Unidad contra la abstención.

El capitalismo se resiste a la pƩrdida de hegemonƭa del imperialismo Yanki.
Por Mario forti


La revolución sabe que desde BogotÔ viene sólo el humo de la guerra. Casi dos cientos años después del grito de Bolívar vuelven a encontrarse Caracas y BogotÔ con antagonismo en sus gobiernos como lo fue el de Santander contra Bolívar como lo es hoy el de Uribe contra el de ChÔvez en el inicio del tercer milenio.

Ahora BogotÔ se ha convertido en la capital desde donde se exporta el caos por toda Sudamérica porque sólo así es posible mantener controlada la región igual que en el oriente Tel Aviv frente a las demÔs naciones de la región islÔmica, es la capital del caos por donde se expande la guerra israelita de los EEUU.

De AfganistĆ”n la amapola que darĆ” la heroĆ­na. De Irak el petróleo que calentarĆ” las nalgas de Bush en invierno. De Colombia la coca para sostener mĆ”s de treinta millones de gringos adictos, y al resto del planeta. El alcohol y la televisión hacen el resto. Y allĆ­ donde no llega nada de esto el hambre, la enfermedad y la muerte en masa. Un niƱo cada cuatro segundos se traga este sistema que ya en 1974 hablaba por boca de Kissinger de la necesidad de utilizar los alimentos como arma contra los pueblos rebeldes. Hoy son los desastres naturales que causa el sistema para asĆ­ golpear la nación o al bloque de naciones para que asuma la polĆ­tica impuesta por el imperio. Sabemos de armamento capaz de ocasionar daƱos climĆ”ticos a otras naciones como forma de agresión camuflada de “desastre natural”.

Mientras atacan en Bolivia por Santa Cruz dando muestras del mÔs recalcitrante racismo y fuerza de odio contra los aborígenes el apartheid se va desarrollando en la mentalidad fascista latinoamericana. Aquello que vivió el pueblo de Mandela hoy lo estamos viendo en gérmen en Bolivia, Argentina, Ecuador, Venezuela, Colombia. La resistencia del pueblo africano demostró que pudo romper el cerco de una minoría oligÔrquica racista y separatista, lo mismo que vemos hoy en la derecha neoliberal testaferro del imperio en Latinoamérica.

Para ellos es mas patria la usura del imperio que la dignidad de la nación donde nacieron. Para nosotros que amamos al suelo donde pisamos la indignidad viene del imperio capitalista sin sangre, raza, suelo ni religión. No me extraña que EEUU no sea un nombre. Que el imperio haya ubicado en el país sin nombre el centro de operaciones mundial. No deja de ser curioso que sea este país sin nombre el que permita al imperio resistir la fuerza entrópica del capitalismo actual y ayudar a Israel a expandir la muerte por el globo inmisericordemente.

En la batalla de las ideas el capitalismo no encuentra su rumbo perdido en el limbo de la acumulación de capital atravesando al resto de los seres humanos con la especulación cuyo producto final ya lo mencioné se mide en tiempo: cada cuatro segundos un niño muerto en el planeta.

La batalla electoral no ha podido llevar a nadie con el rostro neoliberal en estas tierras, a excepción de Colombia y Perú. Cada vez se hace mÔs evidente la hegemonía del poder popular en cada rincón del continente. Las minorías blancas, protestantes y sajonas estÔn apoyando la masificación del hambre en el continente, quitÔndole el pan de la boca al niño para transformarlo en gasolina de un vehículo gringo. Esto obligarÔ a quemar mÔs bosque virgen para sembrar trigo, maíz, caña para producir etanol.

La calle la tiene el latinoamericano y la oligarquía se aferra en las instituciones que conservan, a duras penas el ejército protege sus riquezas en las naciones donde aún persiste el privilegio de las minorías por encima del soberano. El capitalismo ha perdido estos tres escenarios, el voto, las ideas, la calle en nuestras naciones y esto lo estÔ viendo todo el mundo. Sólo aquí se le estÔ diciendo al capitalismo lo que es en realidad. Sólo aquí se le combate de frente. El resto del mundo estÔ como pendiente. Europa sometida al peso del neoliberalismo fascista no harÔ nada mÔs que seguir el plan que le indica Washington. Sólo Rusia y China y lo que suceda en medio oriente puede cambiar radicalmente todo en occidente. De Latinoamérica viene todo lo que hoy es revolución y respuesta hÔbil a un modelo hegemónico del ultraliberalismo anglosajón. Por eso saca hasta la IV Flota al agua.

Los gringos mataron a todos los indios que vivían en el territorio y le pusieron el nombre de estos indios a las calles y a los estados y regiones de la nación. Nosotros seguimos resistiendo a la exclusión indígena de la nación en todos sus aspectos. Hemos dado un paso gigante al incluirlos en la Carta Magna y atribuirles el respeto y el honor que siempre se merecieron y nunca lo habían tenido pública y jurídicamente.

En nuestros territorios los indios son presidentes de la nación como en el caso de Bolivia mientras que en EEUU han desaparecido en “reservas” y asesinados sin misericordia por el colono criollo. El norte estĆ” hĆŗmedo de sangre inocente regada en el suelo, mientras que en nuestro territorio todavĆ­a mantienen sus tradiciones, gobiernan y rigen los destinos de naciones. Desde 1776 en EEUU no ha sido hegemónica otra raza que la blanca anglosajona y protestante. ¿Cómo esperar respeto a la diversidad de cualquier Ć­ndole ahĆ­?

Sólo desde las repúblicas bolivarianas y socialistas podrÔ emanar el grito revolucionario capaz de orientar y conducir el cambio en el continente. Por eso es tan importante darle fuerza a la organización política y a la eficiencia y eficacia revolucionarias. Combatir el burocratismo y cualquier forma de gasificación del poder revolucionario.

Sólo fortaleciendo el sentido de unidad que da la doctrina socialista bolivariana a los militantes podremos combatir la abstención en estas primarias del 1ero de Junio próximo, y en noviembre aplastar al fascismo disfrazado de oposición.

¡Patria Socialismo o Muerte!

¡Venceremos!

Mforti9@cantv.net

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