ChĂșo Torrealba tilda de bruta a la sociedad civil


Con una galerĂ­a de derrotas acumuladas durante 2016, la MUD -y especĂ­ficamente su secretario general ChĂșo Torrealba- ha anunciado un proceso de reestructuraciĂłn para intentar bajar de intensidad la conflictividad existente entre los partidos polĂ­ticos del antichavismo y recuperar el apoyo de la sociedad civil.

Pero tal parece que a ChĂșo Torrealba esa tarea, tan cacareada antes de terminar 2016, le estĂĄ quedando grande. Las rencillas que se produjeron entre Ă©l y Voluntad Popular, asĂ­ como las que se generaron  entre Voluntad Popular y el resto de los partidos que participaron en la Mesa de DiĂĄlogo con el Gobierno -incluido Primero Justicia-, aĂșn se sienten y quizĂĄs es ahora que veremos su punto clĂ­max.
Mientras tanto parece que Primero Justicia y Voluntad Popular estĂĄn cobrĂĄndole los errores a ChĂșo por la vĂ­a de no prestarle atenciĂłn. LlevĂĄndolo lentamente hacia un proceso de agotamiento para que por su propio peso pierda legitimidad y capacidad polĂ­tica como actor, obligĂĄndolo a salvar un proyecto de unidad que poco ha generado beneficios y que carece de credibilidad ante la opiniĂłn pĂșblica, producto de sus permanentes conflictos.
Año nuevo, vida nueva, dice la canción. Pero trasladando eso en clave política, es evidente cómo la oposición venezolana intenta tercerizar los costos políticos del año pasado echåndole la culpa de sus fracasos a la MUD como entidad. Un intento de renovación de los alicaídos liderazgos políticos del otro lado de la acera se da en simultåneo con la lejanía de hablar desde esa plataforma, aunque todavía siga siendo utilizada para convocar a marchas, ir a elecciones y cartelizar consignas.
ChĂșo deberĂĄ pagar la vajilla completa y barrer los escombros. Eso de venir de los sectores populares se lo cobrarĂĄn caro en una organizaciĂłn que aglutina a histĂłricos y nuevos agentes de la Ă©lite econĂłmica. ¡Fo! Vaya a cortarme el cĂ©sped.
Muestra de esto es el pasado 17 de enero, cuando ChĂșo afirmĂł al portal web Contrapunto que "la MUD debe ser reestructurada para hacerla mĂĄs Ăștil. Esa reestructuraciĂłn debe ser muy clara y franca. No se trata de un cambio de elenco, de un quĂ­tate tĂș para ponerme yo, sino de dotarla de nuevos instrumentos".
Posteriormente asegurĂł que "el prĂłximo 23 de enero serĂ­a una ocasiĂłn estupenda y una fecha perfecta para anunciarle al paĂ­s la reestructuraciĂłn de la alianza porque para ese dĂ­a estĂĄ convocada una marcha".
El mismo dĂ­a 22 ChĂșo Torrealba, quien habĂ­a inflado las expectativas sobre la reestructuraciĂłn de la MUD el 23, tratĂł de hacer control de daños. No existiĂł ninguna reestructuraciĂłn: "Todo diciembre y parte de este mes de enero he planteado la necesidad de que la Unidad DemocrĂĄtica plantee al paĂ­s, no solo los tĂ©rminos de la reestructuraciĂłn organizativa de la MUD, sino tambiĂ©n la orientaciĂłn polĂ­tica".
Sin embargo, el pasado 22 de enero en una entrevista publicada por el semanario Tal Cual, soltĂł las amarras de la sinceridad: "La oposiciĂłn tiene un extraño sĂ­ndrome del tema unitario, cuando estĂĄ derrotada se une, pero cuando estamos ganando nos dividimos. Por eso digo que ante la cercanĂ­a de la victoria, a algunos se les abren las agallas y se le cierran las neuronas, la gente se pone agallĂșa y bruta", refiriĂ©ndose especĂ­ficamente a una pregunta sobre el papel de la sociedad civil venezolana en la MUD.
Termina la entrevista tirĂĄndole por elevaciĂłn a los dirigentes opositores y partidos polĂ­ticos que tanto lo han atacado, a quienes acusa de actuar con agendas particulares: "Yo he planteado que la vocerĂ­a polĂ­tica tiene que ser ejercida por los partidos porque eso los compromete, reduce la posibilidad de que sigan ocurriendo cosas lamentables cuando los partidos aprueban en la Mesa una cosa y luego dirigentes de esos mismos partidos salen en la calle diciendo otra".
A la par que ChĂșo afirma esto, la dirigencia antichavista enfrenta un conjunto de obstĂĄculos polĂ­ticos y jurĂ­dicos que van desde la renovaciĂłn de sus partidos ante el CNE, su postura en torno a la propuesta de Unasur para relanzar la Mesa de DiĂĄlogo, el desacato de la Asamblea Nacional y la caĂłtica nominaciĂłn de algunas candidaturas regionales y municipales, que acrecentan sus disputas internas. Un problema de mĂșltiples dimensiones polĂ­ticas que pone a ChĂșo como saco de boxeo y a la MUD como estructura polĂ­tica de sparring.
Y quizĂĄs estĂĄ allĂ­ el dato polĂ­tico de fondo: culpar a quien no tiene nada que ver -ni por porte, identidad, abolengo o identificaciĂłn estĂ©tica- con la sociedad civil de los problemas de liderazgo de la sociedad civil. Como lo hicieran los LĂłpez Mendoza, los Machado Zuloaga y los Capriles, con el jardinero de la quinta cuando el hermano menor de la familia choca el carro. 

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