La encrucijada venezolana: voces desde la revolución
Por: Luke Stobart (En lucha / En lluita)
La hiedra
Nos acercamos a la realidad del proceso revolucionario a travĆ©s de las voces de varios activistas que trabajan allĆ. Desde la elección de Hugo ChĆ”vez como presidente de Venezuela, y sobre todo desde el inicio de la llamada ‘revolución bolivariana’, los medios de comunicación europeos han cargado sistemĆ”ticamente contra las polĆticas que se estĆ”n implantando.
Venezuela se ha convertido en un foco de atención para muchĆsima gente por haber demostrado, con sus polĆticas sociales, nacionalizaciones y oposición a las guerras, que hay alternativa al neoliberalismo y la guerra. DespuĆ©s de que movilizaciones de masa derrocaron al golpe militar y al paro patronal en los aƱos 2002-2003, el Presidente Hugo ChĆ”vez FrĆas lanzó la consigna del ‘socialismo en el siglo XXI’ y el paĆs no ha dejado de experimentar transformaciones.
Por el desafĆo que esto representa a la ideologĆa y los intereses dominantes, el gobierno de ChĆ”vez sigue siendo vĆctima de una campaƱa sistemĆ”tica en los medios de comunicación, que le pintan como ‘dictador’.
No obstante, existen fuertes debilidades en el proceso de cambio polĆtico, como por ejemplo la corrupción estatal, los cortes de suministro de luz y de agua, la inseguridad urbana debida a las desigualdades sociales y el fracaso de algunas reformas sociales, situaciones que han facilitado la recuperación por parte de la derecha de cuotas de poder regionales. Ciertamente ‘la revolución bolivariana’, que toma su nombre del Libertador de AmĆ©rica del Sur, Simón BolĆvar, se encuentra en una encrucijada.
Recientemente, mientras trabajaba en este paĆs, Luke Stobart entrevistó sobre Ć©stas y mĆ”s cuestiones a destacados revolucionarios ligados a los movimientos obreros y populares. EntrevistĆ© juntos a Gonzalo Gómez, cofundador de la pĆ”gina web Aporrea (aporrea.org,) y a Stalin PĆ©rez Borges, un coordinador nacional de la confederación sindical la UNT. Ambos son integrantes de Marea Socialista -corriente marxista que participa dentro del PSUV (el partido de ChĆ”vez). TambiĆ©n tuve la oportunidad de entrevistar a Roland Denis, activista libertario de los movimientos sociales, y a Ana YĆ”nez, presidenta del sindicato bolivariano del Banco Industrial de Venezuela. Lo que se desprende de las conversaciones es un mensaje necesariamente crĆtico a la vez que esperanzador.
Gonzalo, Aporrea ha recibido 250 millones de visitas desde su comienzo. ¿Por quĆ© es tan popular?
Gonzalo Gómez (GG): “En Venezuela, se convirtió en fenómeno en el combate contra la conspiración golpista y el sabotaje petrolero. Antes no habĆa espacios de movimiento popular y de la clase trabajadora.
El 30% de las visitas proceden del exterior porque la revolución bolivariana es un referente muy importante para la izquierda internacional y los movimientos sociales.”
¿CuĆ”les han sido los logros mĆ”s importantes del proceso?
GG: “Desde el punto de vista social, ha habido conquistas en la educación: la prĆ”ctica erradicación del analfabetismo permitida por la Misión Robinson (proyecto educativo financiado por los ingresos petroleros) y la posibilidad de que la gente que quedó rezagada en sus estudios completen su educación primaria, secundaria y luego universitaria –en la Universidad Bolivariana. Previamente la universidad se habĆa vuelto elitista, con muchas dificultades de acceso. En el servicio de salud la Misión Barrio Adentro llevó los servicios a los barrios populares, y se instalaron centros de diagnóstico integral muy accesibles y gratuitos, aunque sigue habiendo problemas en el Ć”rea de la salud.
En el plano polĆtico, la asamblea constituyente (que estableció una nueva constitución en 1999) permitió avanzar en el ejercicio de los derechos democrĆ”ticos y una mayor participación popular a nivel local. TambiĆ©n hemos logrado una polĆtica independiente frente al imperialismo y despegue de la supeditación militar. Se han llevado a cabo algunas nacionalizaciones y estamos en un proceso incipiente de desarrollo de formas de control obrero.“
Stalin identificó otras conquistas especificas a la clase trabajadora:
Stalin PĆ©rez Borges (SPB): “Se ha institucionalizado un aumento del salario mĆnimo todos los aƱos, cosa que no hacĆan los gobiernos anteriores, y hoy Ć©ste es uno de los mĆ”s altos. Antes de ChĆ”vez, el pago de las pensiones de vejez era una tragedia, pero hoy se paga regularmente, al dĆa y con un mes de anticipación incluso.
TambiƩn han crecido enormemente las organizaciones sindicales: de 2.000 organizaciones en 1999 a casi 7.000. Y se han introducido medidas para que los empresarios cumplan con la ley y los derechos de los trabajadores.
La conquista mÔs grande de los trabajadores ha sido la creación de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), que corrientes y federaciones de la CTV (la confederación sindical antes mayoritaria) crearon después de que ésta apoyara el paro patronal de 2002-3, y que los trabajadores derrotaron.
La UNT se ha convertido en un sentimiento nacional. A nuestra sede llegaban trabajadores de todo el paĆs. Llego a las seis de la maƱana y estĆ”n durmiendo en la puerta de la oficina porque querĆan organizarse su sindicato y veĆan la UNT como la central revolucionaria. La UNT se convirtió en mayoritaria no tanto por el esfuerzo de sus coordinadores, que nos pasamos en controversias, sino porque los trabajadores pidieron participación a la UNT. Ahora la central existe en todos los estados y en la mayorĆa de los sectores sociales pero cada quien dando la orientación polĆtica que tiene.”
Roland, que a pesar de ser ex Viceministro de Planificación y Desarrollo es conocido por su crĆtica revolucionaria al gobierno, da una visión mĆ”s negativa de las conquistas:
Roland Denis (RD): “La gran mayorĆa de los trabajadores viven como en el tĆpico Estado burguĆ©s: en un mercado totalmente neoliberal de contratos pequeƱos de tres meses, o vendiendo en la calle… Es un mercado tan caótico como en otros paĆses de esta región.
Ni siquiera una nueva Ley de Trabajo se ha podido hacer en 10 aƱos. Es una ley fundamental al movimiento reivindicativo de los trabajadores, ni siquiera revolucionaria.
Ha habido avances pero no sindicales. MƔs bien el movimiento sindical ha sufrido muchos retrocesos. En este momento estƔ totalmente fragmentado. Y aunque su franja revolucionaria, sea la mƔs pro chavista o la menos -como es el caso de CCURA (corriente sindical trotskista encabezada por Orlando Chirinos), ha avanzado bastante, siguen siendo tendencias muy minoritarias.
Y apenas existe la posibilidad de la radicalización de la clase obrera en contra de empresas transnacionales, incluso el gobierno a nivel regional ha tenido un comportamiento asesino. La participación del Estado es evidentĆsima en el asesinato de delegados de trabajadores como Argenis VĆ”squez en el estado de Sucre. En el paĆs se han asesinado a centenares de dirigentes populares.
Si el gobernador de Sucre fuera militante de un partido relativamente serio leninista serĆa inmediatamente expulsado, pero no existe este mando colectivo porque las estructuras del Estado estĆ”n totalmente en crisis. Si hay una cosa que no es ChĆ”vez es un dictador autoritario que desde Miraflores (el palacio presidencial) puede dictar órdenes a quien le da la gana en cualquier parte de este paĆs.
En Venezuela existen presos polĆticos de izquierda, por ejemplo un ex alcalde de un pueblo del Estado BolĆvar por haber apoyado una rebelión minera contra una transnacional.”
PreguntĆ© a Stalin y Gonzalo si estamos en un momento de ascenso de la lucha de clases, pues desde que lleguĆ© a Caracas hace medio aƱo casi cada dĆa los medios venezolanos informan de conflictos laborales.
SPB: “En estos Ćŗltimos aƱos ha habido mucho conflicto. Y la mayorĆa de las luchas han sido contra instituciones y ministerios del Estado por incumplimiento a los contratos colectivos. Los empleados pĆŗblicos y los trabajadores de Venezolana de Televisión tienen un contrato marco que no se discute desde hace muchĆsimos aƱos, y ¡los del mismo Ministerio del Trabajo 18 aƱos! En las empresas de Estado con una gran concentración obrera en Guayana, impagos de deudas sociales obligaron a que hayan tenido que movilizarse. TambiĆ©n ha habido algunos conflictos en el sector privado: en Mitsubishi, Toyota, General Motors y en empresas de autopartes, ademĆ”s de construcción. Ha habido ascenso desde 2007. Como es otro paĆs, hay otra clase obrera.”
¿Se puede ver este ascenso como un fracaso del gobierno? Hice esta pregunta en una entrevista breve a Ana YĆ”nez, presidenta del Sindicato Bolivariano del Banco Industrial de Venezuela. Aunque ella es de una corriente de la UNT, el Colectivo de Trabajadores Revolucionarios (CTR), menos crĆtica con el proceso, esta sindicalista de sector pĆŗblico se expresó con contundencia:
Ana YĆ”nez (AY): “Muchos dirigentes del Estado se resisten a que haya un nuevo movimiento de trabajadores, que reconoce sus derechos y estĆ” trabajando para crear nuevas leyes. Tenemos gobernadores y alcaldes que se tiran el discurso revolucionario, pero en la prĆ”ctica son iguales o peor que en la cuarta repĆŗblica (antes de ChĆ”vez). Prefieren sentarse con los sindicatos de la cuarta que con los sindicatos que queremos transformar el Estado. Se resisten a que el poder lo tenga el pueblo. A pesar de once aƱos de revolución, ha sido muy duro tumbar la burocracia. En esto estamos trabajando el movimiento de trabajadores, y a medida que vayamos profundizando y radicalizando este proceso revolucionario, iremos sacando a la casta burocrĆ”tica. A la larga se van a execrar ellos mismos, por su procedimiento, porquĆ© llegó un momento en que el pueblo se da cuenta que estos seƱores no son sino mĆ”s de lo mismo que los capitalistas del sector privado.”
Gonzalo quiso puntualizar que las protestas obreras no son antichavistas:
GG: “Es muy raro que alguna movilización de los trabajadores estĆ© manejada por sectores de la burguesĆa y sus organizaciones polĆticas. Son conflictos que apuntan mĆ”s bien hacia la profundización del proceso revolucionario, aĆŗn cuando entran en contradicciones con sectores de la administración pĆŗblica y de funcionarios. Por ejemplo los trabajadores de Sidor en un principio se confrontaron con sectores del gobierno, pero esto llevó a ChĆ”vez a nacionalizar la industria siderĆŗrgica y abrir la discusión de la producción socialista y del control obrero en ese sector.”
Stalin, no obstante, seƱaló que la situación polĆtica crea obstĆ”culos ante la movilización obrera:
SPB: “Dicen que somos reaccionarios cuando pedimos reivindicaciones. En los casos de Venezolana de Televisión y el Ministerio del Trabajo la lucha se desvirtuó porque los trabajadores no quieren que se confundan que ellos estĆ”n en contra del proceso.”
Stalin habĆa dicho en una entrevista previa que “las experiencias de cogestión [de empresas por parte de trabajadores y el estado, una formula que se habĆa adoptado en varias] no han funcionado”. Le pedĆ que explicara mĆ”s sobre esta cuestión.
SPB: “En su mayorĆa, las experiencias no han funcionado porque el gobierno ha impuesto en las empresas una directiva desde arriba que despuĆ©s terminó peleando con los trabajadores. En el caso de INVEPAL (una empresa grande nacionalizada), se eliminaron los sindicatos y miembros de estos pasaron a ser parte de la directiva junto a la Ministra del Trabajo de entonces. Las condiciones son terribles y nunca han logrado su capacidad de producción. En Alcasa, una empresa de aluminio, la presidencia promocionó el control directo de los trabajadores, pero hay intereses de venta de aluminio y la burocracia logró conspirar contra esa experiencia. El problema es que la burocracia no confĆa en los trabajadores.
Hubo una experiencia positiva en CADAFE –una empresa de electricidad. Los trabajadores tomaron el control, mejoraron el servicio y la recaudación y hicieron organizaciones con las comunidades. Pero lo que llamamos la “tecniburocracia” –tĆ©cnicos y profesionales– logró convencer a ChĆ”vez que era peligroso porque era una empresa “estratĆ©gica” y pudiese estar bajo trabajadores de la oposición, y se le quitó ese poder. De hecho, los tecniburócratas estaban disgustados porque hay muchos trabajos que podrĆan hacer los trabajadores de la empresa pero se los dan a un contratista porque a ellos les dan “comisiones”. Hoy los obreros de electricidad siguen en esa pelea. En seis empresas se han agrupado y han formado una convención colectiva que pide el control obrero.
AdemĆ”s, el aƱo pasado los obreros de todas las empresas de hierro, aluminio y elĆ©ctrica de la Corporación Venezolana de Guayana se constituyeron un “Plan Guayana Socialista 2009-19” sobre cómo avanzar hacia el socialismo.”
Para Roland, estos trabajadores y trabajadoras son “una de las partes mĆ”s interesantes de la revolución”:
RD: “Mientras esa es todavĆa una pequeƱa franja de la clase trabajadora, existe movimiento tendiente a eso, con una conciencia avanzada, y no son grupitos ideológicos totalmente reducidos, como hace 10-20 aƱos. Y hay que reconocer que ChĆ”vez ha colaborado discursivamente.”
PreguntƩ a Stalin por quƩ bajo esas condiciones favorables la UNT sigue padeciendo conflictos internos.
SPB: “Hay diferencias internas en el inicio. Por ejemplo, el mes despuĆ©s de su formación sectores de la dirección no querĆan hacer una marcha porque dijeron que se podĆa entender contraria al gobierno. Una diferencia polĆtica y estratĆ©gica que persiste es la autonomĆa de la central. Para Marea Socialista las organizaciones tienen que ser autónomas del Estado, los partidos y los patronos, pero en la UNT hay grados de interpretación de la autonomĆa. Hay compaƱeros que creen que no hay que criticar al Presidente ChĆ”vez en ningĆŗn momento. Nosotros creemos que es el lĆder indiscutible del proceso, pero como todo humano se equivoca, tal y como se equivocaron grandes dirigentes como Marx, Lenin y Trotsky. TambiĆ©n hubo discusiones sobre si expropriamos o no expropriamos; si socialismo o una economĆa mixta; etc. Algunos han utilizado la UNT como un trampolĆn para convertirse en diputados de la Asamblea Nacional.”
Roland dijo que hay tensiones mƔs amplias en el proyecto del socialismo en el siglo XXI:
RD: “El gobierno nacional dice que intenta llevar este paĆs hacia un socialismo abierto, democrĆ”tico y participativo. La situación en este sentido estĆ” muy compleja. Hay una discursiva socialista que estĆ” permanentemente en los medios, la boca de ChĆ”vez, y aflorando entre las personas mĆ”s inteligentes a nivel del Estado.
Sin embargo, el comportamiento prĆ”ctico del Estado, sus polĆticas concretas y sus relaciones con las transnacionales y el sector privado dejan mucho que desear. La burocratización y la corrupción son totales en las fuerzas armadas, la fiscalĆa y los cuerpos policiales. El hecho de ser inocente o culpable tiene tarifa en este paĆs. No obstante hemos conquistado aquĆ ciertos espacios de libertad. No estamos en la situación de los colombianos, los mexicanos o los peruanos.
Puede haber diferencias al capitalismo neoliberal en cuanto a cierta bĆŗsqueda de un capitalismo del Estado, y de ciertos mercados de integración continental interna como con el ALBA que podrĆan de alguna manera romper con esa lógica puramente neoliberal. Pero en definitiva son las propias contradicciones del capitalismo. El capitalismo no es un problema de superarlo bajo la voluntad de un presidente. Es una acción internacional de los pueblos, donde puede haber lĆderes y el Estado puede ser una retaguardia importante de esa vanguardia de los pueblos.
En Venezuela simplemente hay una discursiva socialista oficial. Eso alimenta las mentes e inspira voluntades emancipatorias, pero Venezuela no es un islote libre de neoliberalismo. Vivimos bajo una economĆa con unas relaciones con el mercado internacional que tiene una lógica totalmente neoliberal. ChĆ”vez tiene una sensibilidad progresiva y caracterĆsticas no de un tirano ni demagogo polĆtico. Pero tiene alrededor de Ć©l una presencia militar y burocrĆ”tica que se cree la vanguardia de un proceso revolucionario. Estando los intereses económicos, polĆticos y burocrĆ”ticos tan hegemónicos todavĆa en el gobierno, ese proyecto socialista transforma en el estricto contrario: en un proyecto corporativo, burocrĆ”tico y militarizado de Estado. Lo preocupante con respeto a ChĆ”vez es si Ć©l estĆ” consciente de esto y por quĆ© no reacciona cuando todo el mundo le pide con palabras muy sencillas “saca todas esas sĆ”trapas que tiene en el gobierno”.
DespuĆ©s de llegar ChĆ”vez al poder, hubo una multiplicación geomĆ©trica de nichos de organización popular. Estamos hablando de los comitĆ©s de tierra (en que se organizan los habitantes de viviendas no oficiales), los cĆrculos bolivarianos, mĆ”s adelante los consejos comunales (consejos de vecinos cuyas decisiones son vinculantes localmente), los comitĆ©s de salud y las redes de comunicación alternativa y de grupos culturales. Pero, sobre todo, despuĆ©s del referĆ©ndum presidencial del aƱo 2004(la Ćŗltima gran victoria de ChĆ”vez y la movilización popular), ha habido una ofensiva permanente del Estado en función de administrar directamente y burocrĆ”ticamente a todos esos procesos de autoorganización popular, y una respuesta desde las bases en función de liberarse de esa tutela.
El Estado tiene muchos recursos dinerarios por sus ventas diarias de petróleo al mercado internacional, lo que hace que el Estado tenga una capacidad muy rĆ”pida de someter la dinĆ”mica libertaria de los pueblos a su voluntad. Los recursos destinados hacia la inversión autogestionaria o agrĆcola, los recursos comunales o los trabajos sociales, son presupuestos que sirven para afianzar las relaciones de poder que se da entre el Estado y la sociedad, aunque no todo el Estado ni todos los funcionarios mantienen esa lógica.”
Procedió a explicar que estas realidades hacen que Venezuela estĆ© dividido en tres grandes ‘republicas’:
RD: “Hay una repĆŗblica liberal-oligĆ”rquica internacional tradicional que domina la sociedad venezolana en su mayorĆa, en el campo, la industria, las ciudades, el comercio y en la exclusión social. El Estado no ha hecho mucho para que se imponga sobre ella. Por ejemplo la apropiación del espacio urbano sigue manteniĆ©ndose.
Luego tienes una repĆŗblica corporativa burocrĆ”tica militarizada que intenta imponer la jefatura del Estado a las distintas clases sociales, no solamente las populares sino tambiĆ©n a una cierta franja de la burguesĆa y oligarquĆa, que han tratado de aproximar cada vez mĆ”s a la lógica acumulativa y a la renta del Estado, es decir convertirlos en una burguesĆa como históricamente ha sido en Venezuela: sometida al mando directo del Estado. Eso es un proyecto corporativo de Estado.
Y tenemos un proyecto autogobernante y socialista que se estĆ” formando. Es la repĆŗblica mĆ”s dĆ©bil y fragmentada de todas y tiene muchĆsimos menos mecanismos de articulación y de integración que las otras. Mientras tambiĆ©n es sumamente dĆ©bil por su dependencia a la figura simbólica de ChĆ”vez y la ausencia de un programa propio.”
En los Ćŗltimos meses he observado varias amenazas para el avance de la revolución: las nuevas bases militares estadounidenses en Colombia, el golpe militar contra un presidente aliado a ChĆ”vez en Honduras, grandes marchas de la oposición, etc. AdemĆ”s, el apoyo al gobierno se ha debilitado por los muchos problemas sociales del paĆs. PreguntĆ© a Gonzalo y Stalin cuĆ”l de estas amenazas es la mĆ”s preocupante para la revolución.
GG: “AĆŗn tenemos a la oligarquĆa nacional e internacional conspirando, saboteando y tratando de derribar al gobierno por todas las vĆas –no descartan ni el golpe militar ni ninguna opción desestabilizadora. Utilizan las libertades democrĆ”ticas que existen para desgastar al gobierno y lograr otra vez hacerse del poder polĆtico. Y la amenaza imperialista es una amenaza muy seria porque ellos apoyaron y financiaron la oposición, pero ademĆ”s estĆ”n instalando bases militares en nuestro entorno. Ahora hemos visto cómo se posesionaron de HaitĆ. AllĆ tienen unas plataformas para poder agredir directamente. Pero da la impresión de que ellos apuestan mĆ”s a la estrategia de desgaste. En todo caso quien les puede abrir el camino es esa burocracia de Estado que no acaba de romper con el modelo del Estado capitalista. Si no se satisfacen las aspiraciones de las masas, si no se va cambiando el sistema productivo y las relaciones de producción, y si los sectores les arrebatan a la gente la posibilidad de ejercer de verdad el poder popular, esto puede ir generando desencanto o desĆ”nimo con el proceso revolucionario y le abona el terreno a la derecha.”
PreguntĆ© a Roland, Gonzalo y Stalin, ¿cuĆ”l es el camino adelante para la revolución?
RD: “Todos los dĆas hay debates y encuentros a distintos niveles, con tonos mĆ”s o menos crĆticos hacia este gobierno. Desafortunadamente, la formación del PSUV [partido que se creó hace unos aƱos] hizo cortar un proceso de acumulación de fuerzas y organización muy importante que se estaba dando y dispersarlos y anotarlos dentro de una estructura que agota totalmente al movimiento.
En estos momentos hay mucha gente, incluso que militan en el PSUV, que estĆ”n tratando de ir restituir ‘una vanguardia colectiva’. En abril va a haber un intento de movilización importante en ese sentido. Lo que me da miedo es que el ciclo de tiempo para formar esta vanguardia colectiva y obligar al Estado a pasar a la retaguardia sea demasiado largo para los niveles de deterioro que estĆ” viviendo el proceso.”
Gonzalo defendĆa que la democracia obrera y popular es la clave para superar esta situación:
GG: “Si la clase trabajadora sigue impulsando la cuestión de control obrero, tambiĆ©n puede resolver el problema de corrupción, despilfarro, mala inversión y formas de conciliación con la burguesĆa que no permiten avanzar.
Luego estĆ” el desarrollo de la participación de los trabajadores y las comunidades en todos los asuntos que les competen y en el control de las instituciones. Para poder nosotros enfrentar al burocratismo tenemos que seguir construyendo consejos comunales y avanzar en las construcciones de las Comunas [consejos comunales basados en una división territorial mĆ”s apta a la autoorganización]. Es mĆ”s, serĆa importante que hubiese otro espacio en Venezuela mĆ”s allĆ” de las fórmulas locales limitadas; deberĆa haber una especie de gran consejo de organizaciones sociales: de trabajadores, campesinos, vecinos, indĆgenas y demĆ”s sectores sociales involucrados en el proceso.”
Finalmente pregunté a todos si era optimistas o pesimistas sobre el futuro de la revolución. A pesar de compartir preocupaciones parecidas sobre el deterioro de la revolución (pero evaluando de forma diferente su grado y sus causas), todos transmitieron el optimismo con respeto al deseo de cambio entre la población.
GG: “La gran cuestión es si seguimos con este sistema o creamos el socialismo. La revolución necesita un avance permanente y mĆ”s acelerado. Si no, las conquistas se deterioran, socavadas por los vicios del capitalismo y del Estado burguĆ©s. Un gobierno popular lo tenemos que construir nosotros mismos; no un solo hombre.
Si el PSUV y ChĆ”vez continĆŗan ofreciendo las mismas caras para las elecciones, los mismos ritmos y procedimientos, la burguesĆa puede aprovechar para hacerse con un porcentaje importante de diputados en la Asamblea Nacional en las elecciones de este aƱo, y poner en dificultades al gobierno. Incluso puede haber un intento de enjuiciar a ChĆ”vez, siguiendo la formula de Honduras [donde presidente Zelaya fue exiliado por los militares despuĆ©s que el Congreso pronunció a favor de quitarle el cargo]. SerĆa difĆcil aplicar en Venezuela, pero puede abrir fisuras en las fuerzas armadas.
Estamos ante una coyuntura delicada, pero somos optimistas con respecto al proceso. No ha habido ninguna derrota estratĆ©gica, la derecha tiene muchas dificultades polĆticas y el pueblo sigue con la expectativa de continuar impulsando la transformación.”
Luke Stobart es militante del Socialist Workers Party, organización hermana de En Lucha en Gran Bretaña y ha residido este último año en Venezuela.
http://www.enlucha.org

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