La respuesta de Irán se mantiene firme en la defensa de su territorio y recursos. El mando militar iraní subrayó que esta acción ha reforzado su capacidad de disuasión, dejando al enemigo en una posición de vulnerabilidad estratégica.
La Guardia Revolucionaria de Irán lanzó este miércoles 18 de marzo la sexagésima segunda oleada de la operación «Promesa Veraz 4», atacando bases estadounidenses en la región y centros estratégicos militares de Israel.
Durante la acción, las fuerzas iraníes desplegaron misiles avanzados de ojivas múltiples, incluyendo los modelos Qadr, Kheibar Shekan, Imad y Haj Qasem. Según el comunicado oficial de la Guardia Revolucionaria, estos proyectiles lograron superar con éxito los sistemas de defensa antiaérea israelíes, impactando instalaciones estratégicas ubicadas en las ciudades de Tel Aviv, Haifa, Acre y Beersheba.
La operación también alcanzó infraestructuras militares de Estados Unidos en la región, específicamente las bases de Ali Al-Salem, Victoria, Al-Kharj, Al-Udaid, Al-Adiri, Al-Dhafra y Al-Azraq. Además, los ataques de la Guardia Revolucionaria se dirigieron contra la Quinta Flota de Infantería de Marina y la base Arifjan, afectando la presencia militar estadounidense.
El mando militar iraní subrayó que esta acción ha reforzado su capacidad de disuasión, dejando al enemigo en una posición de vulnerabilidad estratégica. La Guardia Revolucionaria destacó que el éxito de esta etapa de la operación se fundamenta en su poderío bélico, la presencia popular y el respaldo de la opinión pública internacional hacia la nación persa.
La defensa iraní afirma que sus ataques están dirigidos a centros de mando y control, hangares de defensa aérea, depósitos logísticos y torres de control de vuelo. Además, sostuvo haber neutralizado más del 80 por ciento de los radares estratégicos y puntos vitales de las instalaciones estadounidenses en la región, según imágenes satelitales y reportes de campo.
La respuesta de Irán se mantiene firme en la defensa de su territorio y recursos, mientras la parálisis en el Estrecho de Ormuz profundiza la crisis logística global. Teherán reitera que el despliegue militar de potencias extranjeras solo agrava la inestabilidad en la que se encuentran atrapadas las fuerzas de ocupación en la región del Golfo Pérsico.
La tensión provocada por las acciones de Washington y Tel Aviv está desmantelando la arquitectura financiera de la región, demostrando que la política de guerra indiscriminada termina por socavar incluso los intereses de los aliados tradicionales del imperio. El mercado energético mundial enfrenta un estado de alarma tras la agresión militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, acción que provocó la paralización del tráfico en el estrecho de Ormuz, por el que transita el 20 por ciento del petróleo global y grandes volúmenes de gas natural licuado, afectando directamente a las principales economías del mundo.
Telesur


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