Para los movimientos sociales del mundo esta ofensiva representa una violación flagrante a la soberanía iraní y un intento de cambio de régimen.
La Asamblea Internacional de los Pueblos emitió una enérgica condena contra los ataques militares perpetrados por Estados Unidos e Israel contra Irán durante la madrugada de este 28 de febrero. La organización calificó esta acción como un acto de guerra injustificado que amenaza con desatar un conflicto destructivo a gran escala en una región que ya padece dos años de genocidio en Gaza, y los recurrentes atacantes contra el Líbano y Siria.
Según señala la denuncia este ataque sigue el patrón de intervenciones militares que la administración de Donald Trump ejecutó globalmente, según denunció la Asamblea. La organización enfatizó que es un imperativo ético y político defender el derecho de las naciones soberanas a decidir su propio destino sin injerencias externas.
El organismo vinculó la agresión al país persa con las recientes acciones violentas contra Venezuela, que resultaron en la muerte de cientos de personas y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores. Asimismo, señalaron que esta política de asedio se manifiesta en el actual bloqueo de combustible contra Cuba, evidenciando una estrategia sistemática de Washington para asfixiar a las naciones que defienden su autodeterminación frente al mandato de la Casa Blanca.
Ante la gravedad de los hechos, la Asamblea Internacional de los Pueblos realizó un llamado urgente a sindicatos, partidos políticos y movimientos sociales de todo el planeta para manifestar su rechazo activo a esta agresión.
La movilización global se presenta como la única herramienta capaz de frenar la ambición bélica de Estados Unidos e Israel, cuya alianza militar pone en riesgo la paz mundial y la supervivencia de los pueblos. En paralelo, El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este sábado la participación directa de fuerzas estadounidenses en una nueva agresión militar contra la capital de Irán, en coordinación con el régimen de Israel.
A través de un mensaje en su plataforma Truth Social, el mandatario anunció el inicio de importantes operaciones de combate en la nación persa, bajo el pretexto de eliminar supuestas amenazas inminentes. Trump justificó la intervención alegando la necesidad de impedir que Teherán desarrolle energía atómica, sentenciando que nunca permitirán que el país cuente con soberanía tecnológica en el ámbito nuclear.
La retórica belicista de la Casa Blanca incluyó una amenaza de muerte directa contra los miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y las Fuerzas Armadas iraníes. Trump exigió la rendición incondicional de los militares persas, ofreciendo una supuesta inmunidad a quienes depongan sus armas mientras advertía una muerte segura para quienes decidan defender su territorio.
Estas declaraciones contrastan con el historial de injerencia estadounidense en Asia Occidental, donde Washington utiliza la etiqueta de terrorismo para justificar guerras destinadas a la apropiación de recursos naturales y minerales. La nueva escalada se produce tras meses de hostilidades que iniciaron con la intervención militar de junio de 2025, conocida como la Guerra de los 12 días, donde Israel bombardeó instalaciones estratégicas y asesinó a científicos iraníes y sus familias.
Durante aquel conflicto, Estados Unidos ya había atacado tres instalaciones nucleares, alegando falsamente haber destruido el programa científico de la nación. Irán, que siempre defiende el carácter pacífico de su desarrollo nuclear, calificó de inaceptable el cese del enriquecimiento de uranio, respondió en su momento golpeando la base estadounidense más grande en Catar.
La agresión actual dinamita los recientes esfuerzos diplomáticos que se mantenían en Omán, los cuales el propio Trump admitió que no eran de su agrado antes de ordenar el ataque. Mientras Teherán advierte que responderá con golpes pesados ante cualquier error estratégico de Washington, la comunidad internacional observa con alarma cómo la administración estadounidense rompe los canales de diálogo para retomar una política de confrontación directa.
Esta ofensiva confirma que las conversaciones previas fueron utilizadas por el imperialismo como una maniobra de distracción para preparar este nuevo despliegue bélico contra la soberanía de un pueblo.
Autor: teleSUR: lf - JML
Fuente: Asamblea Internacional de los Pueblos


0 Comentarios