EL PRIMER ASPECTO DE NUESTRA VIDA SOCIALISTA

EL PRIMER ASPECTO DE NUESTRA VIDA SOCIALISTA
Por: José A. Rangel


Este artículo, que más bien preferiría llamar ensayo, es la continuación del anterior que se llama “Los tres aspectos de nuestra vida socialista”. A partir de éste trabajaremos cada uno de esos tres aspectos por separado, porque quizás contribuyan a la lectura, la reflexión y a la claridad de nuestra práctica socialista diaria.

En este primer aspecto trataremos el papel de las ideas y teorías. Con lo que intentaremos ubicarlas en su lugar apropiado, para que nos permitan realizar nuestra acción con más libertad sin que se transforme en un estorbo en nuestro progreso y estemos más cercanos a una actuación creativa.

Debo señalar también, que cada uno de estos escritos no está visto desde ninguna teoría en particular, pero sí desde los sentimientos humanos, que podríamos llamar moral contemporánea, humanismo radical o cualquier otro nombre que por el estilo se le quiera endilgar, y ejecutado, eso si, desde la dialéctica contemporánea, que también ya fue expuesta en el artículo-ensayo LA DIALECTICA EN LA REVOLUCIÓN. Este escrito es un producto de la creación de lo que allí se expresa.

Estos artículos-ensayos, creo, pueden contribuir con la práctica de desmontar el modo de vida capitalista por el modo de justicia socialista por la que se encaminó la sociedad venezolana hace once años. Y para los que creen lo contrario, que son pocos, la ejecución de una sociedad más justa que se viene implementando en Venezuela adquiere cada vez más adeptos dentro y fuera del país. Es la esperanza para muchos en todas partes del mundo.

Sabida es la frase de Fidel Castro, repetida por el presidente Chávez,”…que uno de los grandes errores a lo largo de la Revolución fue creer que alguien sabía cómo se construía el socialismo”. Y realmente no hay receta. Hay es una creación permanente de ideas de la práctica revolucionaria.
Y en esa misma entrevista Fidel comentaba:

“Mire, ¿qué es el marxismo?, ¿qué es el socialismo? Eso no está bien definido. En primer lugar, la única economía política que existe es la capitalista (...) Entonces andamos haciendo socialismo muchas veces con aquellas categorías adoptadas del capitalismo, lo cual es una de las preocupaciones más grandes que tenemos (…) No siempre la teoría ayuda. En la época de la construcción del estado socialista, Lenin aplicó desesperadamente, a partir de 1921, la NEP (Nóvaya Economichescaya Polítika), la nueva política económica…ya hablamos de eso, y le dije que el mismo Che no simpatizaba con la NEP” - (Fidel Castro, biografía a dos voces. Ignacio Ramonet. Capitulo 19: Cuba y la globalización neoliberal.p.350-351 y 566. Editorial Melvin. Caracas - Venezuela- junio de 2006)

Estamos creando un modo de vida nuevo en Venezuela que es primeramente humano y del que nada sabemos, porque todo es inédito para nuestro pueblo, para nuestros diputados, para cada uno de nosotros y para Chávez. Pero esto en vez de amilanarnos, debe impulsarnos hacia adelante y crear, crear a cada instante y ver la creación de nuestros hermanos, de nuestro pueblo y aprender juntos. Con la creación viene la transformación de la realidad y el nacimiento de nuevas ideas, en intercambio permanente.

Es por ello que con las ideas en una mano y el arado en la otra, lo único que tenemos los venezolanos verdaderos, los de patria adentro frente a la realidad cambiante y que queremos transformar, es nuestro sentido humano.

Un humanismo radical sin intermediarios. No hay una receta para todos, para aquel o aquellos, para ti o para mí. Sólo tenemos el ejercicio de la creación como arma de transformación. Con el sentido de la creación, que es una faceta de nuestro sentido humano, es el ingenio con el que debemos emprender en todas partes la formación de la nueva sociedad justa que estamos buscando.

Nunca podremos cambiar el amor, el sentimiento humano por una teoría y menos hallarla en ella para experimentarla. Debemos reconocer que simplemente son ideas y ellas no penetran en su totalidad en la realidad cambiante que nos rodea y deben ser reelaboradas cada cierto tiempo para mantenernos en revolución. Las ideas deben siempre acompañarnos para inducirnos a transformar la realidad, pero no deben cegar nuestra visión de la realidad directa. Son instrumentos que ayudan en determinado espacio y tiempo, pero pueden estar en desuso sin que nos demos cuenta. Para esto el sentimiento humano debe dirigirlas y no debe ser al revés. Vistos así, estaremos en capacidad de que la vida y sus fenómenos nos enseñen el camino. Aún más, también nos enseñará a modificar la idea que teníamos al respecto, las cuales podremos desechar, corroborar su efectividad o crear otras sugeridas por la práctica. Podríamos decir más, cuando el fenómeno no se entiende o no podemos percibirlo desde nuestra condición humana, es bueno usar los instrumentos de las ideas como inducción, pero es un acercamiento teórico únicamente, ya al hacer el enlace práctico con la realidad que nos interesa, debemos colocar el peso humanista entre la realidad y las ideas.

Para tomar en ejemplo extremo de la influencia de las ideas sobre la psiquis humana, las ideologías del fascismo y el nazismo tuvieron un papel preponderante en la 2da. Guerra Mundial. En Alemania el nazismo impregnó a las masas populares alemanas que se alzó como un invencible ejército destructivo, eliminando millones de vidas humanas. De esta manera aplastó su condición humana y la de los demás pueblos.

En cuanto a la ciencia, por ejemplo, el átomo se consideraba que no tenía partes y era posible dividirlo. Se consideraba el último ladrillo del universo material. Así se entendió desde la antigua Grecia hasta el siglo XX con el desarrollo de la física nuclear que comprobó que el átomo puede subdividirse en partículas más pequeñas. Pero las ciencias naturales tienen la capacidad de corregir de manera permanente sus ideas y teorías, miran con sus lentes, pero también miran sin ello la realidad que estudian. Aquí priva la curiosidad, que al igual que la invención y la creación, es parte de la condición humana. No es así en las ciencias sociales, donde las ideas son casi imperecederas.

En conclusión el primer aspecto de nuestra vida socialista es el ejercicio de nuestra condición humana en su faceta primordial: la creación.

José A. Rangel - josearach@hotmail.com - 24 de septiembre 2010

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