Guerra total contra la imperante ideologĂa imperialista mundial
Socialismo Bolivariano: Hay que hacer algo concreto contra nuestro TalĂłn de Aquiles
El 7 de octubre de 2007, he publicado un artĂculo en Aporrea, 'Aprendiendo de Carlos Marx: ¿QuĂ© es la ideologĂa?' que encendiĂł el debate sobre la esencia cientĂfica de nuestra RevoluciĂłn Bolivariana.
http://www.aporrea.org/ideologia/a42219.html
El 14 de octubre de 2007, un comentarista de VHeadline.com, Arthur Shaw, partidario del proceso bolivariano, desde Houston-Texas dio un aporte valioso a la discusiĂłn con su artĂculo: 'Venezuela's economy, politics set Chavez apart from Marxist-Leninist peers' .
http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=76366
Este comentario es un análisis detallado de mi artĂculo más reciente sobre el concepto ideologĂa, publicado en VHeadline.com en InglĂ©s bajo el tĂtulo: "'Bolivarian Socialism: the fertile womb for a coming working class consciousness".
http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=7634
Para profundizar el debate sobre 'la ideologĂa y la práctica' reformista versus 'la teorĂa y la práxis' revolucionaria en Venezuela, he aquĂ un resumen de las reflexiones cientĂficas y filosĂłficas de este artĂculo.
***
¿SabĂan ustedes que ya en la ‘RepĂşblica’ de PlatĂłn se habĂan decretado relaciones amo-esclavo dentro de la jerarquĂa filosĂłfica y una especie de apartheid? Y ¿nos hemos dado cuenta que hasta el dĂa de hoy se preservan estos fenĂłmenos a travĂ©s de una sofisticada ideologĂa dominante?
Como nos explica la tercera secciĂłn de la ‘RepĂşblica’, que trata de la educaciĂłn, es precisamente ahĂ donde se permite la censura por parte del Estado, y asĂ se consagran todo tipo de verdades a medias y mentiras blancas y negras, que siempre han conformado la sagrada primogenitura de todo polĂtico de la clase dominante.
En la Ă©poca de la acumulaciĂłn original del capital en la Grecia Antigua esto significĂł el nacimiento de la ideologĂa dominante dentro de la filosofĂa polĂtica, de la doctrina de las ideas de PlatĂłn, de su inteligible topos ouranios, del summum bonum aristocrático y de la polis. Cada vez que hablemos de la ‘ideologĂa socialista’, deberĂamos recordar este dudoso origen transhistĂłrico de la idea, del logos y de la ideologĂa misma. Sin caer en la sofisterĂa o en la semántica de un sabelotodo, por razones emancipatorias, en esta etapa de la RevoluciĂłn Bolivariana, es pertinente clarificar el concepto de la ideologĂa. Ni con la ideologĂa ni con la práctica correspondiente se puede derrocar el fascismo mundial actual.
Diariamente el newspeak orweliano del consumismo nos capta a muchos de nosotros en sus garras ideolĂłgicas genocidas. Muy tácitamente estamos siendo tragados por un accionismo miope, que en el interior de nosotros siembra un odio hacia la reflexiĂłn intelectual, hacia el pensar y la teorĂa.
Para las mega-ganancias del imperialismo corporativo es menester que los trabajadores nunca sepan que son explotados, dominados, discriminados, masacrados y alienados por el sistema capitalista en Venezuela y en todas partes del mundo. Garantizar este crimen a travĂ©s del control mental es la funciĂłn principal de la ideologĂa, de las ideas dominantes de las clases dominantes.
De esta manera nos volvemos pro-capitalistas, anti-sociales, anti-socialistas y anti-marxistas, es decir, nos convertimos en vĂctimas de una maquinaria corporativa globalizada. Esta actitud ideolĂłgica impide el desarrollo de una conciencia del trabajador, de una conciencia de clase aquĂ en Venezuela y en otras partes del mundo.
Pero ¿por quĂ© Lenin enfatizĂł: sin teorĂa no hay revoluciĂłn?
No dijo “sin ideologĂa no hay revoluciĂłn”. Además estaba hablando de la revoluciĂłn socialista. O será que la teorĂa revolucionaria, al igual que la lucha de clases y el marxismo, ya está completamente obsoleta? ¿Será que lo que está a la orden del dĂa son la globalizaciĂłn, el neoliberalismo y las innovaciones ideolĂłgicas? Sabemos que Lenin definitivamente no fue un filĂłsofo en una torre de marfil. No bebĂa vodka importado en el frente de batalla.
Toda ideologĂa siempre termina tergiversando la realidad de clase, falsificando las ideas y los actos de los oponentes de clase. A nivel psicolĂłgico la ideologĂa niega la verdadera lucha de clases. Aunque los trabajadores venezolanos participan permanentemente en una lucha de clases, cuya máxima expresiĂłn se pudo verificar en los acontecimientos del 2002, ¿quiĂ©n les explica actualmente lo que es la lucha de clases, lo que están haciendo y pensando? ¿No es esta la tarea de un partido socialista de vanguardia que surja de la clase trabajadora misma? ¿O será que esto se puede lograr mediante una ideologĂa producida por el gobierno mismo o de los intelectuales de la 'oposiciĂłn' democrática, quienes por lo general distorsionan la lucha de clases?
Claro está, los sociĂłlogos oficiales nos responderán que nuestro Ăşnico problema es el ‘conflicto social’, o que nuestra ‘sociedad venezolana está en riesgo’, que la guerra en el Oriente medio es un choque de civilizaciones, el choque de religiones y de ideologĂas. Quizás esta es la razĂłn de por quĂ© aquĂ en Venezuela la ‘ideologĂa’, o mejor dicho la teorĂa marxista es incompatible con nuestro socialismo cristiano. Ciertamente tenemos que re-pensar seriamente nuestras visiones dentro del contexto de nuestra RevoluciĂłn Bolivariana de cara al futuro.
El moderno newspeak yanqui especialmente se niega a aceptar el paradigma venezolano de la democracia participativa y protagĂłnica. Ahora veremos quiĂ©nes más prefieren hablar de la práxis y la teorĂa revolucionaria, en vez de la ideologĂa, porque saben quĂ© es la ideologĂa.
En la noche del viernes primero de julio de 2005, entre las 10 p. m. y la medianoche, estuve viendo y escuchando el programa ‘Dossier’ de Walter MartĂnez en Venezolana de TelevisiĂłn, donde entrevistĂł en vivo al Presidente cubano Fidel Castro. La discusiĂłn fue sĂşper informativa y tratĂł eventos mundiales actuales de aquel entonces, y tambiĂ©n temas como la religiĂłn y la revoluciĂłn socialista.
Fue un gran placer escuchar hablar a un lĂder mundial moderno, que llama al pan, pan, en una conversaciĂłn que tardĂł dos horas, y donde Fidel no utilizĂł ni una sola vez el concepto ‘ideologĂa’, para no confundirlo con la práxis y la teorĂa cientĂfica y filosĂłfica. De manera similar tampoco distorsionĂł el marxismo; no lo convirtiĂł en una caricatura de la negaciĂłn del capitalismo, llamándolo socialismo estalinista real existente o ideologĂa. Esto fue realmente una extraordinaria excepciĂłn revolucionaria, que dio testimonio de que en AmĂ©rica Latina Fidel estudiĂł el marxismo muy diligentemente, aprendiĂł bastante de Ă©l y lo aplicĂł cientĂficamente a la realidad global contemporánea, a la emancipaciĂłn humana.
(Véase: http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=40074 )
Por otro lado, fueron docenas las veces que utilizĂł el tĂ©rmino ‘teorĂa’, donde otros hubiesen preferido el resbaladizo concepto de ‘ideologĂa’. De hecho, sĂ se escuchĂł varias veces la palabra ‘ideologĂa’, pero de la boca de Walter MartĂnez.
Debe ser interesante lo que el Presidente Hugo Chávez y el Presidente Fidel Castro han discutido sobre teorĂa e ideologĂa en los Ăşltimos dĂas, especialmente en una discusiĂłn de cuatro horas de duraciĂłn.
Por cierto, una conditio sine qua non para conocer el socialismo, es conocer el capitalismo; además, conocer la ideologĂa reformista es conocer la teorĂa revolucionaria, el marxismo. El que no estudiĂł el marxismo, o que sabe muy poco sobre el socialismo cientĂfico y filosĂłfico, no puede llamarse marxista, ni siquiera puede criticar el marxismo, y mucho menos declararlo obsoleto. Ciertamente no serán ni la ignorancia intencional ni la inercia mental para estudiar más de 50 volĂşmenes de los escritos de Marx (o por lo menos la mitad de ellos), ni el opio ideolĂłgico o el prozac religioso los que nos ayudarán en crear un hombre nuevo, una nueva lĂłgica liberadora, una ciencia natural innovadora y una nueva filosofĂa socialista. Tampoco iluminará el peligroso y sangriento camino de Venezuela y las AmĂ©ricas hacia la emancipaciĂłn humana.
AquĂ en Venezuela, aunque la ideologĂa capitalista las distorsiona como nunca antes, las contradicciones sociales se están profundizando. El propio tĂ©rmino ‘ideologĂa’, como lo pinta la ‘oposiciĂłn’ en sus medios de comunicaciĂłn locales, nacionales e internacionales, revela cada vez más su verdadera esencia confusa; escupe dĂa y noche el odio de la clase dominante, la distorsiĂłn y la segregaciĂłn, y en consecuencia nubla progresivamente la realidad venezolana hacia el mundo exterior. Sus mentiras descaradas se repiten tantas veces en la prensa mundial hasta que se convierten en parte intrĂnseca de una ideologĂa fascista, de la superestructura, hasta que los mismos mentirosos comienzan a creer en sus propias mentiras, reportajes y ‘noticias’, y a verse a sĂ mismos como ángeles blancos y democráticos. Ellos han perdido la capacidad mental de criticar y de diferenciar entre la virtualidad y la actualidad, entre el delirio fantástico y la realidad concreta, entre el amo y el esclavo. En realidad pierden la differentia specifica de la especie humana: el pensamiento racional.
Mediante la ideologĂa se distorsionan a ellos mismos y desfiguran la verdad.
(Ver: http://www.geocities.com/juschmi/teopind.html)
Al final se auto-exilian en Miami, creyĂ©ndose los perros guardianes del orden mundial, como la Gestapo o los jinetes del imperialismo corporativo: Exxon Mobil, Chevron, Microsoft, etc. Estos creyentes fanáticos, con el cerebro lavado, no pueden ver a Chávez o a los revolucionarios y socialistas bolivarianos, solamente ven el fantasma que recorre el globo entero, al igual que los árabes infieles, los negros desterrados, los parásitos castro-comunistas, los judĂos, las mujeres, los gitanos y los parias inferiores.
Este es el producto intelectual final que,a travĂ©s de los tiempos, nos dejĂł la ideologĂa dominante.
Pero podemos aprender mucho de Marx y del verdadero marxismo en torno a la ideologĂa y la crĂtica de la misma. Por eso la ideologĂa difama al socialismo cientĂfico y filosĂłfico, o sea, la negaciĂłn del capitalismo. En su ‘IdeologĂa Alemana’ Marx explicĂł con precisiĂłn dialĂ©ctica lo que es la ideologĂa o la llamada ‘ciencia de las ideas’:
“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada Ă©poca o, dicho en otros tĂ©rminos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante.”
( http://www.marxists.org/archive/marx/works/
1845/german-ideology/ch01b.htm )
Durante siglos esto fue (y sigue siendo) válido para todos los paĂses del planeta, incluyendo a Venezuela. Esta es la realidad de la esclavitud, del feudalismo, del capitalismo, del fascismo y del ‘socialismo real existente’, es decir, del estalinismo: es el amo el que piensa, el que planifica y controla a sus esclavos; el esclavo, a su vez, trabaja duro y defiende al amo y a su propiedad privada con su propia vida. El esclavo asalariado de la modernidad no forma parte del poder material progresivo de la sociedad, no posee los medios de producciĂłn como propiedad privada, por lo tanto, no participa en la ‘democracia’, en la producciĂłn de ideas, en el pensar, en la ideologĂa. SĂ participa en el trabajo humano, en el activismo fĂsico ciego; se le enseña a odiar el pensar, la teorĂa y la filosofĂa.
Cuando se iniciĂł la RevoluciĂłn Bolivariana hace casi una dĂ©cada atrás, en 1998, un 85% de la poblaciĂłn total venezolana (de 24 millones para entonces) se encontraba en condiciones de pobreza crĂtica.
No fueron las masas laborales las que produjeron la ideologĂa capitalista, que controla la cultura, la religiĂłn, la educaciĂłn y la socializaciĂłn, sino una pequeña elite de la clase dominante, que junto al poder imperialista corporativo extranjero saqueĂł la riqueza del paĂs y su pueblo. La RevoluciĂłn Bolivariana introdujo un programa a gran escala para promover viviendas propias, salud y educaciĂłn popular.
En consecuencia, hasta el dĂa de hoy, las masas laborales venezolanas están agradecidas y le demuestran su lealtad al Presidente Chávez; lo apoyan por millones, porque simplemente aman a su ‘comandante’, y aman a su revoluciĂłn. Hay un gigantesco agradecimiento popular hacia un presidente que, gracias a la prosperidad petrolera, está en condiciones de poder hacer algo concreto para su pueblo. Para esas masas laborales es irrelevante lo que nosotros o la prensa mundial en Washington piensan de todo esto.
Lo que los pobres y los trabajadores venezolanos sienten y piensan a estas alturas no es precisamente ideologĂa; al contrario, ellos representan el suelo fĂ©rtil para la semilla germinante, el vientre de una venidera conciencia de clase, de la cual nos hablĂł Marx.
Marx describiĂł el crimen intelectual del capitalismo de la manera siguiente:
“La clase que tiene a su disposiciĂłn los medios para la producciĂłn material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producciĂłn espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por tĂ©rmino medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresiĂłn ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominaciĂłn.” (ibid.)
Entonces, en una sociedad capitalista, ¿cuál es la pre-condiciĂłn para producir ideas dominantes, para acuñar e imprimir ideologĂa?
Para esto se necesita, entre otras cosas, la existencia de una clase dominante, cuyos miembros son capaces de pensar, a quienes se les permite pensar y los cuales son capaces de adquirir una conciencia de clase dominante.
Es evidente que en Venezuela no se podĂa desarrollar algo como una ideologĂa socialista. La tarea del socialismo no es la de crear clases medias o altas dominantes. El socialismo se aproximĂł a Cuba, pero nunca conquistĂł el poder mundial, y todavĂa está muy lejos de conseguir su meta histĂłrica en Venezuela. TambiĂ©n las clases dominantes del pasado eran todo menos socialistas cientĂficos y filosĂłficos, es decir, no eran marxistas.
Si nuestros socialistas bolivarianos necesitan o no una ideologĂa revolucionaria, si necesitamos una filosofĂa emancipatoria, una práxis y teorĂa revolucionaria, en lugar de una ideologĂa, esto lo decidirán el futuro rumbo de la RevoluciĂłn Bolivariana y las luchas de clase en las AmĂ©ricas. El socialismo involucra todas las contradicciones y relaciones sociales en la sociedad capitalista, en primer lugar, aquellas de los trabajadores explotados, dominados y discriminados. Es su lucha de clase la que será decisiva. Las máquinas y las computadoras son bienes de consumo, ellas no producen plusvalĂa; en cambio, las fuerzas fĂsicas e intelectuales de los trabajadores alrededor del globo siguen produciendo ganancias, capital, riqueza y poder.
Además, las clases dominantes a nivel global no sĂłlo producen ideologĂa, sino tambiĂ©n ideĂłlogos y think tanks, y quiĂ©n sabe, probablemente ya clonan pensadores inocentes como monstruos intelectuales al estilo de Frankenstein, como máquinas con interfaz humana.
En las escuelas, universidades y otras instituciones educativas, continua el proceso de la deshumanizaciĂłn, como Marx enfatizĂł: “es auto-evidente que lo hacen en todos los ámbitos asĂ que, entre otras cosas, tambiĂ©n dominan como pensadores, como productores de ideas, y regulan la producciĂłn y la distribuciĂłn de las ideas de su Ă©poca: por lo tanto, sus ideas son las ideas dominantes de la Ă©poca.” (ibid.)
Nuestras posibilidades de publicar hechos y datos verdaderos sobre nuestra realidad venezolana son extremadamente limitadas, además de sólo representar unas pocas gotas sobre la lava ideológica del imperio de Murdoch y otras agencias de noticias internacionales. Para poder parar estos buldózers ideológicos es necesario que todo el mundo, incluyendo al gobierno bolivariano, nos brinde urgentemente ayuda material. Necesitamos armas teóricas de defensa masiva, de emancipación global; necesitamos la educación y la formación adecuada, necesitamos periodistas auténticos, recursos financieros y los correspondientes fondos regulares.
Esto nunca se puede tratar de un asunto personal, sino de una gigantesca guerra contra el holocausto mental, como lo pronosticĂł George Orwell, y el cual nos devora uno por uno, segundo tras segundo, en dondequiera que sea. Tener algunos periĂłdicos, un puño de páginas web, una mĂnima cobertura por radio o televisiĂłn, algunas computadoras o megáfonos, en fin, tener instrumentos comunicacionales que equivalen más bien a señales de humo y palomas mensajeras, aunque son esfuerzos heroicos y leales, jamás nos garantizarán el triunfo de Venezuela y del socialismo bolivariano frente a la actual y feroz ‘guerra de las ideas’, y menos aĂşn el triunfo contra las armas electromagnĂ©ticas para el control y la destrucciĂłn mental, contra el ‘dominio de pleno espectro’ yanqui, o contra el ‘humanismo militar’, es decir, contra el terrorismo globofascista.
Es tiempo que la RevoluciĂłn Bolivariana haga algo contra la ideologĂa imperialista mundial, contra su TalĂłn de Aquiles.
No importa cĂłmo tratemos de revelar de manera permanente la esencia fascista de las ideas dominantes, publicando la verdad sobre Venezuela y defendiendo su democracia, las primeras impresiones, como las divulgan los magnates de la desinformaciĂłn, siempre son las impresiones con más repercusiĂłn. Resulta sumamente difĂcil explicarles a miles de millones de personas que el Presidente Chávez no es ningĂşn Pinochet, Batista, Idi Amin o Mobutu. Nuestros medios de informaciĂłn solamente alcanzan una fracciĂłn infinitesimal del pĂşblico mundial, y además con la limitante de los pocos idiomas que se manejan ahĂ.
En toda Europa se guarda silencio, hay un apagĂłn en torno a la informaciĂłn veraz sobre Venezuela. Existe una censura estricta sobre cualquier noticia ‘positiva’ de Venezuela. Obviamente cualquier mentira sobre “Chávez el dictador, tirano y terrorista internacional” goza de alta prioridad en los titulares de las noticias internacionales. En este caso, Chávez incluso le gana a Bush en favoritismo, en cuanto al newspeak metropolitano al que Orwell se refiere.
Esto es ideologĂa, y asĂ funciona.
Mientras las ideas dominantes siguen siendo las ideas de las clases dominantes a nivel mundial, Fidel y Chávez, las vĂctimas de la ideologĂa, tendrán que esperar la victoria de las luchas de clase proletarias, para ser absueltos como ‘terroristas’. La historia actual no logrará este milagro, porque sigue siendo el proceso del trabajo explotado, el proceso de producciĂłn capitalista, hecho por grandes dioses, grandes ideas, grandes hombres y por una gran ideologĂa, la cual la inventan grandes razas, preferiblemente compuestas de bellezas europeas blancas, rubias y con ojos azules.
Un excelente ejemplo de cuan peligrosa es la ideologĂa es cuando les pido a mis estudiantes que formulen una sola idea o un solo pensamiento realmente nuevo, original y propio, es decir, algo que nadie haya formulado nunca antes, y algo que represente un verdadero reflejo de su realidad actual. Algunos hacen esfuerzos realmente duros, pero al final tienen que tirar la toalla en la arena de la ideologĂa dominante. Por mis clases y seminarios han pasado grandes bolivarianos, chavistas, gobernadores y embajadores, y hasta el dĂa de hoy la mayorĂa de ellos todavĂa me debe este pensamiento revolucionario nuevo, original y autĂ©ntico. Esperemos que ahora, cuando están siendo enriquecidos y motivados por la RevoluciĂłn Bolivariana, logren superar sus barreras teĂłricas intelectuales, y pronto den a luz al nuevo hombre socialista.
Sin embargo, algunos estudiantes realmente brillantes, me devolvieron la pregunta de manera desesperada.
En mis clases les enseñé palabras e ideas, que en los diccionarios oficiales y en nuestro vocabulario diario brillan por su ausencia como: exvolución, exformación, trialógica, triferencia, chispas transhistóricas, esencia humana, existencia humana, trascendencia humana, la trinidad humana creativa, el holocausto mental, etc., etc.
De hecho les enseñé lo que estoy enseñando todo el tiempo, desde hace décadas. En todo caso es lo mismo que estoy hablando en mis charlas o publicando en Internet.
Es esto lo que necesitamos para poder contrarrestar la ideologĂa fascista.
Esto es práxis y teorĂa revolucionaria, por cierto dos conceptos que el Presidente Chávez tambiĂ©n utiliza de vez en cuando en sus discursos ante la naciĂłn.
Franz Lee escribiĂł:
Socialismo Bolivariano: Hay que hacer algo contra la ideologĂa imperialista mundial, contra nuestro talĂłn de Aquiles
Por Franz J. T. Lee
¿SabĂamos, que ya en la ‘RepĂşblica’ de PlatĂłn se habĂan decretado relaciones amo-esclavo dentro de la jerarquĂa filosĂłfica y una especie de apartheid? Y ¿nos dimos cuenta, que hasta el dĂa de hoy se preservan estos fenĂłmenos a travĂ©s de una sofisticada ideologĂa dominante?
Como nos explica la tercera secciĂłn de la ‘RepĂşblica’, que trata de la educaciĂłn, es precisamente ahĂ, donde se permite la censura por parte del Estado, y asĂ se consagran todo tipo de verdades medias y mentiras blancas y negras, que siempre han conformado la sagrada primogenitura de todo polĂtico de la clase dominante.
En la Ă©poca de la acumulaciĂłn original del capital en Grecia Antigua, esto significaba el nacimiento de la ideologĂa dominante dentro de la filosofĂa polĂtica, de la doctrina de las ideas de PlatĂłn, de su inteligible topos ouranios, del summum bonum aristocrático y de la polis. Siempre que hablamos sobre la ‘ideologĂa socialista’, deberĂamos recordar este dudoso origen transhistĂłrico de la idea, del logos y de la ideologĂa misma. Sin caer en la sofisterĂa o en la semántica de un sabelotodo, por razones emancipatorias, en esta etapa de la RevoluciĂłn Bolivariana, es pertinente clarificar el concepto de la ideologĂa. Ni con la ideologĂa ni con la práctica correspondiente se puede derrocar el fascismo mundial actual.
Diariamente, el newspeak orweliano del consumismo capta a muchos de nosotros en sus garras ideolĂłgicas genocidas. Muy tácitamente, somos tragados por un accionismo miope, que en el interior de nosotros, siembra un odio hacia la reflexiĂłn intelectual, hacia el pensar y la teorĂa.
Para las mega-ganancias del imperialismo corporativo es menester que los trabajadores nunca sabrán que son explotados, dominados, discriminados, masacrados y alienados por el sistema capitalista en Venezuela y en todas partes del mundo. Garantizar este crimen a travĂ©s del control mental es la funciĂłn principal de la ideologĂa, de las ideas dominantes de las clases dominantes.
De esta manera nos volvemos pro-capitalistas, anti-sociales, anti-socialistas y anti-marxistas, es decir, nos convertimos en vĂctimas de una maquinaria corporativa globalizada. Esta actitud ideolĂłgica impide el desarrollo de una conciencia del trabajador, de una conciencia de clase aquĂ en Venezuela y en otras partes del mundo.
Pero ¿por quĂ© Lenin enfatizĂł: sin teorĂa no hay revoluciĂłn?
No dijo, sin ideologĂa no hay revoluciĂłn. Además estaba hablando de la revoluciĂłn socialista. O será que la teorĂa revolucionaria, al igual que la lucha de clases y el marxismo ya es completamente obsoleta? ¿Será que lo que está en el orden del dĂa, ahora son la globalizaciĂłn, el neoliberalismo y las innovaciones ideolĂłgicas? Sabemos que Lenin definitivamente no era un filĂłsofo de la torre de marfil. No bebĂa vodka importado en el frente de batalla.
Toda ideologĂa siempre termina en tergiversar la realidad de clase, en falsificar las ideas y los actos de los oponentes de clase. A nivel psicolĂłgico, la ideologĂa niega la verdadera lucha de clases. Aunque los trabajadores venezolanos participan permanentemente en una lucha de clases, cuya máxima expresiĂłn se podĂa verificar en los acontecimientos del 2002, ¿quiĂ©n les explica lo que es lucha de clases, lo que están haciendo y pensando? ¿No es esta la tarea de un partido socialista de vanguardia que surge de la clase trabajadora misma? ¿O será que esto se puede lograr mediante una ideologĂa producida por el gobierno mismo o de los intelectuales de la 'oposiciĂłn' democrática quienes por lo general distorsionan la lucha de clases?
Claro, los sociĂłlogos oficiales nos responderán, que nuestro Ăşnico problema es el ‘conflicto social’, o que nuestra ‘sociedad venezolana está en riesgo’, que la guerra en el Oriente medio es un choque de civilizaciones, el choque de religiones y de ideologĂas. Quizás esto es la razĂłn de por quĂ© aquĂ en Venezuela la ‘ideologĂa’ o mejor, la teorĂa marxista es incompatible con nuestro socialismo cristiano. De veras, tenemos que re-pensar seriamente nuestras visiones dentro del contexto de nuestra RevoluciĂłn Bolivariana del futuro.
El newspeak moderno yanqui se reniega especialmente en aceptar el paradigma venezolano de la democracia participativa y protagĂłnica. Ahora, veremos quienes más prefieren hablar de la práxis y teorĂa revolucionaria, en vez de la ideologĂa, porque saben, quĂ© es ideologĂa.
En la noche del viernes, primero de julio de 2005, entre las 10 p. m y la medianoche, estuve viendo y escuchando el programa ‘Dossier’ de Walter MartĂnez en Venezolana de TelevisiĂłn, donde entrevistĂł en vivo al Presidente cubano Fidel Castro. La discusiĂłn era sĂşper informativa y tratĂł eventos mundiales actuales de aquel entonces, como tambiĂ©n temas como la religiĂłn y la revoluciĂłn socialista.
Era un gran placer escuchar hablar a un lĂder mundial moderno, que llama a una espada espada, en una conversaciĂłn que tardĂł dos horas, y donde Fidel no utilizĂł ni una sola vez el concepto ‘ideologĂa’, para no confundirlo con la práxis y teorĂa cientĂfica y filosĂłfica. De manera similar, tampoco distorsionĂł el marxismo; no lo convirtiĂł en una caricatura de la negaciĂłn del capitalismo, llamándolo socialismo estalinista real existente o ideologĂa. Esto fue realmente una extraordinaria excepciĂłn revolucionaria, que dio testimonio de que en AmĂ©rica Latina, Fidel estudiĂł el marxismo muy diligentemente, aprendiĂł bastante de Ă©l y lo aplicĂł cientĂficamente a la realidad global contemporánea, a la emancipaciĂłn humana.
(Véase: http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=40074 )
Por otro lado eran docenas las veces que utilizĂł el tĂ©rmino ‘teorĂa’, donde otros hubiesen preferido el concepto resbaladizo de la ‘ideologĂa’. De hecho, sĂ se escuchĂł varias veces la palabra ‘ideologĂa’, pero de la boca de Walter MartĂnez.
Será interesante lo que Presidente Hugo Chávez y Presidente Fidel Castro han discutido sobre teorĂa e ideologĂa en los Ăşltimos dĂas especialmente en una discusiĂłn de cuatro horas de duraciĂłn.
Por cierto, una conditio sine qua non para conocer el socialismo, es conocer el capitalismo; además, conocer la ideologĂa reformista es conocer la teorĂa revolucionaria, el marxismo. El que no estudiĂł el marxismo, o que sabe muy poco sobre el socialismo cientĂfico y filosĂłfico, no puede llamarse marxista, ni siquiera puede criticar el marxismo, y mucho menos declararlo obsoleto. Ciertamente no serán ni la ignorancia intencionada, ni la inercia mental para estudiar a más de 50 volĂşmenes de las escrituras de Marx (o por lo menos la mitad), ni el opio ideolĂłgico o el prozac religioso, los que nos ayudarán en crear un nuevo hombre, una nueva lĂłgica liberadora, una ciencia natural innovadora y una nueva filosofĂa socialista. Tampoco iluminará el peligroso y sangriento camino de Venezuela y las AmĂ©ricas hacia la emancipaciĂłn humana.
AquĂ en Venezuela, aunque la ideologĂa capitalista las distorsiona, como nunca antes, las contradicciones sociales se están profundizando. El propio tĂ©rmino ‘ideologĂa’, como lo pinta la ‘oposiciĂłn’ en sus medios de comunicaciĂłn locales, nacionales e internacionales, revela cada vez más su verdadera esencia confusa; escupe dĂa y noche el odio de la clase dominante, la distorsiĂłn y la segregaciĂłn, y en consecuencia nubla progresivamente la realidad venezolana hacia el mundo exterior. Sus mentiras descaradas se repiten tantas veces en la prensa mundial, hasta que se convierten en parte intrĂnseca de una ideologĂa fascista de la superestructura, o sea, hasta que los mismos mentirosos comienzan a creer en sus propias mentiras, reportajes y ‘noticias’, y a verse a sĂ mismos como ángeles blancos democráticos. Ellos pierden la capacidad mental de criticar y de diferenciar entre la virtualidad y la actualidad, entre el delirio fantástico y la realidad concreta, entre amo y esclavo. En realidad, pierden la differentia specifica de la especie humana: el pensar racional.
Mediante la ideologĂa, se distorsionan a ellos mismos y desfiguran la verdad.
(Ver: http://www.geocities.com/juschmi/teopind.html)
A la final, se auto-exilian en Miami, creyĂ©ndose los perros guardianes del orden mundial, como la Gestapo o los jinetes del imperialismo corporativo, de Exxon Mobil, Chevron, Microsoft, etc. Estos creyentes fanáticos, lavados del cerebro, no pueden ver a Chávez o a los revolucionarios y socialistas bolivarianos, solamente ven el fantasma que recorre el globo entero, al igual que los árabes infieles, los negros desterrados, los parásitos castro-comunistas, los judĂos, las mujeres, los gitanos y los parias inferiores.
Fue esto el producto final intelectual, que a travĂ©s de los tiempos nos dejĂł la ideologĂa dominante.
Pero podemos aprender mucho de Marx y del verdadero marxismo, en torno a la ideologĂa y la crĂtica de la misma. Por eso, la ideologĂa difama al socialismo cientĂfico y filosĂłfico, o sea, la negaciĂłn del capitalismo. En su ‘IdeologĂa Alemana’, Marx explicĂł con precisiĂłn dialĂ©ctica lo quĂ© es ideologĂa o la llamada ‘ciencia de las ideas’:
“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada Ă©poca; o, dicho en otros tĂ©rminos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante.”
( http://www.marxists.org/archive/marx/works/
1845/german-ideology/ch01b.htm )
Durante siglos, esto era (y sigue siendo) válido para todos los paĂses del planeta, tambiĂ©n para Venezuela. Esto es la realidad de la esclavitud, del feudalismo, del capitalismo, del fascismo y del ‘socialismo real existente’, es decir, del estalinismo: es el amo el que piensa, el que planifica y controla sus esclavos; el esclavo a su vez, trabaja duro y defiende al amo y a su propiedad privada con su propia vida. El esclavo asalariado de la modernidad no forma parte del poder material progresivo de la sociedad, no posee los medios de producciĂłn como propiedad privada, por lo tanto no participa en la ‘democracia’, en la producciĂłn de ideas, de pensar, de ideologĂa. SĂ participa en el trabajo humano, en el activismo fĂsico ciego; se le enseña a odiar el pensar, la teorĂa y la filosofĂa.
Cuando se iniciĂł la RevoluciĂłn Bolivariana hace casi una dĂ©cada atrás, en 1998, un 85% de la poblaciĂłn total venezolana (de 24 millones) se encontraba en condiciones de pobreza crĂtica.
No fueron las masas laborales las que produjeron la ideologĂa capitalista, que controlaban la cultura, la religiĂłn, la educaciĂłn y la socializaciĂłn, sino una pequeña elite de la clase dominante, que junto al poder imperialista corporativo extranjero, saqueĂł la riqueza del paĂs y su pueblo. La RevoluciĂłn Bolivariana introdujo un programa en gran escala para promover viviendas propias, salud y educaciĂłn popular.
En consecuencia, hasta el dĂa de hoy, las masas laborales venezolanas están agradecidas y le demuestran su lealtad al Presidente Chávez; lo apoyan por los millones, porque simplemente aman a su ‘comandante’, y aman a su revoluciĂłn. Hay un gigantesco agradecimiento popular hacia un presidente, que, gracias a la prosperidad petrolera, está en condiciones de poder hacer algo concreto para su pueblo. Para esas masas laborales es irrelevante lo que nosotros o la prensa mundial de Washington piensa de todo esto.
Lo que los pobres y los trabajadores venezolanos sienten y piensan a estas alturas, no es precisamente ideologĂa; al contrario, ellos representan el suelo fĂ©rtil para la semilla germinando, el vientre de una venidera conciencia de clase, de la cual nos hablĂł Marx.
Marx describiĂł el crimen intelectual del capitalismo de la manera siguiente:
“La clase que tiene a su disposiciĂłn los medios para la producciĂłn material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producciĂłn espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por tĂ©rmino medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresiĂłn ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominaciĂłn.” (ibid.)
Entonces, en una sociedad capitalista ¿cuál es la pre-condiciĂłn para producir ideas dominantes, para acuñar e imprimir ideologĂa?
Para esto se necesita, entre otras cosas, la existencia de una clase dominante, cuyos miembros son capaces de pensar, a quienes se les permite pensar y los cuales son capaces de adquirir una conciencia de clase dominante.
Es evidente, que en Venezuela no se podĂa desarrollar algo como una ideologĂa socialista. La tarea del socialismo no es la de crear clases medias o altas dominantes. El socialismo se aproximĂł a Cuba, pero nunca conquistĂł el poder mundial, y todavĂa está muy lejos de conseguir su meta histĂłrica en Venezuela. TambiĂ©n las clases dominantes del pasado eran todo, menos socialistas cientĂficos y filosĂłficos, es decir, no eran marxistas.
Si nuestros socialistas bolivarianos necesitan o no una ideologĂa revolucionaria, si necesitamos una filosofĂa emancipatoria, una práxis y teorĂa revolucionaria, en lugar de una ideologĂa, esto lo decidirán el futuro rumbo de la RevoluciĂłn Bolivariana y las luchas de clase en las AmĂ©ricas. El socialismo involucra todas las contradicciones y relaciones sociales en la sociedad capitalista, en primer lugar, aquellas de los trabajadores explotados, dominados y discriminados. Es su lucha de clase que será decisiva. Las máquinas y las computadoras son bienes del consumo, ellas no producen plusvalĂa; en cambio, las fuerzas fĂsicas e intelectuales de los trabajadores alrededor del globo siguen produciendo ganancias, capital, riqueza y poder.
Además, las clases dominantes a nivel global no sĂłlo producen ideologĂa, sino tambiĂ©n ideĂłlogos y think tanks, y quiĂ©n sabe, probablemente ya clonan pensadores inocentes como monstruos intelectuales al estilo de Frankenstein, como máquinas con un interfaz humano.
En las escuelas, universidades y otras instituciones educativas, continua el proceso de la deshumanizaciĂłn, como Marx enfatizĂł: “es auto-evidente, que lo hacen en todos los ámbitos, asĂ que, entre otras cosas, tambiĂ©n dominan como pensadores, como productores de ideas, y regulan la producciĂłn y la distribuciĂłn de las ideas de su Ă©poca: por lo tanto, sus ideas son las ideas dominantes de la Ă©poca.” (ibid.)
Nuestras posibilidades de publicar hechos y datos verdaderos sobre nuestra realidad venezolana, son extremadamente limitadas, además de sólo representar unas pocas gotas sobre la lava ideológica del imperio de Murdoch y otras agencias de noticias internacionales. Para poder parar estos buldózers ideológicos, es necesario, que todo el mundo, incluyendo al gobierno bolivariano, nos brinde urgentemente ayuda material. Necesitamos armas teóricas de defensa masiva, de emancipación global; necesitamos la educación y la formación adecuada, necesitamos periodistas auténticos, recursos financieros y los correspondientes fondos regulares.
Esto nunca se puede tratar de un asunto personal, sino de una gigantesca guerra contra el holocausto mental, como lo pronosticĂł George Orwell, y el cual nos devora uno por uno, segundo tras segundo, en dondequiera que sea. Tener algunos periĂłdicos, un puño de páginas web, una mĂnima cobertura por radio o televisiĂłn, algunas computadoras o megáfonos, en fin, tener instrumentos comunicacionales, que equivalen más bien a las señas de humo y las palomas mensajeras, aunque son esfuerzos heroicos y leales, jamás nos garantizarán el triunfo de Venezuela y del socialismo bolivariano frente a la actual y feroz ‘guerra de las ideas’, y menos aĂşn el triunfo contra las armas electromagnĂ©ticas para el control y la destrucciĂłn mental, contra el ‘dominio de pleno espectro’ yanqui, o contra el ‘humanismo militar’, es decir, contra el terrorismo globofascista.
Es tiempo que la RevoluciĂłn Bolivariana hace algo contra la ideologĂa imperialista mundial, contra su talĂłn de Aquiles.
No importa, cĂłmo tratamos de revelar de manera permanente la esencia fascista de las ideas dominantes, publicando la verdad sobre Venezuela y defendiendo su democracia, las primeras impresiones, como las divulgan los magnates de la desinformaciĂłn, siempre son las impresiones con más repercusiĂłn. Resulta sumamente difĂcil explicarles a miles de millones de personas, que el Presidente Chávez no es ningĂşn Pinochet, Batista, Idi Amin o Mobutu. Nuestros medios de informaciĂłn solamente alcanzan una fracciĂłn infinitesimal del pĂşblico mundial, y además con la limitante de los pocos idiomas que se manejan ahĂ.
En toda la Europa se guarda silencio, hay un apagĂłn en torno a la informaciĂłn verdadera sobre Venezuela. Existe una censura estricta sobre cualquier noticia ‘positiva’ de Venezuela. Obviamente, cualquier mentira sobre Chávez, el dictador, tirano y terrorista internacional, goza de alta prioridad en los titulares de la noticia internacional. En este caso, Chávez incluso le gana a Bush en favoritismo, en cuanto al newspeak metropolitano del que Orwell se refiere.
Esto es ideologĂa, y asĂ funciona.
Mientras las ideas dominantes permanecen siendo las ideas de las clases dominantes a nivel mundial, Fidel y Chávez, las vĂctimas de la ideologĂa, tendrán que esperar la victoria de las luchas de clase proletarias, para ser absueltos como ‘terroristas’. La historia actual no logrará este milagro, porque sigue siendo el proceso del trabajo explotado, el proceso de producciĂłn capitalista, hecho por grandes dioses, grandes ideas, grandes hombres y por una gran ideologĂa, la cual la inventan grandes razas, preferiblemente compuestas de bellezas europeas blancas, rubias y con ojos azules.
Un excelente ejemplo, de cuan peligrosa es la ideologĂa, es, cuando les pido a mis estudiantes de formular una sola idea o un solo pensamiento realmente nuevo, original y propio, es decir, algo que nadie ha formulado nunca antes, y algo que representa un verdadero reflejo de su realidad actual. Algunos hacen esfuerzos realmente duros, pero en fin, tienen que tirar la toalla en la arena de la ideologĂa dominante. Por mis clases y seminarios han pasado grandes bolivarianos, chavistas, gobernadores y embajadores, y hasta el dĂa de hoy, la mayorĂa de ellos todavĂa me deben este pensamiento revolucionario nuevo, original y autĂ©ntico. Esperemos, que ahora, cuando están siendo enriquecidos y motivados por la RevoluciĂłn Bolivariana, logren superar sus barreras teĂłricas intelectuales, y pronto darán a luz al nuevo hombre socialista.
Sin embargo, algunos estudiantes realmente brillantes, me devolvieron la pregunta de manera desesperada.
En mis clases les enseñé palabras e ideas, que en los diccionarios oficiales y en nuestro vocabulario diario brillan por su ausencia, como: exvolución, exformación, trialógica, triferencia, chispas transhistóricas, esencia humana, existencia humana, trascendencia humana, la trinidad humana creativa, el holocausto mental, etc., etc.
De hecho, les enseñé lo que estoy enseñando todo el tiempo, desde hace décadas. En todo caso, es lo mismo, que estoy hablando en mis charlas o publicando en Internet.
Es esto lo que necesitamos para poder contrarrestar la ideologĂa fascista.
Esto es práxis y teorĂa revolucionaria, por cierto, dos conceptos, que el Presidente Chávez tambiĂ©n utiliza de vez en cuando en sus discursos ante la naciĂłn.
Socialismo Bolivariano: Hay que hacer algo concreto contra nuestro TalĂłn de Aquiles
El 7 de octubre de 2007, he publicado un artĂculo en Aporrea, 'Aprendiendo de Carlos Marx: ¿QuĂ© es la ideologĂa?' que encendiĂł el debate sobre la esencia cientĂfica de nuestra RevoluciĂłn Bolivariana.
http://www.aporrea.org/ideologia/a42219.html
El 14 de octubre de 2007, un comentarista de VHeadline.com, Arthur Shaw, partidario del proceso bolivariano, desde Houston-Texas dio un aporte valioso a la discusiĂłn con su artĂculo: 'Venezuela's economy, politics set Chavez apart from Marxist-Leninist peers' .
http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=76366
Este comentario es un análisis detallado de mi artĂculo más reciente sobre el concepto ideologĂa, publicado en VHeadline.com en InglĂ©s bajo el tĂtulo: "'Bolivarian Socialism: the fertile womb for a coming working class consciousness".
http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=7634
Para profundizar el debate sobre 'la ideologĂa y la práctica' reformista versus 'la teorĂa y la práxis' revolucionaria en Venezuela, he aquĂ un resumen de las reflexiones cientĂficas y filosĂłficas de este artĂculo.
***
¿SabĂan ustedes que ya en la ‘RepĂşblica’ de PlatĂłn se habĂan decretado relaciones amo-esclavo dentro de la jerarquĂa filosĂłfica y una especie de apartheid? Y ¿nos hemos dado cuenta que hasta el dĂa de hoy se preservan estos fenĂłmenos a travĂ©s de una sofisticada ideologĂa dominante?
Como nos explica la tercera secciĂłn de la ‘RepĂşblica’, que trata de la educaciĂłn, es precisamente ahĂ donde se permite la censura por parte del Estado, y asĂ se consagran todo tipo de verdades a medias y mentiras blancas y negras, que siempre han conformado la sagrada primogenitura de todo polĂtico de la clase dominante.
En la Ă©poca de la acumulaciĂłn original del capital en la Grecia Antigua esto significĂł el nacimiento de la ideologĂa dominante dentro de la filosofĂa polĂtica, de la doctrina de las ideas de PlatĂłn, de su inteligible topos ouranios, del summum bonum aristocrático y de la polis. Cada vez que hablemos de la ‘ideologĂa socialista’, deberĂamos recordar este dudoso origen transhistĂłrico de la idea, del logos y de la ideologĂa misma. Sin caer en la sofisterĂa o en la semántica de un sabelotodo, por razones emancipatorias, en esta etapa de la RevoluciĂłn Bolivariana, es pertinente clarificar el concepto de la ideologĂa. Ni con la ideologĂa ni con la práctica correspondiente se puede derrocar el fascismo mundial actual.
Diariamente el newspeak orweliano del consumismo nos capta a muchos de nosotros en sus garras ideolĂłgicas genocidas. Muy tácitamente estamos siendo tragados por un accionismo miope, que en el interior de nosotros siembra un odio hacia la reflexiĂłn intelectual, hacia el pensar y la teorĂa.
Para las mega-ganancias del imperialismo corporativo es menester que los trabajadores nunca sepan que son explotados, dominados, discriminados, masacrados y alienados por el sistema capitalista en Venezuela y en todas partes del mundo. Garantizar este crimen a travĂ©s del control mental es la funciĂłn principal de la ideologĂa, de las ideas dominantes de las clases dominantes.
De esta manera nos volvemos pro-capitalistas, anti-sociales, anti-socialistas y anti-marxistas, es decir, nos convertimos en vĂctimas de una maquinaria corporativa globalizada. Esta actitud ideolĂłgica impide el desarrollo de una conciencia del trabajador, de una conciencia de clase aquĂ en Venezuela y en otras partes del mundo.
Pero ¿por quĂ© Lenin enfatizĂł: sin teorĂa no hay revoluciĂłn?
No dijo “sin ideologĂa no hay revoluciĂłn”. Además estaba hablando de la revoluciĂłn socialista. O será que la teorĂa revolucionaria, al igual que la lucha de clases y el marxismo, ya está completamente obsoleta? ¿Será que lo que está a la orden del dĂa son la globalizaciĂłn, el neoliberalismo y las innovaciones ideolĂłgicas? Sabemos que Lenin definitivamente no fue un filĂłsofo en una torre de marfil. No bebĂa vodka importado en el frente de batalla.
Toda ideologĂa siempre termina tergiversando la realidad de clase, falsificando las ideas y los actos de los oponentes de clase. A nivel psicolĂłgico la ideologĂa niega la verdadera lucha de clases. Aunque los trabajadores venezolanos participan permanentemente en una lucha de clases, cuya máxima expresiĂłn se pudo verificar en los acontecimientos del 2002, ¿quiĂ©n les explica actualmente lo que es la lucha de clases, lo que están haciendo y pensando? ¿No es esta la tarea de un partido socialista de vanguardia que surja de la clase trabajadora misma? ¿O será que esto se puede lograr mediante una ideologĂa producida por el gobierno mismo o de los intelectuales de la 'oposiciĂłn' democrática, quienes por lo general distorsionan la lucha de clases?
Claro está, los sociĂłlogos oficiales nos responderán que nuestro Ăşnico problema es el ‘conflicto social’, o que nuestra ‘sociedad venezolana está en riesgo’, que la guerra en el Oriente medio es un choque de civilizaciones, el choque de religiones y de ideologĂas. Quizás esta es la razĂłn de por quĂ© aquĂ en Venezuela la ‘ideologĂa’, o mejor dicho la teorĂa marxista es incompatible con nuestro socialismo cristiano. Ciertamente tenemos que re-pensar seriamente nuestras visiones dentro del contexto de nuestra RevoluciĂłn Bolivariana de cara al futuro.
El moderno newspeak yanqui especialmente se niega a aceptar el paradigma venezolano de la democracia participativa y protagĂłnica. Ahora veremos quiĂ©nes más prefieren hablar de la práxis y la teorĂa revolucionaria, en vez de la ideologĂa, porque saben quĂ© es la ideologĂa.
En la noche del viernes primero de julio de 2005, entre las 10 p. m. y la medianoche, estuve viendo y escuchando el programa ‘Dossier’ de Walter MartĂnez en Venezolana de TelevisiĂłn, donde entrevistĂł en vivo al Presidente cubano Fidel Castro. La discusiĂłn fue sĂşper informativa y tratĂł eventos mundiales actuales de aquel entonces, y tambiĂ©n temas como la religiĂłn y la revoluciĂłn socialista.
Fue un gran placer escuchar hablar a un lĂder mundial moderno, que llama al pan, pan, en una conversaciĂłn que tardĂł dos horas, y donde Fidel no utilizĂł ni una sola vez el concepto ‘ideologĂa’, para no confundirlo con la práxis y la teorĂa cientĂfica y filosĂłfica. De manera similar tampoco distorsionĂł el marxismo; no lo convirtiĂł en una caricatura de la negaciĂłn del capitalismo, llamándolo socialismo estalinista real existente o ideologĂa. Esto fue realmente una extraordinaria excepciĂłn revolucionaria, que dio testimonio de que en AmĂ©rica Latina Fidel estudiĂł el marxismo muy diligentemente, aprendiĂł bastante de Ă©l y lo aplicĂł cientĂficamente a la realidad global contemporánea, a la emancipaciĂłn humana.
(Véase: http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=40074 )
Por otro lado, fueron docenas las veces que utilizĂł el tĂ©rmino ‘teorĂa’, donde otros hubiesen preferido el resbaladizo concepto de ‘ideologĂa’. De hecho, sĂ se escuchĂł varias veces la palabra ‘ideologĂa’, pero de la boca de Walter MartĂnez.
Debe ser interesante lo que el Presidente Hugo Chávez y el Presidente Fidel Castro han discutido sobre teorĂa e ideologĂa en los Ăşltimos dĂas, especialmente en una discusiĂłn de cuatro horas de duraciĂłn.
Por cierto, una conditio sine qua non para conocer el socialismo, es conocer el capitalismo; además, conocer la ideologĂa reformista es conocer la teorĂa revolucionaria, el marxismo. El que no estudiĂł el marxismo, o que sabe muy poco sobre el socialismo cientĂfico y filosĂłfico, no puede llamarse marxista, ni siquiera puede criticar el marxismo, y mucho menos declararlo obsoleto. Ciertamente no serán ni la ignorancia intencional ni la inercia mental para estudiar más de 50 volĂşmenes de los escritos de Marx (o por lo menos la mitad de ellos), ni el opio ideolĂłgico o el prozac religioso los que nos ayudarán en crear un hombre nuevo, una nueva lĂłgica liberadora, una ciencia natural innovadora y una nueva filosofĂa socialista. Tampoco iluminará el peligroso y sangriento camino de Venezuela y las AmĂ©ricas hacia la emancipaciĂłn humana.
AquĂ en Venezuela, aunque la ideologĂa capitalista las distorsiona como nunca antes, las contradicciones sociales se están profundizando. El propio tĂ©rmino ‘ideologĂa’, como lo pinta la ‘oposiciĂłn’ en sus medios de comunicaciĂłn locales, nacionales e internacionales, revela cada vez más su verdadera esencia confusa; escupe dĂa y noche el odio de la clase dominante, la distorsiĂłn y la segregaciĂłn, y en consecuencia nubla progresivamente la realidad venezolana hacia el mundo exterior. Sus mentiras descaradas se repiten tantas veces en la prensa mundial hasta que se convierten en parte intrĂnseca de una ideologĂa fascista, de la superestructura, hasta que los mismos mentirosos comienzan a creer en sus propias mentiras, reportajes y ‘noticias’, y a verse a sĂ mismos como ángeles blancos y democráticos. Ellos han perdido la capacidad mental de criticar y de diferenciar entre la virtualidad y la actualidad, entre el delirio fantástico y la realidad concreta, entre el amo y el esclavo. En realidad pierden la differentia specifica de la especie humana: el pensamiento racional.
Mediante la ideologĂa se distorsionan a ellos mismos y desfiguran la verdad.
(Ver: http://www.geocities.com/juschmi/teopind.html)
Al final se auto-exilian en Miami, creyĂ©ndose los perros guardianes del orden mundial, como la Gestapo o los jinetes del imperialismo corporativo: Exxon Mobil, Chevron, Microsoft, etc. Estos creyentes fanáticos, con el cerebro lavado, no pueden ver a Chávez o a los revolucionarios y socialistas bolivarianos, solamente ven el fantasma que recorre el globo entero, al igual que los árabes infieles, los negros desterrados, los parásitos castro-comunistas, los judĂos, las mujeres, los gitanos y los parias inferiores.
Este es el producto intelectual final que,a travĂ©s de los tiempos, nos dejĂł la ideologĂa dominante.
Pero podemos aprender mucho de Marx y del verdadero marxismo en torno a la ideologĂa y la crĂtica de la misma. Por eso la ideologĂa difama al socialismo cientĂfico y filosĂłfico, o sea, la negaciĂłn del capitalismo. En su ‘IdeologĂa Alemana’ Marx explicĂł con precisiĂłn dialĂ©ctica lo que es la ideologĂa o la llamada ‘ciencia de las ideas’:
“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada Ă©poca o, dicho en otros tĂ©rminos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante.”
( http://www.marxists.org/archive/marx/works/
1845/german-ideology/ch01b.htm )
Durante siglos esto fue (y sigue siendo) válido para todos los paĂses del planeta, incluyendo a Venezuela. Esta es la realidad de la esclavitud, del feudalismo, del capitalismo, del fascismo y del ‘socialismo real existente’, es decir, del estalinismo: es el amo el que piensa, el que planifica y controla a sus esclavos; el esclavo, a su vez, trabaja duro y defiende al amo y a su propiedad privada con su propia vida. El esclavo asalariado de la modernidad no forma parte del poder material progresivo de la sociedad, no posee los medios de producciĂłn como propiedad privada, por lo tanto, no participa en la ‘democracia’, en la producciĂłn de ideas, en el pensar, en la ideologĂa. SĂ participa en el trabajo humano, en el activismo fĂsico ciego; se le enseña a odiar el pensar, la teorĂa y la filosofĂa.
Cuando se iniciĂł la RevoluciĂłn Bolivariana hace casi una dĂ©cada atrás, en 1998, un 85% de la poblaciĂłn total venezolana (de 24 millones para entonces) se encontraba en condiciones de pobreza crĂtica.
No fueron las masas laborales las que produjeron la ideologĂa capitalista, que controla la cultura, la religiĂłn, la educaciĂłn y la socializaciĂłn, sino una pequeña elite de la clase dominante, que junto al poder imperialista corporativo extranjero saqueĂł la riqueza del paĂs y su pueblo. La RevoluciĂłn Bolivariana introdujo un programa a gran escala para promover viviendas propias, salud y educaciĂłn popular.
En consecuencia, hasta el dĂa de hoy, las masas laborales venezolanas están agradecidas y le demuestran su lealtad al Presidente Chávez; lo apoyan por millones, porque simplemente aman a su ‘comandante’, y aman a su revoluciĂłn. Hay un gigantesco agradecimiento popular hacia un presidente que, gracias a la prosperidad petrolera, está en condiciones de poder hacer algo concreto para su pueblo. Para esas masas laborales es irrelevante lo que nosotros o la prensa mundial en Washington piensan de todo esto.
Lo que los pobres y los trabajadores venezolanos sienten y piensan a estas alturas no es precisamente ideologĂa; al contrario, ellos representan el suelo fĂ©rtil para la semilla germinante, el vientre de una venidera conciencia de clase, de la cual nos hablĂł Marx.
Marx describiĂł el crimen intelectual del capitalismo de la manera siguiente:
“La clase que tiene a su disposiciĂłn los medios para la producciĂłn material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producciĂłn espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por tĂ©rmino medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresiĂłn ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominaciĂłn.” (ibid.)
Entonces, en una sociedad capitalista, ¿cuál es la pre-condiciĂłn para producir ideas dominantes, para acuñar e imprimir ideologĂa?
Para esto se necesita, entre otras cosas, la existencia de una clase dominante, cuyos miembros son capaces de pensar, a quienes se les permite pensar y los cuales son capaces de adquirir una conciencia de clase dominante.
Es evidente que en Venezuela no se podĂa desarrollar algo como una ideologĂa socialista. La tarea del socialismo no es la de crear clases medias o altas dominantes. El socialismo se aproximĂł a Cuba, pero nunca conquistĂł el poder mundial, y todavĂa está muy lejos de conseguir su meta histĂłrica en Venezuela. TambiĂ©n las clases dominantes del pasado eran todo menos socialistas cientĂficos y filosĂłficos, es decir, no eran marxistas.
Si nuestros socialistas bolivarianos necesitan o no una ideologĂa revolucionaria, si necesitamos una filosofĂa emancipatoria, una práxis y teorĂa revolucionaria, en lugar de una ideologĂa, esto lo decidirán el futuro rumbo de la RevoluciĂłn Bolivariana y las luchas de clase en las AmĂ©ricas. El socialismo involucra todas las contradicciones y relaciones sociales en la sociedad capitalista, en primer lugar, aquellas de los trabajadores explotados, dominados y discriminados. Es su lucha de clase la que será decisiva. Las máquinas y las computadoras son bienes de consumo, ellas no producen plusvalĂa; en cambio, las fuerzas fĂsicas e intelectuales de los trabajadores alrededor del globo siguen produciendo ganancias, capital, riqueza y poder.
Además, las clases dominantes a nivel global no sĂłlo producen ideologĂa, sino tambiĂ©n ideĂłlogos y think tanks, y quiĂ©n sabe, probablemente ya clonan pensadores inocentes como monstruos intelectuales al estilo de Frankenstein, como máquinas con interfaz humana.
En las escuelas, universidades y otras instituciones educativas, continua el proceso de la deshumanizaciĂłn, como Marx enfatizĂł: “es auto-evidente que lo hacen en todos los ámbitos asĂ que, entre otras cosas, tambiĂ©n dominan como pensadores, como productores de ideas, y regulan la producciĂłn y la distribuciĂłn de las ideas de su Ă©poca: por lo tanto, sus ideas son las ideas dominantes de la Ă©poca.” (ibid.)
Nuestras posibilidades de publicar hechos y datos verdaderos sobre nuestra realidad venezolana son extremadamente limitadas, además de sólo representar unas pocas gotas sobre la lava ideológica del imperio de Murdoch y otras agencias de noticias internacionales. Para poder parar estos buldózers ideológicos es necesario que todo el mundo, incluyendo al gobierno bolivariano, nos brinde urgentemente ayuda material. Necesitamos armas teóricas de defensa masiva, de emancipación global; necesitamos la educación y la formación adecuada, necesitamos periodistas auténticos, recursos financieros y los correspondientes fondos regulares.
Esto nunca se puede tratar de un asunto personal, sino de una gigantesca guerra contra el holocausto mental, como lo pronosticĂł George Orwell, y el cual nos devora uno por uno, segundo tras segundo, en dondequiera que sea. Tener algunos periĂłdicos, un puño de páginas web, una mĂnima cobertura por radio o televisiĂłn, algunas computadoras o megáfonos, en fin, tener instrumentos comunicacionales que equivalen más bien a señales de humo y palomas mensajeras, aunque son esfuerzos heroicos y leales, jamás nos garantizarán el triunfo de Venezuela y del socialismo bolivariano frente a la actual y feroz ‘guerra de las ideas’, y menos aĂşn el triunfo contra las armas electromagnĂ©ticas para el control y la destrucciĂłn mental, contra el ‘dominio de pleno espectro’ yanqui, o contra el ‘humanismo militar’, es decir, contra el terrorismo globofascista.
Es tiempo que la RevoluciĂłn Bolivariana haga algo contra la ideologĂa imperialista mundial, contra su TalĂłn de Aquiles.
No importa cĂłmo tratemos de revelar de manera permanente la esencia fascista de las ideas dominantes, publicando la verdad sobre Venezuela y defendiendo su democracia, las primeras impresiones, como las divulgan los magnates de la desinformaciĂłn, siempre son las impresiones con más repercusiĂłn. Resulta sumamente difĂcil explicarles a miles de millones de personas que el Presidente Chávez no es ningĂşn Pinochet, Batista, Idi Amin o Mobutu. Nuestros medios de informaciĂłn solamente alcanzan una fracciĂłn infinitesimal del pĂşblico mundial, y además con la limitante de los pocos idiomas que se manejan ahĂ.
En toda Europa se guarda silencio, hay un apagĂłn en torno a la informaciĂłn veraz sobre Venezuela. Existe una censura estricta sobre cualquier noticia ‘positiva’ de Venezuela. Obviamente cualquier mentira sobre “Chávez el dictador, tirano y terrorista internacional” goza de alta prioridad en los titulares de las noticias internacionales. En este caso, Chávez incluso le gana a Bush en favoritismo, en cuanto al newspeak metropolitano al que Orwell se refiere.
Esto es ideologĂa, y asĂ funciona.
Mientras las ideas dominantes siguen siendo las ideas de las clases dominantes a nivel mundial, Fidel y Chávez, las vĂctimas de la ideologĂa, tendrán que esperar la victoria de las luchas de clase proletarias, para ser absueltos como ‘terroristas’. La historia actual no logrará este milagro, porque sigue siendo el proceso del trabajo explotado, el proceso de producciĂłn capitalista, hecho por grandes dioses, grandes ideas, grandes hombres y por una gran ideologĂa, la cual la inventan grandes razas, preferiblemente compuestas de bellezas europeas blancas, rubias y con ojos azules.
Un excelente ejemplo de cuan peligrosa es la ideologĂa es cuando les pido a mis estudiantes que formulen una sola idea o un solo pensamiento realmente nuevo, original y propio, es decir, algo que nadie haya formulado nunca antes, y algo que represente un verdadero reflejo de su realidad actual. Algunos hacen esfuerzos realmente duros, pero al final tienen que tirar la toalla en la arena de la ideologĂa dominante. Por mis clases y seminarios han pasado grandes bolivarianos, chavistas, gobernadores y embajadores, y hasta el dĂa de hoy la mayorĂa de ellos todavĂa me debe este pensamiento revolucionario nuevo, original y autĂ©ntico. Esperemos que ahora, cuando están siendo enriquecidos y motivados por la RevoluciĂłn Bolivariana, logren superar sus barreras teĂłricas intelectuales, y pronto den a luz al nuevo hombre socialista.
Sin embargo, algunos estudiantes realmente brillantes, me devolvieron la pregunta de manera desesperada.
En mis clases les enseñé palabras e ideas, que en los diccionarios oficiales y en nuestro vocabulario diario brillan por su ausencia como: exvolución, exformación, trialógica, triferencia, chispas transhistóricas, esencia humana, existencia humana, trascendencia humana, la trinidad humana creativa, el holocausto mental, etc., etc.
De hecho les enseñé lo que estoy enseñando todo el tiempo, desde hace décadas. En todo caso es lo mismo que estoy hablando en mis charlas o publicando en Internet.
Es esto lo que necesitamos para poder contrarrestar la ideologĂa fascista.
Esto es práxis y teorĂa revolucionaria, por cierto dos conceptos que el Presidente Chávez tambiĂ©n utiliza de vez en cuando en sus discursos ante la naciĂłn.
Franz Lee escribiĂł:
Socialismo Bolivariano: Hay que hacer algo contra la ideologĂa imperialista mundial, contra nuestro talĂłn de Aquiles
Por Franz J. T. Lee
¿SabĂamos, que ya en la ‘RepĂşblica’ de PlatĂłn se habĂan decretado relaciones amo-esclavo dentro de la jerarquĂa filosĂłfica y una especie de apartheid? Y ¿nos dimos cuenta, que hasta el dĂa de hoy se preservan estos fenĂłmenos a travĂ©s de una sofisticada ideologĂa dominante?
Como nos explica la tercera secciĂłn de la ‘RepĂşblica’, que trata de la educaciĂłn, es precisamente ahĂ, donde se permite la censura por parte del Estado, y asĂ se consagran todo tipo de verdades medias y mentiras blancas y negras, que siempre han conformado la sagrada primogenitura de todo polĂtico de la clase dominante.
En la Ă©poca de la acumulaciĂłn original del capital en Grecia Antigua, esto significaba el nacimiento de la ideologĂa dominante dentro de la filosofĂa polĂtica, de la doctrina de las ideas de PlatĂłn, de su inteligible topos ouranios, del summum bonum aristocrático y de la polis. Siempre que hablamos sobre la ‘ideologĂa socialista’, deberĂamos recordar este dudoso origen transhistĂłrico de la idea, del logos y de la ideologĂa misma. Sin caer en la sofisterĂa o en la semántica de un sabelotodo, por razones emancipatorias, en esta etapa de la RevoluciĂłn Bolivariana, es pertinente clarificar el concepto de la ideologĂa. Ni con la ideologĂa ni con la práctica correspondiente se puede derrocar el fascismo mundial actual.
Diariamente, el newspeak orweliano del consumismo capta a muchos de nosotros en sus garras ideolĂłgicas genocidas. Muy tácitamente, somos tragados por un accionismo miope, que en el interior de nosotros, siembra un odio hacia la reflexiĂłn intelectual, hacia el pensar y la teorĂa.
Para las mega-ganancias del imperialismo corporativo es menester que los trabajadores nunca sabrán que son explotados, dominados, discriminados, masacrados y alienados por el sistema capitalista en Venezuela y en todas partes del mundo. Garantizar este crimen a travĂ©s del control mental es la funciĂłn principal de la ideologĂa, de las ideas dominantes de las clases dominantes.
De esta manera nos volvemos pro-capitalistas, anti-sociales, anti-socialistas y anti-marxistas, es decir, nos convertimos en vĂctimas de una maquinaria corporativa globalizada. Esta actitud ideolĂłgica impide el desarrollo de una conciencia del trabajador, de una conciencia de clase aquĂ en Venezuela y en otras partes del mundo.
Pero ¿por quĂ© Lenin enfatizĂł: sin teorĂa no hay revoluciĂłn?
No dijo, sin ideologĂa no hay revoluciĂłn. Además estaba hablando de la revoluciĂłn socialista. O será que la teorĂa revolucionaria, al igual que la lucha de clases y el marxismo ya es completamente obsoleta? ¿Será que lo que está en el orden del dĂa, ahora son la globalizaciĂłn, el neoliberalismo y las innovaciones ideolĂłgicas? Sabemos que Lenin definitivamente no era un filĂłsofo de la torre de marfil. No bebĂa vodka importado en el frente de batalla.
Toda ideologĂa siempre termina en tergiversar la realidad de clase, en falsificar las ideas y los actos de los oponentes de clase. A nivel psicolĂłgico, la ideologĂa niega la verdadera lucha de clases. Aunque los trabajadores venezolanos participan permanentemente en una lucha de clases, cuya máxima expresiĂłn se podĂa verificar en los acontecimientos del 2002, ¿quiĂ©n les explica lo que es lucha de clases, lo que están haciendo y pensando? ¿No es esta la tarea de un partido socialista de vanguardia que surge de la clase trabajadora misma? ¿O será que esto se puede lograr mediante una ideologĂa producida por el gobierno mismo o de los intelectuales de la 'oposiciĂłn' democrática quienes por lo general distorsionan la lucha de clases?
Claro, los sociĂłlogos oficiales nos responderán, que nuestro Ăşnico problema es el ‘conflicto social’, o que nuestra ‘sociedad venezolana está en riesgo’, que la guerra en el Oriente medio es un choque de civilizaciones, el choque de religiones y de ideologĂas. Quizás esto es la razĂłn de por quĂ© aquĂ en Venezuela la ‘ideologĂa’ o mejor, la teorĂa marxista es incompatible con nuestro socialismo cristiano. De veras, tenemos que re-pensar seriamente nuestras visiones dentro del contexto de nuestra RevoluciĂłn Bolivariana del futuro.
El newspeak moderno yanqui se reniega especialmente en aceptar el paradigma venezolano de la democracia participativa y protagĂłnica. Ahora, veremos quienes más prefieren hablar de la práxis y teorĂa revolucionaria, en vez de la ideologĂa, porque saben, quĂ© es ideologĂa.
En la noche del viernes, primero de julio de 2005, entre las 10 p. m y la medianoche, estuve viendo y escuchando el programa ‘Dossier’ de Walter MartĂnez en Venezolana de TelevisiĂłn, donde entrevistĂł en vivo al Presidente cubano Fidel Castro. La discusiĂłn era sĂşper informativa y tratĂł eventos mundiales actuales de aquel entonces, como tambiĂ©n temas como la religiĂłn y la revoluciĂłn socialista.
Era un gran placer escuchar hablar a un lĂder mundial moderno, que llama a una espada espada, en una conversaciĂłn que tardĂł dos horas, y donde Fidel no utilizĂł ni una sola vez el concepto ‘ideologĂa’, para no confundirlo con la práxis y teorĂa cientĂfica y filosĂłfica. De manera similar, tampoco distorsionĂł el marxismo; no lo convirtiĂł en una caricatura de la negaciĂłn del capitalismo, llamándolo socialismo estalinista real existente o ideologĂa. Esto fue realmente una extraordinaria excepciĂłn revolucionaria, que dio testimonio de que en AmĂ©rica Latina, Fidel estudiĂł el marxismo muy diligentemente, aprendiĂł bastante de Ă©l y lo aplicĂł cientĂficamente a la realidad global contemporánea, a la emancipaciĂłn humana.
(Véase: http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=40074 )
Por otro lado eran docenas las veces que utilizĂł el tĂ©rmino ‘teorĂa’, donde otros hubiesen preferido el concepto resbaladizo de la ‘ideologĂa’. De hecho, sĂ se escuchĂł varias veces la palabra ‘ideologĂa’, pero de la boca de Walter MartĂnez.
Será interesante lo que Presidente Hugo Chávez y Presidente Fidel Castro han discutido sobre teorĂa e ideologĂa en los Ăşltimos dĂas especialmente en una discusiĂłn de cuatro horas de duraciĂłn.
Por cierto, una conditio sine qua non para conocer el socialismo, es conocer el capitalismo; además, conocer la ideologĂa reformista es conocer la teorĂa revolucionaria, el marxismo. El que no estudiĂł el marxismo, o que sabe muy poco sobre el socialismo cientĂfico y filosĂłfico, no puede llamarse marxista, ni siquiera puede criticar el marxismo, y mucho menos declararlo obsoleto. Ciertamente no serán ni la ignorancia intencionada, ni la inercia mental para estudiar a más de 50 volĂşmenes de las escrituras de Marx (o por lo menos la mitad), ni el opio ideolĂłgico o el prozac religioso, los que nos ayudarán en crear un nuevo hombre, una nueva lĂłgica liberadora, una ciencia natural innovadora y una nueva filosofĂa socialista. Tampoco iluminará el peligroso y sangriento camino de Venezuela y las AmĂ©ricas hacia la emancipaciĂłn humana.
AquĂ en Venezuela, aunque la ideologĂa capitalista las distorsiona, como nunca antes, las contradicciones sociales se están profundizando. El propio tĂ©rmino ‘ideologĂa’, como lo pinta la ‘oposiciĂłn’ en sus medios de comunicaciĂłn locales, nacionales e internacionales, revela cada vez más su verdadera esencia confusa; escupe dĂa y noche el odio de la clase dominante, la distorsiĂłn y la segregaciĂłn, y en consecuencia nubla progresivamente la realidad venezolana hacia el mundo exterior. Sus mentiras descaradas se repiten tantas veces en la prensa mundial, hasta que se convierten en parte intrĂnseca de una ideologĂa fascista de la superestructura, o sea, hasta que los mismos mentirosos comienzan a creer en sus propias mentiras, reportajes y ‘noticias’, y a verse a sĂ mismos como ángeles blancos democráticos. Ellos pierden la capacidad mental de criticar y de diferenciar entre la virtualidad y la actualidad, entre el delirio fantástico y la realidad concreta, entre amo y esclavo. En realidad, pierden la differentia specifica de la especie humana: el pensar racional.
Mediante la ideologĂa, se distorsionan a ellos mismos y desfiguran la verdad.
(Ver: http://www.geocities.com/juschmi/teopind.html)
A la final, se auto-exilian en Miami, creyĂ©ndose los perros guardianes del orden mundial, como la Gestapo o los jinetes del imperialismo corporativo, de Exxon Mobil, Chevron, Microsoft, etc. Estos creyentes fanáticos, lavados del cerebro, no pueden ver a Chávez o a los revolucionarios y socialistas bolivarianos, solamente ven el fantasma que recorre el globo entero, al igual que los árabes infieles, los negros desterrados, los parásitos castro-comunistas, los judĂos, las mujeres, los gitanos y los parias inferiores.
Fue esto el producto final intelectual, que a travĂ©s de los tiempos nos dejĂł la ideologĂa dominante.
Pero podemos aprender mucho de Marx y del verdadero marxismo, en torno a la ideologĂa y la crĂtica de la misma. Por eso, la ideologĂa difama al socialismo cientĂfico y filosĂłfico, o sea, la negaciĂłn del capitalismo. En su ‘IdeologĂa Alemana’, Marx explicĂł con precisiĂłn dialĂ©ctica lo quĂ© es ideologĂa o la llamada ‘ciencia de las ideas’:
“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada Ă©poca; o, dicho en otros tĂ©rminos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante.”
( http://www.marxists.org/archive/marx/works/
1845/german-ideology/ch01b.htm )
Durante siglos, esto era (y sigue siendo) válido para todos los paĂses del planeta, tambiĂ©n para Venezuela. Esto es la realidad de la esclavitud, del feudalismo, del capitalismo, del fascismo y del ‘socialismo real existente’, es decir, del estalinismo: es el amo el que piensa, el que planifica y controla sus esclavos; el esclavo a su vez, trabaja duro y defiende al amo y a su propiedad privada con su propia vida. El esclavo asalariado de la modernidad no forma parte del poder material progresivo de la sociedad, no posee los medios de producciĂłn como propiedad privada, por lo tanto no participa en la ‘democracia’, en la producciĂłn de ideas, de pensar, de ideologĂa. SĂ participa en el trabajo humano, en el activismo fĂsico ciego; se le enseña a odiar el pensar, la teorĂa y la filosofĂa.
Cuando se iniciĂł la RevoluciĂłn Bolivariana hace casi una dĂ©cada atrás, en 1998, un 85% de la poblaciĂłn total venezolana (de 24 millones) se encontraba en condiciones de pobreza crĂtica.
No fueron las masas laborales las que produjeron la ideologĂa capitalista, que controlaban la cultura, la religiĂłn, la educaciĂłn y la socializaciĂłn, sino una pequeña elite de la clase dominante, que junto al poder imperialista corporativo extranjero, saqueĂł la riqueza del paĂs y su pueblo. La RevoluciĂłn Bolivariana introdujo un programa en gran escala para promover viviendas propias, salud y educaciĂłn popular.
En consecuencia, hasta el dĂa de hoy, las masas laborales venezolanas están agradecidas y le demuestran su lealtad al Presidente Chávez; lo apoyan por los millones, porque simplemente aman a su ‘comandante’, y aman a su revoluciĂłn. Hay un gigantesco agradecimiento popular hacia un presidente, que, gracias a la prosperidad petrolera, está en condiciones de poder hacer algo concreto para su pueblo. Para esas masas laborales es irrelevante lo que nosotros o la prensa mundial de Washington piensa de todo esto.
Lo que los pobres y los trabajadores venezolanos sienten y piensan a estas alturas, no es precisamente ideologĂa; al contrario, ellos representan el suelo fĂ©rtil para la semilla germinando, el vientre de una venidera conciencia de clase, de la cual nos hablĂł Marx.
Marx describiĂł el crimen intelectual del capitalismo de la manera siguiente:
“La clase que tiene a su disposiciĂłn los medios para la producciĂłn material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producciĂłn espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por tĂ©rmino medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresiĂłn ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas; por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominante, o sea, las ideas de su dominaciĂłn.” (ibid.)
Entonces, en una sociedad capitalista ¿cuál es la pre-condiciĂłn para producir ideas dominantes, para acuñar e imprimir ideologĂa?
Para esto se necesita, entre otras cosas, la existencia de una clase dominante, cuyos miembros son capaces de pensar, a quienes se les permite pensar y los cuales son capaces de adquirir una conciencia de clase dominante.
Es evidente, que en Venezuela no se podĂa desarrollar algo como una ideologĂa socialista. La tarea del socialismo no es la de crear clases medias o altas dominantes. El socialismo se aproximĂł a Cuba, pero nunca conquistĂł el poder mundial, y todavĂa está muy lejos de conseguir su meta histĂłrica en Venezuela. TambiĂ©n las clases dominantes del pasado eran todo, menos socialistas cientĂficos y filosĂłficos, es decir, no eran marxistas.
Si nuestros socialistas bolivarianos necesitan o no una ideologĂa revolucionaria, si necesitamos una filosofĂa emancipatoria, una práxis y teorĂa revolucionaria, en lugar de una ideologĂa, esto lo decidirán el futuro rumbo de la RevoluciĂłn Bolivariana y las luchas de clase en las AmĂ©ricas. El socialismo involucra todas las contradicciones y relaciones sociales en la sociedad capitalista, en primer lugar, aquellas de los trabajadores explotados, dominados y discriminados. Es su lucha de clase que será decisiva. Las máquinas y las computadoras son bienes del consumo, ellas no producen plusvalĂa; en cambio, las fuerzas fĂsicas e intelectuales de los trabajadores alrededor del globo siguen produciendo ganancias, capital, riqueza y poder.
Además, las clases dominantes a nivel global no sĂłlo producen ideologĂa, sino tambiĂ©n ideĂłlogos y think tanks, y quiĂ©n sabe, probablemente ya clonan pensadores inocentes como monstruos intelectuales al estilo de Frankenstein, como máquinas con un interfaz humano.
En las escuelas, universidades y otras instituciones educativas, continua el proceso de la deshumanizaciĂłn, como Marx enfatizĂł: “es auto-evidente, que lo hacen en todos los ámbitos, asĂ que, entre otras cosas, tambiĂ©n dominan como pensadores, como productores de ideas, y regulan la producciĂłn y la distribuciĂłn de las ideas de su Ă©poca: por lo tanto, sus ideas son las ideas dominantes de la Ă©poca.” (ibid.)
Nuestras posibilidades de publicar hechos y datos verdaderos sobre nuestra realidad venezolana, son extremadamente limitadas, además de sólo representar unas pocas gotas sobre la lava ideológica del imperio de Murdoch y otras agencias de noticias internacionales. Para poder parar estos buldózers ideológicos, es necesario, que todo el mundo, incluyendo al gobierno bolivariano, nos brinde urgentemente ayuda material. Necesitamos armas teóricas de defensa masiva, de emancipación global; necesitamos la educación y la formación adecuada, necesitamos periodistas auténticos, recursos financieros y los correspondientes fondos regulares.
Esto nunca se puede tratar de un asunto personal, sino de una gigantesca guerra contra el holocausto mental, como lo pronosticĂł George Orwell, y el cual nos devora uno por uno, segundo tras segundo, en dondequiera que sea. Tener algunos periĂłdicos, un puño de páginas web, una mĂnima cobertura por radio o televisiĂłn, algunas computadoras o megáfonos, en fin, tener instrumentos comunicacionales, que equivalen más bien a las señas de humo y las palomas mensajeras, aunque son esfuerzos heroicos y leales, jamás nos garantizarán el triunfo de Venezuela y del socialismo bolivariano frente a la actual y feroz ‘guerra de las ideas’, y menos aĂşn el triunfo contra las armas electromagnĂ©ticas para el control y la destrucciĂłn mental, contra el ‘dominio de pleno espectro’ yanqui, o contra el ‘humanismo militar’, es decir, contra el terrorismo globofascista.
Es tiempo que la RevoluciĂłn Bolivariana hace algo contra la ideologĂa imperialista mundial, contra su talĂłn de Aquiles.
No importa, cĂłmo tratamos de revelar de manera permanente la esencia fascista de las ideas dominantes, publicando la verdad sobre Venezuela y defendiendo su democracia, las primeras impresiones, como las divulgan los magnates de la desinformaciĂłn, siempre son las impresiones con más repercusiĂłn. Resulta sumamente difĂcil explicarles a miles de millones de personas, que el Presidente Chávez no es ningĂşn Pinochet, Batista, Idi Amin o Mobutu. Nuestros medios de informaciĂłn solamente alcanzan una fracciĂłn infinitesimal del pĂşblico mundial, y además con la limitante de los pocos idiomas que se manejan ahĂ.
En toda la Europa se guarda silencio, hay un apagĂłn en torno a la informaciĂłn verdadera sobre Venezuela. Existe una censura estricta sobre cualquier noticia ‘positiva’ de Venezuela. Obviamente, cualquier mentira sobre Chávez, el dictador, tirano y terrorista internacional, goza de alta prioridad en los titulares de la noticia internacional. En este caso, Chávez incluso le gana a Bush en favoritismo, en cuanto al newspeak metropolitano del que Orwell se refiere.
Esto es ideologĂa, y asĂ funciona.
Mientras las ideas dominantes permanecen siendo las ideas de las clases dominantes a nivel mundial, Fidel y Chávez, las vĂctimas de la ideologĂa, tendrán que esperar la victoria de las luchas de clase proletarias, para ser absueltos como ‘terroristas’. La historia actual no logrará este milagro, porque sigue siendo el proceso del trabajo explotado, el proceso de producciĂłn capitalista, hecho por grandes dioses, grandes ideas, grandes hombres y por una gran ideologĂa, la cual la inventan grandes razas, preferiblemente compuestas de bellezas europeas blancas, rubias y con ojos azules.
Un excelente ejemplo, de cuan peligrosa es la ideologĂa, es, cuando les pido a mis estudiantes de formular una sola idea o un solo pensamiento realmente nuevo, original y propio, es decir, algo que nadie ha formulado nunca antes, y algo que representa un verdadero reflejo de su realidad actual. Algunos hacen esfuerzos realmente duros, pero en fin, tienen que tirar la toalla en la arena de la ideologĂa dominante. Por mis clases y seminarios han pasado grandes bolivarianos, chavistas, gobernadores y embajadores, y hasta el dĂa de hoy, la mayorĂa de ellos todavĂa me deben este pensamiento revolucionario nuevo, original y autĂ©ntico. Esperemos, que ahora, cuando están siendo enriquecidos y motivados por la RevoluciĂłn Bolivariana, logren superar sus barreras teĂłricas intelectuales, y pronto darán a luz al nuevo hombre socialista.
Sin embargo, algunos estudiantes realmente brillantes, me devolvieron la pregunta de manera desesperada.
En mis clases les enseñé palabras e ideas, que en los diccionarios oficiales y en nuestro vocabulario diario brillan por su ausencia, como: exvolución, exformación, trialógica, triferencia, chispas transhistóricas, esencia humana, existencia humana, trascendencia humana, la trinidad humana creativa, el holocausto mental, etc., etc.
De hecho, les enseñé lo que estoy enseñando todo el tiempo, desde hace décadas. En todo caso, es lo mismo, que estoy hablando en mis charlas o publicando en Internet.
Es esto lo que necesitamos para poder contrarrestar la ideologĂa fascista.
Esto es práxis y teorĂa revolucionaria, por cierto, dos conceptos, que el Presidente Chávez tambiĂ©n utiliza de vez en cuando en sus discursos ante la naciĂłn.
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