El Consejo de Europa debate la integración social de los gitanos
Por: Andrei Fediashin,
RIA Novosti
El pasado 20 de octubre, en la sede del Consejo de Europa (Estrasburgo, Francia) se celebró la primera reunión paneuropea de alto nivel sobre los problemas de la integración social de los gitanos.
A diferencia de los gitanos, que son ajenos a todo tipo de actividad organizada, Europa, alterada por los disturbios de las reformas de las pensiones en Francia, esta vez evitó el desorden. Eso sĆ, los mismos gitanos apenas participaron en estas reuniones.
Es la primera vez desde 1970 la celebración del Congreso Mundial de los Gitanos en Londres, que Europa considera el asunto gitano de manera tan detenida. El promotor de todo esto ha sido el mÔximo dignatario francés, NicolÔs Sarcozy, al expulsar a los gitanos ilegales de Francia en julio pasado y provocar con ello un intenso debate acerca de los problemas sociales, migratorios, raciales y religiosos dentro de la Unión Europea (UE). La cosa llegó a tal punto que el Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación Racial se vio obligado a debatir el problema.En la reunión del Consejo de Europa también se llegó a analizar la cuestión gitana.
Entre las tareas principales de esta Ćŗltima institución esta la de velar por derechos del hombre. Los ideólogos de la integración europea en la Ć©poca de post-guerra, constituyeron el Consejo de Europa el 5 de mayo de 1949 como un instituto europeo para la solución de todos los problemas de Europa, como un foro para elaborar una polĆtica comĆŗn y establecer los estĆ”ndares de comportamiento, las normas de derecho, las consultas de polĆtica exterior y de economĆa, un foro que necesitaba la Europa de aquel entonces. Pero la Guerra FrĆa enterró aquellas ideas: Europa quedó escindida en dos. La aparición de un mercado comĆŗn privó al Consejo de Europa de casi todas sus funciones principales. La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa elabora las normas de comportamiento y todo lo referente a los derechos humanos aplicables para Europa en general y de uso recomendable en todas partes del mundo.
El Consejo de Europa, que cuenta hoy con 47 miembros (Rusia entró en 1996), es un órgano meramente consultivo, sus resoluciones no tienen carĆ”cter vinculante. Los gobiernos pueden cumplirlas o no. Queda a su libre albedrĆo.
El Consejo, junto con la Asamblea, es una sinecura para los funcionarios: Estrasburgo, que se encuentra cerca de la frontera con Alemania, representa una maravillosa mezcla de todo lo mejor de la gastronomĆa, la arquitectura, las costumbres y tradiciones francesas y alemanes. Debatir es un placer en estas condiciones.
En realidad, la disputa entre los gitanos y Francia ya habĆa sido regulada en vĆsperas de la reunión. La UE declaró que retiraba las acusaciones de discriminación de los gitanos contra el gobierno de Sarkozy, mientras que Ć©ste se comprometĆa a integrar en su legislación ciertas provisiones para proteger a las minorĆas nacionales (como la notificación de repatriación con la antelación de un mes y la posibilidad de evitar la expulsión).
La integración de los gitanos y cómo ayudarles en este proceso fue el tema estrella de las conversaciones. Pero aquà hay un detalle curioso.
No existen datos sobre el nĆŗmero exacto de los componentes de este pueblo nómada. SegĆŗn diversas estadĆsticas, en el mundo hay de 8 a 16 millones de gitanos, y en Europa, de 4 a 12 millones. Con estas cifras tan dispersas es muy difĆcil trazar planes exactos de integración y calcular los recursos necesarios para su “futura inserción social”.
Se estima que la comunidad gitana mĆ”s grande en Europa se encuentra en EspaƱa (650 mil personas), le siguen Rumania (535 mil), TurquĆa (500 mil), Francia (500 mil), Bulgaria (371 mil), HungrĆa (205 mil) y Grecia (200 mil). El octavo lugar lo ocuparĆa, segĆŗn el censo de población de 2002, Rusia (182, 8 mil).
Al mismo tiempo, si se compara el porcentaje de la población gitana con la autóctona, el paĆs “mĆ”s gitano” serĆa Bulgaria (los gitanos representan un 4,67%), seguido por Macedonia (2,85% o 54 mil gitanos) y Rumania (2,46%).
El nĆŗmero de gitanos en el Nuevo Mundo serĆa un poco menor que en el Viejo. En Brasil, por ejemplo, serĆan mĆ”s de 678 mil personas y en Argentina, mĆ”s de 300 mil.
Un dato curioso lo aporta la guĆa de bolsillo The Handbook of Texas. Este folleto sostiene que ningĆŗn paĆs supera el rĆ©cord norteamericano en nĆŗmero de habitantes de raza gitana. Sin embargo, esta información no deberĆa pasar del terreno de lo anecdótico, ya que, incluso en los propios EEUU, todo lo que viene de Texas se suele poner en duda. En cualquier caso, segĆŗn esta publicación, en Texas viven 20 mil gitanos, y en todo el territorio nacional, casi un millón. Al mismo tiempo, se reconoce que algunos gitanos ocultan su verdadera nacionalidad, haciĆ©ndose pasar por indios americanos, Hispanics u oriundos de Europa Meridional.
A propósito, los representantes de los gitanos expulsados de Francia han anunciado que volverĆ”n al paĆs galo pronto.
Parece un cĆrculo vicioso. La tribu nómada deambula por el mundo buscando un lugar mejor y no se sabe siquiera cuĆ”ntos son. Mientras, en Estrasburgo estĆ”n discutiendo cómo ayudarles a integrarse. Parece difĆcil ponerle anclas al viento.

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