Jueves, 8 de Enero de 2009
Mensaje a los católicos practicantes de buena fe
Por: IvƔn Oliver Rugeles
"La información de estos medios es un servicio del bien común. La sociedad tiene derecho a una información fundada en la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad."
"La mentira es la ofensa mƔs directa contra la verdad. Mentir es hablar u obrar contra la verdad para inducir a error."
Lo que sigue es sólo un ensamblaje que hemos hecho de extractos tomados de documentos del Concilio EcumĆ©nico Vaticano II (Inter Mirifica/1.963) y de otros muchos discursos y homilĆas pronunciados por el Papa Juan Pablo Segundo, en jornadas mundiales sobre las comunicaciones sociales realizadas entre 1.989 y 2004, asĆ como del catecismo de la iglesia en lo referente a los medios de comunicación social y quienes han asumido la responsabilidad de dirigirlas.
Nos llevó a hacer esta investigación el mayor interĆ©s porque la comunidad venezolana en general, mayoritariamente católica, conozca la posición de la mĆ”s alta jerarquĆa eclesiĆ”stica vaticana sobre los medios de comunicación y el papel que Ć©stos deben jugar en una sociedad de iguales, en donde impere la justicia social y la solidaridad como sólidos pilares para la construcción de la paz y su consolidación, que es el anhelo de toda la humanidad, con motivo de la persistente e incansable campaƱa mediĆ”tica dirigida por factores de la oposición venezolana, incluyendo allĆ a los altos jerarcas de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), de pretender imponer la matriz, tanto nacional como internacionalmente, de que Venezuela vive una sanguinaria dictadura, que persigue a sus adversarios y que mantiene una polĆtica abierta y descarada contra toda expresión libre, todo ello fundado en la manipulación, la mentira descarada y el ocultamiento de todo aquello que hable bien de la gestión del actual gobierno, cuando la realidad es otra muy distinta: nunca antes en Venezuela se habĆa vivido en un clima donde no solamente tienen plena y total vigencia los derechos y garantĆas de su pueblo, sino que es tal ese clima de libertades que ha imperado en estos Ćŗltimos diez aƱos, que aquĆ nada pasa si un medio de comunicación, por referir un sólo ejemplo, aĆŗpa abiertamente hasta el asesinato del presidente de la RepĆŗblica, como ha sido pĆŗblico y notorio que ha ocurrido en varias ocasiones. Recordemos que hace pocas semanas, en una transmisión del canal Globovisión, se comparó a ChĆ”vez con Mussolini y se dijo allĆ que Ć©l morirĆa como Ć©ste Ćŗltimo, colgado y con la cabeza para abajo.
Como podemos advertirlo de las citas que hemos tratado de articular de forma coherente, correspondientes a un poco mĆ”s de 40 aƱos de acción religiosa, la posición de la Iglesia en su mĆ”s alta instancia ha sido muy precisa y mĆ”s allĆ” de ello, determinante en cuando a exigirle a los legisladores, gobernantes y jueces de las naciones del mundo que se aboquen con la mayor urgencia a la implementación de una base jurĆdica que habilite potestades reguladoras de los medios que garanticen la obligación que tienen "de servir a la verdad y esforzarse por respetar con una delicadeza igual, la naturaleza de los hechos y los lĆmites y los juicios crĆticos respecto de las personas", asĆ como evitar caer en la difamación.
La Iglesia, obviamente, advierte sobre la necesidad de que cualquier acción que se adelante en esa dirección, deberĆ”, en todo tiempo y circunstancia, garantizar la plena libertad de información y de opinión, garantĆas esas que, en nuestro caso venezolano, estĆ”n perfectamente contempladas en la Ley de Responsabilidad Social en Radio y TV, la cual fue sancionada y puesta en vigor a comienzos del 2005.
Veamos los extractos seleccionados:
"La comunicación, en todas sus formas, debe inspirarse siempre en el criterio ético del respeto a la verdad y a la dignidad de la persona humana."
"El extraordinario crecimiento de los medios de comunicación social y su mayor disponibilidad han brindado oportunidades excepcionales para enriquecer la vida no sólo de los individuos, sino tambiĆ©n de las familias. Al mismo tiempo, las familias afrontan hoy nuevos desafĆos, que brotan de los diversos mensajes, a menudo contradictorios, que transmiten los medios de comunicación social."
"Gracias a la expansión sin precedentes del mercado de las comunicaciones sociales en las Ćŗltimas dĆ©cadas, muchas familias en todo el mundo, incluso las que disponen de medios mĆ”s bien modestos, ahora tienen acceso desde su casa a los inmensos y variados recursos de los medios de comunicación social. En consecuencia, gozan de oportunidades prĆ”cticamente ilimitadas de información, educación, enriquecimiento cultural e incluso crecimiento espiritual, oportunidades muy superiores a las que tenĆan en el pasado reciente la mayorĆa de las familias. Con todo, estos mismos medios de comunicación tienen la capacidad de producir gran daƱo a las familias, presentĆ”ndoles una visión inadecuada o incluso deformada de la vida."
"Una reflexión atenta sobre la dimensión Ć©tica de las comunicaciones debe desembocar en iniciativas prĆ”cticas orientadas a eliminar los peligros para el bienestar de la familia planteados por los medios de comunicación social, y asegurar que esos poderosos medios sigan siendo autĆ©nticas fuentes de enriquecimiento. A este respecto, tienen una responsabilidad especial los agentes de la comunicación, las autoridades pĆŗblicas y los padres. Los agentes de la comunicación deben conocer y respetar las exigencias de la familia. Esto supone en ellos a veces una gran valentĆa y siempre un hondo sentido de responsabilidad. No es tan fĆ”cil resistir a las presiones comerciales o a las exigencias de adecuarse a las ideologĆas seculares, pero eso es precisamente lo que los agentes de la comunicación responsables deben hacer. Es mucho lo que estĆ” en juego, pues cualquier ataque al valor fundamental de la familia es un ataque al bien autĆ©ntico de la humanidad."
"Para el recto uso de estos medios es absolutamente necesario que todos los que se sirven de ellos conozcan y llevan a la prĆ”ctica en este campo las normas del orden moral. Consideren, pues, la especial naturaleza de las cosas que se difunden a travĆ©s de estos instrumentos, segĆŗn la peculiar naturaleza de cada uno; tengan, a la vez, en cuenta, las circunstancias o condiciones todas, es decir, el fin, las personas, el lugar, el tiempo y demĆ”s datos que entran en juego en los diversos medios de comunicación, y aquellas otras circunstancias que pueden hacer perder su honestidad o cambiarla; entre las cuales el carĆ”cter especĆfico con que actĆŗa cada instrumento, es decir, su propia fuerza, que puede ser tan grande que los hombres, sobre todo si no estĆ”n formados, difĆcilmente sean capaces de advertirla, dominarla y, si llega el caso, rechazarla."
"Existe, pues, en el seno de la sociedad humana el derecho a la información sobre aquellas cosas que convienen a los hombres, segĆŗn las circunstancias de cada cual, tanto particularmente como constituidos en sociedad. Sin embargo, el recto uso de este derecho exige que la información sea siempre objetivamente verdadera; ha de ser, ademĆ”s, honesta y conveniente, es decir, que respete las leyes morales del hombre, sus legĆtimos derechos y dignidad, tanto en la obtención de la noticia como en su divulgación."
"Como quiera que la opinión pública ejerce hoy un poderoso influjo en todos los órdenes de la vida social, pública y privada, es necesario que todos los miembros de la sociedad cumplan sus deberes de justicia y caridad también en esta materia, y, por tanto, que con el auxilio de estos medios, se procure formar y divulgar una recta opinión pública."
"Peculiares deberes competen a todos los destinatarios de la información, lectores, espectadores y oyentes que por su personal y libre elección reciben las informaciones difundidas por estos medios de comunicación. Pues, una recta elección exige que aquellos fomenten todo lo que contribuye a la virtud, la ciencia y el arte, y eviten, en cambio, todo lo que pueda ser causa u ocasión de daño espiritual para ellos o para otros, por el mal ejemplo que puedan ocasionarles, y lo que favorezca las malas producciones y se oponga a las buenas, lo que sucede a menudo contribuyendo económicamente en empresas que tan sólo persiguen el lucro en la utilización de estos medios."
"Muy principal deber moral incumbe, en cuanto al recto uso de los medios de comunicación social, a los periodistas, escritores, actores, productores, realizadores, exhibidores, distribuidores, directores y vendedores, crĆticos y demĆ”s que de algĆŗn modo intervienen en la realización y difusión de las comunicaciones; pues es de toda evidencia la trascendencia y gravedad de su cometido en las actuales circunstancias humanas, pudiendo encauzar a la humanidad al bien o al mal con sus informaciones y excitaciones."
"Misión suya es, por tanto, tratar las cuestiones económicas, polĆticas o artĆsticas de modo que no produzcan daƱo al bien comĆŗn; para lograr esto mĆ”s fĆ”cilmente, bueno serĆ” que se asocien profesionalmente -incluso si fuera necesario mediante el compromiso de observar desde el comienzo un código moral- en aquellas entidades que impongan a sus miembros el respeto a las leyes morales en las empresas y deberes profesionales."
"Recuerden siempre que la mayor parte de los lectores y espectadores estÔ compuesta de jóvenes, necesitados de prensa y espectÔculos que les ofrezcan ejemplos de moralidad y los estimulen hacia sentimientos elevados."
"Las autoridades civiles tienen peculiares deberes en esta materia en razón del bien comĆŗn al que se ordenan estos instrumentos. Por virtud de su autoridad y en función de la misma, les corresponde defender y tutelar una verdadera y justa libertad de información que la sociedad moderna necesita enteramente para su provecho... Defender la religión, fomentar la cultura, las bellas artes, proteger a los destinatarios para que puedan gozar libremente de sus legĆtimos derechos. Por otra parte, a la autoridad civil corresponde fomentar aquellas obras y empresas que, siendo especialmente Ćŗtiles para la juventud, no podrĆan de otro modo ser acometidas."
"La maledicencia y la calumnia destruyen la reputación y el honor del prójimo. Ahora bien, el honor es el testimonio social dado a la dignidad humana y cada uno posee un derecho natural al honor de su nombre, a su reputación y a su respeto. AsĆ, la maledicencia y la calumnia lesionan las virtudes de la justicia y de la caridad."
"La mentira es la ofensa mƔs directa contra la verdad. Mentir es hablar u obrar contra la verdad para inducir a error."
"La caridad y el respeto de la verdad deben dictar la respuesta a toda petición de información o de comunicación."
"El bien y la seguridad del prójimo, el respeto de la vida privada, el bien común, son razones suficientes para callar lo que no debe ser conocido, o para usar un lenguaje discreto."
"El deber de evitar el escÔndalo obliga con frecuencia a una estricta discreción. Nadie estÔ obligado a revelar una verdad a quien no tiene derecho a conocerla."
"Dentro de la sociedad moderna, los medios de comunicación social desempeñan un papel importante en la información, la promoción cultural y la formación. Su acción aumenta en importancia por razón de los progresos técnicos, de la amplitud y la diversidad de las noticias transmitidas, y la influencia ejercida sobre la opinión pública."
"La información de estos medios es un servicio del bien común. La sociedad tiene derecho a una información fundada en la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad."
El recto ejercicio de este derecho exige que, en cuanto a su contenido, la comunicación sea siempre verdadera e Ćntegra, salvadas la justicia y la caridad; ademĆ”s, en cuanto al modo, ha de ser honesta y conveniente, es decir, debe respetar escrupulosamente las leyes morales, los derechos legĆtimos y la dignidad del hombre, tanto en la bĆŗsqueda de la noticia como en su divulgación."
"Es necesario que todos los miembros de la sociedad cumplan sus deberes de caridad y justicia tambiĆ©n en este campo, y, asĆ, con ayuda de estos medios, se esfuercen por formar y difundir una recta opinión pĆŗblica. La solidaridad aparece como una consecuencia de una información verdadera y justa, y de la libre circulación de las ideas, que favorecen el conocimiento y el respeto del prójimo."
"Por razón de su profesión en la prensa, sus responsables tienen la obligación, en la difusión de la información, de servir a la verdad y de no ofender a la caridad. Han de esforzarse por respetar con una delicadeza igual, la naturaleza de los hechos y los lĆmites y el juicio crĆtico respecto a las personas. Deben evitar ceder a la difamación."
"Los legisladores, los encargados de la administración del Estado y de la justicia estĆ”n llamados a dar una respuesta al problema de la pornografĆa y de la violencia sĆ”dica difundidas por los medios de comunicación. Se han de promulgar leyes sanas, se han de clarificar las ambiguas y se han de reforzar las leyes que ya existen."
"Dadas las implicaciones internacionales que presentan la producción y distribución de material pornogrÔfico, hay que actuar a nivel regional, continental e internacional de cara a controlar con éxito este insidioso trÔfico. Las leyes y los agentes de la ley tienen el deber sagrado de proteger el bien común, especialmente el que concierne a la juventud y a los miembros mÔs vulnerables de la comunidad."
"La autoridad civil estĆ” obligada a emprender una rĆ”pida acción de cara al problema, allĆ donde exista, y a emanar criterios preventivos en donde la cuestión comience a plantearse o todavĆa no haya llegado a ser angustiosa y urgente."
Bajo otro esquema presentamos hace algunos aƱos este mismo trabajo y lo traemos de nuevo porque es realmente sorprendente que a pesar de todo el maravilloso mensaje que allĆ encontramos, vemos a unos cuantos seƱores conductores de la iglesia de nuestro paĆs y de otros muchos del Continente, asumiendo, cada vez con mayor saƱa y perversión, conductas muy a contracorriente de todo cuanto se dispone en ese material que, sin duda alguna, propicia la paz, el amor entre los seres humanos, la convivencia, la solidaridad y el respeto por la verdad, asĆ como la garantĆa de que el acatamiento de los mandatos que hay en ellos en tĆ©rminos muy precisos, propicia la concordia y la relaciones necesarias para la construcción del mundo mejor, donde haya una verdadera justicia social...
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