Asuncion, 1 dic (PL) La VI Cumbre de Unasur celebrada este fin de semana en Lima siguió señalando al suspendido gobierno de Paraguay el camino de unos comicios transparentes como el único posible para su regreso a esa instancia regional.
Sin embargo, el Ejecutivo de Federico Franco no quiso, durante la semana que termina, tender puentes con los bloques integracionistas de la región al reaccionar con virulencia a los acuerdos de la importante reunión.
El aislado gobierno de Federico Franco no estableció conversaciones con Salomón Lerner, presidente del Grupo de Alto Nivel formado por Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para dar seguimiento a la situación de la nación mediterránea, suspendida en la organización tras la destitución del presidente constitucional, Fernando Lugo.
Lerner debió visitar en forma privada el país para entrevistarse con las autoridades electorales, partidos políticos y organizaciones sociales, con el objetivo de preparar el informe que analizaron este viernes los mandatarios de las naciones miembros de la Unión.
Durante todo el tiempo mantuvo una actitud crítica contra Unasur y se negó a invitar a una misión de esa instancia para que, en carácter de observadora, pueda comprobar su regreso al camino democrático mediante elecciones limpias y la elección de un nuevo gobierno.
Esa actitud llevó a la Cumbre efectuada en Lima a mantener la suspensión del gobierno paraguayo en todas las actividades, aunque se mostró flexible a reiterar la petición de seguir in situ la marcha del proceso electoral debido a denuncias recibidas de opositores y grupos sociales.
La inmediata y dura reacción del Ejecutivo de Franco fue la de descalificar nuevamente a Unasur, tildar de ilegal la sanción que acordaron todos sus miembros y asegurar es víctima de una persecución política.
Para subrayar su posición en este asunto ratificó que no invitará a Unasur como observadora de los comicios, incluso a pesar de que el Tribunal Superior de Justicia Electoral expresó su opinión favorable a ello.
La airada reacción pareció no tener en suficientemente en cuenta el nivel de aislamiento político e incluso de los mecanismos de integración regional que confronta, no solo por su exclusión de foros de la zona y hasta iberoamericanos, sino porque tiene la misma situación con Mercosur.
Esa organización, de la cual depende en buena parte la estabilidad económica paraguaya, se reunirá también a nivel de jefes de Estado y Gobierno dentro de pocos días en Brasilia y no existen dudas de que mantendrá la suspensión de Paraguay como Estado Parte.
ocs/jrr
Sin embargo, el Ejecutivo de Federico Franco no quiso, durante la semana que termina, tender puentes con los bloques integracionistas de la región al reaccionar con virulencia a los acuerdos de la importante reunión.
El aislado gobierno de Federico Franco no estableció conversaciones con Salomón Lerner, presidente del Grupo de Alto Nivel formado por Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para dar seguimiento a la situación de la nación mediterránea, suspendida en la organización tras la destitución del presidente constitucional, Fernando Lugo.
Lerner debió visitar en forma privada el país para entrevistarse con las autoridades electorales, partidos políticos y organizaciones sociales, con el objetivo de preparar el informe que analizaron este viernes los mandatarios de las naciones miembros de la Unión.
Durante todo el tiempo mantuvo una actitud crítica contra Unasur y se negó a invitar a una misión de esa instancia para que, en carácter de observadora, pueda comprobar su regreso al camino democrático mediante elecciones limpias y la elección de un nuevo gobierno.
Esa actitud llevó a la Cumbre efectuada en Lima a mantener la suspensión del gobierno paraguayo en todas las actividades, aunque se mostró flexible a reiterar la petición de seguir in situ la marcha del proceso electoral debido a denuncias recibidas de opositores y grupos sociales.
La inmediata y dura reacción del Ejecutivo de Franco fue la de descalificar nuevamente a Unasur, tildar de ilegal la sanción que acordaron todos sus miembros y asegurar es víctima de una persecución política.
Para subrayar su posición en este asunto ratificó que no invitará a Unasur como observadora de los comicios, incluso a pesar de que el Tribunal Superior de Justicia Electoral expresó su opinión favorable a ello.
La airada reacción pareció no tener en suficientemente en cuenta el nivel de aislamiento político e incluso de los mecanismos de integración regional que confronta, no solo por su exclusión de foros de la zona y hasta iberoamericanos, sino porque tiene la misma situación con Mercosur.
Esa organización, de la cual depende en buena parte la estabilidad económica paraguaya, se reunirá también a nivel de jefes de Estado y Gobierno dentro de pocos días en Brasilia y no existen dudas de que mantendrá la suspensión de Paraguay como Estado Parte.
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