La Unión Europea vende muerte a África
Trinidad Derios
MasPublico
Un 7% de estas armas van a parar al continente más
empobrecido del planeta, África, cuyos habitantes padecen numerosos conflictos
armados y donde las violaciones de derechos humanos son moneda corriente.
Este dato lo ofrece el informe La
política de exportaciones de armamento de los países de la Unión Europea a África
(2002-2012) del Centro de Estudios por la Paz J.M. Delàs, fruto
de una investigación que ha llegado a la conclusión de que “los países de la UE
prefieren mantener sus relaciones comerciales a aplicar criterios estrictos de
protección de los derechos humanos, prevención de conflictos o de fomento del
desarrollo sostenible”.
Los destinos de las armas europeas en el período
objeto de estudio corroboran esta afirmación. De 2002 a 2010, los países de la
Unión Europea exportaron a África armamento valorado en 5.161,5 millones de
euros, el 7,08% del total de sus transferencias, unas cantidades relativamente
modestas en el conjunto de sus ventas de armamento, pero cuya tendencia va al
alza.
La mayor parte de estas armas (55,4%) fueron a
parar a África Subsahariana, fundamentalmente a Suráfrica, mientras que el
44,6% restante fue exportado al norte del continente. Por países, los
principales clientes de la industria armamentística europea fueron Suráfrica
(2.397 millones), Marruecos (655 millones), Argelia (652 millones), Egipto (544
millones), Libia (333 millones), Nigeria (147 millones) y Túnez (106 millones).
En la lista figuran 49 de los 53 países africanos,
incluidos estados considerados fallidos como la República Democrática del
Congo, y otros, como Chad, en los puestos de cola del desarrollo humano, y cuya
población padece incluso hambrunas.
Tampoco las graves violaciones de derechos humanos
o el hecho de que el país hubiera apenas salido de un conflicto armado, o
incluso estuviera inmerso en uno, han sido óbice para que la UE haya hecho
negocio. A ello apunta la exportación de armas a países como Angola, Sudán,
Etiopía, Kenia, Nigeria y Ruanda.
El caso de Libia es ilustrativo de las
repercusiones concretas de la exportación de armas de la UE. El informe precisa
que en 2009 se exportó armamento a este país por valor de 173,9 millones de
euros y en 2010, meses antes de que estallara la guerra, por valor de 100,8
millones.
El documento del centro Delàs hace hincapié en el
hecho de que los Estados interpretan de una manera laxa la Posición Común de la
UE que debería obligarles a no exportar armas, no sólo a países en guerra, sino
a aquellos en donde se violan los derechos humanos. Esta Posición Común es
además un instrumento muy deficiente de control” pues “deja en manos de los
Estados” la posibilidad de hacer esta interpretación poco rigurosa.
El caso de España
Las exportaciones de armas de España con destino a
África suponen el 6% del total de este comercio, denuncia el documento, y entre
2002 y 2010 supusieron para el Estado 402,6 millones de euros. A diferencia del
conjunto de la UE, España exporta mayoritariamente a los países del norte de
África (el 83,41% del total de las transferencias de armamento al continente
africano).
El principal cliente de la industria armamentística
española en África ha sido Marruecos (191,8 millones), precisamente el país que
en 1975 se anexionó el Sáhara Occidental, un conflicto que 37 años después
sigue pendiente de resolución.
Le siguen Argelia (117,8 millones), Botsuana (44,9
millones), Ruanda (15,2 millones), Libia (15,1 millones), Egipto (6 millones),
Ghana (3,2 millones), Mauritania (2,9 millones), Suráfrica (1,4 millones), y
Túnez (1,1 millones).
Lo que se desprende de estos datos es que España no
es una excepción dentro del panorama de escasos escrúpulos del conjunto de la
UE a la hora de vender armas a países que reprimen a sus poblaciones y que
carecen de unos mínimos de democracia y de bienestar.
El informe destaca un aspecto particularmente
acusado en el caso español: el secretismo. En España, la información sobre la
exportación de material de defensa está clasificada como “secreto de Estado” y
las actas de la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de
Material de Defensa y de Doble Uso (JIMDDU), el organismo que autoriza la venta
de material bélico, son confidenciales.
“En la práctica, el secretismo se utiliza para
impedir que la ciudadanía conozca a qué países se está vendiendo armamento y
qué tipo de material de defensa se exporta”, asegura el texto.
En ocasiones, el manto de silencio con el que se
cubre la manga ancha con la que el Estado interpreta la legislación europea e
incluso la española se rasga. Fue lo que sucedió en abril de 2011 cuando la
organización Human Rights Watch reveló que el ejército libio había utilizado
bombas de racimo MAT-120 en su ofensiva sobre Misrata. Estas bombas las fabrica
la empresa Instalaza, con sede en Zaragoza, de la que el ahora ministro de
Defensa Pedro Morenés fue consejero.
Fuente:
http://maspublico.com/2012/11/17/la-union-europea-vende-muerte-a-africa/


0 Comentarios