Los atentados de Moscú piden una política global contra el terrorismo

Los atentados de Moscú piden una política global contra el terrorismo
Por: Alexander Rahr*, Mijail Logvinov*,
RIA Novosti

El doble atentado terrorista suicida perpetrado en el metro de Moscú provocó todo un alud de comentarios. Junto con las múltiples condolencias por las víctimas han llegado también opiniones de analistas extranjeros sobre la supuesta incapacidad del gobierno ruso para ejercer un control efectivo en el Cáucaso Norte.


En los medios de comunicación internacionales se alude con frecuencia, y de una forma genérica, a los grupos separatistas que anteriormente han estado luchando por la independencia de Chechenia. Sólo unos pocos concretizan su información en la célula rebelde islamista "Emirato del Cáucaso" y en su autoproclamado emir, Doku Umarov, que reivindicó los atentados del pasado 29 de marzo en Moscú, en venganza por las operaciones de las fuerzas rusas en el Cáucaso, amenazando además, con nuevas acciones de este tipo.

Esto es una muestra palpable de que una gran parte de la comunidad occidental sigue viendo la evolución de regiones como Chechenia, Daguestán u otras repúblicas del Cáucaso Norte desde el prisma del separatismo, de su deseo de independizarse de Rusia. Sin embargo, desde hace ya bastante tiempo, los movimientos islámicos norcaucásicos se mueven en otra dirección, aspiran a establecer en la región una entidad islámica antioccidental, que formaría parte de un imaginario califato del Cáucaso y Asia Central.

Es muy habitual el movimiento de células islamistas entre las fronteras de Asia Central. Las operaciones militares del gobierno pakistaní en Waziristan del Sur y ataques aéreos de EEUU en Waziristan del Norte confirmaron que no sólo los talibanes de Afganistán y Pakistán sino también los grupos islamistas de Chechenia, Daguestán, Uzbekistán, etc. desempeñan un papel importante en el conflicto de la llamada área tribal.

Podría ser que el ataque terrorista en el metro de Moscú estuviera relacionado con las actividades de Al Qaeda y el movimiento Talibán. Además, el estilo de los atentados en Moscú y Daguestán se corresponde con la estrategia diseñada por Ilyas Kashmiri, jefe de la Brigada 313, considerada como uno de los brazos operativos de Al Qaeda, daría pie para confirmar tales sospechas.

En este sentido, no resulta nada sorprendente la propuesta del G-8 de elaborar un plan de acción conjunta para regularizar la zona fronteriza entre Afganistán y Pakistán. Es importante la colaboración de todos los países para luchar contra el terrorismo internacional. Una colaboración donde se enfatice el principio de indivisibilidad, una unidad general para la seguridad, ya que llevar a cabo tácticas independientes en cada país para luchar contra el terrorismo internacional es algo absurdo y abocado al fracaso. Hoy día, lamentablemente, la globalización del terrorismo va un paso por delante de la comunidad internacional en este sentido.

Quizás por esta razón, Alemania propuso admitir a Rusia en la OTAN, con el fin de adaptar y homologar los existentes sistemas de seguridad ante los retos actuales y la palpable y universal amenaza del terrorismo. Los políticos rusos deberían considerar la posibilidad de integrarse (lo cual no significa entrar), en el sistema de defensa de la OTAN y cooperar de verdad con la Alianza en la lucha con el terror. Rusia debe asumir la responsabilidad de luchar contra los grupos terroristas que actúan en su territorio y son también una amenaza para la comunidad internacional. Tarde o temprano, los terroristas se trasladarán a las repúblicas de Asia Central donde ya tienen las condiciones ideales para perpetrar sus actos criminales. En este caso, la amenaza terrorista le causaría un doble problema a Rusia. Por eso, esta es la mejor ocasión para reflexionar, anticiparse a los acontecimientos y plantearse una alianza internacional para contrarrestar esta amenaza, quizá en el formato OTSC (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva)-OTAN.

Por otra parte, y en lo que respecta a las preocupaciones expresadas por los medios extranjeros en el sentido de que el empeoramiento de la seguridad en Rusia puede impedir la modernización del país, hay que decir que son exageradas. Está claro que es imposible resolver los problemas del Cáucaso Norte sin adoptar medidas drásticas contra el terrorismo. El Kremlin lo entiende perfectamente. El representante plenipotenciario del presidente ruso en este Distrito Federal, Alexandr Jloponin, debe continuar poniendo en práctica los programas adoptados. Los objetivos principales son la lucha contra la corrupción y la división de la sociedad caucásica en clanes. Las repúblicas de esta región pueden conseguir una integración plena en la Federación de Rusia solamente en caso de su modernización social y económica. El Kremlin ha destinado enormes sumas para el desarrollo de estas repúblicas, pero el dinero siempre se perdía por el camino... ...bueno, quedaban pistas en forma de un aumento del crecimiento de los delitos relacionados con el fraude financiero y lavado de moneda.

Las imprecisas líneas del proyecto de modernización del Cáucaso Norte pueden adquirir un perfil nítido en breve. La modernización no es la consecuencia de seguridad sino su premisa, y los programas de modernización deben realizarse en los intereses de la seguridad.

*Alexandr Rahr es el director del programa Rusia/Eurasia del Consejo Alemán de Política Exterior

*Mijail Logvinov es el candidato al doctorado de la Universidad de Kemnitz (Alemania)

Publicar un comentario

0 Comentarios