El jefe de Estado enfatizó que las acciones de Washington representan el renacimiento del fascismo y buscan asfixiar al pueblo cubano.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció a través de sus redes sociales la “perversidad imperial“ sin límites que representa la reciente agresión de Estados Unidos contra la isla, manifestada en el estrechamiento del cerco petrolero mediante la sanción a la empresa estatal Unión Cuba-Petróleo (Cupet).
El mandatario cubano acusó a la Administración estadounidense de buscar asfixiar al pueblo mediante el hambre, las necesidades y las enfermedades para forzar su rendición, afirmando que estas acciones representan el renacimiento del fascismo en estado puro y que los pretextos utilizados para justificarlas son absurdos.
La reacción del jefe de Estado se produjo tras la decisión del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de incorporar a Cupet en la lista de Entidades Especialmente Designadas de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
Con esta medida, amparada en la Orden Ejecutiva 14404 promulgada el pasado 1 de mayo por el presidente Donald Trump, se prohíbe cualquier transacción o negocio con la compañía cubana a ciudadanos estadounidenses, a menos que tengan una licencia específica de la OFAC. Adicionalmente, las personas y empresas extranjeras que hagan negocios con Cupet se arriesgan a ser objeto de sanciones.
Bajo esta misma orden mecionada, la Casa Blanca ya había penalizado previamente al Grupo de Administración Empresarial (GAE), a su principal directiva y a la firma mixta Moa Nickel S.A.
La nueva arremetida acentúa el bloqueo petrolero implementado desde enero del año en curso por la Administración del mandatario Donald Trump, quien al asumir su segundo mandato arreció la política de cerco contra la isla.
La nueva sanción adquiere dimensiones críticas debido a que Cupet es la corporación estatal encargada de la recepción, extracción, procesamiento y distribución de los hidrocarburos en Cuba. Su logística abastece a estaciones de servicio públicas, empresas estatales, ministerios, plantas de generación eléctrica, instituciones sanitarias y sistemas de distribución de agua potable, por lo que las restricciones ponen en peligro servicios fundamentales.
Washington justificó la medida bajo el argumento de proteger las libertades ciudadanas, señalando a la gestión gubernamental cubana por supuesta malversación y desvío de recursos energéticos para fines institucionales, militares y de propaganda política, responsabilizándola además por los continuos cortes eléctricos, pero ignorado que estos, y otras afectaciones, son consecuencias de las constantes hostilidades estadounidenses, las cuales incluyen hasta amenazas de una agresión militar en la mayor de las Antillas.
Autor: teleSUR: ig - JB
Fuente: @DiazCanelB

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