Viernes, 20 de marzo de 2009
El Salvador
La esperanza venció al miedo
Por: Ćngel Guerra Cabrera
La Jornada
La elección de Mauricio Funes a la presidencia de El Salvador es una resonante victoria del gran movimiento social nucleado en torno al postergado anhelo mayoritario de justicia social y libertad.
Su gran mĆ©rito consistió en doblar el brazo al bĆŗnker derechista-oligĆ”rquico que detenta el poder en El Salvador desde el siglo XIX y ha constituido uno de los regĆmenes mĆ”s reaccionarios, corruptos y represivos de AmĆ©rica Latina. El mismo que ahogó en sangre el levantamiento campesino de 1932 y ha incumplido lo sustantivo, social y polĆtico, de los acuerdos de paz. Cabe recordar que los rubricó al no poder derrotar la rebelión armada de los ochentas no obstante la masiva ayuda militar que recibió de Estados Unidos. Integrado por los ocho grupos empresariales que controlan el poder real, intentó cerrarle el paso al candidato popular echando mano a cuantiosos recursos financieros, pĆŗblicos y privados, y a la coerción económica y polĆtica apoyada en una feroz campaƱa de terrorismo mediĆ”tico. Pero como afirmó Funes al proclamar su victoria, esta vez “la esperanza venció al miedo”.
El presidente electo, un prestigioso periodista crĆtico de los gobiernos del ultraderechista ARENA, fue abanderado candidato por el Frente Farabundo MartĆ para la Liberación Nacional(FMLN), que agrupa a combatientes y simpatizantes de las ex organizaciones guerrilleras asĆ como a numerosos luchadores sociales de generaciones recientes. El FMLN fue constituido como partido polĆtico paralelamente a la firma de los acuerdos de paz de 1992. Desde entonces ha pasado la difĆcil prueba de reconvertirse en una organización capaz de disputar el gobierno a la oligarquĆa por vĆa electoral al tiempo que enfrentaba la confusión ideológica propiciada por el desplome del llamado socialismo real y el mismo impacto sicológico del fin negociado al conflicto sin poder alcanzar los objetivos de la guerrilla.
En esa etapa logró ser un referente de la lucha contra las polĆticas neoliberales, la defensa de las causas populares y la solidaridad latinoamericanista bajo la conducción del extinto Schafik Handal. Esta es la cuarta oportunidad en que competĆa por la presidencia en un proceso en el que ha conseguido cada vez mĆ”s caudal electoral y puestos electivos. Funes tiene un excelente programa de gobierno surgido de una consulta nacional con las bases populares y otros sectores (http://www.fmln.org.sv/fmlnORG/archivos/file/2008/gobierno%20del%20cambio.pdf). Enfatiza la responsabilidad del Estado en asegurar el derecho del pueblo a la educación, la salud, la cultura, la ciencia, el deporte, la alimentación, la equidad de gĆ©nero asĆ como en la orientación de la economĆa. Reivindica los derechos de los pueblos indĆgenas, prioriza la creación de puestos de trabajo e insiste en la unidad e integración de AmĆ©rica Central y el Caribe como parte de ese empeƱo mayor para AmĆ©rica Latina. Busca sacar al campo de la postración e impulsar la economĆa mediante el estĆmulo a la empresa privada nacional, sobre todo pequeƱa y mediana, y asegura que impedirĆ” nuevas privatizaciones de los servicios pĆŗblicos. Promete un gobierno sensible a las necesidades populares y combatir la corrupción.
Cumplir estas metas demandarĆ” un esfuerzo extraordinario de movilización popular y negociación con las demĆ”s fuerzas polĆticas y el empresariado pues el nuevo presidente no tiene mayorĆa parlamentaria ni representación en el sistema de justicia, controlado por la derecha al igual que los mandos del EjĆ©rcito, las fuerzas de seguridad y gran parte del aparato del Estado. AdemĆ”s, la economĆa depende mucho de la de Estados Unidos, a la que estĆ” atada por un Tratado de Libre Comercio, y de las remesas que de allĆ envĆan sus naturales, casi la mitad de la población.
El pueblo salvadoreƱo se levantó en armas por la intolerable inequidad social y opresión polĆtica que sufrĆa. DespuĆ©s de la firma de la paz fue aĆŗn mĆ”s hundido en la pobreza y la miseria por el neoliberalismo y las secuelas del conflicto armado. Los acuerdos de paz proporcionaron un espacio polĆtico que, por limitado que fuera, nunca antes habĆa existido. El FMLN aceptó el desafĆo y hoy llega a la presidencia apegado, como proclamó Funes, a la opción preferencial por los pobres de “nuestro obispo mĆ”rtir” Arnulfo Romero. Merece y recibirĆ” seguramente la solidaridad de los gobiernos progresistas y los pueblos de AmĆ©rica Latina.
http://www.jornada.unam.mx/2009/03/19/index.php?section=opinion&article=032a1mun
0 Comentarios