La trampa de Tucídides

 


Por: Ricardo Abud

El 14 de mayo de 2026, en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín, Xi Jinping abrió su cumbre con Donald Trump con una pregunta que no era retórica: "¿Pueden China y Estados Unidos superar la llamada "trampa de Tucídides" y crear un nuevo paradigma de relaciones entre grandes potencias?" [euronews](https://www.euronews.com/2026/05/15/what-is-the-thucydides-trap-that-xi-invoked-in-his-meeting-with-trump) La sala se quedó en silencio. Trump sonrió. Y el mundo entero empezó a buscar en Google qué diablos significaba eso.

Muchos interpretaron las palabras de Xi como una amenaza velada, una advertencia envuelta en latín intelectual. Otros, como el propio Trump, lo leyeron como una alusión al declive americano. Ninguna de las dos lecturas captura lo que China realmente quiso decir.

El concepto fue popularizado en la década del 2010 por el politólogo de Harvard Graham Allison, quien tomó el nombre del historiador ateniense Tucídides. En su texto del siglo V a.C. sobre la guerra del Peloponeso, Tucídides escribió: "Fue el ascenso de Atenas y el miedo que esto inspiró en Esparta lo que hizo inevitable la guerra." [The Hill](https://thehill.com/policy/international/5877843-thucydides-trap-xi-jinping-china-trump-us-taiwan/) Allison aplicó ese patrón a la modernidad: identificó 16 casos en los últimos 500 años en los que una potencia emergente amenazó con desplazar a una establecida, y 12 de ellos terminaron en guerra. [The Hill](https://thehill.com/policy/international/5877843-thucydides-trap-xi-jinping-china-trump-us-taiwan/)

Lo interesante es que esta teoría no fue creada por China ni por sus intelectuales. Fue construida en Cambridge, Massachusetts. Y sin embargo, es Xi Jinping quien más consistentemente la invoca, no para amenazar, sino para advertir de un peligro que considera muy real y que, desde la óptica china, depende en gran medida de las decisiones de Washington.

Desde la perspectiva china, el problema no es el ascenso de China. El problema es la reacción que ese ascenso genera en quien hoy ocupa el trono del poder global. La historia, tal como la leen en Zhongnanhai, (complejo de antiguos jardines imperiales situado en el centro de Pekín, adyacente a la Ciudad Prohibida) muestra que las guerras no las inician necesariamente las potencias en ascenso, sino las potencias establecidas que sienten que su hegemonía está siendo erosionada y deciden actuar antes de que sea demasiado tarde.

China no se ve a sí misma como Atenas conquistadora. Se ve como una civilización que durante dos siglos fue humillada, colonizada parcialmente y forzada a la periferia del orden mundial. Su regreso al centro no es, en la narrativa oficial de Pekín, una amenaza al sistema, sino una corrección histórica. Y en esa lógica, la trampa de Tucídides es un riesgo que no nace del apetito chino de poder, sino del miedo estadounidense a perderlo.

En sus palabras de apertura, Xi también preguntó si ambos países podían responder juntos a los desafíos globales y aportar mayor estabilidad al mundo, y si podían abrir un futuro más brillante para las relaciones bilaterales en beneficio de sus pueblos y de la humanidad. [The News](https://www.thenews.com.pk/latest/1402512-xi-trump-summit-2026-can-us-china-escape-thucydides-trap) Eso no es el lenguaje de quien quiere guerra. Es el lenguaje de quien quiere ser reconocido como igual.

Trump respondió en Truth Social interpretando la referencia de Xi como un comentario sobre el declive americano, atribuyéndolo a los años de Biden. [euronews](https://www.euronews.com/2026/05/15/what-is-the-thucydides-trap-that-xi-invoked-in-his-meeting-with-trump) Esa respuesta revela exactamente el problema: dos líderes hablando el mismo idioma diplomático y entendiéndose de maneras completamente distintas.

Xi no estaba señalando a un Estados Unidos decadente. Estaba planteando una pregunta filosófica sobre si dos civilizaciones poderosas son capaces de romper con un patrón histórico que casi siempre termina en tragedia. De hecho, la trampa no es inevitable. Allison mismo identificó cuatro casos entre los dieciséis en los que el conflicto fue evitado, incluyendo el traspaso pacífico del liderazgo global de Gran Bretaña a Estados Unidos en el siglo XX. [euronews](https://www.euronews.com/2026/05/15/what-is-the-thucydides-trap-that-xi-invoked-in-his-meeting-with-trump)

China llega a esta cumbre notablemente más segura que en 2017, cuando temía incluso un pequeño aumento en los aranceles estadounidenses. [CNBC](https://www.cnbc.com/2026/05/14/trump-xi-beijing-summit-trade-taiwan-ai-iran-rare-earths-tariffs.html) Ese cambio de postura no es arrogancia; es la confianza de quien ha capeado presiones severas y ha salido en pie. En la reunión, Xi subrayó que las guerras comerciales o económicas no producen ganadores claros, y que los equipos de ambos países habían logrado resultados balanceados y positivos. [The News](https://www.thenews.com.pk/latest/1402512-xi-trump-summit-2026-can-us-china-escape-thucydides-trap)

La propuesta china es, en su esencia, sencilla aunque políticamente compleja: que Estados Unidos acepte que el mundo multipolar ya llegó, que China no es la Unión Soviética, que su modelo no busca exportarse ideológicamente, y que la competencia entre ambas potencias puede coexistir con la cooperación en áreas de interés común. Desde Pekín, insistir en la contención equivale a empujar activamente hacia esa trampa que todos dicen querer evitar.

Xi Jinping lleva usando este concepto desde 2014. No es un recurso improvisado ni una provocación de último momento. Es una tesis política consistente: la guerra entre China y Estados Unidos no es inevitable, pero tampoco es imposible si quienes toman decisiones actúan desde el miedo en lugar de hacerlo desde la razón.

Lo que quedó claro en Pekín fue una asimetría reveladora: mientras Trump enfatizaba amistad, comercio y "acuerdos fantásticos", Xi enmarcaba la relación en términos de rivalidad histórica y conflicto potencial. [Fox News](https://www.foxnews.com/opinion/chill-coming-trumps-summit-xi-proof-new-cold-war-china) Esa diferencia de lenguaje no es un accidente. Es la diferencia entre un presidente que piensa en ciclos electorales y un líder que piensa en siglos.

La trampa de Tucídides no es una amenaza. Es un espejo. Y lo que Xi le preguntó a Trump en el Gran Palacio del Pueblo fue, en el fondo, si ambos países son lo suficientemente sabios como para no repetir los errores que ya conocen de memoria.

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