Delincuente Digital ¿Censurar la libertad de expresión o sancionar la delincuencia en internet?

Homicidio virtual: durante varias horas, en el foro del sitio web Noticiero Digital se difundió la muerte de un alto funcionario del gobierno bolivariano: Último minuto: Asesinaron al ministro Diosdado Cabello y a sus cuatro escoltas (…)”
Larissa Costas Manaure-Patria Grande



No es la primera vez que ocurre. De hecho, días antes, y con detalles morbosos del “homicidio”, se notificó la “muerte” del un reconocido moderador del programa de opinión ‘La Hojilla’ que transmite el canal del Estado.
El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela instó a la Fiscalía a investigar el sitio web que difundió las falsas muertes, al tiempo que convocó a legislar sobre el uso de la Internet.

Noticiero Digital intenta esquivar su responsabilidad atribuyendo la difusión de ambas informaciones a dos usuarios de su foro de comentarios.

¿Espontáneos atrevidos o delincuencia digital?

Desde entonces, las empresas de propaganda del fascismo orquestan una nueva campaña de descrédito contra la Revolución Bolivariana, alegando una supuesta intención del gobierno de censurar la Internet.

En tanto soporte mediático, Internet debe responder a estándares de responsabilidad social, tal y como se le exige a la radio, la televisión y la prensa escrita: y esto no es una invención de la Revolución Bolivariana. La mayoría de los países desarrollados han tipificado en sus legislaciones los delitos informáticos.

La legislación europea sanciona como delito informático las violaciones a la intimidad, que se traducen en la recolección, almacenamiento, modificación, revelación de datos personales; la publicación de pornografía (especialmente la infantil) o declaraciones racistas o de índole discrimatoria; delitos económicos o violación de accesos no autorizados y sabotaje, así como también, la violación de la propiedad intelectual. En Europa también se castiga como delito informático la difusión de información que INCITA A LA VIOLENCIA.

En EEUU, la unidad del FBI especializada en delitos informáticos, se ha convertido en una de las estructuras mundiales más activas en la materia. Recientes declaraciones de funcionarios de ésta oficina previenen sobre el incremento sensible de delitos de ésta índole y advierten sobre la necesidad de legislar sobre el uso de Internet.

Agresiones mediáticas

Google se ha ido deslastrado de la fachada de imparcialidad y hace cada día más evidente su servicio a los intereses norteamericanos. El buscador se perfila como un poder de facto contra los gobiernos que el imperialismo identifica como hostiles.

Google, Facebook y Twitter son compañías politizadas, en las que no sólo pesa el componente ideológico, sino el factor económico.
El propio gobierno estadounidense se jacta de tener aliados emplean la tecnología “para resolver retos locales antes de que se conviertan en conflictos regionales”.

Si usted ingresa en Google la palabra ‘como’, la primera opción que le despliega el buscador es ‘como matar a Chávez’, igual ocurre con la palabra ‘matar’. Impúdicos llamados al golpe de estado, incitaciones al magnicidio, y rumores orientados a desestabilizar políticamente a Venezuela abundan en redes sociales y páginas de Internet.
En Facebook, por ejemplo, hay un grupo que se llama “Venezuela Libre: Golpe de Estado 2010” que tiene más de mil quinientos seguidores.

El llamado al golpe de estado delata hasta la hora del inicio y el final del evento: comenzará el domingo 6 de junio de 2010 a las 13:00 horas y finalizará el domingo 20 de junio de 2010 a las 16:00 horas.

En Twitter, por ejemplo, la etiqueta #FreeVenezuela agrupa a sectores fascistas con mayor o menor grado de compromiso en tácticas de desestabilización, pero cuyo objetivo es el mismo: salir de Chávez.

El surgimiento de ésta etiqueta nada tiene que ver con lo espontáneo: apareció el 2 de febrero, día en que se celebró el décimo primer aniversario de la asunción de Chávez al poder. Los promotores de ésta ‘iniciativa’ fueron el Colegio Nacional de Periodistas, el Sindicato de Trabajadores de la Prensa y el Círculo de Reporteros Gráficos a través de una convocatoria publicada en el diario El Nacional. ¿Imparcialidad?.

Enrique Ubieta siguió el crecimiento de la etiqueta y describe su asombroso ascenso a los primeros lugares de importancia en Twitter: “en los primeros diez minutos #FreeVenezuela (se colocó) en el puesto número ocho de los diez temas más importantes, 20 minutos más tarde (pasaba) al cuarto lugar, y a una hora de twitts se posicionó en el tercer puesto. Durante dos horas logró mantener ese posicionamiento. Era la primera vez que un tema venezolano se ubicaba en esa red en un listado que supuestamente refleja a los que alcanzan altísimos índices de concurrencia. Rarezas de Internet, dirán unos; suspicacias inútiles, acotarán otros. Pero hay un dato fácilmente detectable, que ningún medio comentó: de aquellos 300 internautas iniciales, más del 65 por ciento emitía sus mensajes desde Estados Unidos, y otro 25 por ciento lo hacía desde Colombia. ¿Protesta venezolana?”

Lo ridículo y lo real

Lo ridículo: La oposición venezolana acusa al gobierno de Hugo Chávez de censurar las libertades en Internet. Lo real es que la Revolución Bolivariana ha garantizado, como nunca, el acceso a las nuevas tecnologías.

Según cifras de CONATEL, al final del cuarto trimestre del 2009, de cada 100 habitantes en Venezuela, había 99 líneas de telefonía celular activas y, hasta esa fecha, se habían enviado 16.690 millones de mensajes de texto (SMS).

La penetración del Internet en Venezuela es una de las mayores de América Latina: 8.846.535 habitantes tiene acceso, es decir, el 31,2% de la población. Pero éste logro puede resultar vacuo si no se concientiza el hecho de que en el año 99, a comienzos de la Revolución, sólo el 2,1% de los habitantes de Venezuela podían acceder a Internet.

La estatal Compañía de Teléfonos de Venezuela (CANTV), creó un plan que permite a los usuarios comprar a crédito una computadora con acceso a Internet: al menos 253 mil hogares se han beneficiado.

El logro más emblemático de conectividad del pueblo venezolano a Internet son los infocentros, basados en el concepto del cybercafé o centro de comunicaciones, permite conexiones gratuitas en 662 puntos del país, e incluso, una versión móvil en camiones que recorren distintas comunidades a nivel nacional.

Según Douglas Ochoa, director de comunicación y desarrollo social de Telefónica en Venezuela, el 70% de los blackerrys de Latinoamérica se compran en Venezuela, duplicando a Brasil y a México juntos.

Lo real es que el Gobierno Bolivariano ha logrado un exponencial avance en el acceso a las tecnologías y fomenta su uso. No obstante, la libertad de producir contenidos termina donde se viola el derecho a recibir información veraz, fidedigna y ajustada a los principios éticos.

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