Nueva Delhi, 10 feb (PL) Las fuerzas de seguridad se mantienen hoy en alerta en el estado indio de Jammu y Cachemira ante eventuales nuevas protestas por la ejecución de un cómplice del comando que en el 2001 atacó la sede del Parlamento.
Desde las primeras horas del sábado, el gobierno declaró el toque de queda en las principales localidades contiguas a la frontera con Pakistán, en previsión de manifestaciones de la población musulmana partidaria del separatismo.
La víspera, la India aplicó la pena capital a Afzal Guru, un vendedor de frutas del poblado cachemir de Sopore al que encontró culpable de ocultar a cinco hombres que luego asaltarían el Parlamento y darían muerte a ocho policías y a un jardinero antes de ser ultimados por las fuerzas de seguridad.
Conocida la ejecución, grupos políticos y religiosos de Cachemira, el único territorio con mayoría musulmana en la India, salieron a protestar a las calles alegando que Guru no había tenido un juicio justo.
Las manifestaciones fueron sofocadas por la policía y fuerzas paramilitares con un saldo de al menos cuatro heridos de bala, uno de ellos de gravedad, según reportó la agencia de noticias Press Trust of India.
También consideró improbable que el gobierno acceda al pedido de la viuda de Guru de que se le entregue el cadáver dada la gravedad del asunto. Fuentes del Ministerio del Interior indicaron que al condenado se le había dado un sepelio musulmán en el complejo de la prisión de Tihar, en las afueras de Nueva Delhi.
Por su parte, la Conferencia de Todos los Partidos de Hurriyat, un movimiento de grupos religiosos y políticos separatistas, pidió observar cuatro días de luto en la región y señaló que la muerte de Guru era "un ataque a la conciencia colectiva del pueblo de Cachemira".
Nueva Delhi culpó del ataque al Parlamento al movimiento cachemir Jaish-e-Mohammed, del cual se dice que opera bajo cuerda de Pakistán, pero la vecina nación tomó distancia del grupo y aseguró que incluso lo tiene prohibido.
Las nuevas tensiones en Cachemira tienen lugar a seguidas de las que generaron entre el 6 y el 15 de enero varios tiroteos a lo largo de la Línea de Control, con un saldo de tres Rangers pakistaníes y dos jawans indios muertos.
A su retirada del subcontinente indio en 1947, el imperio británico legó a las nacientes repúblicas unas antojadizas fronteras.
Cachemira es desde entonces un constante motivo de fricción entre ambas naciones, que ya ha ido dos veces a la guerra por ese territorio al pie de la cordillera del Himalaya.
mgt/asg
Desde las primeras horas del sábado, el gobierno declaró el toque de queda en las principales localidades contiguas a la frontera con Pakistán, en previsión de manifestaciones de la población musulmana partidaria del separatismo.
La víspera, la India aplicó la pena capital a Afzal Guru, un vendedor de frutas del poblado cachemir de Sopore al que encontró culpable de ocultar a cinco hombres que luego asaltarían el Parlamento y darían muerte a ocho policías y a un jardinero antes de ser ultimados por las fuerzas de seguridad.
Conocida la ejecución, grupos políticos y religiosos de Cachemira, el único territorio con mayoría musulmana en la India, salieron a protestar a las calles alegando que Guru no había tenido un juicio justo.
Las manifestaciones fueron sofocadas por la policía y fuerzas paramilitares con un saldo de al menos cuatro heridos de bala, uno de ellos de gravedad, según reportó la agencia de noticias Press Trust of India.
También consideró improbable que el gobierno acceda al pedido de la viuda de Guru de que se le entregue el cadáver dada la gravedad del asunto. Fuentes del Ministerio del Interior indicaron que al condenado se le había dado un sepelio musulmán en el complejo de la prisión de Tihar, en las afueras de Nueva Delhi.
Por su parte, la Conferencia de Todos los Partidos de Hurriyat, un movimiento de grupos religiosos y políticos separatistas, pidió observar cuatro días de luto en la región y señaló que la muerte de Guru era "un ataque a la conciencia colectiva del pueblo de Cachemira".
Nueva Delhi culpó del ataque al Parlamento al movimiento cachemir Jaish-e-Mohammed, del cual se dice que opera bajo cuerda de Pakistán, pero la vecina nación tomó distancia del grupo y aseguró que incluso lo tiene prohibido.
Las nuevas tensiones en Cachemira tienen lugar a seguidas de las que generaron entre el 6 y el 15 de enero varios tiroteos a lo largo de la Línea de Control, con un saldo de tres Rangers pakistaníes y dos jawans indios muertos.
A su retirada del subcontinente indio en 1947, el imperio británico legó a las nacientes repúblicas unas antojadizas fronteras.
Cachemira es desde entonces un constante motivo de fricción entre ambas naciones, que ya ha ido dos veces a la guerra por ese territorio al pie de la cordillera del Himalaya.
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