
Jueves, 26 de febrero de 2009
Nuevos valores para una nueva civilización
Por: Frei Betto
Este sueƱo, esta utopĆa, esta esperanza que llamamos ecosocialismo no es sino la continuación de las esperanzas de aquellos que lucharon por la defensa de la vida.
En el Foro Social Mundial de BelĆ©m, se concluyó que las alternativas al neoliberalismo y a la construcción del ecosocialismo no se engendran en la cabeza de los intelectuales o de programas partidarios, sino en la prĆ”ctica social, a travĆ©s de luchas populares, movimientos sindicales, campesinos, indĆgenas, Ć©tnicos, ambientalistas y comunidades de base.
Para gestar tales alternativas se exigen al menos cuatro actitudes. La primera una visión crĆtica del neoliberalismo. Ćste profundiza las contradicciones del capitalismo, en la medida en que la expansión globalizada del mercado estimula la competitividad comercial entre las grandes potencias; desplaza la producción hacia regiones donde se puedan pagar salarios irrisorios; estimula el Ć©xodo de las naciones pobres hacia las ricas; introduce tecnologĆa de punta que reduce los puestos de trabajo; vuelve a las naciones dependientes del capital especulativo; e intensifica el proceso de destrucción del equilibrio ambiental del planeta.
La segunda actitud: organizar la esperanza. Encontrar alternativas es un trabajo colectivo, puesto que no surgen de la cabeza de intelectuales iluminados o de gurús ideológicos. De hay la importancia de dar consistencia organizativa a todos los sectores de la sociedad que esperan otra cosa diferente de lo que se ve en la realidad actual, desde agricultores que sueñan con trabajar su propia tierra a jóvenes interesados en la preservación del medio ambiente.
La tercera actitud es rescatar la utopĆa, el neoliberalismo no trata solamente de destruir las instancias comunitarias creadas por la modernidad, como la familia, el sindicato, los movimientos sociales y el Estado democrĆ”tico. Su proyecto de atomización de la sociedad reduce la persona a la condición de individuo desconectado de la coyuntura socio-polĆtica-económica en la cual se inserta, y lo considera mero consumidor. Por lo mismo se extiende tambiĆ©n a la esfera cultural. Como dirĆa Emmanuel Mounier, el individualismo es opuesto al personalismo. Pascal fue enfĆ”tico: “El Yo es odioso”.
En su apogeo el capitalismo lo mercantiliza todo: la biodiversidad, el medio ambiente, la responsabilidad social de las empresas, el genoma, los órganos arrancados a los niƱos, etc. y hasta nuestro mismo imaginario. Un ejemplo trivial es lo que se gasta en la compra de agua potable envasada industrialmente, dejando de lado el viejo y buen filtro de cerĆ”mica o incluso la recogida del agua limpĆsima de lluvia despuĆ©s de un minuto de precipitación.
Sin utopĆas no hay movilizaciones motivadas por la esperanza, ni posibilidad de visualizar un mundo diferente, nuevo y mejor.
Cuarta actitud: elaborar un proyecto alternativo. La esperanza favorece la emergencia de nuevas utopĆas, que deben ser traducidas a proyectos polĆticos y culturales que seƱalen las bases de una nueva sociedad, eso implica el rescate de los valores Ć©ticos, del sentido de justicia, de las prĆ”cticas de solidaridad y compartimiento, y del respeto a la naturaleza, en suma, se trata de un desafĆo tambiĆ©n de orden espiritual, en la lĆnea de lo que pregonaba el profesor Milton Santos, de que debemos priorizar los “bienes infinitos” y no los “bienes finitos”.
El proyecto de una sociedad ecosocialista alternativa al neoliberalismo exige revisar, despuĆ©s de la caĆda del muro de BerlĆn los aspectos teóricos y prĆ”cticos del socialismo real, sobre todo desde el punto de vista de la democracia participativa y de la preservación ambiental.
El ecosocialismo se caracterizarĆa por la capacidad de incorporar el concepto y las prĆ”cticas de igualdad social y desarrollo sustentable a partir de experiencias de los movimientos sociales y ecológicos, asĆ como de la revolución cubana, del levantamiento zapatista de Chiapas, de los asentamientos del MST, etc.
Es vital incluir en el proyecto y en el programa los paradigmas emergentes actuales, como ecologĆa, indigenismo, Ć©tica comunitaria, economĆa solidaria, espiritualidad, feminismo y holĆstica.
Este sueƱo, esta utopĆa, esta esperanza que llamamos ecosocialismo no es sino la continuación de las esperanzas de aquellos que lucharon por la defensa de la vida como Chico Mendes y Dorothy Stang, dos luchadores cristianos que dieron sus vidas por la causa de los pobres, de los explotados, de los indĆgenas, de los trabajadores de la tierra y de los pueblos de la selva.
Frei Betto
Traducción de J.L.Burguet
Frei Betto es escritor, autor de “Cartas desde la cĆ”rcel”, entre otros libros.
http://alainet.org/active/29038
0 Comentarios