Grecia paga la ayuda de la UE con la rebaja de su nota crediticia
Por: María Selivánova,
RIA Novosti
La rebaja de calificación de la deuda de Grecia a largo plazo es el precio que el país heleno pagó por la posibilidad de recibir ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) y los países de la Unión Europea.
En teoría, esta ayuda permitirá a Grecia, en una coyuntura favorable, reducir la deuda pública desde el actual 160% del PIB hasta un 140% para 2020, según calculan los expertos. No obstante, en realidad el país casi no tiene posibilidades de evitar la suspensión de pagos.
Después de que la agencia de calificación crediticia Fitch Ratings rebajase hace una semana en tres escalones el rating de Grecia hasta el peldaño de la calificación correspondiente a la situación de insolvencia, lo hizo otra agencia, Standard & Poor's (S&P), rebajando el rating de la deuda griega dos peldaños más, al nivel de quiebra selectiva o SD. El principal motivo de las rebajas fue la decisión de Atenas sobre el lanzamiento de un canje de deuda.
“Rebajamos la nota de la deuda de Grecia hasta SD (quiebra selectiva) a consecuencia de la imposición con carácter retroactivo de las denominadas Cláusulas de Acción Colectiva (CAC) por parte del gobierno griego”, informa el comunicado de la agencia de calificación.
Atenas tomó la decisión de introducir el sistema de acción colectiva para todos los propietarios privados de bonos emitidos antes del 31 de diciembre de 2011. Significa que si al menos el 66% de inversores aprueba el canje, el resto se verá obligado a hacerlo también. Si esta operación se lleva a cabo, los inversores privados deberían anular el 53,5% de la deuda griega, 107.000 millones de euros, calculan los expertos.
La decisión del gobierno griego “modifica los términos iniciales de los préstamos concedidos y se traduce en lo que nosotros calificamos de reestructuración de la deuda incobrable”, señala la agencia.
El dinero importa más
Esta rebaja de la calificación crediticia era esperada, indican los expertos. La reestructuración de la deuda fue uno de los requisitos del FMI y los países de la eurozona para la concesión del segundo paquete de ayuda a Grecia por un monto de 130.000 millones de euros.
“Ahora Atenas corre de un lado para otro, como un equipo de bomberos apagando el incendio, intentando ponerse de acuerdo con los acreedores y encontrar el dinero para salir del aprieto”, dijo a RIA Novosti el economista jefe de la inversora rusa Troika-Dialog, Antón Struchenevski.
Los griegos estaban ante una elección: recibir la ayuda o conservar una nota ya baja con perspectiva negativa, señaló el miembro del Grupo de Expertos en Economía Iliá Prilepski. Eligieron la ayuda. Sacrificando la calificación crediticia por la posibilidad de proceder a la quita de parte de la deuda con los acreedores privados, Grecia espera que para 2020 la deuda pública no supere el 140% del PIB en vez del pronosticado 220%, señala el experto. Pero aún así es una deuda demasiado grande.
La suerte de los acreedores
Los mercados de valores apenas reaccionaron ante la rebaja de calificación del país heleno. Por la mañana del 29 de febrero las bolsas de la región Asia-Pacífico registraron un descenso en los índices de entre 0,3% y 0,5% pero al mediodía ya presentaron tendencia positiva. Los principales índices europeos subieron en un 0,2%, los estadounidenses en un 0,1%.
“Las bolsas casi no reaccionan ante la rebaja de la nota de Grecia ya que, por lo visto, los inversores ya pusieron la cruz a este país" explicó Struchenevski. "Ahora los mercados de valores sólo se preocupan por los posibles problemas de los acreedores de Grecia".
A los inversores, en cambio, les inquieta el futuro de Italia, España y Portugal. “Hay más posibilidades de que la situación en estos países mejore que hace un año", opina Struchenevski. "Si Grecia se hubiera declarado en suspensión de pagos hace un año, posiblemente con ella habrían caído Italia y Portugal” añade. Ahora la coyuntura es más favorable para estos países ya que en los últimos meses el Banco Central Europeo ha venido realizando operaciones de refinanciación de la deuda a los acreedores de Grecia: bancos de Italia, Francia, Alemania y España, señaló el experto.
El optimismo de los inversores aviva también las conversaciones de los países relativamente estables de la UE sobre la unificación presupuestaria y una política de contabilidad más coordinada, lo cual es la principal condición para conservar a la unión monetaria, añade la economista jefe del banco ruso Alfa-Bank, Natalia Orlova.
La suspensión de pagos es inevitable
“La suspensión de pagos por parte de Grecia es inevitable, lo que no está claro es la manera en la que se llevará a cabo”, asegura Antón Struchenevski.
“El país no es capaz de afrontar la deuda aún después de la reestructuración”, explica a RIA Novosti Natalia Orlova, "la carga deudora sigue siendo colosal”.
Lo más seguro es que Grecia abandone la eurozona, ya que para que se quede es necesario que se le perdone una deuda impresionante. “Es improbable que los acreedores acepten esta opción, así que la probabilidad de la salida de Grecia está entre 80 y 90%”, pronostica Orlova.
Iliá Prilepski calcula la probabilidad de quiebra del país heleno y su consiguiente salida de la zona euro en un 60%.
La situación es irreversible. La única solución es que los griegos obtengan de repente una ayuda muy grande que tiene que ser permanente, y ése es el problema más grave, explica Struchenevski. “Dentro de algún tiempo Grecia deberá pagar otras deudas y volverá a necesitar dinero”, añade.
Es más que probable que en marzo las agencias de calificación rebajen la nota de Grecia al nivel de suspensión de pagos, vaticina Anna Bodrova, analista de la agencia independiente Investcafé. “Está claro que los problemas de deuda griega no han desaparecido, simplemente han entrado en otra dimensión”, dice Bodrova.
Por: María Selivánova,
RIA Novosti
La rebaja de calificación de la deuda de Grecia a largo plazo es el precio que el país heleno pagó por la posibilidad de recibir ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) y los países de la Unión Europea.
En teoría, esta ayuda permitirá a Grecia, en una coyuntura favorable, reducir la deuda pública desde el actual 160% del PIB hasta un 140% para 2020, según calculan los expertos. No obstante, en realidad el país casi no tiene posibilidades de evitar la suspensión de pagos.
Después de que la agencia de calificación crediticia Fitch Ratings rebajase hace una semana en tres escalones el rating de Grecia hasta el peldaño de la calificación correspondiente a la situación de insolvencia, lo hizo otra agencia, Standard & Poor's (S&P), rebajando el rating de la deuda griega dos peldaños más, al nivel de quiebra selectiva o SD. El principal motivo de las rebajas fue la decisión de Atenas sobre el lanzamiento de un canje de deuda.
“Rebajamos la nota de la deuda de Grecia hasta SD (quiebra selectiva) a consecuencia de la imposición con carácter retroactivo de las denominadas Cláusulas de Acción Colectiva (CAC) por parte del gobierno griego”, informa el comunicado de la agencia de calificación.
Atenas tomó la decisión de introducir el sistema de acción colectiva para todos los propietarios privados de bonos emitidos antes del 31 de diciembre de 2011. Significa que si al menos el 66% de inversores aprueba el canje, el resto se verá obligado a hacerlo también. Si esta operación se lleva a cabo, los inversores privados deberían anular el 53,5% de la deuda griega, 107.000 millones de euros, calculan los expertos.
La decisión del gobierno griego “modifica los términos iniciales de los préstamos concedidos y se traduce en lo que nosotros calificamos de reestructuración de la deuda incobrable”, señala la agencia.
El dinero importa más
Esta rebaja de la calificación crediticia era esperada, indican los expertos. La reestructuración de la deuda fue uno de los requisitos del FMI y los países de la eurozona para la concesión del segundo paquete de ayuda a Grecia por un monto de 130.000 millones de euros.
“Ahora Atenas corre de un lado para otro, como un equipo de bomberos apagando el incendio, intentando ponerse de acuerdo con los acreedores y encontrar el dinero para salir del aprieto”, dijo a RIA Novosti el economista jefe de la inversora rusa Troika-Dialog, Antón Struchenevski.
Los griegos estaban ante una elección: recibir la ayuda o conservar una nota ya baja con perspectiva negativa, señaló el miembro del Grupo de Expertos en Economía Iliá Prilepski. Eligieron la ayuda. Sacrificando la calificación crediticia por la posibilidad de proceder a la quita de parte de la deuda con los acreedores privados, Grecia espera que para 2020 la deuda pública no supere el 140% del PIB en vez del pronosticado 220%, señala el experto. Pero aún así es una deuda demasiado grande.
La suerte de los acreedores
Los mercados de valores apenas reaccionaron ante la rebaja de calificación del país heleno. Por la mañana del 29 de febrero las bolsas de la región Asia-Pacífico registraron un descenso en los índices de entre 0,3% y 0,5% pero al mediodía ya presentaron tendencia positiva. Los principales índices europeos subieron en un 0,2%, los estadounidenses en un 0,1%.
“Las bolsas casi no reaccionan ante la rebaja de la nota de Grecia ya que, por lo visto, los inversores ya pusieron la cruz a este país" explicó Struchenevski. "Ahora los mercados de valores sólo se preocupan por los posibles problemas de los acreedores de Grecia".
A los inversores, en cambio, les inquieta el futuro de Italia, España y Portugal. “Hay más posibilidades de que la situación en estos países mejore que hace un año", opina Struchenevski. "Si Grecia se hubiera declarado en suspensión de pagos hace un año, posiblemente con ella habrían caído Italia y Portugal” añade. Ahora la coyuntura es más favorable para estos países ya que en los últimos meses el Banco Central Europeo ha venido realizando operaciones de refinanciación de la deuda a los acreedores de Grecia: bancos de Italia, Francia, Alemania y España, señaló el experto.
El optimismo de los inversores aviva también las conversaciones de los países relativamente estables de la UE sobre la unificación presupuestaria y una política de contabilidad más coordinada, lo cual es la principal condición para conservar a la unión monetaria, añade la economista jefe del banco ruso Alfa-Bank, Natalia Orlova.
La suspensión de pagos es inevitable
“La suspensión de pagos por parte de Grecia es inevitable, lo que no está claro es la manera en la que se llevará a cabo”, asegura Antón Struchenevski.
“El país no es capaz de afrontar la deuda aún después de la reestructuración”, explica a RIA Novosti Natalia Orlova, "la carga deudora sigue siendo colosal”.
Lo más seguro es que Grecia abandone la eurozona, ya que para que se quede es necesario que se le perdone una deuda impresionante. “Es improbable que los acreedores acepten esta opción, así que la probabilidad de la salida de Grecia está entre 80 y 90%”, pronostica Orlova.
Iliá Prilepski calcula la probabilidad de quiebra del país heleno y su consiguiente salida de la zona euro en un 60%.
La situación es irreversible. La única solución es que los griegos obtengan de repente una ayuda muy grande que tiene que ser permanente, y ése es el problema más grave, explica Struchenevski. “Dentro de algún tiempo Grecia deberá pagar otras deudas y volverá a necesitar dinero”, añade.
Es más que probable que en marzo las agencias de calificación rebajen la nota de Grecia al nivel de suspensión de pagos, vaticina Anna Bodrova, analista de la agencia independiente Investcafé. “Está claro que los problemas de deuda griega no han desaparecido, simplemente han entrado en otra dimensión”, dice Bodrova.


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