Cuba y la celebración de la vida
Por: Ricardo Salgado
Cuba ha sido un sinónimo de esperanza para la vida; lo que la convierte en uno de los objetivos centrales de la estrategia de agresión imperialista.
Vivimos Ć©pocas difĆciles para los pueblos del mundo; existen “pensadores” que adjudican la escasez al exceso de habitantes en el planeta. Estos conceptos vienen cogiendo cada dĆa mĆ”s fuerza axiomĆ”tica entre los que formulan las teorĆas que rigen al mundo. Peor aun muchos “cientĆficos”, basados en modelos numĆ©ricos, ya han dado la extremaunción al planeta, y ahora pretenden hacer “ajustes” que les den a ellos la seguridad de prevalecer como representantes de nuestra especie.
A los paĆses pobres nos culpan de no poder gozar de mejores estadios de progreso debido al exceso poblacional, y que para llegar a encontrar la senda del progreso debemos dejar de multiplicarnos y aumentar nuestra capacidad de vender mano de obra barata para el consumo sin limites de lo que ya ven como el centro del universo.
En este esquizofrĆ©nico modo de ver la realidad, los paĆses que actĆŗan en pro del bienestar de sus pueblos, y peor aun, son solidarios con otros pueblos, se convierten, segĆŗn los “genios” de la escases, en una amenaza inminente (Clear and present danger) para sus intereses de seguridad nacional. En LatinoamĆ©rica la cuestión va por ese mismo rumbo; basta ver el Plan de Nación/Visión de PaĆs del Gobierno de Porfirio Lobo Sosa, en Honduras, donde la condición para el desarrollo esta ligada a la transformación de la estructura demogrĆ”fica del paĆs.
Cuba ha sido un sinónimo de esperanza para la vida; lo que la convierte en uno de los objetivos centrales de la estrategia de agresión imperialista, en una fase del capitalismo en la que prefieren aniquilar pueblos enteros que reducir sus emisiones de gas, para combatir el cambio climÔtico.
En esta locura maltusiana, los programas de solidaridad cubanos en todas partes del mundo para ayudar a elevar los niveles de salud, y con ello la esperanza de vida, de miles de pueblos resultan un problema central que necesita ser abordado con la celeridad de un rayo. Si bien esta no es la única razón, seguramente figura en la lista de motivos para aplicar la elaborada y costosa campaña contra Cuba,
Algunos factores persuaden, por el momento, a los yanquis de una intervención militar directa contra la tierra de MartĆ: uno de ellos, el mas solido, la existencia de nuevas generaciones en la isla que solo han vivido bajo el socialismo y que hasta la fecha no dieron motivos al imperio para pensar que las mismas serian el motor de una contra revolución fulminante en el paĆs caribeƱo. Los estrategas imperiales entienden que su campaƱa de espejismos no ha funcionado en cinco dĆ©cadas.
Los espejismos del capitalismo, tan bien utilizados en otras partes del mundo; como en BerlĆn, donde incluso las luces de los anuncios iluminaban por igual el cielo de las dos porciones de la capital germana. No ha sido suficiente atractivo para los miles de mĆ©dicos cubanos en el exterior, el convivir con las “ventajas” del consumismo, donde los mĆ©dicos son una clase privilegiada con alto poder adquisitivo y pocos valores.
El ejemplo de esta isla, a 90 millas del centro del universo, donde mas de 60 millones de seres humanos se encuentran en una lucha por la mera supervivencia, en condiciones desventajosas porque el sistema es asĆ, resulta inconveniente y peligroso. Muchos piensan, entre los estrategas de la agresión, que el problema radica en la falta de acción de la oposición interna de la isla. Por eso han dedicado mucho tiempo y esfuerzo a reclutar una pequeƱa base de individuos que se dediquen a sabotear, en todas las formas posibles, la estabilidad de la sociedad cubana. El objetivo es provocar incidentes de envergadura que den pie a la adopción de nuevas medidas contra el pueblo cubano.
Desde la bloguera, hasta el suicida, la campaƱa ha ido ganando intensidad, y las mentiras en los medios han subido de tono de una manera escandalosa. Parece que ni la bloguera, ni los suicidas, han entendido que ni al imperio ni a las damas de blanco les importa un bledo lo que a ellos les suceda, y, finalmente, ellos no son mas que “especĆmenes” desechables que su plan puede aceptar.
AquĆ se ve a las claras que la consciencia no es parte de los argumentos que llevan adelante esta campaƱa de desprestigio contra la revolución cubana y su pueblo. Esta publicitada disposición de “morir por la libertad” de los suicidas, contrasta con la ignorada disposición de lucha y deseo de vida de patriotas hondureƱos que son asesinados sin ninguna consideración por el rĆ©gimen fascista de Honduras.
Sin lugar a dudas esta es una pieza clave de la estrategia global del imperio para destruir las luchas emancipadoras en nuestro continente; pero no podemos ignorar que su propósito desestabilizador en la Cuba de hoy, se enfoca en limitar la capacidad de esta de generar conocimiento, generar ciencia, generar solidaridad, favorecer y celebrar la vida de su pueblo y de muchos otros. AdemÔs, pecado capital, sin involucrar miles de millones de dólares en ello.
La simple imposición de una visión hacia la sociedad distinta al egoĆsmo promovido como forma de alcanzar el Ć©xito, hace de las acciones solidarias, un muy mal ejemplo que hay que eliminar, o, al menos, esconder del conocimiento de las mayorĆas alienadas en otras partes del mundo; algo en lo que cada dĆa tienen menos Ć©xitos.
Los intereses imperiales, se ven favorecidos por las actitudes timoratas del resto de pueblos del continente; las que no se producen por falta de voluntad de estos Ćŗltimos, sino por la carencia de visión global de sus dirigentes, que se siguen desgastando en luchas innecesarias, a menos que existan agendas que la mayorĆa de los terrenales no entendemos. No se dan cuanta que la unidad alrededor de nuestros pueblos, es fundamentalmente la Ćŗnica opción que tenemos frente al adversario que hoy estĆ” mĆ”s activo que nunca.
Hoy deberĆamos estar mĆ”s claros que nunca sobre el camino a seguir, pasando por la unidad, por la lucha de emancipación y la defensa incondicional de la revolución cubana, que tantos ejemplos de dignidad y desinterĆ©s nos ha dado a lo largo de medio siglo.
Es muy poco lo que podemos hacer para agradecer la inmensa solidaridad que nos ha brindado nuestra hermana del Caribe, entonces lo mĆnimo deberĆa ser una movilización total y decidida, sin complejos ni temores. Muchos crecimos y seguimos dentro de la cautela, porque la derecha hizo de la mención de Cuba socialista un pecado imperdonable. Pero en eso nosotros somos cómplices, al adoptar cobardemente la defensa de nuestros principios; llega el momento de enfrentar el reto con la mas alta moral, y el orgullo de pararnos del lado de quienes han estado con nosotros por tanto tiempo, pasando desapercibidos, sin buscar notoriedad, Ćŗnicamente enfocados en la vida.
Gracias hermanos cubanos, sepan que todos somos un pueblo, y que defenderemos su revolución que es nuestra.
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