LA BATALLA FINAL

LA BATALLA FINAL
Por: Mario Forti


La traición en aguas de las dos Coreas para crear un clima bélico y cambiar al gobierno nipón con el fin de no mudar las bases norteamericanas junto al deliberado ataque al convoy pacífico en aguas internacionales rumbo a Gaza con el siniestro saldo de heridos, asesinados, echados al mar, secuestro y maltrato humano dando cuerpo a otro crimen de lesa humanidad de Israel apoyado por EEUU los países europeos sometidos al yugo imperial no dejan más que la imagen nítida y cruel de una humanidad bajo la tiranía de los más ricos reunidos en el club de Bildeberg, esta vez en Barcelona donde la reina Sofía y Zapatero bajarán la cabeza ante el dios del mercado.


Cuando se reclamaba a Israel sus posesiones en armas nucleares, estallan simultáneamente conflictos pre-bélicos, ataques criminales a militantes indefensos, y todo esto rodeado de la mancha sucia, ruín, otra vez criminal de la BP británica sobre el Golfo de México, sumando al genocidio el ecocidio, mientras que una reducida sino más bien casi apática multitud consciente manifiesta por las calles de las capitales del mundo con impotente grito su resistencia a morir como esclavos, su reclamo por la justicia ante evidentes delitos contra la humanidad, pero ¿qué hacen los organismos multilaterales reunidos y trabajando para que estas cosas no sólo no sucedan sino que cuando sucedan no vuelvan a hacerlo? Absolutamente nada.

Se ríen de los que como nosotros no nos cansamos de levantar la voz denunciándolos, desenmascarándolos, se ríen a carcajadas sobre nuestros familiares desaparecidos, asesinados, muertos, porque nadie los reclamará más que nosotros, los que no tenemos voz ni voto en este mundo gobernado por una elite siniestra capaz de destruir un niño cada cuatro segundos.

Grecia, temblando ante los ajustes que van en contra de los más indefensos ¿no vuelve a ser otro ejemplo que ilustra cómo van sistemáticamente delineando el caos que ellos aprovechan? Señalan a los estados y gobiernos que se han decidido a ser más justos como estados y gobiernos forajidos y forjan dentro de la industria mediática y militar una imagen de un bloque de naciones fuera de los límites que ellos diseñan como los apropiados, satanizan pueblos, naciones, religiones, bloques de países destinados a ser corroídos y sepultados por la maquinaria bélica de la cual hacen alarde. Y entrenan miles de nuevos soldados con la mentalidad criminal santificados con la banda de los elegidos de un Dios que no ve el rostro de cada niño muerto cada cuatro segundos.

Si no nos atacan con armas climáticas capaces de producir sequías que doblega a la multitud pobre en otro desierto de calamidades, inundan regiones repletas de más gente pobre para hundir en el lodo las esperanzas de futuras generaciones. Y a veces, inducen erupciones volcánicas con la finalidad de desestabilizar un gobierno que resiste las imposiciones financieras que van a genera nuevas generaciones de miserables y cadáveres ambulantes reclamando migajas…No son mentiras los terremotos que cambian planes políticos, como tampoco simulaciones bélicas para interceder en estratégicos cambios de bases militares, nada les limita a la hora de hacer perdurar un modelo cuya fin último es la destrucción total tanto del hombre como de la tierra.

Ríen como hienas rodeando la presa que ya no resiste tanto desgarramiento. Burlan tratados internacionales como legislaciones que hicieron posible un mínimo de equilibrio entre las naciones armándose hasta los dientes, pero hoy no ven que hasta el estado más insignificante ungido con el aceite del imperio se ha convertido en el más grande desestabilizador del planeta. Cuando no lo hacen con climáticas armas ni con el caos financiero, les gusta arremeter con le guerra ecológica, y cuando no intentan este recurso buscan la guerra bioquímica arrasando con pandemias otro millón de almas desnutridas, listas para ser disueltas en el horno que ellos mismos fabrican para someternos, pero no dudan en matarnos de hambre por doquier, porque saben que el estomago tiene sus límites, y no podemos contra esa fuerza natural que nos golpea desde abajo.

¿De qué valen las organizaciones políticas sin el refuerzo de las armas para defendernos de los impostores que han venido a llevarse a nuestros hijos a la tumba? ¿Para qué sirven las ideologías sino nos liberan de nuestro propio yugo personal que es más cruel y pesado que la misma tiranía? ¿Dónde están las palabras que van a abrir los corazones congelados por tanto egoísmo capaz de paralizar multitudes detrás de un mundial de futbol mientras la mayoría cae por la borda de barcos asaltados por piratas genocidas? ¿Cuándo la religión habría de sacarnos del marasmo y del tedio y de las sombras que tanta patada y tanto escupitajo ciegan nuestros espíritus desde milenios? ¿Cómo no va a sufrir la tierra de semejante caos que unos cuantos han decidido imponernos como arma para doblegarnos y volvernos sus lacayos, sus miserables, sus callados sirvientes, sus mudos proletarios del mundo unidos por una cadena invisible?

De veras que estamos preocupados por el destino de los retoños de hombre y mujeres que ni siquiera sospechan de tanta mierda sobre sus pechos indefensos, sobre sus mentes fantásticas, que aún no han logrado ni siquiera imaginar en qué mundo pisan sus pies de rosas y hasta cuándo hemos de soportar tanto hedor y tanta muerte globalizada por el egoísmo detrás de los labios de miel de nuestros descendientes. Si miramos sus dulces y brillantes ojos ¿tendríamos el valor de decirles la verdad de lo que acontece? Los más valientes han trazado un plan de enseñanza para que despierten a tiempo a un mundo lleno de oscuridad y cadáver, sin perder el espíritu luminoso de una revolución que cambie de raíz todo y a todos.

No queremos ver sufrir más a nuestro suelo, sus aguas ni montañas, no deseamos ver arder al mar con el fuego del incendio petrolero no queremos seguir siendo cómplices de los jóvenes muertos en batallas que ignoran para qué, no queremos más crímenes sobre los indefensos, ni presos que no tienen culpa, ni armas capaz de mil veces disolver nuestro mundo azul, ni hambre y sed y enfermos, no queremos más niños muertos un poco más y se nos muere el alma. Resistamos cada uno desde su existencia pero intensa, plenamente como si fuera la última vez, y todos reunidos en un solo empujo contra tanta violencia, hasta que no quede un resquicio de la tierra con almas capaces de volver a ponernos de rodillas. Levantemos todos juntos un solo puño y venceremos.

Mforti9@gmail.com

Publicar un comentario

0 Comentarios