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¿Continuar con la política del desgate?


Por: Ricardo Abud

La estructura política-social y económica de Venezuela afronta una de las mayores crisis jamás inimaginables después de la desaparición física del líder de la Revolución Bolivariana, los intentos por derrocar al presidente Nicolás Maduro lejos de cesar se han incrementado de manera drástica, las manifestaciones “pacíficas” se han convertido en acciones criminales que buscan el derrocamiento del presidente constitucional de nuestro país, o una eventual intervención armada por parte del imperialismo.

Más de setenta días de asesinatos y actos vandálicos bajo la etiqueta de Manifestaciones “Pacificas” pretensiones orientadas a intervenir el país, giras internacionales que buscan la justificación del carácter insurreccional de todas y cada una de las movilizaciones que ha realizado la derecha apolítica, asociaciones con las  bandas  delictivas y paramilitares en la promoción del terror y con la clara propuesta de paralizar el país.

Los resultados son tangibles, estadísticas in crescendo de familias enlutadas (Lista de Fallecidos), quema de instituciones y bienes públicos en los diferentes  atentados contra el patrimonio nacional, propagación del miedo como herramienta del terrorismo, fomento de la xenofobia, el anonimato como eje multiplicador de las protestas, traiciones e impunidad, masificación de la desinformación (Crisis institucional de Venezuela de 2017) la cual crea una arquitectura basada en la mentira, la cual orienta su núcleo hacia el exterior creando una imagen de Venezuela completamente contraria a  la realidad,  la cual permea la razón y con ello fomenta una realidad virtual.

Escribía en días pasados: “La mentira es fusionada a través de las emociones, creando aversivas condiciones externas (como una crisis económica o creando caos, crímenes y violencia) en nuestro país, así como una interpretación de tu propia realidad que es inducida producto de esas emociones. Repetir por ejemplo millones de veces “en Venezuela hay dictadura”, el receptor se convierte de manera irreflexiva en un detonante y asume con propiedad que hay dictadura en Venezuela y deben luchar por la libertad, obviando, omitiendo e ignorando lo que en realidad “es” y lo que “implica” una Dictadura” (https://chamosaurio.blogspot.com/2017/04/la-manipulacion-mediatica.html)

Tomemos por ejemplo: el estado Anzoátegui tiene una población de un millón setecientos mil habitantes, 21 municipios y 49 Parroquias, las protestas y acciones promovidas por el terrorismo se llevan a efecto en un solo municipio (Urbaneja, 50 mil habitantes, 2.94% del total del estado) dos sectores de acción muy específicos en las cuales  participan menos del 1% de la totalidad del municipio Urbaneja, el cual se caracteriza por ser un sector de clase media alta y baja, (menos de 500 personas) de inmediato se contabilizada mediáticamente por la oposición como la totalidad del estado Anzoátegui que lucha en contra de la “dictadura” y la “libertad” y así es remitido en sus balances internacionalmente. ¿Cómo entender que el estado Anzoátegui esta paralizado?

El ejemplo del municipio Urbaneja  es solo un reflejo de la totalidad del país, proporcionalmente el índice en cuestión de participación en las protestas violentas no llega al 1% de la población venezolana de no ser así ya Venezuela estuviera cantando el himno nacional estadounidense en las plazas y escuelas del país.

Ahora bien no es menos cierto el daño que esa minoría tan ínfima le esta causando al país con las protestas violentas y el terrorismo como nueva arma de lucha de la derecha apátrida venezolana, las diferentes manifestaciones o caracterizaciones del llamado no se han hecho esperar, donde la carencia de creatividad es total, hoy incluso salen a marchar con los Súper Héroes   y los Trasnformer, clara evidencia de la banalización de sus objetivos.

A la cabeza de estos actos insurreccionales, marchan Voluntad Popular, Primero Justicia y otros grupúsculos radicales de la derecha en nuestro país, amparados ante la mirada complaciente de un Ministerio Publico que decidió no actuar en la aplicación de la justicia y ha dado pie a que la impunidad se adueñe de los crímenes que se comenten en contra del estado de derecho, lo cual incide en la construcción de un cuadro político-social muy distante de la realidad.

Es ahí donde el gobierno venezolano debe de actuar de manera firme, decidida, ampliando el radio de acción en el  marco del estado de excepción,  para la recuperación de la paz en nuestro país, poner en práctica el axioma de “hagas lo que hagas siempre te van a criticar, hazlo entonces” ya que por omisión el país sigue atravesando una crisis política en la cual grupos de desadaptados (asalariados) han entrampado a la mayoría, restituir el orden es deber del estado y tiene facultades para hacerlo constitucionalmente, dejar de pensar en aguas afuera y frenar la locura aguas adentro  de aquellos que quieren llevarnos a una guerra civil por sus bajos instintos de poder y de entrega de nuestro país al imperialismo.

Frenar la locura y aplicar la justicia militar a estos grupos fascistas, neonazis es tarea del ejecutivo, medida ampliamente respaldada por todos aquellos venezolanos que deseamos vivir en paz, no se puede seguir permitiendo que los violentos nos impongan su agenda golpista.



NO HAY NADA MÁS EXCLUYENTE QUE SE POBRE. 
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