Las proyecciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) pintan un panorama aún más sombrío sobre la cifra de muertos.
A dos días del devastador doble terremoto que sacudió la región centro-norte de Venezuela, el Estado mantiene un despliegue masivo en todo el territorio nacional.
Así lo confirmó este viernes la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien enfatizó que, además de las críticas labores de remoción de escombros y rescate en estructuras colapsadas, la prioridad gubernamental se ha extendido hacia la contención y el soporte de la salud mental de la población civil.
La emergencia, provocada por dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 con epicentro en Montalbán (estado Carabobo) y separados por apenas 39 segundos, mantiene al país en un luto oficial.
El último balance arroja un saldo de al menos 920 fallecidos (entre ellos cinco ciudadanos españoles) y 3.360 heridos, mientras los cuerpos de socorro buscan contrarreloj a cientos de desaparecidos.
Sin embargo, las proyecciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) pintan un panorama aún más sombrío, advirtiendo que el desastre es de gran alcance y estimando que la cifra final de muertes podría situarse de forma alarmante entre las 10.000 y las 100.000 víctimas.
Atención al trauma infantil
Para mitigar las severas secuelas emocionales derivadas de la destrucción, el Ejecutivo activó un plan de acompañamiento a través del Programa de Convivencia Democrática y Paz, enfocado con especial énfasis en la vulnerabilidad de la infancia.
“El Programa de Convivencia Democrática y Paz ha organizado un grupo de profesionales, de psicólogos, de expertos de nuestras universidades, que van a atender a los niños que están muy traumatizados por la situación terrible personal que les tocó vivir en este doble terremoto. Así que llamo a la colaboración, a la solidaridad y a la oración permanente por la vida de nuestros hermanos venezolanos”, expresó Rodríguez.
De acuerdo con especialistas en psiquiatría infantil, los niños expuestos a este nivel de catástrofe suelen reaccionar entrando en un «estrés tóxico» prolongado o permaneciendo en respuestas de bloqueo, lucha o huida. Esto se traduce a largo plazo en problemas de aprendizaje, aislamiento social o conductas agresivas, lo que hace urgente una intervención clínica temprana para salvaguardar su desarrollo.
Brigadas internacionales
Paralelamente, la jefa de Estado encargada ratificó el profundo agradecimiento del pueblo venezolano ante la inmediata respuesta y solidaridad de la comunidad internacional.
Rodríguez detalló que ya se encuentran operando en el terreno equipos técnicos de búsqueda y rescate procedentes de El Salvador, México, República Dominicana, Suiza, Ecuador, España, Chile, Colombia y Estados Unidos.
Asimismo, anunció que en las próximas horas se sumarán a la contingencia los contingentes especializados de Alemania, Italia y Países Bajos, los cuales ya se encuentran en ruta hacia el país.
Hipervigilancia y pernocta a la intemperie
El impacto psicológico de la tragedia ha transformado la rutina de las principales ciudades. Miles de residentes en Caracas pasaron la noche y la madrugada durmiendo a la intemperie, desplegando colchones en las calles o dentro de sus vehículos por temor a que las réplicas terminen de colapsar las estructuras ya dañadas.
“Han pasado la noche en los coches, en la calle. Ellos bajaron las escaleras, porque no podían coger los ascensores, y se quedaron en la calle”, relató el ciudadano Fernando Miguel Mico a medios internacionales.
Los expertos explican que ante desastres de esta magnitud, es habitual que los sobrevivientes experimenten un «estado de shock agudo» o sensaciones de irrealidad como mecanismo de defensa cerebral.
“Uno no es consciente de lo que está viviendo porque su cerebro entra en modo supervivencia e intenta protegerse. Posteriormente, empieza a tomar conciencia lentamente de lo que ha acontecido y de la magnitud del daño”, señala la Dra. Teresa Aparicio Reinoso, médica psiquiatra y psicoterapeuta.
Esta situación de alerta constante, similar a la documentada tras el sismo de Türkiye y Siria en 2023, puede derivar a mediano plazo en trastornos de estrés postraumático (TEPT), ansiedad severa y alteraciones crónicas del sueño debido al miedo recurrente a nuevos temblores.
Autor: teleSUR: ac - RR
Fuente: Agencias

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