Presidente: Preparémonos para el fin del petróleo:
Misión Planeta
Leopoldo Alberto Cook Antonorsi, C.I. 3.187.306, Tel. 0414-282.9683
La Tierra porta vida en una estrechísima capa de tierra, agua y aire (la ‘biósfera’) que forma un sistema auto regulado. Es como si estuviera viva y de ello depende la existencia de la vida. Controla la cantidad de O2 y CO2 en la atmósfera, su temperatura, la cantidad de agua y su ciclo, etc. Un desbalance de ese mecanismo y toda la vida podría desaparecer.
Esta regulación está en peligro: el crecimiento de la población, la degradación por nuestra acción, el agotamiento de los recursos, la acumulación de desechos, la contaminación, el cambio climático, el abuso de la tecnología y la destrucción de la biodiversidad, todos juntos son una amenaza a mediano plazo. Somos una enfermedad para la Tierra y ella ya no es joven, tiene menos capacidad de auto controlarse. Si no la cuidamos, ella se cuidará haciendo que no seamos bienvenidos. En su nuevo estado más caliente, el clima desbarataría la ‘civilización’.
El Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU advirtió que nos enfrentamos en el siglo XXI a los mayores desafíos de toda la historia. Si no se adoptan medidas urgentes, se producirá un incremento tal de las temperaturas, que dejarán a millones de personas en la hambruna y desaparecerán más del 30% de las especies. El informe final indica que la evidencia del calentamiento del Planeta es ‘inequívoca’ y sus efectos serán ‘abruptos o irreversibles’ y “lo que hagamos en los próximos dos o tres años determinará nuestro futuro”.
El nivel de CO2 actual en la atmósfera es ya de 380 partes por millón, principalmente por quema de hidrocarburos; el límite es 500. Extraemos energía cientos de veces más rápido de lo que la Tierra puede reponerla en forma natural. En su búsqueda de eficiencia a corto plazo, el ser humano ha sacrificado la estabilidad a largo plazo.
Se sospecha que existe un umbral (de temperatura, o de contenido de CO2 en la atmósfera), mas allá del cual nada de lo que hagamos podrá evitar que la Tierra llegue irreversiblemente a un nuevo estado de calentamiento. Aunque dejáramos de inmediato de agredir a la Tierra, tardaría más de mil años en recuperarse.
Para reparar el daño que ya hemos hecho hará falta un programa que haría palidecer el programa espacial y dejaría pequeño al presupuesto de defensa. Pero para salvar la civilización hay que continuar con la tecnología, nos hemos hecho dependientes de ella. No basta con el ‘desarrollo sustentable’. Se requiere una ‘retirada’ de la insostenible posición que hemos alcanzado por el uso inapropiado de la tecnología.
Propongo la Misión Planeta que promueva el Respeto a la Naturaleza como un valor socialista. Dejar de usar la Tierra como si fuera sólo nuestra, pensar en todos los seres vivos. Es necesario educar a los niños bajo esa óptica. Se requiere un cambio de paradigma, lejos del concepto del crecimiento y desarrollo capitalistas. Sobre todo, respetar a la Naturaleza. Una medida inaplazable es el inmediato reemplazo de combustibles fósiles por otras fuentes de energía más seguras. La clave está en extraer energía a un rito igual o inferior de lo que la Tierra puede reponerla de forma natural.
Leopoldo Alberto Cook Antonorsi, C.I. 3.187.306, Tel. 0414-282.9683
La Tierra porta vida en una estrechísima capa de tierra, agua y aire (la ‘biósfera’) que forma un sistema auto regulado. Es como si estuviera viva y de ello depende la existencia de la vida. Controla la cantidad de O2 y CO2 en la atmósfera, su temperatura, la cantidad de agua y su ciclo, etc. Un desbalance de ese mecanismo y toda la vida podría desaparecer.
Esta regulación está en peligro: el crecimiento de la población, la degradación por nuestra acción, el agotamiento de los recursos, la acumulación de desechos, la contaminación, el cambio climático, el abuso de la tecnología y la destrucción de la biodiversidad, todos juntos son una amenaza a mediano plazo. Somos una enfermedad para la Tierra y ella ya no es joven, tiene menos capacidad de auto controlarse. Si no la cuidamos, ella se cuidará haciendo que no seamos bienvenidos. En su nuevo estado más caliente, el clima desbarataría la ‘civilización’.
El Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU advirtió que nos enfrentamos en el siglo XXI a los mayores desafíos de toda la historia. Si no se adoptan medidas urgentes, se producirá un incremento tal de las temperaturas, que dejarán a millones de personas en la hambruna y desaparecerán más del 30% de las especies. El informe final indica que la evidencia del calentamiento del Planeta es ‘inequívoca’ y sus efectos serán ‘abruptos o irreversibles’ y “lo que hagamos en los próximos dos o tres años determinará nuestro futuro”.
El nivel de CO2 actual en la atmósfera es ya de 380 partes por millón, principalmente por quema de hidrocarburos; el límite es 500. Extraemos energía cientos de veces más rápido de lo que la Tierra puede reponerla en forma natural. En su búsqueda de eficiencia a corto plazo, el ser humano ha sacrificado la estabilidad a largo plazo.
Se sospecha que existe un umbral (de temperatura, o de contenido de CO2 en la atmósfera), mas allá del cual nada de lo que hagamos podrá evitar que la Tierra llegue irreversiblemente a un nuevo estado de calentamiento. Aunque dejáramos de inmediato de agredir a la Tierra, tardaría más de mil años en recuperarse.
Para reparar el daño que ya hemos hecho hará falta un programa que haría palidecer el programa espacial y dejaría pequeño al presupuesto de defensa. Pero para salvar la civilización hay que continuar con la tecnología, nos hemos hecho dependientes de ella. No basta con el ‘desarrollo sustentable’. Se requiere una ‘retirada’ de la insostenible posición que hemos alcanzado por el uso inapropiado de la tecnología.
Propongo la Misión Planeta que promueva el Respeto a la Naturaleza como un valor socialista. Dejar de usar la Tierra como si fuera sólo nuestra, pensar en todos los seres vivos. Es necesario educar a los niños bajo esa óptica. Se requiere un cambio de paradigma, lejos del concepto del crecimiento y desarrollo capitalistas. Sobre todo, respetar a la Naturaleza. Una medida inaplazable es el inmediato reemplazo de combustibles fósiles por otras fuentes de energía más seguras. La clave está en extraer energía a un rito igual o inferior de lo que la Tierra puede reponerla de forma natural.

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