En todo acto hay que denunciar y rechazar la instalación de bases gringas en Colombia
Por: Nelson Lombana Silva/Colombia


El pusilÔnime anuncio del presidente Uribe de permitir la instalación de mÔs bases militares gringas en territorio colombiano, se constituye en una agresión a la soberanía nacional y un inminente peligro a todos los países y procesos democrÔticos que se vienen sucediendo en el continente latinoamericano.


Es un acto de extrema sumisión y un esfuerzo desesperado de congratularse con su amo, lesionando el honor de los 44 millones de colombianos, el heroĆ­smo de nuestros antepasados, encabezados por el libertador Simón BolĆ­var. ¡QuĆ© falta de patriotismo y de dignidad nacional del seƱor Uribe!

Raya en la indecencia, por decir lo menos, las declaraciones del general Freddy Padilla de León, quien dijo, segĆŗn los medios, que los Estados Unidos habĆ­an solicitado tres bases y que ellos le iban a solicitar seis. ¡Vaya quĆ© patriotismo!

La medida es de suma gravedad por cuanto afecta a todos los colombianos, nos coloca de enemigos de todos los países y procesos democrÔticos del continente, pero también nos coloca en la mira de la agresión por cualquier país que actúe en su legítima defensa. Estados Unidos nos convierte en simples escudos humanos de sus apetitos intereses imperialistas. Por eso, nadie puede eximirse de participar en la lucha por tumbar semejante puñalada trapera a nuestra patria, por obra y gracia del señor de las sombras, Álvaro Uribe Vélez y su combo mafioso.

Todo acto de la izquierda colombiana, todo acto de los demócratas y todo acto de los que de verdad quieran la patria, la soberanía, la colombianidad, deben ser de denuncia, rechazo y movilización permanente. El partido comunista colombiano, regional Tolima, formula un cÔlido llamado al rechazo absoluto, en el marco de la campaña del Polo DemocrÔtico y del parlamento. Hay que crear las condiciones para que el pueblo se pronuncie. Hay que crear comités de resistencia, en el barrio, en la universidad, en la vereda, en el municipio, en todas partes. Claro, demandar la mÔs férrea solidaridad de la comunidad internacional.

No hay que desconocer la preocupación del camarada, Carolus Wimmer, secretario de relaciones internacionales del partido comunista de la hermana repĆŗblica bolivariana de Venezuela: “Vemos eso como una amenaza directa y forman parte del plan imperialista por recuperar la influencia perdida en el continente y debilitar los procesos de integración alcanzados en los Ćŗltimos aƱos”. Eso estĆ” a la vista y como dice el dicho: “MĆ”s claro no canta el gallo”.


IbaguƩ, julio 21 de 2009