Por: Rayi Surani
Al-YasiraTraducción para Rebelión de Loles Oliván
Y sin embargo, hay civiles que están siendo asesinados y heridos. En estos momentos, a nuestros trabajadores de campo les resulta imposible saber las cifras exactas pues aún están luchando para documentar los ataques anteriores y los actuales.
Fuera de las fronteras de la Franja de Gaza, el
mundo observa sus pantallas de televisión. Y espera.
Ya hemos pasado por esto antes. Hace casi cuatro
años, Israel lanzó la Operación Plomo Fundido, una ofensiva de 23 días
contra la Franja de Gaza que situó inalterablemente a la población civil en el
ojo del huracán. En esa ofensiva, el 82% de los muertos fueron civiles, 1.179
de las denominadas por el Derecho Internacional “personas protegidas” fueron
asesinadas mientras el mundo miraba.
Como consecuencia del cierre ilegal de la Franja de
Gaza por parte de Israel —impuesto desde hace ahora cinco inimaginables años—
la destrucción causada durante la Operación Plomo Fundido aún no ha sido
totalmente reparada. Según van cayendo las bombas hoy, los escombros se añaden
a los escombros; otra generación de destrucción. Una ya deteriorada
infraestructura, en particular la de los hospitales, hace que a la gente le sea
muy difícil salir adelante.
Después de la Operación Plomo Fundido
creímos que el mundo respondería. Tenía que hacerlo. El Centro Palestino para
los Derechos Humanos (CPDH), y otras organizaciones prepararon un sinnúmero de
casos bien documentados que contenían alegaciones concretas de crímenes de
guerra generalizados cometidos por las fuerzas israelíes. Las presentamos,
entre otros, ante la Misión de Investigación de Naciones Unidos sobre el
Conflicto de Gaza que concluyó
que la Operación Plomo Fundido estuvo dirigida contra “el
pueblo de Gaza en su conjunto”. Declaró que la acción de Israel se basó en una
“política deliberada de fuerza desproporcionada” cuyo objetivo no era el
enemigo sino la “infraestructura de apoyo”. En la práctica, ello parece que se
refería a la población civil. Sobre la base de esas conclusiones, la Misión de
Investigación recomendó que el Consejo de Seguridad remitiera la situación de
Gaza a la Corte Penal Internacional para que todos los presuntos criminales de
guerra pudieran ser investigados y, si se consideraba, juzgados y procesados.
Esta no fue una conclusión inusual. Fue una
respuesta a las nítidas exigencias del Derecho Internacional.
Durante casi cuatro años, el CPDH ha luchado por
que se cumpla tal recomendación. Como organización, representamos a más de
1.400 víctimas de la Operación Plomo Fundido. Estas personas han puesto
su fe en el imperio de la ley y en la promesa de los derechos humanos
universales.
Su fe se ha dado de bruces con la realpolitik
y con una comunidad internacional que no está dispuesta a cumplir con sus
obligaciones internacionales. La comunidad internacional ha priorizado
sistemáticamente las consideraciones políticas sobre los derechos humanos
utilizando la paz y la seguridad como pretexto. Ha dado la espalda al imperio
de la ley y a las víctimas.
Hoy, estas mismas víctimas junto a toda la
población de Gaza, son una vez más el objetivo de un ataque implacable. Una vez
más, Israel desprecia el Derecho Internacional mientras lanza oleada tras
oleada de ataques contra la Franja de Gaza.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu nos
dice que esto es sólo el principio.
Nuestra reclamación no es extravagante ni carente
de razón. Simplemente queremos ser tratados como iguales. Pedimos que se
respeten nuestros derechos, que los llamados derechos humanos universales se
extiendan a la Franja de Gaza. Pedimos que el imperio de la ley sea respetado y
que todos los responsables de las violaciones del Derecho Internacional rindan
cuentas
Recordamos a la comunidad internacional el último
ataque importante contra la Franja de Gaza, cuando los civiles se llevaron la
peor parte de la inacción política. No debemos esperar a que las mismas
atrocidades se cometan nuevamente.
Reclamamos justicia y responsabilidad. Soñamos con
una vida normal en libertad y dignidad.
Rayi Surani es Director del Centro
Palestino de Derechos Humanos en Gaza.


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