Venezuela: Malinchismo y Petróleo

 


Este 3 de febrero de 2026 se conmemora el primer mes desde el ataque traicionero y criminal llevado a cabo por Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela.

Una agresión que significó, no sólo el asesinato de 100 venezolanos y 33 internacionalistas cubanos, sino también el secuestro del presidente de este país: Nicolás Maduro Moro, hoy confinado en una cárcel federal, de Estados Unidos, junto a su esposa Cilia Flores.

Un recinto denominado Centro de Detención Metropolitano (MDC por sus siglas en inglés) en el condado de Brooklyn en la ciudad de Nueva York. Un lugar definido, incluso por los propios medios de información de Estados Unidos, como una “cárcel infame” (1). A pocas horas de la alevosa agresión, señalé, en diversas entrevistas que: ante la violación del territorio venezolano y el rapto criminal del presidente de este país sudamericano, se develó una advertencia de la cual debemos tomar nota: Hoy es Venezuela, mañana cualquier país. Nadie está exento de sufrir los afanes megalómanos del hijo de inmigrantes y actual presidente de Estados Unidos: Donald Trump.

Y digo el que sea: amigo, adversario o enemigo pues para Trump no existe más realidad amical que la de su círculo de hierro y la megalomanía que lo ahoga en vanidad y conductas propias de un narciso maligno. Un empresario devenido político que desprecia el derecho internacional, quien afirma que la moral es la que él determina y que el mundo hay que mirarlo como una empresa inmobiliaria, simples propiedades y a sus habitantes como servidores de este Sr. Feudal siglo XXXI.

Todos podemos ser blanco del dedo imperial que señala a quien atacar, qué relato ficticio usar y sufrir sanciones, embargos, bloqueos, procesos de desestabilización ataques – con la evidente violación de la soberanía territorial de los países–, bombardeos y el secuestro o asesinato de los líderes del país.

El relato falsificador esgrimido por Washington y repetido como papagayos por los medios de manipulación y desinformación presentó un panorama de tóxica narrativa con Venezuela: la farsa de intervenir en favor de la democracia de los venezolanos, terminar con un ficticio Cártel de los Soles, que incluyó el bombardeo de supuestas narcolanchas junto al asesinato de un centenar de sus tripulantes, de las cuales ¡jamás! se demostró que tuviera algo que ver con narcotráfico. Simplemente se les asesinó en aguas del mar Caribe sin prueba alguna.

Pino Arlacchi, exvicesecretario general de las Naciones Unidas y director ejecutivo de ONUDD, el programa antidroga y el delito de la ONU, publicadas incluso en diarios opositores a Nicolás Maduro como El Universal desmienten las historias de Washington. Arlacchi afirma que, durante su mandato al frente de la ONUDD, nunca tuvo necesidad de visitar Caracas, pues la cooperación del gobierno bolivariano en esta materia era ejemplar, solo comparable con el impecable historial de Cuba, país hoy sometido a las mismas amenazas que Venezuela.

El Informe Mundial Sobre Drogas 2025 (2), citado por Arlacchi, apenas menciona a Venezuela y confirma que el país carece de cultivos ilícitos, mientras que Colombia produce más del 70% de la cocaína global y Ecuador se ha convertido en un corredor central hacia Europa. El mito del “Cártel de los Soles” —promovido por Trump y replicado por medios y voceros locales en la región— no tiene sustento en ningún informe de la ONU, de agencias europeas ni de organismos policiales internacionales. Según el funcionario de la ONU, no es más que propaganda para justificar sanciones, bloqueos y la presión sobre un país sentado sobre las mayores reservas de petróleo del mundo.

El petróleo, ese es el objetivo y para eso ha servido toda campaña mediática, el lanzamiento de misiles sobre pequeñas embarcaciones, el catalogar a un país como narcoestado o hablar de un Cártel de los Soles cuando las propias organizaciones internacionales lo desmienten. Incluso organismos de los Estados Unidos eliminaron toda referencia a ese cártel de los Soles, como fue el caso del Departamento de Justicia (3).

A 30 días de la embestida imperial contra Venezuela, debemos denunciar con más fuerza que nunca la farsa del “narcoestado” y dar a conocer las reiteradas confesiones del propio Trump de que el verdadero objetivo, desde siempre, ha sido la riqueza petrolera venezolana. Se trata de una confesión pública que refleja el carácter megalómano, mitómano y criminal de Trump y su camarilla.

Asimismo, ha quedado en evidencia el papel desempeñado por los traidores, figuras propias del malinchismo, yanaconas y cipayos, dispuestos a vender a su patria y a aplaudir al imperio como supuesto libertador. Un proceso que obliga a reflexionar profundamente sobre la infamia y la soberanía.

Yanaconas y el servilismo traicionero

Pienso que, en el marco de una sociedad, no existe nada más despreciable que un traidor. Dante Alighieri los sitúa en el último círculo del infierno, al considerar la traición como el peor de todos los pecados. El término proviene del latín traditor, que significa “el que entrega”, y en ese sentido es traidor quien hipoteca a su patria frente a intereses espurios.

Efialtes de Traquis —cuyo nombre dio origen a la palabra griega para “pesadilla”—, Marco Junio Bruto, Judas Iscariote, La Malinche, Mir Jafar, Benedict Arnold, Philippe Pétain, Pierre Laval, Karel Čurda, Robert Ford y Guy Fawkes son algunos de estos personajes renegados que la historia recuerda como símbolos de la traición.

Una pléyade de Yanaconas (4) que Venezuela nos entrega con varios personajes: Juan Guaidó, Leopoldo López. María Machado, Eugenio González. Juan Requesens.  Juan Pablo Guanipa. Julio Borges. Nombres que se vienen a la memoria de un amplio espectro de renegados que, analizados en profundidad pueden abarcar, con su conducta, una multiplicidad de campos y conductas que definen a un traidor.

1. Un civil corrupto que roba los bienes del estado, que se apropia de industrias de bien social, que los privatiza o entrega a potencias extranjeras en función de los intereses de un grupo de mercaderes.

2. Un empresario que se colude, un empleado público que viola las leyes que nos regulan.

3. Un militar o un policía que viola no sólo sus convicciones, sino también el juramento dado.

4. Alguien que delata o un conspirador que entrega a sus colegas en función de intereses particulares o el quiebre de la institucionalidad de un país bajo los intereses de potencias extranjeras.

Y, cuando se trata en específico de Venezuela un traidor (a) va en contra de los principios e intereses jurados en beneficio social, que engaña a su grupo humano y a su país. El que hace emplazamientos a gobiernos extranjeros para asaltar su país.  Todos aquellos que han vociferado y lo siguen haciendo para que Venezuela sea atacado, invadido y que se ocupe la fuerza militar del estado más belicista del mundo, el que más guerra ha provocado, más muertes, golpes de estado, desestabilizaciones y correrías criminales, desde el momento mismo de su nacimiento.

Traidor es todo aquel venezolano que impulsa campañas mediáticas, con giras internacionales para reunirse con aquellos que llevaron a cabo un baño de sangre en su propia patria. Y que, incluso reciben premios de la paz, no sólo absolutamente depreciados, sino que les sirve para llevar a cabo conductas genuflexas, serviles, propias de un lacayo. Escenas repugnantes como aquella llevada a cabo por la opositora María Machado en esa escena patética entregando su medalla conmemorativa del Premio Nobel de la paz a su “Daddy” en agradecimiento por asesinar compatriotas y secuestrar al presidente Maduro (5).

María Machado, servil y cipaya ante el personaje más funesto que tenga la humanidad hoy en día dirigiendo los destinos de Estados Unidos. Bajo argumentos de la defensa de la democracia, derechos humanos, impedir la penetración de China, Rusia e Irán en Latinoamérica. Las falacias de Trump sólo esconden el interés por generar un mundo de cervatillos y manejar sus riquezas. Y que, en el caso de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, no pudo seguir encubriendo su verdadero propósito: apropiarse de las riquezas energéticas y minerales del país sudamericano.

La fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, señaló que anunció que Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras su secuestro el día 3 de enero de este 2026, fueron imputados formalmente en el Distrito Sur de Nueva York por múltiples cargos relacionados con narcotráfico y delitos contra la seguridad estadounidense: conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, así como conspiración para poseer este tipo de armamento con fines hostiles contra el país norteamericano. Un menú tan falso como sostener que Trump es un político democrático.

Venezuela tiene 300 mil millones de barriles de petróleo. Las reservas probadas más grandes del mundo. Más que Arabia Saudita, Rusia y Estados Unidos. ¿Qué pasaría si el control de ese petróleo dejara de estar en manos venezolanas y simplemente pasa a manos de corporaciones estadounidenses? El análisis histórico nos demuestra que esa hipótesis ya ha ocurrido en otros escenarios. Tal fue el caso de la creación de Arabia Saudí el año 1932.

El golpe de Estado contra el primer ministro Mohammad Mosaddegh en Irán el año 1953 cuando se dieron los pasos para nacionalizar el petróleo de la nación persa. Irak los años 1991 y 2003 bajo la excusa de derribar a un gobierno “no democrático”. Libia tras derrocar a Gadafi el año 2011 para impedir la consolidación de un camino propio que está siendo trazado por el líder libio. Los ataques contra Nigeria, la canalización del genocidio en Sudán con participación directa de Emiratos Árabes Unidos e Israel. Detrás de todo esto se encuentra Estados Unidos y su ambición sin límites. 

Existe un patrón de análisis claramente identificable que hoy se expresa con Venezuela. No se trata de la retórica hipócrita sobre la supuesta defensa de la democracia o los derechos humanos, especialmente cuando proviene de Estados Unidos, el mayor violador de las leyes internacionales. Se trata de una potencia que transgrede sistemáticamente cualquier marco de respeto en las relaciones internacionales, vulnerando la autodeterminación de los pueblos y su soberanía, e impidiendo avanzar hacia un mundo libre de la hegemonía arrogante y soberbia de las potencias occidentales.

Imperialistas y sionistas, hipócritas y abusadores, en una alianza criminal, desprecian los derechos de cientos de millones de seres humanos. En forma reiterada y cada día con más crueldad. Contra los pueblos de Palestina y El Líbano. Contra el pueblo de Sudán, Yemen y contra el pueblo saharaui. Asesinando sirios e iraquíes. Contra el pueblo de Irán.

Usurpando las riquezas de nuestros pueblos, fabulando historias que les permitan una narrativa repetida por los medios de desinformación y manipulación: escritos, radiales, televisivos, redes sociales, que dominan y manejan para su beneficio. Eso hemos vivido durante décadas y que Venezuela lo experimentó con resultados que significaron un ataque con un centenar de asesinados y cientos de heridos a manos de Washington.

¿El objetivo? Reiterémoslo una y otra vez, dejando de lado esa monserga de “salvar a Venezuela”. Es más pedestre y brutal: la ambición desmedida, la arrogancia brutal, el afán de acumulación. Hoy es Venezuela, sus metales raros y su cercanía a Estados Unidos en materia de acceso a las mayores reservas de oro negro del mundo. El sueño imperial ya los hace frotarse las manos bajo un patrón consistente de acción a lo largo de las décadas. Mañana será cualquiera de nuestros pueblos.
El ataque criminal contra Venezuela y el secuestro de su presidente es la muestra evidente que la dignidad tiene su precio, al igual que el derecho a la soberanía cuando se trata de Estados Unidos que utiliza sus herramientas de presiones, chantajes y amenazas contra aquellos países que no están dispuestos a avalar la diplomacia de las cañoneras. Insisto en ello, un objetivo más prosaico que ese supuesto imperial de “defender” a esos venezolanos que habitan Venezuela, al mismo tiempo que se expulsa a aquellos inmigrantes que viven en esa democracia estadounidense que desprecia a todo aquel que huela a latino, árabe, africano.

Por ello, transcurrido un mes desde el brutal asalto contra Venezuela, ocurrido el 3 de enero de 2026, no debemos olvidar a quienes entregaron su vida en defensa del país. Pero... tampoco podemos pasar página respecto de quienes trabajan para entregar nuestras naciones a manos ajenas y deben ser nombrados por lo que son: Traidores. Aquellos que celebran el lanzamiento de misiles en aguas internacionales contra lo que Washington denomina “narcolanchas” y que aplauden la ejecución en el mar de quienes logran sobrevivir. Los mismos que elogian la labor imperial de Donald Trump, presentándolo como una suerte de libertador e incluso revistiéndolo con los símbolos de nuestros héroes independentistas, en un acto de absoluto desprecio por nuestra historia.

Traidor es quien saluda con alborozo que se le otorgue un Premio Nobel absolutamente desvalorizado a una golpista, una corrupta e incitadora para que se invada su propio país como es María Machado. Aquellos (as) que conspiran para que el autodenominado “King” del mundo invada el país y así satisfacer los objetivos del lobby petrolero y el sector más criminal de un país en esencia patibulario. Renegado es quien es capaz de aceptar la muerte de miles de sus compatriotas, para cumplir los deseos de los enemigos del país.

Como lo es también quien celebra alborozado se bloquee el país, salga con banderas de Estados Unidos en las capitales de los países donde han emigrado, que acepta incluso que se roben sus activos financieros, se impida la venta de su petróleo, se roben sus empresas. Todo aquel que es capaz de vender hasta su madre en pos de darle satisfacción a los anhelos hegemónicos del amo del norte.

Traidores, malinches, yanaconas. Tíos Tom existen en todas partes, pero en el caso de Venezuela la ignominia de hablar de patria justamente por aquellos que la quieren ver invadida sobrepasa cualquier límite moral.

 

Pablo Jofré Leal

Periodista. Analista internacional

Artículo para HispanTV


  1. La cadena de noticias CNN ha dado a conocer, no sólo el carácter de infame de esta cárcel, sino que elaboró una lista de personajes que han transitado o aún permanecen ahí. Ghislaine Maxwell, cómplice del suicidado sionista y criminal Jeffrey Epstein. El narcotraficante Joaquín “el Chapo” Guzmán, como también el expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández, condenado por tráfico de drogas antes de ser indultado a fines del año 2025 por Donald Trump. También el joven Luis Mangione, acusado del asesinato de un alto ejecutivo de UnitedHealth Group. Descrito tanto por abogados como por internos como “repugnante”, con condiciones “horribles”, el centro es la única cárcel federal que presta servicio a la ciudad más grande del país. Para sus más de 1300 internos, la vida diaria en la cárcel federal puede ser extenuante. Es oscura, superpoblada y ruidosa, según Elie Honig, analista legal sénior de CNN, quien ha estado dentro del edificio en numerosas ocasiones. https://cnnespanol.cnn.com/2026/01/06/mundo/infame-carcel-donde-esta-maduro-trax
  2. https://www.unodc.org/unodc/es/press/releases/2025/June/unodc-world-drug-report-2025_-global-instability-compounding-social--economic-and-security-costs-of-the-world-drug-problem.html
  3. https://elpais.com/us/2026-01-06/estados-unidos-elimina-la-referencia-a-maduro-como-lider-del-cartel-de-los-soles-en-su-nueva-imputacion.html
  4. Yanacona Del quechua yanacona En el imperio inca, persona sin ayllu que trabajaba en régimen de esclavitud. Con el tiempo pasaron a ser servidores personales del Inca. Se denominaba también, despectivamente a aquellos indígenas que al contrario de su pueblo en lucha servían como tropas auxiliares de los conquistadores españoles
  5. https://radio.uchile.cl/2026/01/16/maria-corina-machado-trump-dice-haber-recibido-un-nobel-que-no-se-puede-regalar/

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