Día Internacional de la Mujer


 Todavía es de noche

cuando él se levanta.

No hay nadie mirando.
No hay aplauso posible.
Solo el frío que muerde
y las calles vacías
que guardan el secreto
de lo que está haciendo.

Camina.

Y en ese caminar silencioso
está todo lo que nunca dijo,
cada discusión olvidada,
cada noche difícil superada,
cada vez que el amor
no fue poema
sino obstáculo vencido.

Elige las flores con una seriedad
que nadie le vio antes.
Las toca. Las huele.
Las rechaza si no son perfectas.
Porque ella se merece
las perfectas.

Las lleva en brazos
como quien lleva algo
que podría romperse,
como quien entiende,
por fin,
que las cosas hermosas
exigen cuidado.

Cuando ella abre la puerta
y lo ve ahí parado,
con las mejillas encendidas
y ese ramo en las manos,

no ve flores.

Ve todo lo que él es
cuando nadie lo ve.

Y eso,
solo eso,
la hace llorar
de una manera
que no tiene nombre.

A Natasha......

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