La jefa ejecutiva, Carrie Lam, informó que se redoblará la vigilancia en el sistema de transporte, mantendrán a la ciudadanía informada sobre las condiciones del tráfico y procederán con las acciones pertinentes para devolver lo antes posible un entorno tranquilo a la ciudad.
También se comprometió a poner en operaciones las rutas de metro y autobuses afectadas por las revueltas, así como normalizar la situación para que se realicen sin perturbaciones las elecciones locales del próximo día 24.
Lam deploró una vez más el curso de las protestas y su impacto negativo en la vida socioeconómica de la región administrativa especial, la cual ?aseguró- atraviesa por un momento extremadamente duro y ayer fue uno de los peores días de la crisis con disparos y quemaduras a una persona.
Advirtió, además, que las escuelas no son lugares para la política y llamó a estudiantes y profesores a abstenerse de organizar o participar en actividades de ese tipo.
Desde el viernes Hong Kong vio una radicalización de las protestas que estallaron hace cinco meses en rechazo a una ley de extradición -oficialmente eliminada- y se convirtieron en un movimiento que siempre incluye choques y hasta agresiones a personas con puntos de vista distintos.
Ayer y hoy varios puntos de la ciudad amanecieron totalmente paralizados, tras la destrucción de estaciones ferroviarias, obstrucciones en las vías férreas y barricadas en las avenidas más concurridas, lo cual dificultó el desplazamiento de las personas al comienzo del día.
Los últimos acontecimientos tienen como trasfondo la muerte la semana pasada de un universitario, quien cayó del tercer al segundo piso de un parqueo mientras participaba en una protesta.
La policía respondió con medidas antidisturbios y arrestó a varios manifestantes por concentración pública ilegal, destrucción de centros comerciales y la infraestructura estatal, posesión de armas peligrosas y uso de máscaras para cubrirse el rostro.
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