Conviasa, el Ășltimo tiro en la nuca de EEUU a Venezuela

Por Esther Yåñez Illescas

Los trabajadores de la aerolĂ­nea venezolana —Conviasa— no han dejado de trabajar "ni un solo dĂ­a" a pesar de las sanciones impuestas por Estados Unidos el 7 de febrero. Sputnik conversĂł con funcionarios de la compañía aĂ©rea estatal que siguen cumpliendo sus jornadas laborales diarias y prefieren no ser identificados por motivos de seguridad.

"Soy casi fundador", cuenta a Sputnik un empleado que lleva 14 años en Conviasa. El Consorcio Venezolano de Industrias Aeronåuticas y Servicios Aéreos nació en 2004 para reemplazar a la extinta Viasa (liquidada en 1997) con el propósito de que Venezuela volviese a tener una aerolínea nacional de bandera.

Las sanciones unilaterales de EEUU llegaron como un mazazo a la compañía que cuenta con 2.104 trabajadores en todo el territorio nacional.

"El ambiente es de preocupaciĂłn y de incertidumbre pero no vamos a decaer. HabrĂĄ Conviasa para rato", aseguran los funcionarios a Sputnik.

Se sienten dolidos en lo personal. Consideran que las sanciones no son contra el Gobierno de NicolĂĄs Maduro sino contra ellos mismos, padres de familia, trabajadores. "Esta empresa ha reconocido mi talento y me ha dado responsabilidades. Y gracias a ella he podido crecer profesionalmente y conocer otros paĂ­ses como España, PerĂș, Argentina o algunas islas del Caribe", cuenta uno de ellos.

Su compañero describe el ambiente de preocupación en la empresa desde el bombazo informativo: "Muchos compañeros me preguntan cada día por los pasillos qué va a pasar y yo no tengo respuestas. Los jefes estån en reuniones diarias elaborando la nueva estrategia pero por el momento no sabemos qué va a pasar."

"Reconozco que a veces me agobio con tantas preguntas sobre el futuro", dice.

¿CĂłmo opera Conviasa?

El 14 de febrero hubo una reuniĂłn de carĂĄcter confidencial con los trabajadores de Conviasa para explicarles las medidas que tomarĂĄn desde la aerolĂ­nea para conseguir que las sanciones afecten lo menos posible.

El presidente de la compañía, RamĂłn VelĂĄsquez, ya dijo que ningĂșn trabajador serĂ­a despedido porque Conviasa sigue y seguirĂĄ volando, y que ademĂĄs cuentan con un Airbus 340-200 (de fabricaciĂłn europea) que tiene una autonomĂ­a de 14 horas con el que podrĂĄn hacer vuelos a diferentes destinos de la regiĂłn de manera autĂłnoma y sin necesidad de recargar combustible.

Esa respuesta forma parte de una reacciĂłn previsible por parte de la aerolĂ­nea venezolana para sacar pecho frente al acoso estadounidense. Pero en la reuniĂłn, los jefes de Conviasa congregaron a sus intranquilos empleados para darles los detalles de lo que serĂĄ su futuro de guerrilla de ahora en adelante.

"Båsicamente, se aplicarån medidas para evadir las sanciones y continuar con la operatividad de la compañía", explica uno de los trabajadores.
Las medidas, confidenciales hasta el momento, "pasan por fortalecer relaciones y establecer nuevos convenios con paĂ­ses amigos e instituciones extranjeras que han manifestado su apoyo a Conviasa", continĂșa el mismo funcionario, reiterando el secretismo de estas decisiones.

La declaración hace pensar que se harån acuerdos con países tradicionalmente aliados del Gobierno de Maduro, como Rusia o China, para solventar la crisis de su compañía aérea estandarte. No sería nuevo. Estos países ya estån paliando en parte el bloqueo petrolero impuesto por EEUU a Venezuela.

La ayuda de Rusia

La petrolera estatal rusa Rosneft acaba de ser sancionada por EEUU por haberse convertido en el principal operador de crudo venezolano, enviando hidrocarburos a compradores en China, India e incluso el propio EEUU. Hasta la fecha, ha sido el intermediario de oro y habrå que ver qué pasa ahora tras esta nueva sanción que llega de manera sorpresiva a una filial suiza del gigante ruso por sus vínculos con el gobierno de Nicolås Maduro.

Hasta la implementación de este nuevo paquete de medidas coercitivas unilaterales, Rusia ganaba, pero también ganaba Venezuela que conseguía colocar su materia prima en el mercado internacional desde la imposición, en enero de 2019, de sanciones contra sus hidrocarburos por parte del gobierno de Donald Trump.

Hasta este momento, Rosneft argumentaba que no estaba violando las sanciones estadounidenses porque recibĂ­a el petrĂłleo como parte de los acuerdos a los que llegĂł con el Gobierno venezolano para pagar deudas (millonarias) pendientes antes de la implementaciĂłn del embargo de crudo.

En la misma línea, Maduro anunció pocos días después de que se conociesen las sanciones a Conviasa, la creación de la Empresa Aeronåutica Nacional (EANSA), que tendrå como objetivo principal fabricar aeronaves en su propio territorio. La iniciativa también se encargarå de la fabricación de repuestos que permitan a Venezuela una mayor autonomía en el mantenimiento de sus aviones.

Porque la situaciĂłn es la siguiente. Las sanciones llegarĂĄn a cualquier empresa que haga mantenimiento, provea de combustible o decida asegurar los aviones de la compañía venezolana. Los turoperadores que contraten servicios con la flota sancionada tambiĂ©n estĂĄn en peligro y ningĂșn paĂ­s podrĂĄ proveerles de servicios aeroportuarios como renta de hangares, suministro de combustible, revisiones tĂ©cnicas, repuestos, etc.

Así lo especifica el comunicado del Gobierno estadounidense sobre los matices de sus medidas coercitivas unilaterales: "las propiedades que estén o lleguen a estar en EEUU y toda persona que materialmente asista, patrocine y apoye financiera, material o tecnológicamente a Conviasa y sus aeronaves quedan bloqueadas".

"No se puede prohibir a los aviones venezolanos de aterrizar en los aeropuertos de los paĂ­ses de destino donde operan sus rutas. El problema es que una vez allĂ­ no podrĂĄn recibir asistencia tĂ©cnica de ningĂșn tipo", explica el economista venezolano Toni Boza en diĂĄlogo con Sputnik.

"No creo que desaparezcan los vuelos internacionales de la compañía aérea pero evidentemente va a haber una reducción en su capacidad. Conviasa tiene la necesidad de tener rutas internacionales porque estån cotizadas en divisas y eso es lo que le permite el ingreso necesario para su mantenimiento. Sin duda es un duro golpe para las finanzas de la empresa", añade Boza.

En estos momentos, Conviasa cuenta con 21 rutas y tenía un plan de expansión para el año 2020 que comprendía llegar hasta los 37 destinos, incluyendo países como México, Italia o Irån. Un plan que a día de hoy es incierto, a pesar de los testimonios de los trabajadores y el presidente de la aerolínea estatal de que sus rutas internacionales podrån ser mantenidas.

Tampoco se sabe quĂ© pasarĂĄ con los vuelos internacionales cuyos pasajes de aviĂłn ya han sido vendidos. SegĂșn datos ofrecidos por la propia compañía, 6.314 pasajeros podrĂ­an verse afectados. De todos modos, la aerolĂ­nea venezolana sigue promocionando viajes turĂ­sticos al exterior en sus redes sociales.
​A dĂ­a de hoy, Conviasa genera un ingreso de 4 millones de dĂłlares mensuales segĂșn datos aportados por sus trabajadores a Sputnik. TodavĂ­a no hay cĂĄlculos de cuĂĄnto dinero perderĂĄ tras la decisiĂłn de EEUU.

Lo que todavĂ­a no se ha visto afectado, segĂșn fuentes de la CancillerĂ­a venezolana, es el Plan Vuelta a la Patria, un programa puesto en marcha por el Gobierno de Maduro para repatriar a venezolanos en el extranjero que quieren volver a su paĂ­s y no tienen los medios econĂłmicos ni materiales para hacerlo.

De hecho, desde que se impusieron las sanciones a Conviasa, el 7 de febrero, se han efectuado tres vuelos del programa, segĂșn CancillerĂ­a. Terminar con estas rutas internacionales serĂ­a dejar en tierra a miles de migrantes arrepentidos de una decisiĂłn que les llevĂł a vender todo, a dejar su vida atrĂĄs y a embarcarse en una aventura que no saliĂł como esperaban. Solo en PerĂș, por ejemplo, hay una lista de espera de 5.000 venezolanos que desean volver a casa y no pueden hacerlo por sus propios medios.

La controversia estå servida. Desde la Asociación Nacional de Pilotos (ANP) de Venezuela declararon a Sputnik que consideran "irresponsable" mantener la aerolínea en rutas donde no pueda garantizarse al 100 % la seguridad de los pasajeros. Un piloto que no quiso dar su nombre, pero que asegura tener mås de 40 años de experiencia en la profesión y mås de 30.000 horas de vuelo, afirma que "no volaría un avión de una compañía sancionada".

"No voy a correr el riesgo de que en pleno vuelo se presente una averĂ­a y nadie me la pueda resolver", argumenta.

A este respecto, merece la pena recordar lo que un informe de 2005 preparado para la OrganizaciĂłn de AviaciĂłn Civil Internacional, perteneciente a la ONU, dijo a propĂłsito de las sanciones impuestas por EEUU a IrĂĄn, un paĂ­s con experiencia y solera en lo que a historial de medidas coercitivas se refiere.

De acuerdo con el informe, "las sanciones de Estados Unidos contra la RepĂșblica IslĂĄmica de IrĂĄn han afectado negativamente la seguridad de la aviaciĂłn civil". Y el texto continĂșa con cifras alarmantes. MĂĄs de 200 accidentes con aviones iranĂ­es han provocado mĂĄs de 2.000 muertes en las Ășltimas dos dĂ©cadas del siglo XX y principios del siglo XXI. SegĂșn este historial, las probabilidades de que un pasajero muera en un vuelo iranĂ­ son 100 veces mĂĄs altas que las de los pasajeros de las principales aerolĂ­neas del mundo. Devastador. Y preocupante.

¿Y los trabajadores? 

Los funcionarios de Conviasa corean todos a una que no van a cesar en su empeño de mantener a flote su sustento. Los sueldos, en bolĂ­vares soberanos, la moneda nacional, no dan para mucho debido a su devaluaciĂłn y la inflaciĂłn que sufre Venezuela. Sin embargo, como ocurre en la mayorĂ­a de empresas pĂșblicas del paĂ­s, los trabajadores compensan un mal salario con otros beneficios que da la empresa.

En este caso, los empleados de la aerolĂ­nea cuentan con ayudas econĂłmicas para los Ăștiles escolares de los hijos y la matrĂ­cula del colegio, con transporte, guarderĂ­a, asistencia mĂ©dica, un bono en divisas por producciĂłn, una caja mensual con alimentos subsidiados (el acceso a la comida debido a sus altos costos es uno de los mayores problemas al que se enfrentan los venezolanos diariamente por la crisis).

Otra opciĂłn del beneficio es un comedor de la empresa donde pueden almorzar por 500 bolĂ­vares. Se trata de una cantidad irrisoria, prĂĄcticamente simbĂłlica, teniendo en cuenta que un dĂłlar, al cambio de hoy, son 72.000 bolĂ­vares soberanos.

"Una cosa compensa con la otra", suspira preocupado uno de los trabajadores de Conviasa que conversĂł con Sputnik.

Sputnik

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