La huelga de hambre de Yulia Timoshenko y la de 1500 presos
palestinos
Mil contra uno
Por: Rafael Poch
Por: Rafael Poch
La Vanguardia
Después de haber sido intensivamente bombardeados por sus medios de
comunicación sobre la suerte de Yulia Timoshenko, una tercera parte de los
alemanes quiere que su equipo de fútbol boicotee el torneo de la UEFA que se
celebrará en junio en Kiev.
El 74% quiere que la canciller Merkel no acuda. El
Presidente alemán ya ha cancelado una visita a Ucrania y se suceden las
declaraciones en ese sentido de políticos alemanes. El establishment europeo
entero está indignado. La Unión Europea ha acordado postergar la ratificación
del acuerdo de asociación con Ucrania. La situación contrasta con el tratamiento
que merece la huelga de más de mil presos palestinos.
En el buscador alemán de Google, “Presos palestinos” arroja 65 resultados de
actualidad, frente a los 2470 de “Timoshenko”. Mil quinientos presos palestinos
en huelga de hambre, por motivos que causan espanto valen menos que la bien
parecida ex primera ministra pro occidental y pro OTAN, Yulia Timoshenko,
también en huelga de hambre y condenada el año pasado a siete años de cárcel en
un dudoso juicio por malversación.
Más de mil quinientos presos palestinos iniciaron su huelga el 17 de abril,
pocos días antes que Timoshenko. Protestan contra la práctica de la detención
administrativa (sin cargos, sin juicio, sin plazo y fundamentada en “informes
secretos”), el régimen punitivo de aislamiento en solitario, la negación de
visitas de familiares, las condiciones generales de reclusión y el derecho a
realizar estudios superiores. El martes el relator especial de la ONU sobre
derechos humanos en los territorios palestinos ocupados desde 1967, Richard
Falk, se declaró “horrorizado” por las violaciones de derechos humanos en las
cárceles israelíes. La condición de dos de los presos, que llevan más de dos
meses en huelga de hambre, es crítica, señalan las organizaciones de derechos
humanos.
En las cárceles israelíes hay más de 4700 presos palestinos. Desde 1967 hasta
la primera intifada, 600.000 palestinos han pasado por cárceles israelíes
durante una semana o más. Una quinta parte de la población palestina ha pasado
por ese trance desde 1967, según la estimación de un corresponsal de The
Guardian.
La mayoría de los presos están internados en cárceles situadas en territorio
de Israel, no en los territorios ocupados. La ley internacional prohíbe la
transferencia de civiles o de detenidos desde el territorio ocupado al
territorio del país ocupante. Entre otras cosas esa circunstancia complica
sobremanera las visitas de familiares. Muchos de ellos no consiguen el permiso
para entrar en Israel que lleva consigo penosos y humillantes controles de hasta
24 horas, informa Amnistía Internacional.
El juez ha denegado recientemente el permiso para que la madre de Mahmud
Issa, de 75 años de edad, pueda visitarle. Para ello ha alegado “información
secreta” de los servicios secretos. Encarcelado desde 1993 por el secuestro y
muerte de un sargento israelí, Mahmud Issa se encuentra en régimen de
aislamiento solitario desde hace diez años. En ese periodo sólo recibió una
visita familiar de media hora, informa la periodista israelí Amira Hass. El
abogado y los familiares de Issa, así como los activistas israelíes por una paz
justa, dicen que el régimen de aislamiento solitario es un recurso puramente
vengativo enfocado al castigo de los presos. Según fuentes penales israelíes,
actualmente hay 38 presos palestinos en ese régimen ¿Han oído ustedes hablar de
esto en la letra grande de los titulares? ¿Conocen algún acuerdo de la Unión
Europea con Israel postergado o alguna llamada al boicot por algo de esto en
Bruselas? ¿Cómo hay que calificar este agravio de mil contra uno?


0 Comentarios