Jueves, 27 de noviembre de 2008
Historia incógnita
Por: Arnulfo Poyer Márquez
Bolívar es la revolución. Pablo Morillo
A comienzos de enero de 1820 ocurrieron en España hechos políticos que tendrán repercusión en la contienda independentista que se desarrollaba en América.
Cerca de Cádiz se alzaron varios regimientos que iban a tener como destino partir hacia América con destino a Caracas y Buenos Aires para suplantar a las desgastadas fuerzas monárquicas, sobre todo a las de Morillo. La cabeza visible del osado alzamiento fue el coronel Riego, pero del inmenso ejército, su comandante general era el general Calleja y de la maniobra en conjunto estuvo a cargo de Ramón Quiroga.
El movimiento se extendió a la mayoría de las metrópolis de las provincias españolas. Los alzados militares y los liberales antimonárquicos exigían la supresión de la inquisición, gravar con impuestos a la nobleza y al clero, cerrar monasterios, confiscar propiedades agrarias de los potentados y restaurar la constitución liberal de 1812. Presionado, al rey Fernando VII no le quedó otra que convocar a las cortes, jurar por la constitución exigida y eliminar la inquisición. Al mismo tiempo envió instrucciones a sus jefes militares para que entablaran negociaciones con los militares republicanos, dado que los regimientos se negaron a pelear contra éstos, republicanos tal cual ellos.
Por el lado de acá, el general Morillo al notar que estos hechos perjudicaban su situación, pidió su reemplazo y propuso a Bolívar un cese al fuego que aprovecharía para irse a su país por razones de salud y contraer matrimonio. Ambos ejércitos contrincantes acusaban de cansancio y los republicanos de paso, la falta de parque y pertrechos.
Desde septiembre se empezaron hacer las gestiones, que para Morillo la lectura que daba era que los insurgentes se asimilasen a las fuerzas españolas con sus grados alcanzados. El Libertador respondió que primero muertos antes de ser tocados por la mancha de ser españoles y sin esperar respuestas comenzó desde Cúcuta la invasión a Venezuela; en octubre tuvo un choque victorioso contra el batallón Barbastro antes de tocar a Mérida, que ya llevaba dos años acantonado por el alzamiento de la provincia en diciembre del 17.
Para noviembre el ejército republicano tenía prácticamente a la provincia de Trujillo en su poder. Bolívar envió a Sucre a Los Humocaros verse con el "Pacificador", negando éste admitirle al general rebelde las adquisiciones conquistadas. La presión personal del jefe español tuvo que ceder finalmente a los requerimientos del revolucionario, más cuando un edecán emisario por motu proprio exigió que debían devolverse hasta Cúcuta. Sin más el jefe español se propuso el mismo adelantarse con la vanguardia para frenar al invasor, y en su avance fue cuando tuvo el choque con la descubierta patriota, destacada en reciente artículo, La Determinación.
Entre el 25 y 26 de noviembre se reunieron en Trujillo los comisionados realistas y los patriotas, éstos decididos a no abandonar a Trujillo. Sin embargo se acordó suspender la beligerancia por seis meses, se eliminó la guerra a muerte, dándosele en adelante un carácter más humanitario a las hostilidades, pero -lo que más deseaban los republicanos-, los españoles eliminaron el estigma de forajidos que detentaban los rebeldes, y muy al contrario, Morillo tuvo que admitir la existencia de Colombia. Los españoles quedaron controlando desde la provincia de Maracaibo hasta la margen oeste del río Unare.
Al día siguiente se dio el encuentro entre Morillo y Bolívar en Santa Ana, aquel con sus mejores galas y su estado mayor, este otro apenas presentado en mula y con muy pocos acompañantes, O'Leary, Sucre, Briceño Méndez y Gabriel Pérez para firmar un armisticio totalmente fraguado por el brillante cumanés por el que Bolívar no se cansará en adelante de alabar a su joven lugarteniente. Hubo muchos brindis, se acordó restablecer el correo de y hacia las zonas ocupadas. Se dio el intercambio de Mellados por los cinco oficiales del Barbastro. La Torre devolvió dos espadas que perdiera el Libertador en el atentado de Casacoima, provincia de Guayana (esto fue el 17 de mayo de 1817 donde fueron sorprendidos mientras construían unas cañoneras y todo el mundo tuvo que lanzarse al Orinoco a nado, objeto de la enorme balacera recibida).
Bolívar le escribió una carta a su tía Josefa, viuda del general Ribas, rogándole saliera del encierro que se había dispuesto, a lo cual conminó a La Torre la convenciera de ello (Josefa Palacios, enferma no aceptará el pedido, replicándole al enviado que a ella la sacaría de su determinación sólo el ejército libertador cuando llegara a Caracas). Los dos comandantes juraron hacer en adelante más humanitaria la guerra y colocaron una piedra fundamental para un monumento que hablara al futuro de aquel feliz encuentro.
El 1 de diciembre, Morillo renunció a su cargo de Capitán General delegándoselo al Mariscal Miguel De La Torre. El 17 de diciembre partió para siempre de Venezuela. El armisticio no durará más de dos meses, dado que la provincia de Maracaibo se alzó el 28 de enero siguiente, lo que ocasionará el rompimiento y en abril de 1821, entre dimes y diretes se reanudó la guerra, la campaña de Carabobo para el ejército republicano.

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