La rebelión estudiantil de Puerto Rico
Por: Angel Guerra Cabrera
La huelga general en la Universidad de Puerto Rico culmina su séptima semana y es ya el enfrentamiento mÔs prolongado y agudo de un sector de la sociedad puertorriqueña con la impopular administración del gobernador Luis Fortuño.
Este ha ofendido y menospreciado a una casa de estudios cuyos 11 planteles se esparcen por toda la geografĆa isleƱa, con fuertes lazos en la sociedad y la familia, enraizada en el imaginario colectivo como depositaria del acervo de la nación: la preservación y enriquecimiento de la cultura nacional y del ideal independentista; el debate democrĆ”tico de ideas y el ejercicio del pensamiento crĆtico, el impulso a la investigación cientĆfica, y la defensa de la educación pĆŗblica y gratuita, mĆ©dula de la actual lucha estudiantil.
La huelga universitaria se inserta en la resistencia del pueblo puertorriqueƱo contra las draconianas medidas neoliberales de FortuƱo, pero se destaca por la vibrante solidaridad nacional e internacional que ha concitado, en primer lugar porque defiende una causa noble y justa pero tambiĆ©n por su creatividad polĆtica, madurez, discurso renovador y novedosos mĆ©todos de comunicación dentro del movimiento estudiantil y de este con la sociedad, entre los cuales Radio Huelga, que con mĆnimos recursos y mucho ingenio se ha implantado como vocera oficial de los huelguistas.
Las medidas de Fortuño han implicado privar al presupuesto de una parte importante de los fondos destinados a la educación, la salud, la cultura y la asistencia social en lo que constituye una abdicación de la función del Estado como garante de estos servicios. Como consecuencia el gobernador ha echado a la calle a mÔs de 15 000 empleados públicos y congelado los salarios del sector. Pero su proyecto estrella son las llamadas alianzas público-privadas, que no son mÔs que una forma enmascarada de privatizar muchas actividades del Estado.
Cuando anunció las medidas, FortuƱo dijo que la Universidad no estaba incluida pero meses mĆ”s tarde se fue contra la casa de estudios aduciendo lo costoso que resultaba para el presupuesto el “privilegio” de estudiar, lo que provocó la indignación de los estudiantes. La realidad es que sucesivos gobiernos neoliberales han desfondado deliberadamente a la Universidad de Puerto Rico con el objetivo de privatizarla. La han privado de ingresos sobre los nuevos impuestos basĆ”ndose en una ley maƱosa y la han endeudado en cientos de millones de dólares a travĆ©s de la construcción de obras fastuosas, que con frecuencia han terminado en manos privadas. Ya en 2005 los estudiantes se fueron a la huelga contra este estado de cosas y en el gobierno de FortuƱo han denunciado la grave situación en que se estĆ” colocando a la casa de estudios y presentando propuestas para solucionarla sin que las autoridades de la institución se hayan dado por enteradas. AsĆ estaban las cosas cuando el presidente de la universidad anuncia pĆŗblicamente que habrĆ” una reducción de 100 millones de dólares en el presupuesto para 2011, la eliminación de las exenciones de matrĆcula y un aumento de esta. Fue la gota que colmó la copa y llevó a la convocatoria de un paro estudiantil de 48 horas por una asamblea general, que desembocó finalmente en la huelga general indefinida ante la cerrazón de las autoridades para escuchar las propuestas de los estudiantes.
Durante este proceso ha contrastado la voluntad negociadora de los alumnos con el Ć”nimo represivo e intransigente del gobernador y las autoridades universitarias. La policĆa puso bajo sitio a varios recintos impidiendo la entrada de agua y alimentos a los estudiantes en resistencia. Esto hizo que a la gran simpatĆa por el movimiento se sumara la indignación y que la coalición Todo Puerto Rico por Puerto Rico, los principales sindicatos y organizaciones populares y la comunidad artĆstica convocaran a un dĆa de paro en solidaridad con los estudiantes que presenció a decenas de miles de personas manifestarse ante los muros de RĆo Piedras mientras un juez con decencia ordenaba a la policĆa facilitar el acceso de suministros.
Los estudiantes se niegan a levantar la huelga hasta lograr un compromiso de la otra parte que asegure la exención de matrĆcula y la no privatización de las instalaciones y seguramente continuarĆ”n recibiendo la creciente solidaridad de la intelectualidad isleƱa, latinoamericana y de todos los que abogan en el mundo por el derecho a la educación pĆŗblica, gratuita y universal de calidad. Una lucha admirable.
aguerra_123@yahoo.com.mx

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