La UE aprueba sanciones más duras contra Irán

La UE aprueba sanciones más duras contra Irán
Por: Andrei Fediashin,
RIA Novosti


Para la Unión Europea y los Estados Unidos está resultando más fácil afrontar el problema nuclear iraní que luchar contra la crisis financiera global.

El pasado 17 de junio, la cumbre de líderes de la Unión Europea aprobó un endurecimiento de las sanciones contra Irán, extremo que indudablemente agradaría al presidente estadounidense, Barack Obama, aunque ya estuviera previamente pactado con la directiva de Bruselas.

Las nuevas sanciones impuestas por la UE son incluso más duras que las de la ONU. La votación en el seno de las Naciones Unidas no fue unánime: doce miembros, incluidos Rusia y China, votaron a favor, dos miembros, en contra, y una abstención.

Estas sanciones aprobadas por la UE, más las sanciones adicionales de EEUU, que son aún más severas para los terceros países, suponen una barrera casi impenetrable alrededor de Irán que congelará su actividad comercial, las transacciones financieras, la importación y exportación de productos energéticos, militares e industriales, además de ampliar la prohibición para la concesión de visados.

A finales de julio, los expertos técnicos y legales tienen previsto ultimar las pautas y el ámbito para la aplicación de sanciones y confeccionar una lista definitiva con las supuestas entidades relacionadas con los programas nucleares en Irán. Es una tarea muy compleja difícil, porque las relaciones entre Irán y los distintos países comunitarios difieren bastante.

Como ejemplo de lo dificultoso del proceso sirve la ampliación de la lista de individuos e instituciones sujetos a las sanciones hecha por los analistas estadounidenses el pasado 16 de junio, y que fue publicada por la prensa inglesa.

Según el rotativo británico The Times, la petrolera British Petroleum (BP) habría formado empresas mixtas, con una participación accionarial del 50%, con varias compañías de la citada lista negra, para la extracción de gas natural en el Mar del Norte, que produce el 1% del consumo diario de gas en toda la Gran Bretaña. Esto ha supuesto un segundo duro golpe para la BP, ya afectada por el desastre ecológico en el Golfo de México.

La rotura de las relaciones con Irán se presume mucho más traumática para el entorno europeo que para EEUU, cuyo comercio con este país islámico se limita a productos farmacéuticos y caviar negro.

A principios de 2010, el volumen anual de intercambio comercial entre Irán y todos los 27 países comunitarios ascendió a US$30.000 millones. Francia, Italia y Alemania históricamente siempre han sido los principales socios comerciales de Teherán en Europa.

Los productos energéticos (petróleo, gas natural, gas licuado y otros derivados) representan el 90% de las exportaciones iraníes a la UE. Por su parte, Teherán importa maquinaria industrial y bienes de consumo, vehículos de transporte y productos industriales y químicos de Europa.

Las nuevas sanciones aprobadas por la UE no se limitan exclusivamente al ámbito nuclear y al programa militar iraní. Dentro de un mes, la UE empezará a bloquear las transacciones comerciales y financieras con Teherán, además de prohibir el tráfico de aviones y buques con bandera de Irán (ya sean estatales o privados y gestionados por el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica, CGRI) por el espacio aéreo y marítimo europeo.

La UE no concederá visados a los ciudadanos de Irán y congelará los activos de las empresas supuestamente relacionadas con el CGRI. Se prohibirá a las compañías europeas suministrar a Irán nuevas tecnologías para el tratamiento y transporte de hidrocarburos, etc. Lo único que la UE no prohíbe es el suministro de gasolina a Irán, porque este país tiene pocas refinerías de petróleo e importa un 30% del volumen necesario de gasolina. Sin embargo, es poco probable que esto pueda ayudar mucho al iraní de a pie.

Las grandes empresas europeas y estadounidenses no hacen negocios con Irán desde hace mucho tiempo, por eso las sanciones afectarán principalmente a los intereses de las pequeñas y medianas refinerías de petróleo que son las que suministran los equipos y servicios a Teherán. Irán se enfrenta a un periodo de grave carestía de combustible.

EEUU, que anunció las sanciones un poco antes que la UE, también ha prohibido a todos sus ciudadanos y compañías las relaciones comerciales las 71 empresas iraníes de la lista negra.

Según anunció el subsecretario del Tesoro de EEUU, Stuart Levey, las empresas privadas deberían evitar contactos comerciales con estas compañías iraníes, si no quieren verse acusadas de actividad ilegal. Esto es una amenaza velada de sancionar a todas las empresas extranjeras en sospecha de violar el régimen de sanciones unilaterales contra Irán.

Endurecer las sanciones contra Teherán por parte de EEUU y la UE es la prueba fehaciente de que la administración de Barack Obama, en esencia, no ha aceptado la resolución de la ONU suavizada por China y Rusia. Washington pactó un suavización de las sanciones en el marco de las Naciones Unidas para prevenir que Pekín o Moscú hicieran uso de su derecho de veto, cosa que podría haber bloqueado la creación de una base legal general necesaria para imponer unas sanciones unilaterales contra Irán mucho más duras, que era lo que se perseguía.

Por otra parte, los pasos seguidos son lógicos porque las sanciones preliminares estaban siendo insuficientes para ejercer una presión clara sobre Teherán. Según fuentes oficiales de EEUU y la UE, la ampliación del diapasón de las sanciones puede ser mucho más eficaz para este cometido.

Estas sanciones están dirigidas primeramente a forzar al actual gobierno iraní sentarse a la mesa de negociaciones, pero también persiguen otros objetivos. Uno de ellos podría ser la prevención de un hipotético ataque preventivo israelí contra Irán o también tranquilizar a los vecinos árabes de Irán que viven en el temor ante las posibles acciones de los ayatolás atómicos, para demostrar de este modo a otros países con ambiciones nucleares que hay que pagar un precio demasiado alto por poseer la Bomba.

Australia, Japón y Corea del Sur estudian imponer sus sanciones contra Irán, siguiendo el ejemplo de EEUU y la UE.

Sin embargo, los diplomáticos europeos y estadounidenses confiesan que tienen sus dudas antes el resultado de estas sanciones. No está claro si Teherán dará su brazo a torcer y volverá a la mesa de las negociaciones sobre su programa nuclear.

Algunos analistas europeos manifiestan su preocupación ante la posibilidad de que China ocupe el lugar de las empresas europeas y americanas en el mercado iraní. Turquía ya ha empezado a desarrollar relaciones comerciales con Irán quién, a su vez, va incrementando el flujo con la India, Pakistán y Venezuela.

Así las cosas, parece que Irán está encontrando resquicios en el muro de aislamiento levantado a su alrededor.

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