cada 24 de agosto. “Por suerte, es una marcha que se llena de jóvenes liceales y universitarios”, señaló. Dijo que la organización apuesta a esa participación porque entiende que constituye una transmisión de “posta” en la lucha popular.

Para Ludcanoff, la presencia juvenil demuestra que “los jóvenes sí se comprometen cuando las causas son justas y cuando se intenta mantener la pureza de las causas”. La intención, agregó, no es indicarles qué deben hacer, sino generar las condiciones para que “ellos tomen esas banderas y las hagan suyas”.

Como cada año, este lunes se realiza la marcha desde el Obelisco hasta el ex hospital Filtro. Durante la concentración harán uso de la palabra representantes de distintos sindicatos en conflicto y se dará lectura a una proclama de la Coordinación 24 de Agosto. También tendrá lugar una intervención de representantes de Askapena, organización internacionalista vasca. El acto culminará con las palabras de Norma Morroni, quien durante estas tres décadas mantuvo la lucha por verdad y justicia por el asesinato de su hijo Fernando durante la represión del 24 de agosto de 1994.

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