Sudáfrica alerta que veto de Trump a G20 sienta un precedente peligroso

 


Sudáfrica advirtió que la prohibición de su participación en el G20 por parte de Trump sienta un precedente peligroso, mientras la ruptura diplomática se amplía.

El gobernador del Banco Central de Sudáfrica, Lesetja Kganyago, advirtió el viernes que la decisión del presidente de EE.UU., Donald Trump, de excluir al país de la reunión del Grupo de los 20 (G20) de 2026 pone en riesgo la credibilidad del foro internacional.

Durante un almuerzo con medios en Johannesburgo, Kganyago recordó que Sudáfrica ha sido miembro del G-20 desde su fundación en 1999 y subrayó que “no puede pensar en ningún país al que se le haya dicho que no puede asistir al G20”, ni siquiera Rusia, que enfrenta sanciones internacionales.

El comentario se produjo después de que Trump anunciara que no invitaría a Sudáfrica —actual presidente del G20— a la cumbre que se celebrará en Miami, cuando EE.UU. asuma la presidencia del grupo el próximo 1 de diciembre.

    Kganyago advirtió que la exclusión de Sudáfrica establecería un “precedente perjudicial” que podría llevar a la exclusión de otros países en el futuro. “El G-20 no funciona de esa manera. Es un foro de consenso”, enfatizó.

    El anuncio de Trump se enmarca en su disputa con Sudáfrica, país que ha presentado demandas ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) relacionadas con las agresiones del régimen de Israel contra Gaza. 

    El 21 de mayo de 2025, Trump recibió en la Casa Blanca al presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, a quien confrontó con videos y recortes de prensa que alegaban un “genocidio blanco” en Sudáfrica.

    Trump sostuvo que los agricultores blancos estaban siendo despojados de sus tierras y asesinados, y afirmó que el gobierno sudafricano era cómplice de estos hechos.

    Ramaphosa rechazó de manera enfática las acusaciones, asegurando que “eso no es política de gobierno” y subrayando que la violencia en Sudáfrica es criminal y afecta a todos los ciudadanos, sin constituir una campaña dirigida contra los blancos.

    El miércoles, Donald Trump explicó que su país no asistió a la última cumbre de G20 en Johannesburgo porque “el Gobierno sudafricano se niega a reconocer o abordar los horribles abusos contra los derechos humanos que sufren los afrikáners y otros descendientes de colonos neerlandeses, franceses y alemanes”, añadiendo que los medios ignoran el “genocidio”.

     

     

    Analistas y medios internacionales calificaron las afirmaciones de Trump como “infundadas” y señalaron que no existe evidencia creíble de una persecución racial sistemática contra agricultores blancos en el país.

    El encuentro puso de relieve la creciente fricción diplomática: en febrero, Trump había suspendido la ayuda estadounidense a Sudáfrica y extendido protecciones de refugiados a agricultores blancos, citando supuesta persecución.

    La decisión de EE.UU. de excluir a Sudáfrica del G20 ha generado preocupación entre otros miembros del grupo. El canciller alemán, Friedrich Merz, afirmó que el G20 sigue siendo “uno de los foros multilaterales más importantes que aún tenemos”.

    Aunque aún no se ha definido cómo Washington podría impedir la participación de Sudáfrica en la cumbre, se especula que podría implicar la retención de visas para los funcionarios sudafricanos.

    El profesor Carlos Lopes, de la Nelson Mandela School of Public Governance en Ciudad del Cabo y asociado del programa África en Chatham House, sostuvo que la decisión de Trump “no es una sorpresa” y destacó que una “desinvitación” unilateral representa más una amenaza política que una realidad institucional.

    ayk/tqi

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