Soberanía, seguridad y resiliencia: factores de la multipolaridad

 


El Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF), celebrado entre el 3 y el 6 de junio de 2026, se consolidó nuevamente como una plataforma para proyectar la visión del orden mundial emergente. 

En su intervención plenaria del 5 de junio, el presidente Vladímir Putin articuló una lectura estructural de la coyuntura global, donde la economía, la geopolítica y la seguridad se entrelazan bajo el eje de la transición hacia un sistema multipolar.

Lejos de la retórica habitual, el discurso del mandatario ofreció una hoja de ruta estructural sobre cómo la Federación Rusa articula la multipolaridad como una realidad material en ciernes.

La presencia en el SPIEF de más de 20.000 participantes de 130 países fue presentada como prueba de que el aislamiento es un mito. Entre las delegaciones estuvo la de Estados Unidos (liderada por Rodney Cook, comisionado de Bellas Artes) y de miembros del Parlamento Europeo, como la rumana Diana Shoshoake.

BRICS: Más que un club antioccidental

El núcleo argumentativo del discurso giró en torno al bloque BRICS, presentado como el motor cuantificable del nuevo equilibrio económico. Putin citó cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) para sostener que, en los últimos cinco años, los países BRICS aportaron el 49 % del crecimiento anual del PIB mundial, frente a un 18 % correspondiente al G7. En términos de paridad de poder adquisitivo (PPA), el bloque representa ya cerca del 40 % de la economía global y supera por más de diez puntos porcentuales al 29 % del G7.

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BRICS vs. G7: Contribución al crecimiento económico mundial (2024-2029) según proyecciones del FMI (Foto: Global Times)

El jefe del Kremlin presentó al bloque como algo más que un club antioccidental que transita a ser el motor real del crecimiento mundial. Las proyecciones hacia finales de la década refuerzan una tendencia en la que, mientras las economías industrializadas occidentales crecerían a un promedio anual del 1,5 %, los BRICS lo harían por encima del 4 %. "Esto no es un invento nuestro. Son datos de instituciones internacionales. Se ven obligadas a decirlo ellas mismas", afirmó el líder ruso ante los asistentes.

El comercio intra-BRICS supera ya el billón de dólares anuales, y las cadenas logísticas se reconfiguran al margen de los nodos tradicionales de Londres, Nueva York o Bruselas. La integración de nuevos miembros y la creación de sistemas de pago alternativos apuntan a escenarios en los que los países emergentes dejan de ser la periferia extractivista para convertirse en el centro de la producción y el consumo.

Putin mencionó corredores como la ruta Norte-Sur, la ruta Transártica y los enlaces del Caspio y Asia Central como ejes de una arquitectura comercial paralela, en la que países "conectores" como India, Uzbekistán o Tanzania desempeñan un rol estratégico.

El mensaje de fondo es que el centro de gravedad del comercio y las finanzas globales se desplaza, y con él, los mecanismos de poder.

Crecimiento económico equilibrado de Rusia: Datos y perspectivas

Lejos de omitir las tensiones macroeconómicas internas, el presidente ruso reconoció que la economía rusa enfrenta un momento de desaceleración del crecimiento y presiones inflacionarias derivadas de la recalentada demanda interna y las restricciones tecnológicas. Según datos preliminares de Rosstat publicados el pasado 15 de mayo, el PIB se contrajo un 0,2 % en términos anualizados durante el primer trimestre de 2026, y las proyecciones oficiales fueron revisadas a la baja, lo que sitúa el crecimiento esperado para este año en un 0,4 %, muy por debajo del 1,3 % estimado previamente.

No obstante, el mandatario enfatizó que Rusia "ha llegado esencialmente a la misma base con la que viven desde hace años los países de la eurozona", y pidió a su gabinete revertir la tendencia mediante un nuevo ciclo de inversión. "El crecimiento de la inversión es la métrica más importante", sentenció, al tiempo que llamó a impulsar la inteligencia artificial, los sistemas autónomos y las plataformas digitales como palancas de productividad.

En el plano social, Putin destacó una inflación con tendencia descendente, niveles históricamente bajos de desempleo y avances en sectores estratégicos como la energía nuclear y la digitalización.

En el plano fiscal, contrastó la deuda pública de Rusia, que se mantiene en el 16,4 % del PIB, frente al 81,7 % de la eurozona, y el déficit presupuestario ruso se sitúa en el 2,6 %, por debajo del 3,1 % europeo. Anunció además la congelación de la reducción del umbral de ingresos para el régimen tributario simplificado de las pymes, una medida destinada a aliviar la presión sobre el tejido empresarial nacional.

Pese a las sanciones, Rusia ha logrado diversificar mercados y fortalecer alianzas con economías emergentes, particularmente con China, cuyo papel en la economía mundial fue descrito como cada vez más relevante.

La perspectiva de largo plazo sugiere que las sanciones no han colapsado el sistema ruso, sino que han forzado una reorientación estructural. Esta estrategia responde a la pérdida de los mercados y proveedores occidentales y busca recolocar la producción nacional a través de nuevas rutas logísticas con Asia y África.

Según analistas citados por la web Vedomosti, Rusia dispone de una "ventana de oportunidad de 10 a 15 años" para afianzar su posición en los mercados de países “en desarrollo” mientras el nuevo sistema global se termina de consolidar. Precisamente, la economía rusa se ha abierto a las cadenas de suministro asiáticas, africanas y latinoamericanas en busca de una resiliencia que le convierta en un nodo energético y de materias primas indispensable para las economías emergentes.

Occidente entre el caos y el pragmatismo

La crítica a Occidente ocupó un lugar central, aunque con matices diferenciados. Putin calificó de “miopes” a las políticas energéticas y económicas de la Unión Europea, dijo que están acompañadas de una "retórica agresiva" que, a su juicio, socava la seguridad regional y global. "De hecho, las élites europeas están provocando el caos, al que intentan arrastrar cada vez más países", afirmó, y añadió que Moscú no tiene prisa por restablecer el diálogo político con Bruselas.

Además, sostuvo que el peligro para Europa no proviene de Rusia, sino de su "dependencia crítica y cada vez mayor, casi total, de Estados Unidos" en los ámbitos militar, político, tecnológico e informativo. Acusó a Washington de haber destruido durante décadas el sistema de control de armamentos en el espacio europeo, tras su retirada unilateral de tratados clave como el de defensa antimisiles y el de misiles de alcance intermedio.

Sobre Estados Unidos, el presidente ruso calificó como un "error estratégico enorme, catastrófico" el uso del dólar como arma política, una decisión que atribuyó a la administración anterior. Aseguró, sin embargo, que el aislamiento de Rusia es relativo: "Los estadounidenses son pragmáticos. Donde se benefician, nada se ha detenido", afirmó, en referencia a proyectos energéticos conjuntos en el Lejano Oriente.

Ante las sanciones: Soberanía, seguridad y resiliencia

El ángulo más técnico del discurso abordó las sanciones que, más que un obstáculo, se han constituido en un acelerador de la autonomía estratégica. Por ello delineó una estrategia de resiliencia de doble vía: la consolidación de la independencia económica y la seguridad militar.

Putin advirtió que el congelamiento de las reservas soberanas rusas ha erosionado de forma irreversible la credibilidad del dólar y el euro, además han enviado una señal a todos los países, empresas y fondos soberanos del mundo: "Todos ellos, sin excepción, como Rusia, podrían perder el acceso a sus activos legítimos en cualquier momento".

Ante este escenario, el Kremlin se plantea intensificar la formación de mecanismos económicos bilaterales y multilaterales alternativos a los controlados por Occidente. Esto incluye ampliar las liquidaciones en monedas nacionales, crear sistemas de pago independientes y construir cadenas de suministro que eviten los canales bloqueados. En paralelo, Putin alertó sobre el riesgo de convertirse en "periferias digitales" controladas por corporaciones tecnológicas occidentales, y llamó a desarrollar sistemas digitales propios.

En materia de seguridad militar, Putin planteó la necesidad de una nueva arquitectura de seguridad euroasiática, articulada a partir del diálogo entre organizaciones como la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), la Unión Económica Euroasiática (UEEA), la Comunidad de Estados Independientes (CEI) y la OCS, con la perspectiva de que otras asociaciones regionales se sumen en el futuro. A largo plazo, propuso "reducir gradualmente la presencia militar de potencias externas en la región euroasiática", una formulación que interpela directamente a la OTAN y a Estados Unidos.

Surgen, entonces, interrogantes inevitables sobre cómo el avance de la multipolaridad se expresará en lo militar y lo diplomático.

  • ¿De qué manera la soberanía tecnológica y los nuevos corredores logísticos del Sur Global redefinirán las alianzas diplomáticas frente a los intentos de contención estadounidenses?
  • ¿Cómo impactará la expansión de los BRICS —con la incorporación reciente de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irán y Egipto— en el control de los flujos energéticos y marítimos globales?
  • ¿Hasta qué punto la desdolarización silenciosa, impulsada por las propias sanciones, terminará reconfigurando el sistema monetario internacional en la próxima década?
  • ¿Cómo se traducirá esta multipolaridad económica en una doctrina de seguridad militar que contenga la expansión de la OTAN?

El discurso de Putin sugiere que, en este nuevo orden, la diplomacia se subordina cada vez más a la capacidad de proyectar poder y resiliencia interna, relegando a un segundo plano los foros multilaterales tradicionales. Entretanto, las respuestas a estas preguntas definirán los contornos entre conflicto y cooperación global en la nueva era geopolítica.


Fuente: https://misionverdad.com/globalistan/soberania-seguridad-y-resiliencia-factores-de-la-multipolaridad

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